Es
cierto, decía también: “... en muchos
casos, la apatía, la corrupción y el dinero fácil, permearon en las
edificaciones posteriores a aquel trágico suceso, lo que ahora se está pagando
con derrumbes que pudieron evitarse utilizando material y mano de obra de
calidad, principalmente en una escuela cuyo desplome ocasionó lamentables
pérdidas de pequeños que empezaban a vivir”.
Además
de cuantiosas inversiones, tendrán que retomarse viejos esquemas escasamente
observados en las construcciones posteriores a aquel primer trágico diecinueve
de septiembre. Con absoluta certeza, varias de las edificaciones colapsadas tuvieron
su final ante la falta de cumplimiento de la normatividad impuesta y no acatada.
Sin
pecar de adivinos, nos atrevimos a plantear que era urgente la realización de estudios
a fondo para determinar si las pérdidas de vidas y patrimonios fueron producto
de una desafortunada circunstancia natural,
o hubo acción u omisión de gente inconsciente que por unos pesos permitió
edificaciones sin bases suficientes para soportar el peso y la fuerza de este
tipo de fenómenos.
Las
causas de las pérdidas de vidas de tantos mexicanos tienen que ser objeto de una
revisión minuciosa, además de materia para la aplicación de la ley con todo
rigor en contra de los responsables, que con seguridad los hay. Propietarios,
constructores, e incluso funcionarios gubernamentales que no cumplieron o lo
hicieron a medias en la aplicación de las disposiciones en la materia merecen
una sanción, junto con el reproche de la sociedad.
Hubo
edificios de departamentos que quedaron en ruinas a unos cuantos meses de
entregados y cuyos adquirentes se salvaron por ventura de circunstancias
afortunadas, aunque hubo casos de personas menos favorecidas por la suerte. Condóminos
perdieron la vida en sus viviendas y trabajadores dejaron de existir entre los
escombros de sus fábricas u oficinas.
Coincidentemente,
el mismo día de la publicación, un canal de televisión de la Ciudad de México
entrevistó al Procurador General de Justicia de la gran ciudad, quien sin
ninguna reserva declaró a sus entrevistadores que el asunto no ha quedado ahí;
que hay ciento cincuenta y seis carpetas de investigación abiertas por presuntas
irregularidades y delitos.
Al
parecer, las autoridades del antiguo Distrito Federal están pendientes de los
acontecimientos y según las palabras de su procurador, van a agotar las
instancias necesarias para lograr la reparación de los daños e inclusive, solicitarán
penas de prisión para los propietarios, constructores y autoridades cómplices
que se hubieran prestado al macabro juego de la construcción sin supervisión de
auténticas trampas de muerte.
Ofrece
el funcionario ministerial investigaciones completas en nueve inmuebles
colapsados en los que se presumen irregularidades que provocaron los derrumbes y numerosas víctimas
mortales, sin contar que detrás de ellos se encuentra la pérdida patrimonial de
docenas de familias que ahora duermen en las calles, algunas después de menos
de un año de haber recibido sus viviendas.
La
Procuraduría ha solicitado a los jefes delegacionales los planos estructurales
y otros documentos con las especificaciones de las construcciones, seguramente
para contrastarlas con las pruebas de campo y laboratorio de los materiales de
construcción empleados en los edificios.
Aparentemente
no hay margen para que los responsables evadan la ley y la acusación por
homicidio culposo, además de la obligación de reparar el daño patrimonial
sufrido por los afectados. Los jefes de dependencias del ramo de la
construcción y los supervisores de obra, tanto como los propietarios y los
constructores de los inmuebles, estarían enfrentando una seria responsabilidad
que podría acarrearles la ruina además de severas penas de prisión.
Es
un enorme reto para las autoridades de la Ciudad de México que no tienen para
donde hacerse más que continuar con lo que sería un ejemplo para el futuro de
la megalópolis del altiplano. El Jefe de Gobierno, si se consolida lo anterior,
quedaría en una posición privilegiada ante la opinión pública nacional. De lo
contrario… ¡Ya veremos!.
