miércoles, 18 de mayo de 2022

DE MUCHO, UN POCO/Campeche lo merece

Por un escaso período de tiempo y de forma interina, a la renuncia de Victoriano Huerta, el abogado Francisco Sebastián Carvajal y Gual es el único campechano que ha desempeñado el cargo de presidente de la República.Desde esa breve odisea hasta la presente fecha, tres paisanos más han hecho acto de presencia en las aspiraciones a ocupar tan honroso cargo, y los tres ex gobernadores del Estado. El doctor Héctor Pérez Martínez fue tal vez el más cercano a la posibilidad, que le arrancó su repentino fallecimiento siendo Secretario de Gobernación.el licenciado Carlos Sansores Pérez, en mil novecientos setenta y tres y a seis meses de terminar su mandato, dejó el cargo de gobernador para tomar posesión como diputado federal por un importante distrito en el sur del entonces Distrito Federal. Consecuentemente, la Gran Comisión de la Cámara de Diputados del Poder Federal. Muchos lo hacían futuro ocupante de la famosa Silla del Águila.Para nadie es un secreto la gran amistad que unía al licenciado Sansores Pérez con el presidente de entonces y ex secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez. Hubo desencanto y hasta sorpresa cuando Echeverría se decantó por su amigo de juventud, José López Portillo, uno de los presidentes más criticados de la historia moderna, por sus caprichos y veleidades, y por haber facilitado la entrada al neoliberalismo.El licenciado Rafael Rodríguez Barrera, gobernador de mil novecientos setenta y tres a mil novecientos setenta y nueve, si bien no estuvo en el umbral de la posibilidad de ser presidenciable, para nadie es un secreto su enorme cercanía con el sacrificado candidato Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien ya lo perfilaba como secretario de Gobernación y algo más, posibilidad que apagó una artero proyectil en la canallada de Lomas Taurinas que ahogó la posibilidad y varió el rumbo de México.Después de varias administraciones sin llevar a un oriundo de nuestra tierra al Palacio Nacional, podemos soñar con la posibilidad de tener al alcance de la mano una nueva ruta de progreso para la entidad, y reparar de alguna manera el daño causado o consentido a la entidad y al resto del sureste frente a los privilegios del centro y del norte. La cancelación de aquella “Zona Económica Exclusiva” es un ejemplo.Podría pensarse que mis comentarios no son más que otro panegírico a una persona, y que éstos no van más allá de una simple “cargada” anticipada y, también, que debía escribir mi texto en alguno de los medios de comunicación atribuidos al patrocinio de un personaje en especial con el que no tengo más contacto que la lectura de sus publicaciones, y algún video medio extraño que ya comentaremos.Pero no, hace justamente un año hice a un lado la pluma, y en consecuencia, dejé de publicar mis apreciaciones en uno de esos medios. Aquí entre nos, suspendí mis colaboraciones por una decisión enteramente personal: ya no tenía caso si no contaba con un ejemplar escrito que alimentara la ya nutrida colección de mi “vanidoteca".

Nos volvemos a leer para el epílogo…

Me gusta
Comentar
Compartir

0 comentarios

martes, 17 de mayo de 2022

DE MUCHO, UN POCO/Las delicias de Playa Limón

Llegamos a la tienda a las nueve de la mañana. Estaba completamente cerrada. No sé, o no recuerdo, pero me parece que habrá sido domingo, su día de descanso. En ese momento se abrió la puerta de la casa, por la que salió la familia completa. Todos cargaban algo, desde canastas y manteles hasta una nevera.

Puesto todo a bordo, nos invitaron a subir a un automóvil de color oscuro, negro me parece, de líneas redondeadas y de una marca que jamás había escuchado: Volvo, con certeza. Elegante por dentro y con una marcha suave y silenciosa. Tomamos unas calles anchas y en un instante circulábamos por un camino angosto formado por arena y millones de conchuelas. A los costados, verdes y hermosas palmeras en dos filas.Tal vez en media hora o un poco más, surgió frente a nuestros asombrados ojos una de las playas más bellas que habíamos visto, sobre todo el que escribe, bucólico y poco acostumbrado a los paisajes marítimos. Playa Limón, dijo alguien y repitieron varias voces. Horas de fresca brisa y abundante comida y bebidas refrescantes bajo la sombra de los cocales. Un rato después, a las puertas del hotel, la despedida y un hasta luego que jamás se repitió.

