sábado, 14 de octubre de 2017

DE MUCHO, UN POCO/Lo que quedó en la memoria de la computadora


El pasado martes diez de este octubre, en esta misma columna se comentaba que: “… durante el sismo de mil novecientos ochenta y cinco, hubo miles de pérdidas humanas, devastación, caos oficial y pánico generalizado por la falta de una cultura de la protección civil. Las autoridades de entonces, establecieron políticas de prevención que incluían la observación de ciertas especificaciones en las construcciones que sustituirían a las colapsadas y otras que se construyeran después”. 
Es cierto, decía también: “... en muchos casos, la apatía, la corrupción y el dinero fácil, permearon en las edificaciones posteriores a aquel trágico suceso, lo que ahora se está pagando con derrumbes que pudieron evitarse utilizando material y mano de obra de calidad, principalmente en una escuela cuyo desplome ocasionó lamentables pérdidas de pequeños que empezaban a vivir”.
Además de cuantiosas inversiones, tendrán que retomarse viejos esquemas escasamente observados en las construcciones posteriores a aquel primer trágico diecinueve de septiembre. Con absoluta certeza, varias de las edificaciones colapsadas tuvieron su final ante la falta de cumplimiento de la normatividad impuesta y no acatada.
Sin pecar de adivinos, nos atrevimos a plantear que era urgente la realización de estudios a fondo para determinar si las pérdidas de vidas y patrimonios fueron producto de una desafortunada circunstancia  natural, o hubo acción u omisión de gente inconsciente que por unos pesos permitió edificaciones sin bases suficientes para soportar el peso y la fuerza de este tipo de fenómenos.
Las causas de las pérdidas de vidas de tantos mexicanos tienen que ser objeto de una revisión minuciosa, además de materia para la aplicación de la ley con todo rigor en contra de los responsables, que con seguridad los hay. Propietarios, constructores, e incluso funcionarios gubernamentales que no cumplieron o lo hicieron a medias en la aplicación de las disposiciones en la materia merecen una sanción, junto con el reproche de la sociedad.
Hubo edificios de departamentos que quedaron en ruinas a unos cuantos meses de entregados y cuyos adquirentes se salvaron por ventura de circunstancias afortunadas, aunque hubo casos de personas menos favorecidas por la suerte. Condóminos perdieron la vida en sus viviendas y trabajadores dejaron de existir entre los escombros de sus fábricas u oficinas.
Coincidentemente, el mismo día de la publicación, un canal de televisión de la Ciudad de México entrevistó al Procurador General de Justicia de la gran ciudad, quien sin ninguna reserva declaró a sus entrevistadores que el asunto no ha quedado ahí; que hay ciento cincuenta y seis carpetas de investigación abiertas por presuntas irregularidades y delitos.
Al parecer, las autoridades del antiguo Distrito Federal están pendientes de los acontecimientos y según las palabras de su procurador, van a agotar las instancias necesarias para lograr la reparación de los daños e inclusive, solicitarán penas de prisión para los propietarios, constructores y autoridades cómplices que se hubieran prestado al macabro juego de la construcción sin supervisión de auténticas trampas de muerte.
Ofrece el funcionario ministerial investigaciones completas en nueve inmuebles colapsados en los que se presumen irregularidades que  provocaron los derrumbes y numerosas víctimas mortales, sin contar que detrás de ellos se encuentra la pérdida patrimonial de docenas de familias que ahora duermen en las calles, algunas después de menos de un año de haber recibido sus viviendas.
La Procuraduría ha solicitado a los jefes delegacionales los planos estructurales y otros documentos con las especificaciones de las construcciones, seguramente para contrastarlas con las pruebas de campo y laboratorio de los materiales de construcción empleados en los edificios.
Aparentemente no hay margen para que los responsables evadan la ley y la acusación por homicidio culposo, además de la obligación de reparar el daño patrimonial sufrido por los afectados. Los jefes de dependencias del ramo de la construcción y los supervisores de obra, tanto como los propietarios y los constructores de los inmuebles, estarían enfrentando una seria responsabilidad que podría acarrearles la ruina además de severas penas de prisión.
Es un enorme reto para las autoridades de la Ciudad de México que no tienen para donde hacerse más que continuar con lo que sería un ejemplo para el futuro de la megalópolis del altiplano. El Jefe de Gobierno, si se consolida lo anterior, quedaría en una posición privilegiada ante la opinión pública nacional. De lo contrario… ¡Ya veremos!. 