El Consejo Político del
Partido Revolucionario Institucional
Quienes
apostaban a que la reciente asamblea del Consejo Político Nacional del Partido
Revolucionario Institucional sería el cónclave precioso del que emanaría en
forma espontánea el nombre de quien será su abanderado en la próxima contienda
por la presidencia de la república, quedaron algo decepcionados. Los que buscaban
señales en los astros no quedaron del todo satisfechos.
De
momento -claro está-, de momento, no será la economía el eje rector que llevará
a la gran decisión. La inflación, las alzas a los combustibles, pero
principalmente, el resultado que podría traer consigo la eventual salida del
tratado trilateral como causa, y un mayor declive de la paridad peso dólar
como efecto, no son para ponerlos en letras chiquitas. La educación, por
más que las reformas se han ido consolidando y fortaleciendo, tampoco será la
motivación fundamental; al menos por ahora.
Que
el gran elector tendrá la última palabra y éste está cuidando, alimentando y
fortaleciendo la figura de un “caballo negro” que hoy día no está en el ojo de
la opinión pública, tampoco quedó en claro. El velo sutil se descorrerá pronto,
así lo marcan los tiempos electorales.
Lo
definitivo, lo toral de la reunión nacional, es que los priistas no aceptaron
la figura de la consulta a la base, y se entiende; el horno no está para meter
los bolillos sin riesgo de quemarse, y no se quiere ni debe arriesgarse a una
división que podría ser fatal. Asamblea de delegados, a la vieja usanza, parece
que será la práctica a seguir.
Si
algo importante surgió, sería que el presidente de ese partido político fue
autorizado para iniciar pláticas y acordar coaliciones, candidaturas comunes y
alianzas rumbo a las elecciones del año próximo.
No
se debatió acerca del método para definir candidato a la presidencia, aunque
circuló como un borrego un proyecto de orden del día en el que se contemplaba
esa circunstancia. Luego fue desmentido por su intención de “madruguete”. El
dirigente dijo que no son tiempos políticos ni legales para discutirlo, y ahí
terminó todo.
Nuevos
nombramientos y comisiones, ratificaciones, algunas reformas y adiciones a ciertos
instrumentos del partido, pero de la consulta a la base, nada. Por lo que se
refiere a la aceptación pasiva de una candidato externo -“simpatizante no
priista”, como le llaman ahora-; que no ciudadano, porque ciudadano es cualquier mexicano mayor de edad que tiene deberes para con la sociedad, así como
también derechos, sin importar su filiación política. La cuestión ya se
discutió y aprobó en la pasada asamblea nacional y por el momento no está
incluida en la agenda priista.
Se
debe tener y se va a tener cuidado con esta decisión. ¡Al tiempo!.
… Y ALGO MÁS
El discurso de Alejandro
Moreno
Esta
ocasión nos visitó la secretaria de la Función Pública, Arely Gómez González. La alta funcionaria
federal, vino a Campeche a escuchar y respaldar la ratificación del compromiso
del gobernador del estado de combatir de frente y con total decisión a la nefasta
corrupción y su compañera casi inseparable, la impunidad.
Alejandro
Moreno Cárdenas está apostando a la transparencia total, a la máxima fiscalización
de los recursos públicos, y a la aplicación de la ley con todas sus
consecuencias a quien malverse los recursos de los campechanos. Hay que
recordar que ese fue un compromiso de campaña, el mismo que ratificó en su toma
de posesión y ha observado durante los dos primeros años de su administración.
“Estos
son momentos cruciales y trascendentes para nuestro país. Los ciudadanos están
hartos de la corrupción y de la impunidad; de los políticos que prometen y no
cumplen. La sociedad necesita servidores públicos de una sola pieza,
inquebrantables en principios y en conciencia”, diría Moreno Cárdenas durante
su intervención en la ceremonia
inaugural de la Semana Anticorrupción realizada en el Centro de Convenciones Campeche
XXI.
Los
acompañaron diversos funcionarios, entre ellos el secretario general de
gobierno, Carlos Miguel Aysa González, colaborador eficiente, de todas las
confianzas del gobernador y celoso vigilante de la buena marcha de un sector
muy importante de la administración estatal. También asistieron representantes
de la sociedad civil y de organismos autónomos.