Al día siguiente, usando su olfato de comerciante, mi papá me invitó a recorrer las calles del poblado, constatando la abundancia de árboles frutales y vendedores de todo tipo de mercancías en el mercado principal. Un par de sacos de granos de café, otros dos de cacao, y otras cosas. Alguien nos advirtió que tuviéramos cuidado con los costales del segundo grano, porque había cierta prohibición para su salida. Que evitáramos viajar en autobús por la revisión minuciosa de algunos inspectores que aplicaban fuertes multas por el tráfico no consentido del grano.
En una de esas, por cierto que, recibiendo saludos y buenos días de parte de la gente amable que nos encontrábamos en el camino, apreciamos en una casa una gran cantidad de plantas de limón. Entonces como ocurre con alguna frecuencia, el cítrico alcanzaba en Campeche, pero sobre todo en Mérida, precios estratosféricos.
Con una sonrisa codiciosa, mi papá tocó a la puerta de la casa que se encontraba anexa al plantío para pedir que le vendieran “un poco de limón”. Le regalo todo lo que quiera llevar, solamente paga a quien lo baje y lo embolse. No se limite, ya se están cayendo. No se lo hubieran dicho, al rato unos trabajadores bajaban el fruto y lo embolsaban en varios sacos. De paso consiguió cupo en un camioncito de carga que hacía viajes a Campeche y Yucatán llevando y trayendo diversas mercaderías.
Horas más tarde ya íbamos rumbo a casa, que digo a casa, a la “ciudad de las veletas” con la preciada carga revuelta con huacales de carne seca y salada de vacuno, esa que llaman tasajo, pieles, y hasta sus cornamentas, mismas que daban al ambiente un olor muy peculiar. Temprano nos encontrábamos en Mérida, justo a las puertas del hotel “Regis”, que el tío Hernando Alonzo Heredia, hermano de la abuela Gaudelia regenteaba en la calle 60, muy cerca del parque Hidalgo y casi frente a cine Cantarell.
A dormir unas horas, al rato, casi corriendo detrás de mi padre, recorríamos el centro pregonando su mercancía. En el portal de granos vendió el café y el cacao y en los restaurantes de los alrededores despachó en unos minutos hasta el último de los limones que para él representaron una gran ganancia y para los restauranteros una gran oferta.
Con las bolsas llenas de dinero, siempre enredado con unas ligas, porque jamás usó cartera o billetera, mi papá y yo tomamos rumbo a la casa chenera en un autobús de pasajeros abordado en la calle 62 entre 65 y 63, después de una larga, feliz y productiva aventura. 
Me gusta
Comentar
Compartir

DE MUCHO, UN POCO/Conocimos el Paraíso

Apenas amanecía cuando un grupo pequeño pero muy efectivo de “estibadores” cheneros comandados por un buen amigo de mi padre y vecino de nuestro domicilio, cargó el camión hasta lo más alto de las rejas. Después, cubrieron los bultos de maíz con un brillante enlonado que ataron fuertemente a los costados con sogas de "sosquil".

Ya lo he comentado, el camión de diez toneladas era un Chevrolet azul marino. Por cierto que, por las inquietudes de un chamaco curioso, conocía de algunas marcas de vehículos de carga. El camión de la casa era un Ford 47 ("El Lobo"); el del tío Russell ("La cotorra"), de esa misma marca pero 52; el del tío Rolando, un Chevrolet ("El bracero"), ignoro el modelo.

