viernes, 5 de noviembre de 2021

Un problema que puede rebasarnos

Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo…”. Eso dice la parte inicial del tercer párrafo de nuestro bello Himno Nacional. Bello sí, pero con una gran carga de patriotismo y sentimientos bélicos. Al fin de cuentas, ese tenor es signo de los tiempos de aquel mil ochocientos cincuenta y tres cuando lo escribió Francisco González Bocanegra.
Hogaño, en tiempos de paz y que, al menos en este lado occidental del planeta difícilmente pueda experimentarse una agresión a un territorio soberano por parte de otra nación del mismo o del otro hemisferio, una invasión de hecho, aunque no por otro país sino por parte de su gente está teniendo lugar en la región más al sur del suelo de la patria.
Cientos, miles de migrantes caminan nuestro territorio motivados por aquellos discursos del presidente durante su campaña y al arrancar su sexenio, a favor de los pobres y los desamparados. Con apoyo en la tradicional política mexicana en ese sentido, se presentó la posibilidad de abrir las fronteras a la migración como forma de mejorar las condiciones de vida de los hermanos centroamericanos.
Por supuesto que, quienes tratan de atravesar nuestro territorio para alcanzar los estados lejanos y lograr cruzar al del poderoso coloso del norte, no pretenden permanecer en el nuestro más del tiempo necesario. Salvo algunas excepciones, la meta es los Estados Unidos, ni más ni menos.
La situación ya se ha desbordado y de nada o de muy poco están sirviendo las barreras de contención de parte de la Guardia nacional y otros cuerpos de seguridad. Los encuentros están siendo cada vez más fuertes, cada ocasión más graves y con saldo dramático de muertos o heridos. Ni un honesto guardián del orden, ni mucho menos un pobre que busca una mejor vida deberían perderla en el intento.
El problema hará crisis en un plazo no muy largo, lo estamos previendo. Una mujer que es paciente de una cesárea y al día siguiente ya está caminando con su recién nacido a cuestas, un enfermo de covid19, influenza u otro mal, un choque a pedradas, golpes y patadas con las fuerzas del orden acarrean la mirada del mundo entero y nos pueden situar entre los bárbaros que no respetan los derechos humanos.
Los programas sociales del gobierno mexicano como solución de mediano plazo para detener la migración no son viables por su lentitud e insuficientes recursos. Tantos migrantes estacionados en la frontera y la falta de respuesta a sus solicitudes de asilo pronto harán crisis. Se necesitará la presencia de la Organización de las naciones Unidas a través de la ACNUR u otro organismo. México, y en particular los estados y municipios fronterizos pronto sufrirán el peso del gasto en sus espaldas. Al tiempo.

Hay calma política y eso es bueno
Pasada la efervescencia de los primeros días y después del interesante planteamiento del presidente López Obrador de que “no es su fuerte la venganza”, y de que si existen dudas y sospechas se deje a las autoridades responsables ventilar caso por caso, mirando al frente sin voltear al pasado, las cosas parecen ir tomando un rumbo correcto, con excepciones.
Los principales contendientes de Layda en el pasado proceso electoral, han ido tomando posiciones. El tercer lugar, con alrededor del uno por ciento del segundo y casi la tercera parte de los votos, Christian Castro Bello, ha asumido una actitud serena y reposada. A pesar de contar con la simpatía de uno de cada tres campechanos, espera que su partido se recomponga. La verdad, su partido no las trae todas consigo.
El segundo lugar, Eliseo Fernández Montúfar, ha asumido un papel interesante. Consciente de su fuerza real y a sólo un punto arriba de Castro y uno debajo de Sansores, sabe que tras la derrota del PRI y sus aliados, muchos decepcionados de la Coalición simpatizan con su causa y son sus potenciales aliados. De que estará en las boletas las próximas elecciones como candidato a senador o diputado, puede jurarse.
Su figura ha crecido porque además de mantenerse en contacto con sus bases fieles, aquellas acusaciones de sus rivales de que de ganar colocaría en importantes cargos a gente de Yucatán, ha caído estrepitosamente. La razón, desde mediados de septiembre, no sólo los principales, también los cargos menores han sido copados por gente de la ciudad de México, Puebla, Oaxaca, Tabasco y otros sitios, desplazando a jefes de familia campechanos con muchos años de servicio.
Finalmente, según cálculos, dos de cada cinco campechanos tienen familia en Yucatán y viceversa, mientras que en las entidades de las que está compuesto el nuevo gabinete, difícil, si no imposible, encontrarse uno solo con familia local. O bien, que con su trato pueda equipararse con algún campechano de bien que ama y respeta a su estado. En fin que, no hay mal que dure cien años, y en este caso, seis menos dos meses.

A bote pronto
Con esa expresión coloquial calificamos la actitud de la nueva autoridad municipal. Metafóricamente, no se secaba todavía la tinta de mis comentarios de ayer en este nuevo intento de comunicación y en mi tradicional blog “Desde la azotea”, cuando personal del Ayuntamiento capitalino me hacía algunas observaciones.
La cuestión es que, la señorita Rabelo, además de bonita y sin que esto le reste méritos, es una mujer inteligente, de carácter y “entrona” para el reto que ha asumido. No está de más decirlo, parece dispuesta a forjar su propio espacio, fuerte, independiente y de compromisos cumplidos. Está empezando, merece un tiempo -no muy largo- para consolidarse.
Biby (perdón por el atrevimiento) sabe que de su juventud, su talento y compromiso con los campechanos de este municipio dependerá un futuro político que puede ser tan amplio y tan claro como ella sepa cumplir con la obligación que su cargo le impone ¡Yo le otorgo mi voto de confianza!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario