Cursaba
estudios en la Escuela Normal de Profesores del inolvidable Instituto
Campechano, alma máter de mis recuerdos donde estudié también la secundaria y
dos años de bachillerato en cursos nocturnos, antes de hacer la carrera de
derecho en la Universidad del Sudeste. En lo laboral, complementaba mi
actividad estudiantil como Secretario de la Comisión Agraria Mixta del Estado.
Cada
dos o tres semanas viajaba a Hopelchén para visitar a la familia y llevarles
algunos recursos económicos ahorrados del salario. Estos viajes siempre
coincidían con el cobro de la quincena y los hacía en el tradicional autobús de
pasajeros de segunda clase.
Viajaba
las tardes de viernes para retornar la mañana del domingo y estar en
posibilidades de ir a la playa o a otro sitio e, invariablemente, a la función
de las cinco de la tarde a cualquiera de los cines de la Ciudad, que no eran
más de tres.
En
uno de esos viajes, antes de las nueve de una mañana dominical, me aposté frente
al parque principal del poblado, justamente a las puertas de la afamada tienda
de abarrotes de la familia Alpuche, para esperar la llegada del autobús que
pronto arribaría procedente de la ciudad de Mérida.
Casi
al llegar el camión de pasajeros, una persona que me observaba desde el
interior de la tienda se aproximó en forma amable para hacerme una pregunta
obvia: “¿te estás yendo a Campeche?”. “¿No quieres ahorrarte el pasaje?. En
tiempos de lucha para superarse, una oferta de esas no está para ser desaprovechada,
así que, la respuesta, obvia también, tenía que ser un ¡claro que sí!.
Entonces
ponte de acuerdo con tu hermano que está en el centro de salud esperando. El
pensamiento de que el viaje no sólo
sería gratuito sino además en compañía de mi consanguíneo, puso alas a mis
pies, así que, mochila al hombro, me encaminé a la mencionada casa de salud
situada a dos calles del paradero de autobuses.
A
las puertas del nosocomio se encontraban algunas personas platicando con el
médico responsable del hospital, por supuesto que ninguno de ellos era el
secretario del Ayuntamiento, mi hermano. Acomodaban en la cabina del camioncito
de redilas de tres toneladas a una señora embarazada de no más de veinte años
de edad, mientras una persona mucho mayor que luego me enteré era su padre,
subía a la plataforma del vehículo usando las redilas como escaleras.
Alguien
puso en mis manos un juego de llaves, a la vez que recitaba unas indicaciones;
mientras, el doctor daba otras instrucciones apresuradas:
Cito
primero las del señor de las llaves: 1. “No marca, pero el tanque está lleno de
gasolina”. 2. “No puedes ir a más de sesenta kilómetros por hora, porque están
malas las rótulas y a partir de esa velocidad el camión se sacude como si
estuviera bailando”. 3. “Una persona te estará esperando en el hospital Manuel
Campos para traer el camión de regreso”.
Trataré
de describir las indicaciones del amable doctor, bastante apaciguadoras a pesar
de los dramático del momento: 1. “Esta señora tiene un ataque de eclampsia;
anoche llegó con uno de preclampsia que mal evolucionó”. 2. “Está corriendo un
serio peligro de perder la vida”. 3. “Cuando le venga un ataque, limítate a
apretarle ambos carrillos para evitar que se destroce la lengua”. 4. “No me
preguntes qué más puedes hacer tú, porque yo con más de treinta años de médico
ya no sé qué más hacer”.
Enseguida
abordé el camión y me puse al volante con una profunda inhalación que me
permitiera poner en orden los pensamientos, sabedor de que la que venía no iba
a ser una jornada agradable, y no me equivoqué; lo que ocurrió en el camino
merece una continuación en un capítulo próximo…
Relevo en la Federación de
Trabajadores del Estado
Era
el último año de la década de los setenta y parte de la mitad de la de los
ochenta; lo he comentado en una colaboración anterior, lo reitero ahora,
cuando me desempeñé como Procurador
Federal de la Defensa del Trabajo en Campeche.
Fue
también el tiempo de mi inolvidable relación laboral y de convivencia con un
personaje inolvidable, todo él honestidad,
honradez, y todo él honor y decoro, Don
Pablo González Lastra, mi compañero de trabajo y mi gran amigo. Escritorio con
escritorio y casi codo con codo en el reducido espacio de la oficina, un día lo
vi salir con la misma sencillez con que a diario lo hacía para su hogar,
aquella ocasión, para ocupar el cargo de
Secretario de Gobierno.
