Terminaba de escribir una historia de la niñez, una narración plena de
nostalgia y recuerdos gratos que quedó para una próxima semana. Alternaba la acción con las noticias que iba proporcionando un canal de
televisión de la Ciudad de México, que incluían la conmemoración del
acontecimiento que sacudió el alma y la conciencia de los mexicanos a la mitad
de la década de los años ochenta.
Al
mismo tiempo, a través de la computadora, veía la entrevista a un joven sobreviviente
de aquella tragedia, que narraba la manera en que después de haber perdido a
toda su familia, su valerosa abuela materna lo extrajo del vientre de su madre
muerta haciendo uso de una navaja de rasurar como improvisado bisturí. Leía
también de las aspiraciones de este mismo joven de convertirse en dirigente de
su partido.
Un
corte repentino en la programación y unas tomas en la pantalla, me hicieron
pensar que de alguna manera se estaban repitiendo escenas del sismo del año
ochenta y cinco, hasta que, vuelto a la
realidad, comprendí que estaba siendo testigo del momento exacto en que se
estaba produciendo un movimiento de tierra de igual o mayor proporción.
Escenas
desgarradoras, oraciones, lamentos, gritos, carreras desesperadas, pánico en las calles, y edificios que en
unos segundos se desplomaban, me dejó poco menos que en estado de shock. La
Ciudad de México, mi amada capital, el refugio de algún tiempo de mi vida
juvenil, estaba siendo fieramente azotada
por la naturaleza.
Esta
vez, con la solidaridad apasionada de los jóvenes que empezaron a vivir con el milenio, apoyando
a una autoridad que empezaba a organizarse, más serena frente a la catástrofe, preparada además
para sobrellevar lo que vendrá después. Brazos levantados hacia el cielo,
imploraban a la vez que trataban de imponer silencio para escuchar los llamados
de los atrapados en los edificios caídos.
Manos
asomando entre los escombros, mensajes desde celulares, gritos desde lo más
profundo de las gargantas, permitieron a un ejército de gente entrenada y miles
de voluntarios, arrancar de una pesadilla a algún sobreviviente y devolverlo a
la vida en medio de los aplausos de mexicanos agradecidos. Herramientas,
guantes, alimentos, medicinas, agua y otras cosas fue la respuesta solidaria de
la gente sencilla.
El
presidente de la república que con rostro entre serio y preocupado suspendió
una gira por estados afectados en los sismos de principios de este mes, de
inmediato empezó a dictar sus instrucciones sobre la manera de enfrentar la
contingencia.
Un
secretario de gobernación enterado y muy atento, un director de protección
civil con un equipo bien organizado, los ejemplares miembros de nuestro Ejército
y nuestra Armada, todas las policías, las instituciones de salud, los medios de
comunicación enviando mensajes de aliento y llamando a la calma y a la
cooperación, pero sobre todo, la participación de la gente, nos dieron la
muestra de que México está y estará siempre unido y de pie en los momentos más
dramáticos.
El
secretario de educación hizo a un lado el traje y la corbata para plantarse
frente a una escuela muy afectada a presenciar de cerca las acciones de
rescate, algunas heroicas, como la de un muchacho de talla pequeña
vestido con total sencillez con una sudadera azul. Se conoce ya como Jorge
Houston a este joven valeroso, sin más interés que salvar vidas.
Viví
como muchos millones de mexicanos la angustia de ver el sufrimiento de mis
conciudadanos, como millones de mexicanos, también viví y sufrí el drama de una
niña supuestamente atrapada entre los escombros. En ella vi reflejada la
angustia y el sufrimiento de muchos hermanos nuestros. Producto de la pasión
del momento, del drama de la gente que sufre, como millones sufrí, me angustié
y me mantuve en vilo con el nombre de Frida Sofía y el intento de su
rescate.
En
este momento, la sociedad civil, así como levantó la voz y tomó las calles y
avenidas de la gran ciudad para manifestar su solidaridad, ahora lo está
haciendo para exigir lo mismo que los mexicanos de Morelos, de Puebla, del
Estado de México, de Oaxaca, de Chiapas, la reparación de los daños sufridos.
Este eco ya ha llegado a las más altas esferas y ya ha empezado a obtener
respuestas.