El Consejo Político del Partido Revolucionario Institucional 
Quienes apostaban a que la reciente asamblea del Consejo Político Nacional del Partido Revolucionario Institucional sería el cónclave precioso del que emanaría en forma espontánea el nombre de quien será su abanderado en la próxima contienda por la presidencia de la república, quedaron algo decepcionados. Los que buscaban señales en los astros no quedaron del todo satisfechos.
De momento -claro está-, de momento, no será la economía el eje rector que llevará a la gran decisión. La inflación, las alzas a los combustibles, pero principalmente, el resultado que podría traer consigo la eventual salida del tratado trilateral como causa, y un mayor declive de la paridad peso dólar como efecto, no son para ponerlos en letras chiquitas. La educación, por más que las reformas se han ido consolidando y fortaleciendo, tampoco será la motivación fundamental; al menos por ahora.
Que el gran elector tendrá la última palabra y éste está cuidando, alimentando y fortaleciendo la figura de un “caballo negro” que hoy día no está en el ojo de la opinión pública, tampoco quedó en claro. El velo sutil se descorrerá pronto, así lo marcan los tiempos electorales.
Lo definitivo, lo toral de la reunión nacional, es que los priistas no aceptaron la figura de la consulta a la base, y se entiende; el horno no está para meter los bolillos sin riesgo de quemarse, y no se quiere ni debe arriesgarse a una división que podría ser fatal. Asamblea de delegados, a la vieja usanza, parece que será la práctica a seguir.
Si algo importante surgió, sería que el presidente de ese partido político fue autorizado para iniciar pláticas y acordar coaliciones, candidaturas comunes y alianzas rumbo a las elecciones del año próximo.
No se debatió acerca del método para definir candidato a la presidencia, aunque circuló como un borrego un proyecto de orden del día en el que se contemplaba esa circunstancia. Luego fue desmentido por su intención de “madruguete”. El dirigente dijo que no son tiempos políticos ni legales para discutirlo, y ahí terminó todo.
Nuevos nombramientos y comisiones, ratificaciones, algunas reformas y adiciones a ciertos instrumentos del partido, pero de la consulta a la base, nada. Por lo que se refiere a la aceptación pasiva de una candidato externo -“simpatizante no priista”, como le llaman ahora-; que no ciudadano, porque ciudadano es cualquier mexicano  mayor de edad que  tiene deberes para con la sociedad, así como también derechos, sin importar su filiación política. La cuestión ya se discutió y aprobó en la pasada asamblea nacional y por el momento no está incluida en la agenda priista.
Se debe tener y se va a tener cuidado con esta decisión. ¡Al tiempo!. 

… Y ALGO MÁS

El discurso de Alejandro Moreno 
Esta ocasión nos visitó la secretaria de la Función Pública, Arely Gómez González. La alta funcionaria federal, vino a Campeche a escuchar y respaldar la ratificación del compromiso del gobernador del estado de combatir de frente y con total decisión a la nefasta corrupción y su compañera casi inseparable, la impunidad.
Alejandro Moreno Cárdenas está apostando a la transparencia total, a la máxima fiscalización de los recursos públicos, y a la aplicación de la ley con todas sus consecuencias a quien malverse los recursos de los campechanos. Hay que recordar que ese fue un compromiso de campaña, el mismo que ratificó en su toma de posesión y ha observado durante los dos primeros años de su administración. 
 Estos son momentos cruciales y trascendentes para nuestro país. Los ciudadanos están hartos de la corrupción y de la impunidad; de los políticos que prometen y no cumplen. La sociedad necesita servidores públicos de una sola pieza, inquebrantables en principios y en conciencia”, diría Moreno Cárdenas durante  su intervención en la ceremonia inaugural de la Semana Anticorrupción realizada en el Centro de Convenciones Campeche XXI.
Los acompañaron diversos funcionarios, entre ellos el secretario general de gobierno, Carlos Miguel Aysa González, colaborador eficiente, de todas las confianzas del gobernador y celoso vigilante de la buena marcha de un sector muy importante de la administración estatal. También asistieron representantes de la sociedad civil y de organismos autónomos. 
 Quien pierda la honra pública por hacer negocios indebidos, perderá sus negocios”. Hay que recordar que esta frase del gobernador fue replicada por la prensa nacional en forma muy significativa.
Decir que “nadie que haya tocado un peso público para fines personales merece indulgencia alguna, pues los empleos y los recursos públicos pertenecen al estado y a la sociedad, no son patrimonio de nadie”, le hace merecer al jefe del ejecutivo no solo el respaldo, sino también el reconocimiento de la sociedad campechana. 

