Lo
comenté en una publicación anterior: no hace falta tener mucha imaginación para
darse cuenta que el gobernador campechano es un hombre hábil. No cabe duda que
conoce a detalle la importancia de la oportunidad y sabe aprovecharla. La
busca, la propicia, y la toma en sus manos en su momento; en consecuencia, acude
a todas y no deja nada pendiente.
Alejandro
Moreno Cárdenas encarna a plenitud el concepto aristotélico del “zoon
politikon”, -dicho sea con el mayor respeto-, aquel que ubica al individuo en su
exacta dimensión en la búsqueda de la justicia y el bienestar de los que
representa a través del diálogo, la deliberación y el acuerdo civilizado.
Lo
decía así, lo reitero hoy: llama mi atención –muy fuertemente además-, la insistencia del gobernador de Campeche y
su porfía en acreditarla. Escucho con detalle sus palabras, observo sus gestos
y su lenguaje corporal en el momento en que defiende con todo fervor la reforma energética.
Se
muestra convencido cuando en su calidad de titular de la Comisión Ejecutiva de
Energía, afirma a sus pares de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO)
que con seguridad la reforma energética será determinante en el desarrollo económico
de México, y que su implementación es necesaria e irreversible.
“Los
gobiernos locales tenemos claro que no queremos ser espectadores: o nos subimos
al tren de la reforma energética aprovechando las potencialidades de la
inversión privada en la materia, o nos quedaremos permanentemente rezagados de
sus beneficios de corto, mediano y largo plazo”. Fuertes palabras que sin duda
alguna representan un reto para todos los ejecutivos estatales.
“El
tema energético es un asunto prioritario ya que entre las ventajas y
oportunidades que genera la reforma se encuentra la apertura a la participación
privada en toda la cadena de valor de los hidrocarburos y productos
petrolíferos; en el ámbito eléctrico fortalece la apertura al capital privado
en las actividades de generación, distribución y comercialización, y propicia
la libre importación de gasolinas, diesel y gas LP”. Diría en esa ocasión el
gobernante campechano.
Especie
de juicio de valor con características premonitorias muestra Alejandro Moreno
afirmando que el nuestro es uno de los principales países del planeta en
materia energética, debido a su reserva de hidrocarburos, ubicación geográfica,
como vecino del principal mercado consumidor, y por su robusta infraestructura
energética en puertos, refinerías, ductos y terminales.
La
posición de México como el décimo primer productor de crudo, el noveno
consumidor de combustibles líquidos y el sexto de gas LP en el mundo, nos liga
indiscutiblemente a la industria de la energía derivada del petróleo y confirma
sus palabras. El gobernador campechano lo sabe y lo sabe bien.
Los
razonamientos firmes, convencidos, elocuentes de Alejandro Moreno ante sus
homólogos me hacen recordar, queriéndolo o no, el reciente discurso que
dirigiera a los priistas presentes (y también a los ausentes) en el acto de
relevo de dirigencia de la Fundación Colosio Filial Campeche, AC., donde dijo
que “…muchos no estaban acostumbrados a
escuchar el nombre de Campeche; hoy le digo a todos ellos que se acostumbren,
van a escuchar todavía más fuerte el nombre de Campeche en la política
nacional”.
Esta
aseveración se confirmaría por un acontecimiento que podría darse en pocos
meses, al que me refiero en la segunda sección de esta columna, esperanzado y confiado de que pronto se
haga una realidad y en un tiempo razonable, una gran industria pose sus plantas
en suelo seybano, champotonero y campechano para bien de Campeche y de los
campechanos.
La del IMSS, una delegación
en buenas manos
No
sé gran cosa de su abuelo materno, nuca supe. No obstante, nadie con más de
seis décadas en su contabilidad personal y que hubiera recorrido como alumno
los pasillos y salones del Benemérito Instituto Campechano podría no haber
conocido al abuelo paterno, Don Ramiro Rodríguez Aguayo.
Don
Ramiro, Don Ra para sus alumnos, autodidacta tal vez, maestro ejemplar,
políglota, lingüista, filólogo, franco y anglo parlante y conocedor de idiomas
tan diferentes como el griego y el latín, imponía su carácter recio y su estilo
docto, lo mismo en el aula que en su amada “Academia”, pequeño espacio en un
rincón de la calle 63 entre 10 y 12, a unos pasos de su casa familiar y a un
costado del mismo Instituto Campechano.
