lunes, 7 de agosto de 2017

DE MUCHO UN POCO/El segundo informe y los informes en la historia



 
Un informe según los especialistas, es un tema, un texto en el que se da cuenta a quienes deba dárseles, del estado en el que se encuentra algún estudio, una investigación específica o una actividad humana, ya sea de índole científica, técnica, comercial, administrativa, política, o de tipo diferente a los mencionados. Contiene por tanto, material suficiente y datos precisos para brindar la información de lo hecho y la forma de lograrlo.
Ya habíamos comentado en una colaboración del año anterior, que el primer informe en la historia del país lo rindió el presidente Guadalupe Victoria el primer día del  año mil ochocientos veinticinco. No estaba obligado, pero quiso hacerlo para dar a entender al país que a pesar de las penurias económicas derivadas de la lucha por la independencia y al fracaso del imperio de Iturbide, se había conseguido vestir, armar y alimentar al ejército que incluso aumentó en número; se pagaron sueldos atrasados a los empleados y se atendió de algún modo la administración de la justicia.
A partir de ese acontecimiento, la fecha de su celebración fue siempre cambiante y tenía que coincidir con la de la apertura del período extraordinario de sesiones del Congreso federal. Venustiano Carranza presentó el primero de sus informes el quince de abril de mil novecientos diecisiete; lo significativo es que cinco meses después, a la apertura del nuevo período ordinario, el primero de septiembre, el presidente Carranza presentó el segundo.
Localmente, el primer informe gubernamental se dio más de tres décadas después que lo hiciera el general Victoria, atendiendo a que la Constitución local correspondiente al año mil ochocientos sesenta y uno, señalaba que, “a la apertura del período de sesiones del Congreso, el gobernador deberá dar cuenta de las circunstancias que guarda la administración pública a su cargo en un discurso que contestará el presidente del Congreso”.
Según la historia campechana, el siete de agosto es una fecha altamente significativa, al arrancar en ella todo el proceso político que culminó con la separación del suelo campechano del territorio del Estado de Yucatán y la creación del Estado Libre y Soberano de Campeche. Fue precisamente esa fecha de agosto de mil ochocientos cincuenta y ocho que Pablo García, para entonces gobernador provisional, promovió el decreto por el que a partir de entonces ese día se consideraría festivo en el  nuevo Estado.
Es muy probable, más bien, casi seguro, que el Archivo General del Estado, ejemplo de orden, disciplina y meticulosidad, cuente en su acervo con los textos de los informes de los gobernadores, desde Pablo García, y seguro ya habrá de contar con el de este año, segundo constitucional de Alejandro Moreno Cárdenas al frente del Poder Ejecutivo.
Inicialmente, los actos de los informes comprendían la lectura de una larga y casi tediosa lista de obras y actos de gobierno en los que abundaban cifras y datos interminables. El recinto, que al paso del tiempo fue cambiando, pasó del Cine Sélem al Teatro Francisco de Paula Toro, hoy Teatro de la Ciudad, al Cine de La Cruz, incluidos los recintos oficiales de los municipios de Carmen, Palizada y hasta Calakmul. A su inauguración, se adoptó el Centro de Convenciones y Exposiciones Campeche XXI como el recinto ideal.
Lo mismo ocurrió con la dinámica utilizada, que fue evolucionando paulatinamente hasta limitarse a la entrega del documento impreso al Congreso del Estado en su sede oficial, y la posterior lectura de un mensaje ante una representación de la sociedad campechana y de sus autoridades de los tres poderes, eventualmente también de un representante del presidente de la República e invitados.
El jefe del ejecutivo local da lectura a un discurso de gran calidad en el que además de ofrecer un resumen de lo hecho en el período, pronuncia un mensaje muy significativo de lo que sigue de su administración.
Período de gran relevancia, de acontecimientos, como bien dijera Moreno Cárdenas meses atrás cuando señaló que agosto será un mes importante para Campeche y los campechanos. Quien puede negarlo si todavía resuenan los ecos del informe y del discurso del gobernador cuando ya se está en la víspera del importante debate que tal vez marcará el futuro del PRI como partido, es decir, su permanencia en el poder o su descenso.
Las discusiones y los acuerdos entre los delegados que habrán de estudiar y tomar una decisión en la mesa de Estatutos, dará mucho que hablar y será tema inagotado hasta las próximas elecciones.

