martes, 21 de marzo de 2017

DE MUCHO, UN POCO/ El gobernador y la CONAGO






Lo comenté en una publicación anterior: no hace falta tener mucha imaginación para darse cuenta que el gobernador campechano es un hombre hábil. No cabe duda que conoce a detalle la importancia de la oportunidad y sabe aprovecharla. La busca, la propicia, y la toma en sus manos en su momento; en consecuencia, acude a todas y no deja nada pendiente.
Alejandro Moreno Cárdenas encarna a plenitud el concepto aristotélico del “zoon politikon”, -dicho sea con el mayor respeto-, aquel que ubica al individuo en su exacta dimensión en la búsqueda de la justicia y el bienestar de los que representa a través del diálogo, la deliberación y el acuerdo civilizado.
Lo decía así, lo reitero hoy: llama mi atención –muy fuertemente además-,  la insistencia del gobernador de Campeche y su porfía en acreditarla. Escucho con detalle sus palabras, observo sus gestos y su lenguaje corporal en el momento en que defiende con todo fervor la reforma energética.
Se muestra convencido cuando en su calidad de titular de la Comisión Ejecutiva de Energía, afirma a sus pares de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) que con seguridad la reforma energética será determinante en el desarrollo económico de México, y que su implementación es necesaria e irreversible.
“Los gobiernos locales tenemos claro que no queremos ser espectadores: o nos subimos al tren de la reforma energética aprovechando las potencialidades de la inversión privada en la materia, o nos quedaremos permanentemente rezagados de sus beneficios de corto, mediano y largo plazo”. Fuertes palabras que sin duda alguna representan un reto para todos los ejecutivos estatales.
“El tema energético es un asunto prioritario ya que entre las ventajas y oportunidades que genera la reforma se encuentra la apertura a la participación privada en toda la cadena de valor de los hidrocarburos y productos petrolíferos; en el ámbito eléctrico fortalece la apertura al capital privado en las actividades de generación, distribución y comercialización, y propicia la libre importación de gasolinas, diesel y gas LP”. Diría en esa ocasión el gobernante campechano.
Especie de juicio de valor con características premonitorias muestra Alejandro Moreno afirmando que el nuestro es uno de los principales países del planeta en materia energética, debido a su reserva de hidrocarburos, ubicación geográfica, como vecino del principal mercado consumidor, y por su robusta infraestructura energética en puertos, refinerías, ductos y terminales.
La posición de México como el décimo primer productor de crudo, el noveno consumidor de combustibles líquidos y el sexto de gas LP en el mundo, nos liga indiscutiblemente a la industria de la energía derivada del petróleo y confirma sus palabras. El gobernador campechano lo sabe y lo sabe bien.
Los razonamientos firmes, convencidos, elocuentes de Alejandro Moreno ante sus homólogos me hacen recordar, queriéndolo o no, el reciente discurso que dirigiera a los priistas presentes (y también a los ausentes) en el acto de relevo de dirigencia de la Fundación Colosio Filial Campeche, AC., donde dijo que “…muchos no estaban acostumbrados a escuchar el nombre de Campeche; hoy le digo a todos ellos que se acostumbren, van a escuchar todavía más fuerte el nombre de Campeche en la política nacional”.
Esta aseveración se confirmaría por un acontecimiento que podría darse en pocos meses, al que me refiero en la segunda sección de esta columna, esperanzado y confiado de que pronto se haga una realidad y en un tiempo razonable, una gran industria pose sus plantas en suelo seybano, champotonero y campechano para bien de Campeche y de los campechanos.

