Un
informe según los especialistas, es un tema, un texto en el que se da cuenta a
quienes deba dárseles, del estado en el que se encuentra algún estudio, una
investigación específica o una actividad humana, ya sea de índole científica,
técnica, comercial, administrativa, política, o de tipo diferente a los mencionados.
Contiene por tanto, material suficiente y datos precisos para brindar la
información de lo hecho y la forma de lograrlo.
Ya
habíamos comentado en una colaboración del año anterior, que el primer informe en
la historia del país lo rindió el presidente Guadalupe Victoria el primer día
del año mil ochocientos veinticinco. No
estaba obligado, pero quiso hacerlo para dar a entender al país que a pesar de
las penurias económicas derivadas de la lucha por la independencia y al fracaso
del imperio de Iturbide, se había conseguido vestir, armar y alimentar al
ejército que incluso aumentó en número; se pagaron sueldos atrasados a los
empleados y se atendió de algún modo la administración de la justicia.
A
partir de ese acontecimiento, la fecha de su celebración fue siempre cambiante
y tenía que coincidir con la de la apertura del período extraordinario de
sesiones del Congreso federal. Venustiano Carranza presentó el primero de sus
informes el quince de abril de mil novecientos diecisiete; lo significativo es
que cinco meses después, a la apertura del nuevo período ordinario, el primero
de septiembre, el presidente Carranza presentó el segundo.
Localmente,
el primer informe gubernamental se dio más de tres décadas después que lo
hiciera el general Victoria, atendiendo a que la Constitución local
correspondiente al año mil ochocientos sesenta y uno, señalaba que, “a la apertura del período de sesiones del
Congreso, el gobernador deberá dar cuenta de las circunstancias que guarda la
administración pública a su cargo en un discurso que contestará el presidente
del Congreso”.
Según
la historia campechana, el siete de agosto es una fecha altamente significativa,
al arrancar en ella todo el proceso político que culminó con la separación del
suelo campechano del territorio del Estado de Yucatán y la creación del Estado
Libre y Soberano de Campeche. Fue precisamente esa fecha de agosto de mil
ochocientos cincuenta y ocho que Pablo García, para entonces gobernador
provisional, promovió el decreto por el que a partir de entonces ese día se
consideraría festivo en el nuevo Estado.
Es
muy probable, más bien, casi seguro, que el Archivo General del Estado, ejemplo
de orden, disciplina y meticulosidad, cuente en su acervo con los textos de los
informes de los gobernadores, desde Pablo García, y seguro ya habrá de contar
con el de este año, segundo constitucional de Alejandro Moreno Cárdenas al
frente del Poder Ejecutivo.
Inicialmente,
los actos de los informes comprendían la lectura de una larga y casi tediosa
lista de obras y actos de gobierno en los que abundaban cifras y datos
interminables. El recinto, que al paso del tiempo fue cambiando, pasó del Cine
Sélem al Teatro Francisco de Paula Toro, hoy Teatro de la Ciudad, al Cine de La
Cruz, incluidos los recintos oficiales de los municipios de Carmen, Palizada y
hasta Calakmul. A su inauguración, se adoptó el Centro de Convenciones y Exposiciones
Campeche XXI como el recinto ideal.
Lo
mismo ocurrió con la dinámica utilizada, que fue evolucionando paulatinamente hasta
limitarse a la entrega del documento impreso al Congreso del Estado en su sede
oficial, y la posterior lectura de un mensaje ante una representación de la
sociedad campechana y de sus autoridades de los tres poderes, eventualmente
también de un representante del presidente de la República e invitados.
El
jefe del ejecutivo local da lectura a un discurso de gran calidad en el que
además de ofrecer un resumen de lo hecho en el período, pronuncia un mensaje
muy significativo de lo que sigue de su administración.
Período
de gran relevancia, de acontecimientos, como bien dijera Moreno Cárdenas meses
atrás cuando señaló que agosto será un mes importante para Campeche y los
campechanos. Quien puede negarlo si todavía resuenan los ecos del informe y del
discurso del gobernador cuando ya se está en la víspera del importante debate que
tal vez marcará el futuro del PRI como partido, es decir, su permanencia en el
poder o su descenso.
Las
discusiones y los acuerdos entre los delegados que habrán de estudiar y tomar
una decisión en la mesa de Estatutos, dará mucho que hablar y será tema
inagotado hasta las próximas elecciones.