El representante del presidente Peña Nieto
Otra vez, como en el primero, estuvo en este segundo informe el secretario de Turismo del gobierno federal, Enrique De la Madrid Cordero. De la Madrid vino de nuevo con la representación del presidente Enrique Peña Nieto para confirmar lo escrito en otras ocasiones: Campeche tiene por encima de cualquier otra actividad, vocación turística, y está llamado a ser punto obligado de visita del turismo nacional e internacional.
Como otros estados de la península, tiene la entidad montes y selvas para el turismo de aventura; tiene mar y playas para el deporte de la pesca y el disfrute de sus tranquilas aguas; tiene lagunas y cenotes para el buceo y la espeleología; tiene instalaciones para el turismo de convenciones; tiene como otros, bellas edificaciones de un pasado prehispánico que asombra; tiene muestras del descubrimiento, la fundación y la conquista igual que ellos; pero tiene también un plus del que carece cualquier otra región peninsular y sólo existe en contados sitios del planeta.
En Campeche se vive la historia de una época heroica y esforzada. Aquí se guardan como tesoros un pasado de luchas sangrientas y momentos de desespero por el acoso de piratas y filibusteros que a bordo de sus tétricas naos, golpearon sin piedad sus ciudades y sus costas.
En cada espacio de sus castillos y murallas, en cada callejuela retorcida, en cada rincón de su Centro Histórico, como que se ha detenido el tiempo y en el momento del mayor silencio, pareciera que de pronto se escuchará la voz ronca del “sereno”; lámpara de aceite en ristre; anunciando la hora y “la ciudad en calma”. Lo dice el corazón, lo dicta el amor a la tierra –quien lo sabe-, algo lo dicta.
Campeche es, como bellamente lo escribiera el poeta y compositor musical José Narváez para ser cantado hasta la eternidad: “Mi tierra es la tierra que brillará un día, por su gallardía, nobleza y valor; sobre ella hay leyendas de piratería, sobre ella hay leyendas de ensueño y amor. Es azul su cielo, su mar es tranquilo, sus flores fragantes, radiante su sol, sus recias murallas son lauros de gloria, Campeche es romance, Campeche es canción”.
¡Hablemos bien de Campeche y de su gente… siempre!.
 
… Y ALGO MÁS

El gobernador es un político profesional… ¡vaya que lo es!
Lo hemos dicho algunas veces, lo reiteramos ahora: el gobernador es un político completo. Ha sabido acreditarse y hacerse fuerte durante el largo tiempo en el que se ha movido en las más altas esferas de la política nacional a pesar de su juventud. Hábil como dirigente partidista, capaz como legislador, pero sobre todo, destacado por su trato amable y campechano.
Ha sabido tejer fino y en su segundo informe lo demostró. Un numeroso público compuesto por miles de campechanos lo acompañó en esta ocasión para ser testigo del acto más importante que se celebra en la fecha más importante para Campeche como entidad desde su creación.
Docenas de invitados presentes, desde el presidente de su partido, funcionarios federales y  gobernadores estatales de diferentes expresiones políticas en número mayor a los de otras ocasiones, dieron fe puestos de pie de la pasión y el calor que pone a sus acciones y en cada uno de sus discursos.
Estamos en agosto y lo que sigue serán grandes acontecimientos en los que Alejandro Moreno Cárdenas será un protagonista de gran calidad. ¡Ya lo veremos!.