Siempre me había llamado la atención que los vehículos de esta última marca tuvieran una suspensión muy suave y equilibrada, ideal para la carretera. Los rudos y pesados “Fordcitos”, en cambio, eran por decirlo de alguna manera, mucho más duros y de uso rudo. El “sopandeo” de los Chevrolet hacía sentir que se avanzaba entre nubes, a diferencia de los aporreones de los de la competencia.
Después de desayunar, tomamos la carretera, antigua, angosta y serpenteante rumbo a la capital del estado, que alcanzamos un par de horas después, para luego seguir en paralelo al mar y recorrer la ruta de las pangas (cuatro o cinco) y tomar las vías de los verdes prados tabasqueños. “Don Heberto, écheme una manito”, pidió a mi padre el ya muy cansado operador de la “máquina”.
Orondo y feliz, mi padre se puso al volante mientras el amable señor se relajaba y se entregaba al sueño que por cierto era muy ligero. De rato en rato abría un ojo y le indicaba a mi papá algo que casi siempre consistía en una instrucción tal como, “cuando vea tal señal se da vuelta hacia tal lado”.
Después de una o dos horas, como por encanto el camionero se despertó y regresó al volante. En ese momento pensé que, o bien le estaba haciendo una prueba de manejo a don Heberto, o era real su cansancio. La cuestión es que ya teníamos enfrente el letrero de “Bienvenidos a Paraíso”.
Y sí que lo era, el pueblo, mucho más grande que el nuestro, con sus calles limpias y ordenadas y todo el aspecto de ser un centro poblacional muy próspero.
El camión se detuvo en la calle principal, junto a un enorme edificio que tenía de todo: vivienda, bodega, y una típica tienda de pueblo, enorme, de paredes gruesas, techos altos, y llena de mercancía de todo tipo, asentada, colgada y estibada en grandes armazones. Un gigantesco mostrador de madera con vitrinas y básculas cubría parcialmente el escenario.
El propietario, un joven de tez blanca y cabello casi rubio y ensortijado, salió de inmediato a saludarnos y darnos la bienvenida. Por cierto, me sorprendió sobre manera la juventud de esta persona que no obstante ser solamente unos cuantos años mayor que el joven viajero, era una empresario notablemente próspero.
Mientras bajan y embodegan la carga, vayan a cenar y a descansar, su reservación está lista en el hotel, nos señaló el casi muchacho. Alguien les acompañará. Mañana les espero a desayunar. Las sorpresas iban a seguir, e igual que la narración, continuarán en otro momento.

jueves, 18 de noviembre de 2021

DE MUCHO, UN POCO/De presupuestos y reformas

No ha de ser en la actualidad para nada sencillo ser opositor, “adversario”, como en forma genérica califica el primer mandatario a todo aquel organismo o persona que no esté de acuerdo con su estilo de gobierno y su modo de hacer política, pleno, total, absoluto, sin matices.
La carga contra quien difiere es cruel, sarcástica, despiadada, sin miramientos ni consideraciones. Sus expresiones mañaneras van desde los calificativos de conservadores hasta viles, egoístas, antipatriotas. La palabra lenta, la sonrisa burlona y el agitar de manos como nadando de pecho, son brutales.
Las frases calan y llegan a los oídos de los seguidores a ultranza, incluidas los círculos de amigos y las familias, donde hasta los consanguíneos gustosos se visten de “Caín”, mientras disfrutan de su voluntario síndrome de Estocolmo a la mexicana.
Esta forma de cargar contra los contrarios ha calado en los órganos de gobierno, incluidas las cámaras, principalmente la de diputados. A los adversarios no se le tiene ninguna clase de consideración y, pese a ser aliados en ocasiones, cuando no son útiles se les trata peor que a desechos.
Así sucedió con el PEF. De nada sirvieron casi dos mil reservas, el monstruo oficialista les cayó de a montón sin detenerse a mirar si lo reservado tenía alguna importancia. El deseo del jefe mayor se cumplió a su entero gusto. Nada de “alternativo”, ni una sola coma se movió, “porque así lo manda Él”.
El desconsiderado y humillante trato a los opositores en la aprobación del Presupuesto de Egresos sin borrar una coma, tendrá una respuesta recíproca en el asunto de la Reforma Eléctrica. Si no la hay, la dignidad habrá sufrido un lamentable deceso y la oposición un grave retroceso.

