"Carmatch", una plataforma on line como tantas otras, dirigida a la compra
y venta de autos, realiza cálculos de lo que en el rubro de la depreciación sufren los transportes
terrestres a partir del momento de su adquisición.
El descenso se sitúa en un veintisiete por
ciento desde el momento en el que el automotor baja por la rampa de la agencia
para ganar la calle, enmarcado de globos de colores, banderines, sonido de silbatos y
aplausos de los diligentes empleados.
A partir de la caída inicial, la
depreciación se ubica en un diez por ciento más cada período anual. De ese
modo, a los tres meses de estrenado, un coche valdrá alrededor de las dos
terceras partes de su precio de adquisición. Haga cálculos de lo que costará al
ajustar el primer aniversario.
Sirva el dato como símil y probable parangón en el universo de la política.
Un candidato, después de su campaña arriba al cargo y se encuentra con una
realidad diferente a la esperada. Bajo ciertas condiciones, no cubrirá las
expectativas de sus votantes ni cumplirá sus promesas.
En automático, habrá disminuido en la tabla
de valores y su situación no será ya la misma de aquella con la que tomó
posesión. Lo anterior opera independientemente de las siglas bajo las
cuales se hubiere cobijado.
Caso excepcional, el del actual jefe de las
instituciones nacionales. El presidente, tras una larga y tenaz campaña, montado
en el desprestigio de parte de la gente en el gobierno, con rivales cómodos,
obtuvo el cincuenta y tres por ciento de la votación y treinta millones
de sufragios.
Desde su toma de posesión, López Obrador
dejó atrás las cifras iniciales, de tal modo que, tras dos meses y medio de
ejercicio, ha superado en alrededor de veinte unidades porcentuales los números
del primer domingo de julio, para situarse en más del setenta por ciento, tal
vez el setenta y tres por ciento en la aceptación popular.
Y es verdad que el presidente ha tenido de
todo, desde la integración de un gabinete de muy rara construcción, con viejos
políticos que a pesar de su experiencia han visto pasar sus mejores tiempos, o ha
tenido que prescindir de otros por su dudoso paso por la administración
pública, o por su escasa preparación para los puestos.
En algunos casos, por su cercanía e
incuestionable confianza, se ha visto obligado ante la falta de adaptación del
perfil al cargo, efectuar ajustes a la legislación para adecuar el cargo al
perfil de las personas, y la confianza sigue en aumento.
Los problemas y gastos inherentes a la
cancelación del aeropuerto, el dramático accidente de Puebla, el huachicol, Tlahuelilpan,
la escasez de combustibles, las diferencias con los ministros de la SCJN y el
freno a su intención de que nadie gane más que el presidente, no han hecho o
parecen no haber hecho mella en la figura presidencial.
No se puede soslayar que el presidente es
un personaje muy querido por buena parte de la población, cariño que toca extremos de veneración e idolatría. Sus fieles seguidores no tienen el menor reparo
en otorgarle y ratificarle su apoyo y su confianza cuantas veces sea necesario.
Este caso, si bien se observa, no es único
en la historia, Lázaro Cárdenas del Río, en la cuarta década del siglo anterior,
como hoy López Obrador, con su tono paternal, supo concitar el apoyo y el cariño de la gente, sobre todo de los más
pobres.
Quienes saben de política, se preguntan cuánto
tiempo durará el ascenso del mexicano más poderoso de lo que va del siglo, y cuánto se prolongará la luna de miel entre Andrés Manuel y un pueblo sediento de un bienestar
largamente negado.
Si logrará paliar las necesidades de una
población que clama por salud, por educación, por mayor bienestar y por una seguridad
que cada vez más se pierde en el camino, y cuando mostrará
cansancio y decepción. Nadie lo sabe.
Si tendrá el presidente la entereza y la
estatura moral para recorrer con fe republicana el camino de la democracia. Si entregará
con dignidad el poder el primer día del mes de octubre de dos mil veinticuatro.
Si modificará la historia y caerá en la tentación de la dictadura. Si socavará las libertades
más preciadas y los grandes valores de la nación en aras de un supuesto mejor
país. Nadie lo sabe, y es casi seguro que muy pocos quisieran saber de eso.