Nuevas obras monumentales para Campeche
Dinámica, frenética, así pareció a propios y extraños la actividad del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas los últimos días; lo mismo presentó la maqueta del moderno Distribuidor Vial, de la hermosa Plaza Moch Couoh, la del Paseo de los Héroes, la de la ampliación del malecón, que los detalles de la nueva carretera costera que como una especie de libramiento se pretende construir. Con ella se tendría la más bella estampa de una vía moderna, iluminada, saturada de atractivos que constituirán la más espectacular puerta de entrada a nuestra entrañable Ciudad.
La proyectada obra, tiene muy firme el ánimo de embellecer el entorno desde la gasolinera situada en el entronque de la autopista hasta el área de cocteleros, para unirse al hermoso malecón que continuará hasta la avenida Resurgimiento. Pero fundamentalmente, tiene el propósito de preservar la seguridad de los peatones, ciclistas, motociclistas, camioneros  y automovilistas que la recorren a diario, a veces con lamentables pérdidas humanas. Es este el precio más alto que puede pagarse por el uso de una vía en tan malas condiciones como la actual.
Coincidentemente, en esta época de vacaciones de maestros y estudiantes, podemos apreciar los tranvías y los sitios de interés repletos de gente de todas partes. Recorren las calles visitantes de marcada fisonomía extranjera, lo mismo que mexicanos de otras latitudes. Cientos de turistas, están viniendo a Campeche cada vez en mayor número para disfrutar de su tranquilidad, de su seguridad, de sus puestas de sol, de su hospitalidad, de su gastronomía, pero principalmente, de los atractivos que constituyen nuestro gran orgullo.
Cierto es que quien tiene algo que vender, y este el caso, tiene que unir a la atención y la sonrisa un espacio atractivo, limpio, bello, acogedor, que capte las miradas y el interés de su clientela para garantizar que esta venga una y otra vez, y además invite a sus familiares, amistades y conocidos para visitarlo. De otra manera, el negocio sería un fracaso.
Toda proporción guardada, después de siglos de apostar a la economía parcial, si se permite el término, con el palo de tinte, con la madera, con el chicle, con la pesca o con el petróleo, a fin de cuentas sólo enriquecieron unos cuantos y esto es de verdad lamentable.
Campeche ha descubierto que tiene un gran futuro en el turismo, en esa industria que por noble, no ensucia, no contamina, no daña la naturaleza y por el contrario, genera riqueza y progreso.
Vistas así las cosas, quien puede negarnos el derecho de mejorar nuestra casa común, de mostrar ante los ojos de los visitantes un Campeche bello, seguro, moderno y atractivo que motive a miles de turistas de México y del mundo para disfrutarlo. Invertir, que no gastar en la belleza de lo nuestro es más que un gasto, una inversión y una apuesta al futuro de nuestras familias.

Grandes obras para un gran municipio
En los recorridos previos a la lectura del Segundo Informe en el que dará puntual cumplimiento al propósito de rendir buenas cuentas y mantener informada a la Soberanía del Poder Legislativo y a la población campechana en general, el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas visitó al “municipio más importante del Estado y el más importante de todo el país”; más o menos de ese tenor fue el calificativo con el que el joven gobernante se refirió a Carmen. Por ahí estuvo para verificar el avance o anunciar nuevas importantes obras para tan entrañable y emprendedora región.
Una visita de supervisión a la deslumbrante obra del nuevo puente que unirá en forma segura la preciada isla de Carmen con el macizo continental en su parte occidental, permite apreciar que ya despunta su perfil en el horizonte marino en ruta paralela al antiguo puente de la Unidad, coloso que por más de tres décadas ha prestado la preciada labor de unir, y ahora está pagando el obligado tributo que toda construcción humana debe rendir algún día.
El municipio de Carmen, y en especial la bella Ciudad del Carmen tienen derecho a ese puente, tanto por su aportación de siempre al desarrollo y el progreso del estado, como por ser la puerta de entrada a Campeche para quienes arriban procedentes del altiplano; pero sobre todo, porque los habitantes de ese municipio merecen una vía moderna, segura, que les garantice la comunicación por muchos años más, tal vez mucho más allá de la mitad del siglo.
“La obra del Puente de la Unidad no se ha detenido ni se va a detener”, declaró el secretario de Desarrollo Urbano, Obras Públicas e Infraestructura, ingeniero Edilberto Buenfil Montalvo. “Es un compromiso contraído por el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas”. Se refería a los conflictos gremiales entre trabajadores de la construcción por la contratación de mano de obra local.
Esta vez como otras tantas, sobre los intereses personales o de grupo habrán de prevalecer la calma, el diálogo y el entendimiento en el afán de concluir la obra en el plazo fijado que ha de ser el tercer trimestre del año entrante, seguramente dentro del período del actual presidente, Enrique Peña Nieto. Las empresas contratadas con ICA a la cabeza tienen la palabra y esta palabra seguramente será: ¡Se termina el puente!.
Ya se ha anunciado el libramiento carretero tan solicitado al que se aplicará una inversión de tres mil cuatrocientos millones de pesos; iniciará antes de que termine el año. Está en proceso el distribuidor vial de El Chechén, la unidad deportiva Infantil, la ampliación del malecón costero de Playa Norte y, muy en especial, el reforzamiento de la seguridad con la instalación de cámaras de vigilancia y el mejoramiento del equipo humano, técnico y táctico. Estas acciones hablan por sí solas del interés de la actual administración por devolver a esa bella y progresista región la paz y el esplendor, antes de que la prosperidad –en una nueva edición-, regrese al lugar del que jamás debió alejarse.
“El Carmen es un municipio que por mucho tiempo fue la capital económica de Campeche y de México, por ello es momento de devolverle a sus ciudadanos lo que por derecho les corresponde, obras de infraestructura para convertirla en una ciudad modelo y de progreso”, dijo Alejandro, a la vez que señaló que, “…para callar a los incrédulos, el mes de octubre de dos mil dieciocho se inaugurará el nuevo puente vehicular La Unidad…”.
El autor de esta columna agregaría que no sólo a los incrédulos, también a los perversos, a los de mala fe que con nada se contentan y por interés o desamor a la tierra que los vio nacer, apuestan al fracaso de Campeche antes que a su justo progreso y resurgimiento.
“Vamos a cambiar el rostro de la ciudad, pero para ello necesito el apoyo de la comunidad y las autoridades municipales, trabajando en coordinación para lograr construir  el mejor Carmen de todos los tiempos”, agregaría enfático a lo anterior.
Bien por el municipio, bien por sus nobles habitantes, y bien por Moreno Cárdenas, por su dinamismo, por su entusiasmo, por su optimismo, y más por su férrea decisión.