De tropiezo en tropiezo
No andan bien las cosas en el grupo tricolor acreditado en el Congreso del Estado. Sin una alianza opositora como la que funciona en lo federal, la escueta bancada, sin mayor apoyo por conflictos internos del que debiera ser su fuerte aliado, Acción Nacional, y con el ala mocista en lo suyo, a los priistas casi no les llegan los rayos del sol.
De políticos activos y en retiro, de redes sociales y de gente en la calle, llueven críticas a los priistas por mirar hacia otro lado en el caso de los numerosos campechanos despedidos. Pero sobre todo, por apoyar el plan de poner al frente del órgano camaral de control a un sujeto que ni nació, ni ha vivido en Campeche, y al parecer ni siquiera ha estado alguna vez de visita.
No sabemos si los diputados del Revolucionario Institucional están recibiendo alguna línea de su mando central, o si, en el extremo, actúan por cuenta propia apartándose del anti morenismo de su dirigencia nacional jefaturada por el paisano Alejandro Moreno Cárdenas. Como sea, no faltan voces que claman porque cesen los rumores y los diputados priistas tomen una decisión.
Que se afilien a su nuevo mecenas, o bien actúen como independientes, sería menos penoso. No hay que olvidar que entre ellos hay uno que pasó a la historia como “líder” del partido mayoritario ahora en decadencia y alejado de sus bases. Actualmente, sin pena ni gloria “lidera” a sus homólogos camarales. Bueno, también festeja los cumpleaños de los cuates.

El Covid no descansa, ni trabaja de lunes a viernes
Con un juego de palabras pretende minimizarse un problema delicado: No se contagiaron en la escuela, dicen, y todos contentos. Contagiados en el aula, en la calle o en su casa, no cambia las cosas. Los positivos son fuente de contagio todos los días, a toda hora, y para toda la sociedad.

Los martes felinos
Como quiera verse, la inclusión de profesionales de la información entre los asistentes a los denominados “Martes del Jaguar”, delinea un estilo de informar que ojalá continúe. Gente dedicada al oficio de comunicar desde que se hacía tundiendo teclas, es una gran oportunidad para conectar con la sociedad, y enterarla de lo que ocurre en el ámbito del gobierno. También, para mantenerla en sintonía antes que hacerla testigo de pleitos y divisiones en un gremio tan cerrado, pero en el que existen grandes amigos.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Amor, tussis et pecunia non celatur

En noviembre del diecinueve asistimos a una última boda antes de la pandemia. Lejos de casa, en la llamada Riviera Maya, en un bello hotel dedicado al turismo de bodas. De cualquier religión y de gente de todo el mundo. Como nosotros, un puñado, vimos retratarse a un grupo de doscientos o trescientos hombres y mujeres vestidos a la usanza de los árabes.
No fue barato, unos cuatro mil pesos a seis meses sin intereses. Tampoco exagerado si a cambio nos ofrecieron elegantes habitaciones; comidas abundantes, variadas y deliciosas; toda clase de snacks y bebidas; y diversas amenidades durante tres días de estancia. Incluyo la gran recepción que sin saberlo ni proponerlo cubrimos entre todos para apoyar al joven matrimonio.
Tras la ceremonia religiosa, sesión de fotos y una comida agradable en una gran palapa a la orilla del mar, y después, por la noche, una elegante recepción con música viva, alimentos de excelente calidad y cocteles y bebidas para el brindis y a la hora del baile. Lo que pagamos fue un regalo a pesar del largo viaje.
No sé, pero el recuerdo de esa boda me hizo meditar en la reciente de un extraordinario mexicano dedicado en cuerpo y alma al servicio público que, pese al hermetismo, no es difícil que se celebrara bajo la misma modalidad, aunque en otro país. Ni extravagancia ni derroche de dinero, si acaso el deseo de alejarse como habrán hecho aquellos árabes.
Injustamente, al recién casado le llovieron burlas, acusaciones, memes y toda clase de descalificaciones por el simple hecho de querer tener unas horas inolvidables. Excesivo, el señor no merecía tanto escarnio y menos aún que, en aras de una mal llamada “honrada medianía” se separase de un cargo que ha manejado con extraordinaria honestidad y pulcritud.
Amor, tussis et pecunia non celatur”, en castizo correcto, algo así como, El amor, la tos y el dinero no pueden ocultarse. Amor sí, y no puede ocultarse. Tos no, el señor luce muy sano. El dinero tampoco pudo ocultarse, sólo que no era suyo.