Ya no
hay huelga
Una buena y una mala: la primera, la huelga
entre el Ayuntamiento y una de sus organizaciones sindicales llegó a su fin. La
mala, tuvo que ser con la presencia ¿arbitral? de una persona totalmente ajena
a Campeche y a los campechanos.
Es tiempo de recordar que en el pasado,
invariablemente, el árbitro de la negociación a solicitud de las partes era el
gobierno del estado y, en especial, en una época de mucha estabilidad, este
funcionario fue el licenciado Pablo González Lastra, caballeroso Secretario de
Gobierno con experiencia de treinta años en el gobierno federal como procurador
de la defensa del trabajo.
Al fin de cuentas, el movimiento concluyó
con una minuta firmada y presentada por las partes en conflicto ante la Junta
Local de Conciliación y Arbitraje, que incluía la aprobación del tres por
ciento de incremento al salario de los trabajadores.
Ni vencedores ni vencidos, simplemente se marcó
el final de un conflicto que pudo evitarse y no se hizo. Un arreglo, por
modesto que pueda parecer, siempre es mejor que un gran pleito, sobre todo si
en su desarrollo se perjudica a los trabajadores y en especial a la ciudadanía.
El saludo y el abrazo son parte de otra
historia.
… Y
ALGO MÁS
El
Ángel Maya ya fue inaugurado
“Campeche ha despertado, se ha levantado y
está caminando con solidez en la conquista del lugar que le corresponde a nivel
nacional e internacional”, con estas sencillas palabras, el gobernador
Alejandro Moreno Cárdenas, acompañado de su familia, funcionarios e invitados y
rodeado de miles de campechanos y visitantes, develó la placa con la que
inauguró la columna conmemorativa del V Centenario del Encuentro de Dos
Culturas, más conocida como “El Ángel Maya”.
El monumento, icónico ya, exhibe la obra
maestra del escultor Jorge Marín, y pone el punto fino a lo que será el
corredor turístico más emblemático de la parte bella de la Ciudad, que inicia
con la hermosa Avenida Costera y discurre por el iluminado malecón citadino
entre erguidas palmeras, hoteles y sitios turísticos, para encontrarse con el
Bazar Artesanal, la singular nueva Plaza Moch Couoh, el parador fotográfico,
las monumentales Fuentes Marinas, el propio “Angel Maya” y la ampliación de la
avenida, y al final, con el coloso de casi sesenta años de edad, “El monumento
al Resurgimiento”.
Por cierto que la estatua original y
colosal, concebida por el ex gobernador y gran constructor que fue José Ortiz Ávila, algo le ha de estar
latiendo al gobernador, deducido de la mención reciente que sin motivo aparente
hiciera del texto de su placa conmemorativa “Todo lo puede el esfuerzo de un
pueblo”, y es verdad. La llegada de los cruceros
Oportuna, por supuesto, la aclaración que en días pasados hiciera el gobierno del estado a través de su secretario de turismo con relación al programado arribo a puerto campechano de los cruceros de la empresa naviera Victory Cruise Line.
Al parecer, la empresa cambió de dueños y, aunque conserva sus planes originales, está reestructurando sus rutas, y por lo que respecta a Campeche, sin variar el propósito de su nuevo destino, sí se requiere de determinar cuáles de sus barcos tendrán como destino nuestro estado, por supuesto también a Yucatán y Quintana Roo.
Oportuno también saber que para el establecimiento y reafirmación de la ruta, no ha habido necesidad de efectuar ningún desembolso de dinero ni aportación especial alguna, y que el proyecto será extensivo para los hoteleros y restauranteros del patio que participarán brindando sus servicios al turismo de alta gama que arribará a bordo de los cruceros.
La renovación de la dirigencia nacional del PRI
Tema serio la renovación de la dirigencia nacional del PRI el próximo agosto. Diálogo, acuerdos y candidatos de unidad. La consulta a la base podría ser un segundo clavo a la cruz ¡Al tiempo!

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