Las mega obras se harán, porque se harán 
Lo declaró de esa manera el secretario de obras públicas e Infraestructura (SEDUOPI), ingeniero Edilberto Buenfil Montalvo al periodista Luis Armando Mendoza Leciano en una entrevista para su video columna. Las obras no pueden aunque alguien quiera verlo de esa manera, mostrar avances significativos en corto tiempo. 
Y es cierto; para que el desarrollo de una obra como las ocho monumentales que han sido profusamente anunciadas por el gobernador en su segundo informe empiece a notarse, se requiere de un tiempo razonable. Nada se da de la noche a la mañana. 
Lo importante no es saber con detalle de las gestiones que tienen que realizarse de impacto ambiental, estudios de suelo y otros detalles; lo verdaderamente importante es saber que las ocho mega obras se harán, porque se harán.
A estas declaraciones hay que agregar que el propio gobernador ha afirmado que con el apoyo del Presidente Enrique Peña Nieto, el año próximo será un período de importantes inversiones en obras de infraestructura para que Campeche avance en su transformación y desarrollo.
El compromiso ineludible de los contratistas campechanos, diría el gobernador, es ejecutar obras duraderas y de extraordinaria calidad aplicando bien cada peso que se destina para mejorar las condiciones de vida de las familias. El compromiso promete muy importantes cosas. 

Buenas y malas del Ayuntamiento de Campeche 
Una buena para el feudo de don Edgar, el apoyo decidido del gobernador Moreno Cárdenas y el trabajo comprometido de la Seduopi a cargo de Edilberto Buenfil Montalvo, que no se ha limitado a reparar las principales avenidas y está aplicándose en vialidades de barrios y colonias.
La otra, la anunciada rehabilitación de fachadas del Centro Histórico. Buena medida para preservar el título de Patrimonio de la Humanidad, que le permita contar con una imagen que la haga punto obligado de visita del turismo mundial.
Claro está que los quince millones de pesos que la Seduopi está proyectando invertir, de poco servirían si la autoridad municipal no se decide a tomar en serio la posibilidad de un programa permanente e integral de rescate, que permita el uso racional y controlado de los espacios ruinosos. La expropiación por causa de utilidad pública y la concesión a empresarios para darles un buen uso, sería sin duda una solución de más fondo que el maquillaje superficial  a las viejas casonas.
Una mala, la respuesta a la pretensión de aumentar las tarifas del agua potable. Si bien se antoja justo por lo bajo que se encuentran y la imposibilidad de subsistir sin subsidios, no es una medida bien recibida. Sin embargo, tal vez podría lograrse con una mejora del servicio y el ofrecimiento de proporcionar a la población agua de calidad para el consumo humano, que permita sustituir los costosos garrafones  de ese líquido inocuo sin las sales minerales necesarias para la salud de los consumidores.
La segunda mala, es que no ha sido bien vista por una parte del cabildo la idea de contratar deuda para liquidar otra deuda. De acuerdo con la ley, los empréstitos no deben usarse para gasto corriente ni para redimir pasivos. Mejor sería que los diputados no autoricen endeudamientos el último año de los presidentes.
La última, el affaire sostenido en redes sociales con el ex alcalde Carlos Rosado Ruelas, quien ni lento ni lerdo le colgó trapitos para ventilar al sol.
Bocanadas de aire fresco y ráfagas calientes. Este último octubre no está siendo óptimo para el alcalde Hernández Hernández.
 

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