Ahí,
Don Ramiro, a semejanza del ateniense o eginense Platón, el discípulo amado del ateniense Sócrates y maestro
de Aristóteles el estagirita, en una pequeña mesa de esa misma “Academia”, rodeado
de sus discípulos, los llevaba por intrincados caminos de la escala del timbre
básico y las difíciles declinaciones, para introducirlos en el conocimiento de
lenguas desconocidas que aplicadas al castellano, conducían a su entraña y
facilitaban el tránsito a las complicadas etimologías greco-latinas.
El
hijo de Don Ramiro y de su esposa Doña Dolores Barrera y su gran orgullo,
Rafael, candidato a la gubernatura a los treinta y seis años, gobernador a los
treinta y siete, inmensamente culto, diestro en el manejo político, diplomático
de excelencia, hábil conversador, gran tribuno, humano, sencillo, honesto y con
un gran don de gentes. En confianza, también padrino de matrimonio del
escribidor y de su compañera.
Con
la maestra Socorrito Cabrera Estrada, construyó una familia muy apreciada en la
sociedad que aún lo recuerda con afecto. A los descendientes de este matrimonio
ejemplar, los conocí de pequeños y los vi muchas veces en su casa de la calle
10 del barrio de Guadalupe, y también en la que fue su hogar en el malecón
campechano.
Muchas
ocasiones tuve la oportunidad de visitarlos, por motivos de trabajo o por
cuestiones relacionadas con Doña Lolita, la abuela paterna, a quien servíamos
de choferes y guías al terminar el puchero de los domingos en la casa de su
adorada comadre, Doña Angelita Gómez de Medina, abuela de mi compañera.
Inseparables
los cuatro y muy unidos, educados con amor y sencillez, custodiados por la
maestra Socorrito haciendo espacios en sus labores oficiales, recibieron
siempre todo su amor y su dulzura. Dueña de una gran belleza física y
espiritual, la amable maestra se dio tiempo para Cristina, para Oscar, para Carlos, y por
supuesto, para mi personaje de hoy, Rafael Rodríguez Cabrera.
Hijo
del que he señalado como uno de los más destacados políticos campechanos de
todos los tiempos, antes de que gane a este escribidor la parte afectiva y lo
inunde la nostalgia de una de las mejores épocas de su vida, tendría que
recordarlo como uno de los gobernantes más jóvenes y talentosos que ha tenido
el estado en toda su historia.
Hace
unas pocas semanas, al concluir la Marcha por la Unidad tan comentada, en una
breve y coloquial reunión de banqueta, un amigo común que lo saludaba, llevó a
cabo las presentaciones correspondientes e hizo posible un reencuentro. En ese
momento fugaz, a la musa-lazarillo y al emborronador de cuartillas, su timbre
de voz, sus ademanes y sus expresiones, les trajeron obligadamente a la mente
recuerdos imborrables de la década de los años setenta, ya muy lejana.
Me
hice entonces el propósito de dedicarle una vez unas sencillas líneas en alguna
de mis columnas, sin embargo y a fuerza de ser sincero, no encontraba el tema
ni la oportunidad de hacerlo y hoy, busco, averiguo, encuentro un poco aquí y un poco allá,
de su vida, del trabajo que desempeñaba antes de regresar a Campeche y, por
supuesto, del que desempeña ahora, por cierto, muy acertadamente.
Me
encuentro que Rafael tiene una larga carrera en el Instituto Mexicano del
Seguro Social, al que desde el primer día de febrero del año anterior representa
en Campeche como su delegado; llegó después de un período gris para la noble
dependencia en el que menudearon problemas de falta de transparencia, de ausencia
de claridad presupuestaria, de incomprensibles acusaciones mutuas y
combinaciones lamentables en las que se mezclaron cosas de trabajo con “asuntos
del corazón”.
A
“bote pronto”, el doctor Rodríguez
Cabrera se auto define como: “campechano, hombre de familia, su mayor orgullo
son su esposa Jamile y sus cuatro hijas. Es Cirujano Ortopedista, miembro de la
Academia Mexicana de Cirugía, diez años Director del Hospital Magdalena de las
Salinas y ex Presidente de la Comisión Americana de Prevención de Riesgos de
Trabajo”.