El representante del presidente
Peña Nieto
Otra
vez, como en el primero, estuvo en este segundo informe el secretario de
Turismo del gobierno federal, Enrique De la Madrid Cordero. De la Madrid vino
de nuevo con la representación del presidente Enrique Peña Nieto para confirmar
lo escrito en otras ocasiones: Campeche tiene por encima de cualquier otra
actividad, vocación turística, y está llamado a ser punto obligado de visita
del turismo nacional e internacional.
Como
otros estados de la península, tiene la entidad montes y selvas para el turismo
de aventura; tiene mar y playas para el deporte de la pesca y el disfrute de sus
tranquilas aguas; tiene lagunas y cenotes para el buceo y la espeleología;
tiene instalaciones para el turismo de convenciones; tiene como otros, bellas edificaciones
de un pasado prehispánico que asombra; tiene muestras del descubrimiento, la
fundación y la conquista igual que ellos; pero tiene también un plus del que
carece cualquier otra región peninsular y sólo existe en contados sitios del
planeta.
En
Campeche se vive la historia de una época heroica y esforzada. Aquí se guardan
como tesoros un pasado de luchas sangrientas y momentos de desespero por el
acoso de piratas y filibusteros que a bordo de sus tétricas naos, golpearon sin
piedad sus ciudades y sus costas.
En
cada espacio de sus castillos y murallas, en cada callejuela retorcida, en cada
rincón de su Centro Histórico, como que se ha detenido el tiempo y en el
momento del mayor silencio, pareciera que de pronto se escuchará la voz ronca
del “sereno”; lámpara de aceite en ristre; anunciando la hora y “la ciudad en
calma”. Lo dice el corazón, lo dicta el amor a la tierra –quien lo sabe-, algo
lo dicta.
Campeche
es, como bellamente lo escribiera el poeta y compositor musical José Narváez para
ser cantado hasta la eternidad: “Mi
tierra es la tierra que brillará un día, por su gallardía, nobleza y valor;
sobre ella hay leyendas de piratería, sobre ella hay leyendas de ensueño y
amor. Es azul su cielo, su mar es tranquilo, sus flores fragantes, radiante su
sol, sus recias murallas son lauros de gloria, Campeche es romance, Campeche es
canción”.
¡Hablemos
bien de Campeche y de su gente… siempre!.
… Y ALGO MÁS
El gobernador es un
político profesional… ¡vaya que lo es!
Lo
hemos dicho algunas veces, lo reiteramos ahora: el gobernador es un político
completo. Ha sabido acreditarse y hacerse fuerte durante el largo tiempo en el
que se ha movido en las más altas esferas de la política nacional a pesar de su
juventud. Hábil como dirigente partidista, capaz como legislador, pero sobre
todo, destacado por su trato amable y campechano.
Ha
sabido tejer fino y en su segundo informe lo demostró. Un numeroso público
compuesto por miles de campechanos lo acompañó en esta ocasión para ser testigo
del acto más importante que se celebra en la fecha más importante para Campeche
como entidad desde su creación.
Docenas
de invitados presentes, desde el presidente de su partido, funcionarios
federales y gobernadores estatales de
diferentes expresiones políticas en número mayor a los de otras ocasiones,
dieron fe puestos de pie de la pasión y el calor que pone a sus acciones y en cada
uno de sus discursos.
Estamos
en agosto y lo que sigue serán grandes acontecimientos en los que Alejandro
Moreno Cárdenas será un protagonista de gran calidad. ¡Ya lo veremos!.
Nuevas obras monumentales
para Campeche
Dinámica,
frenética, así pareció a propios y extraños la actividad del gobernador
Alejandro Moreno Cárdenas los últimos días; lo mismo presentó la maqueta del moderno
Distribuidor Vial, de la hermosa Plaza Moch Couoh, la del Paseo de los Héroes,
la de la ampliación del malecón, que los detalles de la nueva carretera costera
que como una especie de libramiento se pretende construir. Con ella se tendría
la más bella estampa de una vía moderna, iluminada, saturada de atractivos que
constituirán la más espectacular puerta de entrada a nuestra entrañable Ciudad.
La
proyectada obra, tiene muy firme el ánimo de embellecer el entorno desde la
gasolinera situada en el entronque de la autopista hasta el área de cocteleros,
para unirse al hermoso malecón que continuará hasta la avenida Resurgimiento. Pero
fundamentalmente, tiene el propósito de preservar la seguridad de los peatones,
ciclistas, motociclistas, camioneros y
automovilistas que la recorren a diario, a veces con lamentables pérdidas
humanas. Es este el precio más alto que puede pagarse por el uso de una vía en
tan malas condiciones como la actual.