La del IMSS, una delegación en buenas manos
No sé gran cosa de su abuelo materno, nuca supe. No obstante, nadie con más de seis décadas en su contabilidad personal y que hubiera recorrido como alumno los pasillos y salones del Benemérito Instituto Campechano podría no haber conocido al abuelo paterno, Don Ramiro Rodríguez Aguayo.
Don Ramiro, Don Ra para sus alumnos, autodidacta tal vez, maestro ejemplar, políglota, lingüista, filólogo, franco y anglo parlante y conocedor de idiomas tan diferentes como el griego y el latín, imponía su carácter recio y su estilo docto, lo mismo en el aula que en su amada “Academia”, pequeño espacio en un rincón de la calle 63 entre 10 y 12, a unos pasos de su casa familiar y a un costado del mismo Instituto Campechano.
Ahí, Don Ramiro, a semejanza del ateniense o eginense Platón,  el discípulo amado del ateniense Sócrates y maestro de Aristóteles el estagirita, en una pequeña mesa de esa misma “Academia”, rodeado de sus discípulos, los llevaba por intrincados caminos de la escala del timbre básico y las difíciles declinaciones, para introducirlos en el conocimiento de lenguas desconocidas que aplicadas al castellano, conducían a su entraña y facilitaban el tránsito a las complicadas etimologías greco-latinas.
El hijo de Don Ramiro y de su esposa Doña Dolores Barrera y su gran orgullo, Rafael, candidato a la gubernatura a los treinta y seis años, gobernador a los treinta y siete, inmensamente culto, diestro en el manejo político, diplomático de excelencia, hábil conversador, gran tribuno, humano, sencillo, honesto y con un gran don de gentes. En confianza, también padrino de matrimonio del escribidor y de su compañera.
Con la maestra Socorrito Cabrera Estrada, construyó una familia muy apreciada en la sociedad que aún lo recuerda con afecto. A los descendientes de este matrimonio ejemplar, los conocí de pequeños y los vi muchas veces en su casa de la calle 10 del barrio de Guadalupe, y también en la que fue su hogar en el malecón campechano.
Muchas ocasiones tuve la oportunidad de visitarlos, por motivos de trabajo o por cuestiones relacionadas con Doña Lolita, la abuela paterna, a quien servíamos de choferes y guías al terminar el puchero de los domingos en la casa de su adorada comadre, Doña Angelita Gómez de Medina, abuela de mi compañera.
Inseparables los cuatro y muy unidos, educados con amor y sencillez, custodiados por la maestra Socorrito haciendo espacios en sus labores oficiales, recibieron siempre todo su amor y su dulzura. Dueña de una gran belleza física y espiritual, la amable maestra se dio tiempo para  Cristina, para Oscar, para Carlos, y por supuesto, para mi personaje de hoy, Rafael Rodríguez Cabrera.
Hijo del que he señalado como uno de los más destacados políticos campechanos de todos los tiempos, antes de que gane a este escribidor la parte afectiva y lo inunde la nostalgia de una de las mejores épocas de su vida, tendría que recordarlo como uno de los gobernantes más jóvenes y talentosos que ha tenido el estado en toda su historia.
Hace unas pocas semanas, al concluir la Marcha por la Unidad tan comentada, en una breve y coloquial reunión de banqueta, un amigo común que lo saludaba, llevó a cabo las presentaciones correspondientes e hizo posible un reencuentro. En ese momento fugaz, a la musa-lazarillo y al emborronador de cuartillas, su timbre de voz, sus ademanes y sus expresiones, les trajeron obligadamente a la mente recuerdos imborrables de la década de los años setenta, ya muy lejana.
Me hice entonces el propósito de dedicarle una vez unas sencillas líneas en alguna de mis columnas, sin embargo y a fuerza de ser sincero, no encontraba el tema ni la oportunidad de hacerlo y hoy, busco,  averiguo, encuentro un poco aquí y un poco allá, de su vida, del trabajo que desempeñaba antes de regresar a Campeche y, por supuesto, del que desempeña ahora, por cierto, muy acertadamente.
Me encuentro que Rafael tiene una larga carrera en el Instituto Mexicano del Seguro Social, al que desde el primer día de febrero del año anterior representa en Campeche como su delegado; llegó después de un período gris para la noble dependencia en el que menudearon problemas de falta de transparencia, de ausencia de claridad presupuestaria, de incomprensibles acusaciones mutuas y combinaciones lamentables en las que se mezclaron cosas de trabajo con “asuntos del corazón”.
A  “bote pronto”, el doctor Rodríguez Cabrera se auto define como: “campechano, hombre de familia, su mayor orgullo son su esposa Jamile y sus cuatro hijas. Es Cirujano Ortopedista, miembro de la Academia Mexicana de Cirugía, diez años Director del Hospital Magdalena de las Salinas y ex Presidente de la Comisión Americana de Prevención de Riesgos de Trabajo”.
De sus principales logros en el breve lapso de su trabajo en Campeche, además de un excelente trato y comunicación con los trabajadores y su sindicato, ha propiciado con su afán y su labor, una mejora en los servicios pese a las carencias actuales de esa y otras instituciones de salud, la UMF 13, y un equipo de tomografía para el hospital de Carmen.
Tal vez una de sus más grandes satisfacciones se refiera a la mejora en doce puntos de la encuesta de satisfacción de los servicios del IMSS, y obtener por vez primera un distintivo Águila de Bronce para el estado de Campeche.
Como parte final de estas líneas, habría que agregar que nuestro personaje seleccionado, es dueño de una vasta cultura, posee una exquisita pluma, y tiene estilo, inspiración y emoción social, así lo aprecio en los interesantes comentarios que de tarde en tarde publica en redes sociales.
¡Largo tiempo de fructífero trabajo en favor de Campeche para el doctor Rafael Rodríguez Cabrera!.