El presidente en la ONU
Hasta donde se sabe, la Organización de las Naciones Unidas tiene entre sus funciones la distribución de ayuda humanitaria, la promoción del desarrollo sostenible, la protección de los derechos humanos, el mantenimiento de la paz y la seguridad, y la defensa del derecho internacional. Busco y no encuentro algo relacionado con alguna acción o sanción directa a los particulares, gente o empresas.
Toca entonces a cada uno de los gobiernos de los países que la conforman, cualquier acción individual que se refiera a los ciudadanos, gente o empresas que pudieran en su territorio y su rango de acción, efectuar cualquier actividad que redunde en beneficio de su población.
La propuesta del presidente en la reunión del Consejo de Seguridad, es más que otra cosa, un buen deseo, algo que aunque utópico, de realizarse cumpliría un deseo universal. Acabaría de una vez y para siempre con la migración, el hambre y las enfermedades de los habitantes de los países pobres. En pocas palabras, nos ubicaría en el mítico Shangri-La de las historias infantiles.
Imaginemos que la propuesta y el buen deseo del presidente se cumplen, y los grandes potentados aportan cada año el cuatro por ciento de sus capitales. De fantasía pensar que un señor Jeff Bezos estaría entregando anualmente CUATRO MIL QUINIENTOS MILLONES DE DÓLARES. Sumemos cantidades semejantes  de Musk, de Gates, y de los cincuenta más ricos del mundo, entre ellos uno que otro mexicano.
Si Slim, Salinas, Azcárraga y otros cientos aportan lo sugerido, el país sería ejemplo mundial y el que terminó con la pobreza. López Obrador, su gestor exitoso, estaría disputando el calificativo del mejor presidente del mundo, y por derecho propio ser el próximo Secretario General del Organismo mundial.
Elogiable la propuesta de conseguir vacunas para superar la diferencia entre lo que reciben las naciones pobres comparado con los países ricos, sería un acto de justicia. Ni qué decir si se obtienen los medicamentos oncológicos que terminen con el sufrimiento de niños mexicanos y tanta manifestación pacífica de sus padres que ruegan al cielo y exigen al gobierno que cuide la vida y la salud de sus hijos.

Los martes del jaguar
No se ha esclarecido aún el rumbo de las investigaciones, y de preferencia del avance de las denuncias, si las hubo, en torno del traído y llevado caso de la llamada Ciudad Administrativa, que dio mucho de qué hablar el mes anterior, y ahora se ve opacado por el asunto del Bazar Artesanal que, según dicen, cuesta más de lo que vale.
Hay prisa por terminarlo, se comenta, porque ha sido seleccionado por un importante personaje que planea instalarse ahí con todo su nutrido mobiliario y su numeroso equipo humano que no tiene nada de artesanal, de artesano o de artesanía.