Ahí
también y por razón de las responsabilidades del cargo, que recibí de la vida
la gran oportunidad de relacionarme con los obreros organizados que desde la
Federación de Trabajadores dirigía uno de los políticos contemporáneos más
hábiles local y nacionalmente, Abelardo Carrillo Zavala.
Por
invitación de Abelardo, tiempo después diputado federal y a la postre
gobernador del estado, me incorporé a la CTM local como asesor en materia
jurídico-legal, ideológica, un poco en lo político, y hasta en lo social.
Durante
ese tiempo conocí gente muy especial, con pasión y entrega al movimiento
obrero, con amor a la causa de los trabajadores y con disciplina y lealtad a su
Partido, a su Federación, a la Confederación de Trabajadores de México, a su
líder local y a su dirigente nacional, Don Fidel Velázquez Sánchez.
Don
Fidel, como se le conocía y se le nombraba, por algo así como seis décadas,
dirigió con gran acierto uno de los pilares más importantes del Partido
Revolucionario Institucional, La CTM, convirtiéndose en una especie de garante
de la paz e institucionalidad.
En
la Federación de Trabajadores del Estado de Campeche me relacioné con gente de
la talla de Francisco Puga, Francisco Solís, Edilberto Vázquez, Rubén Uribe,
Oscar Flores, que además de ser importantes personajes para el movimiento
obrero, llegaron a dirigir su Federación. Raúl Arroyo, Audomaro Durán, Luciano
Uc, José María Sierra, Alfonso Rocher, Domingo Sonda, Luis Dzul, y varios más
que escapan a la memoria; hoy todos ellos descansan en paz.
Un
poco alejado de la actividad política, pocas veces en las últimas décadas me
acerqué a la CTM local, salvo alguna eventual invitación a un acto, alguna
convivencia u otra actividad, que al dejar de menudear y hacerse muy
esporádicas, propiciaron una especie de desatención y algo parecido al olvido.
Por
lo que se refiere al ritmo de la actividad de la federación obrera, una como
inercia propició que de lo cotidiano se cayera en lo rutinario, entre otras
cosas por el mantenimiento de su dirigencia por un período de más de veinte
años. Esa misma rutina y el desapego fueron tomando los lugares antes ocupados
por la actividad sindical, la política obrerista y la defensa entre apasionada
y romántica de los derechos de la gente organizada que se gana el pan con su trabajo.
Por
fin, unas semanas atrás y de manera sorpresiva -al menos para quien escribe-,
se dio el esperado e inevitable relevo y Francisco Haas Palomo, Panchito para
sus buenos amigos, renunció al cargo y hay nuevo dirigente en la persona de
Wilgen Hernández Cherres, quien rindió protesta ante el dirigente nacional
cetemista, Carlos Aceves del Olmo, y como invitado el gobernador Alejandro
Moreno Cárdenas.
No
tenía el gusto de conocerlo, no obstante, echando mano de las herramientas
modernas de la comunicación, he sabido que Wilgen tiene origen obrero, al
parecer pertenece al sector de trabajadores del volante, que tiene gran
experiencia en la administración y, sobre todo, que es serio, que es formal y, especialmente,
responde al proyecto del gobernador Moreno Cárdenas.
Los
valores descritos y su compromiso con los trabajadores campechanos podrían
traer para el movimiento obrero buenos tiempos y para su nuevo dirigente un
futuro halagador. ¡Qué así suceda!.
… Y ALGO MÁS
Antes
que todo, permítanme quienes amablemente me leen, que mencione que esta sección
no es esencialmente noticiosa; antes bien, tiene como principal objetivo realizar
comentarios relacionados con cosas que suceden durante la semana que pudieran
ser relevantes. Destaco en esta ocasión las siguientes:
Ironman 70.3 Campeche 2017,
un gran evento
Lo
que se vio no puede ser juzgado, menos de mala fe: vuelos completos, calles y
carreteras saturadas, hoteles y restaurantes a toda su capacidad, y una enorme
derrama económica que benefició a mucha gente.
Turistas
y competidores de treinta y dos países diferentes dieron a Campeche una nota de
original colorido durante todo el fin de semana en ese histórico acontecimiento
que puso a Campeche frente a los ojos del mundo, posicionándolo, como dijera el
gobernador Moreno Cárdenas, como un importante destino turístico deportivo.
Este
tipo de promociones tienen mayor efectividad que las ferias mundiales en las
que se promueve al Estado. La promesa de Moreno Cárdenas de que habrá quince
eventos deportivos más, nacionales e internacionales, junto con lo ahora realizado,
rendirá pronto sus frutos. Los resultados se verán en un plazo no muy largo, no
tengo ninguna duda
Un
reconocimiento para las autoridades que posibilitaron el hecho histórico, en
especial a los organizadores y realizadores que hicieron que el evento
deportivo de alto rendimiento se desarrollara con gran precisión, sin mayores
contratiempos y con escasas molestias para la población a pesar de su gran
magnitud.