Coincidentemente,
en esta época de vacaciones de maestros y estudiantes, podemos apreciar los
tranvías y los sitios de interés repletos de gente de todas partes. Recorren
las calles visitantes de marcada fisonomía extranjera, lo mismo que mexicanos
de otras latitudes. Cientos de turistas, están viniendo a Campeche cada vez en
mayor número para disfrutar de su tranquilidad, de su seguridad, de sus puestas
de sol, de su hospitalidad, de su gastronomía, pero principalmente, de los
atractivos que constituyen nuestro gran orgullo.
Cierto
es que quien tiene algo que vender, y este el caso, tiene que unir a la
atención y la sonrisa un espacio atractivo, limpio, bello, acogedor, que capte
las miradas y el interés de su clientela para garantizar que esta venga una y
otra vez, y además invite a sus familiares, amistades y conocidos para visitarlo.
De otra manera, el negocio sería un fracaso.
Toda
proporción guardada, después de siglos de apostar a la economía parcial, si se
permite el término, con el palo de tinte, con la madera, con el chicle, con la
pesca o con el petróleo, a fin de cuentas sólo enriquecieron unos cuantos y
esto es de verdad lamentable.
Campeche
ha descubierto que tiene un gran futuro en el turismo, en esa industria que por
noble, no ensucia, no contamina, no daña la naturaleza y por el contrario,
genera riqueza y progreso.
Vistas
así las cosas, quien puede negarnos el derecho de mejorar nuestra casa común,
de mostrar ante los ojos de los visitantes un Campeche bello, seguro, moderno y
atractivo que motive a miles de turistas de México y del mundo para disfrutarlo.
Invertir, que no gastar en la belleza de lo nuestro es más que un gasto, una inversión
y una apuesta al futuro de nuestras familias.
Grandes obras para un gran
municipio
En
los recorridos previos a la lectura del Segundo Informe en el que dará puntual
cumplimiento al propósito de rendir buenas cuentas y mantener informada a la
Soberanía del Poder Legislativo y a la población campechana en general, el
gobernador Alejandro Moreno Cárdenas visitó al “municipio más importante del
Estado y el más importante de todo el país”; más o menos de ese tenor fue el
calificativo con el que el joven gobernante se refirió a Carmen. Por ahí estuvo
para verificar el avance o anunciar nuevas importantes obras para tan
entrañable y emprendedora región.
Una
visita de supervisión a la deslumbrante obra del nuevo puente que unirá en
forma segura la preciada isla de Carmen con el macizo continental en su parte occidental,
permite apreciar que ya despunta su perfil en el horizonte marino en ruta
paralela al antiguo puente de la Unidad, coloso que por más de tres décadas ha prestado
la preciada labor de unir, y ahora está pagando el obligado tributo que toda
construcción humana debe rendir algún día.
El
municipio de Carmen, y en especial la bella Ciudad del Carmen tienen derecho a ese
puente, tanto por su aportación de siempre al desarrollo y el progreso del
estado, como por ser la puerta de entrada a Campeche para quienes arriban
procedentes del altiplano; pero sobre todo, porque los habitantes de ese
municipio merecen una vía moderna, segura, que les garantice la comunicación
por muchos años más, tal vez mucho más allá de la mitad del siglo.
“La
obra del Puente de la Unidad no se ha detenido ni se va a detener”, declaró el
secretario de Desarrollo Urbano, Obras Públicas e Infraestructura, ingeniero
Edilberto Buenfil Montalvo. “Es un compromiso contraído por el gobernador
Alejandro Moreno Cárdenas”. Se refería a los conflictos gremiales entre
trabajadores de la construcción por la contratación de mano de obra local.
Esta
vez como otras tantas, sobre los intereses personales o de grupo habrán de
prevalecer la calma, el diálogo y el entendimiento en el afán de concluir la
obra en el plazo fijado que ha de ser el tercer trimestre del año entrante,
seguramente dentro del período del actual presidente, Enrique Peña Nieto. Las
empresas contratadas con ICA a la cabeza tienen la palabra y esta palabra
seguramente será: ¡Se termina el puente!.
