Por un escaso período de tiempo y de forma interina, a la renuncia de Victoriano Huerta, el abogado Francisco Sebastián Carvajal y Gual es el único campechano que ha desempeñado el cargo de presidente de la República.Desde esa breve odisea hasta la presente fecha, tres paisanos más han hecho acto de presencia en las aspiraciones a ocupar tan honroso cargo, y los tres ex gobernadores del Estado. El doctor Héctor Pérez Martínez fue tal vez el más cercano a la posibilidad, que le arrancó su repentino fallecimiento siendo Secretario de Gobernación.el licenciado Carlos Sansores Pérez, en mil novecientos setenta y tres y a seis meses de terminar su mandato, dejó el cargo de gobernador para tomar posesión como diputado federal por un importante distrito en el sur del entonces Distrito Federal. Consecuentemente, la Gran Comisión de la Cámara de Diputados del Poder Federal. Muchos lo hacían futuro ocupante de la famosa Silla del Águila.Para nadie es un secreto la gran amistad que unía al licenciado Sansores Pérez con el presidente de entonces y ex secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez. Hubo desencanto y hasta sorpresa cuando Echeverría se decantó por su amigo de juventud, José López Portillo, uno de los presidentes más criticados de la historia moderna, por sus caprichos y veleidades, y por haber facilitado la entrada al neoliberalismo.El licenciado Rafael Rodríguez Barrera, gobernador de mil novecientos setenta y tres a mil novecientos setenta y nueve, si bien no estuvo en el umbral de la posibilidad de ser presidenciable, para nadie es un secreto su enorme cercanía con el sacrificado candidato Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien ya lo perfilaba como secretario de Gobernación y algo más, posibilidad que apagó una artero proyectil en la canallada de Lomas Taurinas que ahogó la posibilidad y varió el rumbo de México.Después de varias administraciones sin llevar a un oriundo de nuestra tierra al Palacio Nacional, podemos soñar con la posibilidad de tener al alcance de la mano una nueva ruta de progreso para la entidad, y reparar de alguna manera el daño causado o consentido a la entidad y al resto del sureste frente a los privilegios del centro y del norte. La cancelación de aquella “Zona Económica Exclusiva” es un ejemplo.Podría pensarse que mis comentarios no son más que otro panegírico a una persona, y que éstos no van más allá de una simple “cargada” anticipada y, también, que debía escribir mi texto en alguno de los medios de comunicación atribuidos al patrocinio de un personaje en especial con el que no tengo más contacto que la lectura de sus publicaciones, y algún video medio extraño que ya comentaremos.Pero no, hace justamente un año hice a un lado la pluma, y en consecuencia, dejé de publicar mis apreciaciones en uno de esos medios. Aquí entre nos, suspendí mis colaboraciones por una decisión enteramente personal: ya no tenía caso si no contaba con un ejemplar escrito que alimentara la ya nutrida colección de mi “vanidoteca".
Nos volvemos a leer para el epílogo…