Pidió licencia… y punto
Fue cosa de las redes sociales que le dieron feo y le dijeron de todo al ahora ex alcalde escarceguense. Fieles a la tradición, analistas políticos, profesionales e improvisados se dieron vuelo culpando a don Atilano de todos los males, reales e inexistentes desde Alaska hasta la Patagonia.
Una invitación a integrarse al equipo directo de trabajo del gobernador del estado -podría ser, por qué no-, aunque no se ha dicho ni el cargo ni el tamaño de la responsabilidad que tendría el ex munícipe dentro del equipo del gobernador; claro está, de resultar cierto.
Mientras tanto, el mismo gobernador Moreno Cárdenas ha declarado al respecto para acallar las voces y los rumores de tanto “analista político” sin título ni oficio. Lo dijo emulando a una distinguida y respetada dama campechana entregada en cuerpo y alma a la actividad política y administrativa durante toda una vida. Dijo como lo hubiera hecho doña María Santa María Blum: ¡Pidió licencia… y punto!.. y la historia llegó a su fin.

Los aguadores, un oficio digno que se niega a morir
En días pasados, el martes primero del mes para ser precisos, en redes sociales, interactuando con algunos amigos, se comentaba que, quién que se considere campechano y tenga más de cincuenta años no recuerda a aquellos esforzados trabajadores tripulando una carreta tirada por un caballo de caminar cansino. Como olvidar aquellos vehículos rudimentarios sobre los que reposaba una enorme “pipa”, especie de enorme barril de madera pintado de azul repleto de agua de la lluvia con una tosca llave y una leyenda visible en su parte posterior: “Hiérvase antes de consumir”.
De sus varas pendían unos recipientes cilíndricos de material galvanizado que daban bandazos al igual que las piernas y los pies de los esforzados conductores. Los automovilistas y camioneros de ese tiempo inolvidable, siempre tenían la paciencia y la cortesía de esperar hasta que el buen aguador tenía una entrega o encontraba un recodo o cualquier espacio para ceder el paso.
Era el Campeche romántico en el que casi no había prisas; era la ciudad en la que la calma imperaba y sólo se aguardaba la hora de regresar a casa a disfrutar de los alimentos y de un merecido descanso; pero antes, se tomaba el tiempo para beber un gran vaso de agua dulce y fresca extraída de una gorda tinaja de barro mediante un pocillo de aluminio con los bordes recortados en picos. Por supuesto que nunca, o casi nunca se atendía la advertencia de hervirla, y nadie, o casi nadie caía enfermo.
Durante la semana me entero que el oficio se niega a morir y todavía recorren las calles de algunas colonias y barrios tradicionales los tales vehículos tirados por nobles animales conducidos por campechanos de una vieja estirpe. Nos proponemos encontrarlos y hablar de ellos después de hablar con ellos… ¡al tiempo!.   


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