Ya
se ha anunciado el libramiento carretero tan solicitado al que se aplicará una
inversión de tres mil cuatrocientos millones de pesos; iniciará antes de que
termine el año. Está en proceso el distribuidor vial de El Chechén, la unidad
deportiva Infantil, la ampliación del malecón costero de Playa Norte y, muy en
especial, el reforzamiento de la seguridad con la instalación de cámaras de
vigilancia y el mejoramiento del equipo humano, técnico y táctico. Estas
acciones hablan por sí solas del interés de la actual administración por devolver
a esa bella y progresista región la paz y el esplendor, antes de que la
prosperidad –en una nueva edición-, regrese al lugar del que jamás debió alejarse.
“El
Carmen es un municipio que por mucho tiempo fue la capital económica de
Campeche y de México, por ello es momento de devolverle a sus ciudadanos lo que
por derecho les corresponde, obras de infraestructura para convertirla en una
ciudad modelo y de progreso”, dijo Alejandro, a la vez que señaló que, “…para
callar a los incrédulos, el mes de octubre de dos mil dieciocho se inaugurará
el nuevo puente vehicular La Unidad…”.
El
autor de esta columna agregaría que no sólo a los incrédulos, también a los
perversos, a los de mala fe que con nada se contentan y por interés o desamor a
la tierra que los vio nacer, apuestan al fracaso de Campeche antes que a su
justo progreso y resurgimiento.
“Vamos
a cambiar el rostro de la ciudad, pero para ello necesito el apoyo de la
comunidad y las autoridades municipales, trabajando en coordinación para lograr
construir el mejor Carmen de todos los
tiempos”, agregaría enfático a lo anterior.
Bien
por el municipio, bien por sus nobles habitantes, y bien por Moreno Cárdenas,
por su dinamismo, por su entusiasmo, por su optimismo, y más por su férrea
decisión.
Pidió licencia… y punto
Fue
cosa de las redes sociales que le dieron feo y le dijeron de todo al ahora ex
alcalde escarceguense. Fieles a la tradición, analistas políticos,
profesionales e improvisados se dieron vuelo culpando a don Atilano de todos los
males, reales e inexistentes desde Alaska hasta la Patagonia.
Una
invitación a integrarse al equipo directo de trabajo del gobernador del estado
-podría ser, por qué no-, aunque no se ha dicho ni el cargo ni el tamaño de la
responsabilidad que tendría el ex munícipe dentro del equipo del gobernador;
claro está, de resultar cierto.
Mientras
tanto, el mismo gobernador Moreno Cárdenas ha declarado al respecto para
acallar las voces y los rumores de tanto “analista político” sin título ni oficio.
Lo dijo emulando a una distinguida y respetada dama campechana entregada en
cuerpo y alma a la actividad política y administrativa durante toda una vida.
Dijo como lo hubiera hecho doña María Santa María Blum: ¡Pidió licencia… y
punto!.. y la historia llegó a su fin.
Los aguadores, un oficio digno
que se niega a morir
En
días pasados, el martes primero del mes para ser precisos, en redes sociales,
interactuando con algunos amigos, se comentaba que, quién que se considere
campechano y tenga más de cincuenta años no recuerda a aquellos esforzados
trabajadores tripulando una carreta tirada por un caballo de caminar cansino.
Como olvidar aquellos vehículos rudimentarios sobre los que reposaba una enorme
“pipa”, especie de enorme barril de madera pintado de azul repleto de agua de
la lluvia con una tosca llave y una leyenda visible en su parte posterior:
“Hiérvase antes de consumir”.
De
sus varas pendían unos recipientes cilíndricos de material galvanizado que daban
bandazos al igual que las piernas y los pies de los esforzados conductores. Los
automovilistas y camioneros de ese tiempo inolvidable, siempre tenían la paciencia
y la cortesía de esperar hasta que el buen aguador tenía una entrega o encontraba
un recodo o cualquier espacio para ceder el paso.
Era
el Campeche romántico en el que casi no había prisas; era la ciudad en la que
la calma imperaba y sólo se aguardaba la hora de regresar a casa a disfrutar de
los alimentos y de un merecido descanso; pero antes, se tomaba el tiempo para beber
un gran vaso de agua dulce y fresca extraída de una gorda tinaja de barro
mediante un pocillo de aluminio con los bordes recortados en picos. Por
supuesto que nunca, o casi nunca se atendía la advertencia de hervirla, y nadie,
o casi nadie caía enfermo.
Durante
la semana me entero que el oficio se niega a morir y todavía recorren las
calles de algunas colonias y barrios tradicionales los tales vehículos tirados
por nobles animales conducidos por campechanos de una vieja estirpe. Nos
proponemos encontrarlos y hablar de ellos después de hablar con ellos… ¡al
tiempo!.

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