Se
tiene información seria de estaciones de gasolina que están vendiendo litros de
ochocientos mililitros con un grave daño a los consumidores si se toma en cuenta
el reciente aumento al precio de los combustibles. Está en boca de mucha gente cuantas
y cuales son y su manera de proceder. Es tiempo de actuar. Se necesita una red ciudadana de
inspectores habilitados que muestreen los establecimientos y una vez detectados,
además de las sanciones a que se hagan merecedores, se les advierta que no habrá multas sino
clausuras y suspensiones definitivas ante reincidencias.
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