miércoles, 16 de noviembre de 2016

Una renuncia no anunciada

Joaquín Santiago Sánchez Gómez es de los funcionarios que mejor me caen del gabinete estatal. Es un buen abogado. Alguna vez por azares del destino me tocó ser su contraparte en un largo juicio civil que terminó bien para ambas partes; en ese juicio me demostró que es todo un caballero y que además conoce de derecho. Me gustaba su trabajo discreto y eficiente en la encomienda que tuvo hasta el día de hoy como Secretario de la Contraloría Estatal. Me llama la atención que en el manejo dado a su toma de protesta al frente del Patronato de la Ciudad, AC., se habló más de esa nueva encomienda que de la renuncia al importantísimo cargo que deja atrás.

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