… Y ALGO MÁS

Refinería para Campeche
Unos años atrás, en una desafortunada acción, un ex presidente con serias ligas de afecto con gente destacada de la entidad, casi insinuó que durante su administración se construiría una refinería en el Estado, precisamente en territorio del municipio de Champotón y concretamente en Seybaplaya.
El entusiasmo por la noticia fue unánime y puso a trabajar a mucha gente, aunque después vino la frustración porque lo ofrecido resultó una falsedad. El ganador, concluyeron, había sido un estado del centro del país. Finalmente, ni ahí ni aquí, y seguimos como estábamos.
Al parecer, la citada refinería tiene que ver con la llamada Zona Económica Especial, y se proyecta en Seyba ante las “restricciones” que presenta lo reducido de las zonas ambientales de Carmen, según el titular de la SEDECO.
La  fecha del próximo julio para la declaratoria de aplicación de la Zona Económica Especial, nos ubica en el umbral de un probable despegue del Estado que de ser factible, pondría en muy buena situación a Alejandro Moreno Cárdenas, quien como titular del área de energía de la CONAGO, no desperdiciará la oportunidad de hacer algo verdaderamente notable por Campeche. ¡Al tiempo!.

Oposición crítica
Así y no de otra manera deben ser los partidos políticos donde el voto popular no los favorezca; parafraseo los conceptos del dirigente estatal del PRI en un discurso reciente en la ciudad de Calkiní.
“No como otros que están en contra de todo y a favor de nada”, habría de señalar en aquella ocasión cuando también manifestó que su partido lo es de  puertas abiertas donde todos sus militantes tienen un espacio. Tal vez le faltó decir a Castillo Rosado que esas puertas abiertas lo están también para los que no estén de acuerdo con sus principios e ideología y pretendan buscar otros horizontes.
Ojalá las palabras de Ernesto permeen en los demás partidos y cada uno de ellos desde sus respectivos ámbitos se dedique como oposición –donde lo sea-, a construir y a buscar acuerdos y consensos en el afán de hacer crecer a Campeche en lo democrático, en lo político, en lo económico y en lo social.
La sociedad es observadora y sabe poner cada cosa y a cada persona en el lugar que le corresponde.

Algo no muy agradable
Quienes me conocen y me leen, ya sea que les agrade o no lo que escribo, saben que no gusto en absoluto de golpear a nadie y en lo posible, evito referirme con datos y circunstancias a personajes políticos, como no sea para tratar de destacar algo positivo de su trabajo o de sus personas. Es mi estilo y no tengo la intención (por ahora) de cambiarlo.
No obstante, algo está sucediendo que está poniendo en serio predicamento tanto al beneficiado como a quien lo impuso, o lo impulsó para lograrlo. Es que la verdad, hacía mucho tiempo que no encontraba tantas y tan copiosas frases de repudio como las que ahora surgen en contra del nuevo funcionario.
No tengo nada en lo personal contra él, pero considero que desde cualquier punto de vista, el poco prestigio que el señor arrastra no hará ningún bien al partido político del que forma parte el padrino que lo encumbró de nuevo. El prestigio que el partido tiene, no dará prestado ni mucho ni poco al funcionario, al contrario, ese desprestigio operará al revés.
Espero estar equivocado. ¡Amén!.

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