viernes, 5 de noviembre de 2021

Un problema que puede rebasarnos

Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo…”. Eso dice la parte inicial del tercer párrafo de nuestro bello Himno Nacional. Bello sí, pero con una gran carga de patriotismo y sentimientos bélicos. Al fin de cuentas, ese tenor es signo de los tiempos de aquel mil ochocientos cincuenta y tres cuando lo escribió Francisco González Bocanegra.
Hogaño, en tiempos de paz y que, al menos en este lado occidental del planeta difícilmente pueda experimentarse una agresión a un territorio soberano por parte de otra nación del mismo o del otro hemisferio, una invasión de hecho, aunque no por otro país sino por parte de su gente está teniendo lugar en la región más al sur del suelo de la patria.
Cientos, miles de migrantes caminan nuestro territorio motivados por aquellos discursos del presidente durante su campaña y al arrancar su sexenio, a favor de los pobres y los desamparados. Con apoyo en la tradicional política mexicana en ese sentido, se presentó la posibilidad de abrir las fronteras a la migración como forma de mejorar las condiciones de vida de los hermanos centroamericanos.
Por supuesto que, quienes tratan de atravesar nuestro territorio para alcanzar los estados lejanos y lograr cruzar al del poderoso coloso del norte, no pretenden permanecer en el nuestro más del tiempo necesario. Salvo algunas excepciones, la meta es los Estados Unidos, ni más ni menos.
La situación ya se ha desbordado y de nada o de muy poco están sirviendo las barreras de contención de parte de la Guardia nacional y otros cuerpos de seguridad. Los encuentros están siendo cada vez más fuertes, cada ocasión más graves y con saldo dramático de muertos o heridos. Ni un honesto guardián del orden, ni mucho menos un pobre que busca una mejor vida deberían perderla en el intento.
El problema hará crisis en un plazo no muy largo, lo estamos previendo. Una mujer que es paciente de una cesárea y al día siguiente ya está caminando con su recién nacido a cuestas, un enfermo de covid19, influenza u otro mal, un choque a pedradas, golpes y patadas con las fuerzas del orden acarrean la mirada del mundo entero y nos pueden situar entre los bárbaros que no respetan los derechos humanos.
Los programas sociales del gobierno mexicano como solución de mediano plazo para detener la migración no son viables por su lentitud e insuficientes recursos. Tantos migrantes estacionados en la frontera y la falta de respuesta a sus solicitudes de asilo pronto harán crisis. Se necesitará la presencia de la Organización de las naciones Unidas a través de la ACNUR u otro organismo. México, y en particular los estados y municipios fronterizos pronto sufrirán el peso del gasto en sus espaldas. Al tiempo.

Hay calma política y eso es bueno
Pasada la efervescencia de los primeros días y después del interesante planteamiento del presidente López Obrador de que “no es su fuerte la venganza”, y de que si existen dudas y sospechas se deje a las autoridades responsables ventilar caso por caso, mirando al frente sin voltear al pasado, las cosas parecen ir tomando un rumbo correcto, con excepciones.
Los principales contendientes de Layda en el pasado proceso electoral, han ido tomando posiciones. El tercer lugar, con alrededor del uno por ciento del segundo y casi la tercera parte de los votos, Christian Castro Bello, ha asumido una actitud serena y reposada. A pesar de contar con la simpatía de uno de cada tres campechanos, espera que su partido se recomponga. La verdad, su partido no las trae todas consigo.
El segundo lugar, Eliseo Fernández Montúfar, ha asumido un papel interesante. Consciente de su fuerza real y a sólo un punto arriba de Castro y uno debajo de Sansores, sabe que tras la derrota del PRI y sus aliados, muchos decepcionados de la Coalición simpatizan con su causa y son sus potenciales aliados. De que estará en las boletas las próximas elecciones como candidato a senador o diputado, puede jurarse.
Su figura ha crecido porque además de mantenerse en contacto con sus bases fieles, aquellas acusaciones de sus rivales de que de ganar colocaría en importantes cargos a gente de Yucatán, ha caído estrepitosamente. La razón, desde mediados de septiembre, no sólo los principales, también los cargos menores han sido copados por gente de la ciudad de México, Puebla, Oaxaca, Tabasco y otros sitios, desplazando a jefes de familia campechanos con muchos años de servicio.
Finalmente, según cálculos, dos de cada cinco campechanos tienen familia en Yucatán y viceversa, mientras que en las entidades de las que está compuesto el nuevo gabinete, difícil, si no imposible, encontrarse uno solo con familia local. O bien, que con su trato pueda equipararse con algún campechano de bien que ama y respeta a su estado. En fin que, no hay mal que dure cien años, y en este caso, seis menos dos meses.