Ahora
lo que se espera es solidaridad y apoyo
moral y material de la gente del poder, de los funcionarios y de los partidos políticos,
pero también, se espera que nadie pretenda montarse en la cresta de la ola del
pesar para lucrar con la desgracia. Si alguien lo pretende, si alguien se
atreviera a hacerlo, cometerá un error muy grave. Acusar sin sentido y
adoptar poses injustificadas le traería consigo el repudio y el absoluto
rechazo de la sociedad. ¡Que no quepa duda!.
Desde
el primer momento se demostró que hoy, a diferencia de mil novecientos ochenta
y cinco, ya existe en México una cultura de la protección civil, pero
sobre todo, existe espíritu de cooperación, de solidaridad, y un gran amor de
los mexicanos por sus semejantes.
Algunos
de los edificios derrumbados -en particular un colegio-, tal vez fueron construidos
a base de actos de corrupción con materiales de dudosa calidad. Habrían
cambiado una cabilla de tres cuartos por una de media, un saco de cemento por
la mitad de contenido a cambio de una montón de pesos. El resultado de esa
acción si la hubiere, queda como testimonio viviente de lo que no debe hacerse, y
como oprobio y eterna condena a quienes pudieron haber lucrado con las vidas. ¡El
destino los habrá de alcanzar!.
Campeche sigue unido y
trabajando
Los
cambios anunciados ya han iniciado, contrario a cualquier pronóstico, no se dio
el primero en el grupo más cercano al jefe del ejecutivo, vaya, ni siquiera en
ese poder. Con el inicio del segundo tercio del mandato de Alejandro Moreno
Cárdenas, presentó su renuncia el responsable del poder judicial.
Carlos Felipe Ortega Rubio no despacha ya en la Casa de Justicia.
El
propósito de los cambios, por supuesto que en esta y en cualquier otra
circunstancia, es el de dar más y mejores resultados desde el gobierno. Así lo
dijo el gobernador y esa es la causa principal de dichos cambios. Ciertamente
que, cuando se hace este tipo de movimientos, se busca principalmente atender
adecuadamente las responsabilidades del poder público y servir de mejor manera
a la sociedad.
Como
es sabido, previo a los movimientos, estuvieron circulando en redes sociales
diversa clase de rumores acerca de la actividad en una de las principales
secretarías del gobierno estatal, muy importante en estos tiempos de atracción
de inversiones. Así que, si la secretaría de Desarrollo Económico requería de
ajustes, a esa secretaría se han incorporado nuevos funcionarios para darle
precisamente ese impulso al que se refirió Moreno Cárdenas.
Lamentable
este tipo de acusaciones, habida cuenta de que no se encaminan a cooperar a la
buena marcha de la administración, sino que tienen el propósito de
desprestigiar. Si el autor o los autores tienen el valor civil necesario, deben
acudir personalmente o por escrito ante las instancias correspondientes a
formular una denuncia con las pruebas necesarias. Lo otro, lo que hacen,
evidencia falta de decisión, y eso las hace carentes de valor.
A
dos años de su inicio, esta administración está trabajando como el primer día
en el propósito de mejorar desde todos
los frentes la economía de Campeche; con nuevas y mayores oportunidades de
empleo; con más obras necesarias; con una mejor educación; con un campo más
productivo; con una pesca ordenada; con adecuada atención a niños, ancianos y
mujeres; y lo más preciado; con más paz y seguridad para los campechanos.
… Y ALGO MÁS
Más recursos para Campeche
Más recursos para Campeche
Al
ritmo de lo que presagia un inicio con renovados bríos de lo que será el
segundo tercio de su administración, Alejandro Moreno Cárdenas
emprendió una intensa jornada de gestión de más recursos para Campeche, para la
cual se requiere mayor inclusión dentro del Presupuesto de Egresos de la
Federación para el año entrante.
La
gestión iniciada ante la secretaría de Hacienda, se dio durante la semana con
una reunión con el titular, José Antonio Meade, que como se sabe, es uno de los
aspirantes a la candidatura a la presidencia y, en cierta forma, el
destinatario principal de las recientes reformas a los documentos básicos del
PRI.
Los
campechanos, como es natural, esperan que estas gestiones fructifiquen, y que
el nuevo año nos sorprenda con más recursos necesarios para seguir detonando el
bien merecido desarrollo de nuestra patria chica.