De
sus principales logros en el breve lapso de su trabajo en Campeche, además de
un excelente trato y comunicación con los trabajadores y su sindicato, ha
propiciado con su afán y su labor, una mejora en los servicios pese a las
carencias actuales de esa y otras instituciones de salud, la UMF 13, y un
equipo de tomografía para el hospital de Carmen.
Tal
vez una de sus más grandes satisfacciones se refiera a la mejora en doce puntos
de la encuesta de satisfacción de los servicios del IMSS, y obtener por vez primera
un distintivo Águila de Bronce para el estado de Campeche.
Como
parte final de estas líneas, habría que agregar que nuestro personaje
seleccionado, es dueño de una vasta cultura, posee una exquisita pluma, y tiene
estilo, inspiración y emoción social, así lo aprecio en los interesantes
comentarios que de tarde en tarde publica en redes sociales.
¡Largo
tiempo de fructífero trabajo en favor de Campeche para el doctor Rafael
Rodríguez Cabrera!.
… Y ALGO MÁS
Refinería para Campeche
Unos
años atrás, en una desafortunada acción, un ex presidente con serias ligas de
afecto con gente destacada de la entidad, casi insinuó que durante su
administración se construiría una refinería en el Estado, precisamente en
territorio del municipio de Champotón y concretamente en Seybaplaya.
El
entusiasmo por la noticia fue unánime y puso a trabajar a mucha gente, aunque
después vino la frustración porque lo ofrecido resultó una falsedad. El ganador,
concluyeron, había sido un estado del centro del país. Finalmente, ni ahí ni
aquí, y seguimos como estábamos.
Al
parecer, la citada refinería tiene que ver con la llamada Zona Económica
Especial, y se proyecta en Seyba ante las “restricciones” que presenta lo
reducido de las zonas ambientales de Carmen, según el titular de la SEDECO.
La fecha del próximo julio para la declaratoria
de aplicación de la Zona Económica Especial, nos ubica en el umbral de un
probable despegue del Estado que de ser factible, pondría en muy buena
situación a Alejandro Moreno Cárdenas, quien como titular del área de energía
de la CONAGO, no desperdiciará la oportunidad de hacer algo verdaderamente
notable por Campeche. ¡Al tiempo!.
Oposición crítica
Así
y no de otra manera deben ser los partidos políticos donde el voto popular no
los favorezca; parafraseo los conceptos del dirigente estatal del PRI en un
discurso reciente en la ciudad de Calkiní.
“No
como otros que están en contra de todo y a favor de nada”, habría de señalar en
aquella ocasión cuando también manifestó que su partido lo es de puertas abiertas donde todos sus militantes
tienen un espacio. Tal vez le faltó decir a Castillo Rosado que esas puertas
abiertas lo están también para los que no estén de acuerdo con sus principios e
ideología y pretendan buscar otros horizontes.
Ojalá
las palabras de Ernesto permeen en los demás partidos y cada uno de ellos desde
sus respectivos ámbitos se dedique como oposición –donde lo sea-, a construir y
a buscar acuerdos y consensos en el afán de hacer crecer a Campeche en lo
democrático, en lo político, en lo económico y en lo social.
La
sociedad es observadora y sabe poner cada cosa y a cada persona en el lugar que
le corresponde.
Algo no muy agradable
Quienes
me conocen y me leen, ya sea que les agrade o no lo que escribo, saben que no
gusto en absoluto de golpear a nadie y en lo posible, evito referirme con datos
y circunstancias a personajes políticos, como no sea para tratar de destacar
algo positivo de su trabajo o de sus personas. Es mi estilo y no tengo la
intención (por ahora) de cambiarlo.
No
obstante, algo está sucediendo que está poniendo en serio predicamento tanto al
beneficiado como a quien lo impuso, o lo impulsó para lograrlo. Es que la
verdad, hacía mucho tiempo que no encontraba tantas y tan copiosas frases de
repudio como las que ahora surgen en contra del nuevo funcionario.
No
tengo nada en lo personal contra él, pero considero que desde cualquier punto
de vista, el poco prestigio que el señor arrastra no hará ningún bien al
partido político del que forma parte el padrino que lo encumbró de nuevo. El
prestigio que el partido tiene, no dará prestado ni mucho ni poco al funcionario,
al contrario, ese desprestigio operará al revés.
Espero
estar equivocado. ¡Amén!.


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