A bote pronto
Con esa expresión coloquial calificamos la actitud de la nueva autoridad municipal. Metafóricamente, no se secaba todavía la tinta de mis comentarios de ayer en este nuevo intento de comunicación y en mi tradicional blog “Desde la azotea”, cuando personal del Ayuntamiento capitalino me hacía algunas observaciones.
La cuestión es que, la señorita Rabelo, además de bonita y sin que esto le reste méritos, es una mujer inteligente, de carácter y “entrona” para el reto que ha asumido. No está de más decirlo, parece dispuesta a forjar su propio espacio, fuerte, independiente y de compromisos cumplidos. Está empezando, merece un tiempo -no muy largo- para consolidarse.
Biby (perdón por el atrevimiento) sabe que de su juventud, su talento y compromiso con los campechanos de este municipio dependerá un futuro político que puede ser tan amplio y tan claro como ella sepa cumplir con la obligación que su cargo le impone ¡Yo le otorgo mi voto de confianza!

jueves, 4 de noviembre de 2021

Ya no habrá más pato laqueado

El muchacho calculó mal las cosas. Pensó que con la información que dijo tener y un poco de astucia, aunados a un buen trabajo de sus bien pagados abogados, podría sortear el escollo y, con algo de imaginación -que la tiene-, daría de comer en la palma de su mano a sus acusadores y saldría con bien ¡Y muy rico!
La parte complicada, para lograr sus fines involucró a varios miembros del gabinete del ex presidente Peña, y al mismo Enrique Peña Nieto. Ahora deberá probar que él solamente fue víctima inocente de una intriga siniestra. La respuesta de sus acusados, entre ellos nuestro paisano Lavalle está en camino.
Otro error, y tal vez el peor, por torpe o inocente creyó que su situación de privilegio duraría el resto de la administración del presidente López Obrador, y más allá. Vana suposición creer que no tenía por qué privarse de los placeres que su alto estatus económico y social le permitían, y se fue tras los patos en sitios de lujo.
Ahora sí en prisión, se ha declarado inocente de nuevo, y ha ofrecido arreglar las cosas por la vía de la reparación del daño. Al fin de cuentas cuando el o los ilícitos se cometieron, no se trataba de un delito grave el peculado y, atenido a ello, con unos pocos millones recobraría su libertad y sus bienes.
Tal vez le sirva ese recurso, sin embargo, acogerse a él no le saldría nada barato si además de la devolución se le aplica como sanción el doble o el triple del dinero desviado, más indemnizaciones y multas. Tal vez sea así, no puede asegurarse, y solamente el paso de los días podría determinar si el asunto se lleva por la vía penal de los pobres, o la civil de los ricos.
Una historia para finalizar: Hace varias décadas, un buen amigo que en fecha reciente se incorporó a la cada vez más extensa tropa celestial, acudió al padre del joven indiciado en busca de algún tipo de empleo para sostener a su familia y cubrir sus muchas deudas.
Por supuesto que a falta de disponibilidad, el importante personaje otorgó un nombramiento al buen amigo y su ex condiscípulo en la UNAM. El problema fue que la dependencia estaba tan manoseada que en poco tiempo el campechano terminó en la cárcel.
¿Karma? ¿Mala suerte? ¡Chi lo sa!

Buena reacción
A bote pronto, sin excusas ni pretextos, la joven y bella presidenta municipal, respondió a un reclamo de la población: Ya giró indicaciones para que personal del ayuntamiento realice los trámites correspondientes a la autorización del gobierno federal para podar las ramas de mangle que bloquean el tránsito y la visión de los automovilistas en la Costera.
Por otra parte, la cuestión del alumbrado de la citada vía está en camino de resolverse mediante nuevas gestiones ante el mismo gobierno federal y el estatal a cargo de la gobernadora Layda Sansores San Román.
Bien por la actitud de ambas funcionarias.