Con
esta misma idea, en días previos, Moreno Cárdenas se reunió con empresarios que integran el
Consejo Peninsular de BBVA de los estados de Tabasco, Yucatán, Quintana Roo y
Campeche, quienes celebraron aquí su tercera reunión regional; los convocó a invertir en sectores como el agropecuario, el pesquero y el
turístico, con la garantía de un estado seguro, con infraestructura y desarrollo
social creciente, y con el impulso decidido del presidente Enrique Peña Nieto.
Acciones nobles de campechanos nobles
Acciones nobles de campechanos nobles
Campeche
y sus autoridades con el gobernador al frente, siguen el pulso de los
acontecimientos y han apoyado y seguirán apoyando con rescatistas, con
médicos, con alimentos, con medicinas y sobre todo, con su aliento, a los
hermanos que en otras regiones hoy sufren y se angustian.
La
Brigada Campeche fue comisionada para llevar a cabo en la Ciudad de México labores
de ayuda y rescate, participando activamente en la remoción de escombros, auxilio médico y búsqueda y
localización de personas atrapadas en una fábrica de textiles de la colonia
Obrera, que se vino abajo durante el sismo reciente.
El
equipo de veintiún personas, veintidós contando al gobernador, quien participó
algunas horas en las tareas, logró rescatar con vida a
varios sobrevivientes de la textilera de la calle Chimalpopoca, con el
reconocimiento y el aplauso de la noble gente que secundó la labor y
acompañó a los brigadistas.
Compromiso con la transparencia
En
la semana, el secretario general de Gobierno, Carlos Miguel Aysa, encabezó con la
representación del gobernador la presentación del Plan de Acción Local de
Gobierno Abierto para el Estado de Campeche,
En
ese acto, el funcionario refrendó el compromiso de la administración de Alejandro
Moreno Cárdenas con la apertura, transparencia y rendición de cuentas. Con él
estuvieron el jefe de la Oficina del Gobernador, Claudio Cetina Gómez, y el
presidente de la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información Pública
del Estado de Campeche (Cotaipec), José Echavarría Trejo.
“La transparencia tiene el deber de dar a
conocer lo que es público, y la convicción de no permitir que nada cubra lo que
la sociedad tiene derecho a ver y observar”. “El Gobierno del Estado de
Campeche refrenda su compromiso con el gobierno abierto, como ideología y como
ejercicio, pues no hay mejor concepto ideológico que aquel que realmente se
lleva a la práctica”, diría Aysa González a nombre del gobernador.
El
Plan de Acción Local, quedó en claro en el evento, es una propuesta moderna que
se traducirá en una nueva era de acciones en materia de transparencia. Así
mismo, se recalcó que desde el gobierno estatal, “se reconoce la efectividad
del Plan, se le aplaude y, por supuesto, ese mismo gobierno se somete al
imperio de las leyes en materia de transparencia y rendición de cuentas, pues
es un gobierno que escucha a su pueblo, sigue su mandato y toma las mejores
decisiones de frente a la sociedad".
Claudio Cetina, buena relación con los empresarios
Claudio Cetina, buena relación con los empresarios
En
una columna anterior, señalamos que a Claudio Cetina Gómez lo visualizábamos en
una de las Cámaras federales, en particular en la que sesiona en San Lázaro. Al
parecer, el joven jefe de la Oficina del Gobernador, también es uno de los
prospectos a ocupar la que en un plazo no muy largo dejará vacante el ingeniero
Edgar Hernández.
Cetina
Gómez, los últimas semanas se está reuniendo con el sector empresarial y con
los hombres de mar, con su slogan de “cambiar el chip” a Campeche. Sería
natural y lógico que, como empresario y como heredero de la tradición familiar,
ahora buscara el cargo que alguna vez ocupó su abuelo materno, prestigiado
hombre de negocios y político campechano, don Leovigildo Gómez Hernández.
Si
este fuera el caso, pronto sería necesario empezar una nueva etapa, ahora con otros sectores de
la sociedad vinculados con la industria, con la pesca, con el comercio, con la gente
de los barrios y colonias y, sobre todo, con la clase política, para seguir
pregonando lo del “nuevo chip”.

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