“Quien
pierda la honra pública por hacer negocios indebidos, perderá sus negocios”.
Hay que recordar que esta frase del gobernador fue replicada por la prensa
nacional en forma muy significativa.
Decir
que “nadie que haya tocado un peso
público para fines personales merece indulgencia alguna, pues los empleos y los
recursos públicos pertenecen al estado y a la sociedad, no son patrimonio de
nadie”, le hace merecer al jefe del ejecutivo no solo el respaldo, sino
también el reconocimiento de la sociedad campechana.
Las mega obras se harán,
porque se harán
Lo
declaró de esa manera el secretario de obras públicas e Infraestructura
(SEDUOPI), ingeniero Edilberto Buenfil Montalvo al periodista Luis Armando
Mendoza Leciano en una entrevista para su video columna. Las
obras no pueden aunque alguien quiera verlo de esa manera, mostrar avances
significativos en corto tiempo.
Y
es cierto; para que el desarrollo de una obra como las ocho monumentales que
han sido profusamente anunciadas por el gobernador en su segundo informe empiece
a notarse, se requiere de un tiempo razonable. Nada se da de la noche a la
mañana. Lo importante no es saber con detalle de las gestiones que tienen que realizarse de impacto ambiental, estudios de suelo y otros detalles; lo verdaderamente importante es saber que las ocho mega obras se harán, porque se harán.
A
estas declaraciones hay que agregar que el propio gobernador ha afirmado que
con el apoyo del Presidente Enrique Peña Nieto, el año próximo será un período
de importantes inversiones en obras de infraestructura para que Campeche avance
en su transformación y desarrollo.
El
compromiso ineludible de los contratistas campechanos, diría el gobernador, es
ejecutar obras duraderas y de extraordinaria calidad aplicando bien cada peso
que se destina para mejorar las condiciones de vida de las familias. El
compromiso promete muy importantes cosas.
Buenas y malas del Ayuntamiento
de Campeche
Una
buena para el feudo de don Edgar, el apoyo decidido del gobernador Moreno
Cárdenas y el trabajo comprometido de la Seduopi a cargo de Edilberto Buenfil
Montalvo, que no se ha limitado a reparar las principales avenidas y está
aplicándose en vialidades de barrios y colonias.
La
otra, la anunciada rehabilitación de fachadas del Centro Histórico. Buena medida para
preservar el título de Patrimonio de la Humanidad, que le permita contar con
una imagen que la haga punto obligado de visita del turismo mundial.
Claro
está que los quince millones de pesos que la Seduopi está proyectando invertir, de poco
servirían si la autoridad municipal no se decide a tomar en serio la
posibilidad de un programa permanente e integral de rescate, que permita el uso
racional y controlado de los espacios ruinosos. La expropiación por causa de
utilidad pública y la concesión a empresarios para darles un buen uso, sería
sin duda una solución de más fondo que el maquillaje superficial a las viejas casonas.
Una
mala, la respuesta a la pretensión de aumentar las tarifas del agua potable. Si
bien se antoja justo por lo bajo que se encuentran y la imposibilidad de
subsistir sin subsidios, no es una medida bien recibida. Sin embargo, tal vez podría lograrse con una mejora del servicio y
el ofrecimiento de proporcionar a la población agua de calidad para el consumo
humano, que permita sustituir los costosos garrafones de ese líquido inocuo sin las sales minerales
necesarias para la salud de los consumidores.
La segunda mala, es que no
ha sido bien vista por una parte del cabildo la idea de contratar deuda para
liquidar otra deuda. De acuerdo con la ley, los empréstitos no deben usarse
para gasto corriente ni para redimir pasivos. Mejor sería que los diputados no
autoricen endeudamientos el último año de los presidentes.
La última, el affaire sostenido en redes sociales con el ex alcalde Carlos Rosado Ruelas, quien ni lento ni lerdo
le colgó trapitos para ventilar al sol.
Bocanadas
de aire fresco y ráfagas calientes. Este último octubre no está siendo óptimo para el alcalde Hernández Hernández.
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