Tal
vez la nota más sobresaliente del Ironman fue la participación abierta del
principal protagonista, la población campechana que se dio cita a lo largo del
recorrido para aplaudir, animar y acompañar a los deportistas de otros países,
lo mismo que a los nacionales, y también a los triatlonistas campechanos que
participaron con legítimo orgullo.
Mención
especial para la gente de Campeche,
amable, franca, respetuosa y entusiasta que aplaudió y animó en todo momento a
los deportistas participantes y no se retiró hasta vitorear y escoltar la
emotiva llegada del último competidor, un hombre con limitadas capacidades
físicas pero con un enorme corazón.
¡Encantados
de ver a Campeche en el mapa mundial de los grandes acontecimientos!.
Instalación de videocámaras
El
tema de las cámaras de video vigilancia es importante, por supuesto que lo es,
porque permite una acción rápida de las autoridades ante algún hecho delictivo
que se estuviera cometiendo en un momento dado. La instalación de las primeras
mil es en sí un hecho relevante.
El
de las mencionadas cámaras ha sido un reclamo recurrente que, sin ánimo de
juzgar a las autoridades del pasado, este moderno sistema no pasó de ser un
reducido número de artefactos ubicados en algunos puntos con material de mala
calidad y mantenimiento nulo con los resultados de que sea un recurso casi
inexistente.
Con
la instalación de los dispositivos anunciados, un efectivo sistema de supervisión
humana, junto con las necesarias tareas de inteligencia policiaca en las
colonias de la periferia y la participación efectiva de la población, podremos
preservar el clima de paz de que gozamos y continuar siendo un estado con
buenas referencias en lo que a este rubro se refiere.
Nuevas inversiones para
Campeche
En
la colaboración anterior en este mismo generoso medio, mencionaba que el
gobernador campechano en todo momento busca la oportunidad, la propicia, y la
toma en sus manos.
Reitero
hoy lo dicho después de realizado el acto de protesta del comité especial
instalado para el efecto de la celebración del quinto centenario del encuentro
de dos culturas en el que estuvo acompañado del embajador y otros invitados
españoles. Moreno Cárdenas ha invitado a los ibéricos a traer parte de sus
inversiones a Campeche.
Es
sabido que los empresarios hoteleros españoles tienen inversiones en este tipo
de negocios en buena parte del mundo, la península yucateca es un claro
ejemplo; además, los hoteleros europeos son particularmente hábiles para
promover y atraer turismo desde su continente a cualquier lugar donde tengan un
hotel.
El
mayor deseo de esta columna es que la invitación rinda sus frutos y en el
mediano plazo veamos surgir en Campeche muestras materiales de algunas de las
cadenas españolas de fama mundial.
Organización, músculo y
energía
Fue
una gran experiencia la del pasado sábado, y me explico: después de mucho
tiempo de abstinencia política por múltiples razones, pude apreciar parte del
trabajo de los partidos, uno en particular, rumbo a la especial contienda del
próximo año. Esta ocasión, un gesto amable del Comité Directivo Estatal del PRI,
me permitió asistir como invitado a la Tercera Sesión Ordinaria de su Consejo
Político Estatal celebrada en la bella ciudad de Calkiní.
La
reunión recreó escenas olvidadas e hizo revivir otros tiempos; de paso permitió
saludar a amigos con los que de alguna manera compartimos cosas en común en el
pasado reciente, y no tan reciente. No podían faltar los saludos de
funcionarios importantes, como el serio y eficiente Secretario de Gobierno,
Carlos Miguel Aysa González; siempre atento y amable, siempre deferente con el
escribidor. Doble motivo para disfrutar del acto.
Muy
bien organizado, muy concurrido, con un variado orden del día que remató con
dos discursos adecuadamente estructurados y muy bien pronunciados: el de Ernesto
Castillo Rosado, Presidente del Comité Estatal, bueno y con estilo y corte de
líder. El de Alejandro Moreno Cárdenas, Consejero Estatal y gobernador del
Estado, una pieza de oratoria de mucho peso y contenido, con el lenguaje
corporal, el énfasis y la pasión que sabe poner a sus discursos un buen orador
como es el caso de Alejandro. El priista principal de Campeche recibió muchos
aplausos y dos o tres ovaciones bien ganadas. Debo reconocer que valió la
pena el viaje.

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