Se ha dicho y reiterado, Alejandro Moreno Cárdenas es de los políticos más destacados del ámbito nacional y además, entre los jóvenes de su generación tiene un liderazgo claro y definido. A mitad de su sexenio cuenta con un amplio reconocimiento, y hay que decirlo, también con el resentimiento de algunos que no dudan en descalificarlo. La mayoría de sus detractores son del estado, para cumplir la máxima indefectible de que no hay peor enemigo de un campechano exitoso que otro campechano, este envidioso.
A
la mitad de su año más fuerte, consolidado en lo local y reconocido nacionalmente,
ha tomado la decisión de seguir el llamado de su “sangre priista”, y apuntarse para
contender por el cargo de presidente del Comité Ejecutivo Nacional bajo las
reglas -las acepto pero no me convencen- que el Consejo Político Nacional definió,
consulta a la base, al padrón priista, bajo la supervisión del
Instituto Nacional Electoral.
Y
no es que se dude de la democracia, ni se piense siquiera en una improbable
derrota, lo que ocurre es que ciertos adversarios no tienen como meta la limpieza
de intenciones, ni el cariño por su partido, tampoco una preocupación seria por
su destino. Antes bien, el Revolucionario Institucional constituye
un instrumento para sus inconfesables planes personales.
Los
requisitos de la Convocatoria se cumplen total y absolutamente
en el gobernador campechano, por el empuje, dinamismo y entusiasmo con que ha
cumplido todas sus tareas partidarias. A golpe de acciones, se ha labrado un
capital político envidiable, y conociendo su carácter fuerte y su costumbre de
enfrentar los más grandes retos, seguro sabrá superar los escollos que se le
presenten en la ruta que ha seleccionado.
Lo
largamente anunciado y enunciado se cumplió el lunes veinticinco del pasado
febrero ante dos mil quinientos priistas coreando y aplaudiendo cada una de sus
frases. Emocionado, Alejandro pronunció un discurso preciso, precioso, calculado, con contenido
doctrinario y lenguaje explícito. Adelantó a los priistas campechanos reunidos
esa noche lo que se espera de llegar a la dirigencia nacional, a la vez que se mostró
seguro de su resultado.
Lo
escribimos alguna vez, por varias razones no nos agrada la idea de la consulta
a la base, ninguna de ellas por el temor de que Moreno Cárdenas pueda perder en
el proceso, antes bien, porque con una campaña abierta y con un padrón no muy
confiable, podría darse la división, la desunión y la pérdida de parte de la
confianza que el PRI poco a poco y con trabajo está recuperando.
Pero
Alejandro Moreno no alberga los mismos temores y así lo manifestó en la noche
de la Quinta Sesión Ordinaria del Consejo Político Estatal, cuando con humildad solicitó autorización
para competir. Que se entienda, pidió permiso para contender, no licencia
oficial para separarse de su cargo, de eso se encargará el Congreso Estatal en
su momento.
Parece
un contrasentido, no podría llamarse de otra manera, que mientras el joven mandatario
se esfuerza, gestiona, teje fino en la política desde la presidencia de la Conago
que obtuvo por unanimidad, algunos ilusos cegados por la amargura y el rencor, inviertan
en plañideras soeces para abuchearlo. Tontos útiles bateados de inmediato por un
presidente entre divertido y socarrón que hace caso omiso de un recurso tan
torpe y vulgar como sus patrocinadores y perpetradores.
Moreno Cárdenas no menos divertido por la inútil e infantil actitud, se suma proactivamente a la acción del presidente en todo lo que beneficie
al país, como el caso de la Guardia Nacional que sin su cabildeo y su acción serena y decidida, quizá seguiría en la agenda del debate. Al mismo tiempo, se muestra
reactivo ante medidas como la limitación de recursos a obras, programas y
proyectos que requieren de inversión.
A partir del mes de agosto, como dirigente
del instituto político más antiguo y organizado del país, sabrá situar al Partido Revolucionario Institucional como la oposición
seria y confiable a la que ni los desleales de adentro ni las “aves de paso” de
afuera habrán de apartar del rumbo y destino de ese partido que como lo dijera
el presidente, es uno y sólo uno, México.
El presidente es
políticamente fuerte, ni la menor duda
Desde
que se tiene memoria, al menos desde principios de la segunda mitad del siglo
anterior, pocos, o más bien, ninguno había llegado al poder con tanta fuerza como
el presidente Andrés Manuel López Obrador.
La
popularidad del primer mandatario va en aumento; el pueblo sigue otorgándole su
apoyo, su confianza, e inclusive su paciencia en espera del anhelado cambio
prometido antes de su campaña y durante ella. Espera confiado el cumplimiento
de las promesas sin las cuales tal vez no hubiera alcanzado el triunfo el pasado primer
domingo de julio.
Es
incuestionable que el primer mandatario piensa en los mexicanos y quiere y
busca el beneficio y la mejoría económica de la población más vulnerable. Tiene
prisa y deseos de hacerlo y así lo demuestra al duplicar las pensiones a los
adultos mayores de sesenta y ocho años, también a los discapacitados y a los jóvenes que ni estudian ni trabajan
para apartarlos del camino de la delincuencia.
Es
sabido que el dinero no se genera espontáneamente, y para conseguir los fondos suficientes
sin acudir al endeudamiento interno y mucho menos al externo, tiene que llevar
a cabo acciones necesarias, como combatir férreamente la corrupción, retirar subsidios,
y en tanto se alcanza la esperada
estabilidad, dictar medidas dolorosas.
Eso
y más están dispuestos a enfrentar sus más decididos partidarios, y eso y más
esperamos la mayoría de los mexicanos, sus seguidores o no. Lo que los primeros difícilmente
acepten, es estar viendo arribar a quienes nada
tienen que ver con ellos, y que no han hecho otra cosa para llegar al poder que dar la espalda a los partidos que los crearon.
Los "morenistas puros", los que se la jugaron, saben que los que ahora están recibiendo los beneficios y pagos a sus deslealtades, si una vez
traicionaron, llegado el momento que las circunstancias no les sean propicias y las
arcas se les cierren, volverán a traicionar. Al tiempo, un poco
de paciencia y lo veremos otra vez, téngase por seguro.
… Y ALGO MÁS
Seybaplaya ya es un municipio
Las
mantas colgadas de árboles y postes en las visitas de personajes desde Sansores
Pérez, Ortiz Ávila tal vez, exhibían un viejo deseo de la noble y laboriosa
gente de la región, “Municipio libre para Seybaplaya”.
Este
año memorable, el Congreso del Estado en pleno aprobó la iniciativa, cumplió el
anhelo y atendió el reclamo para elevar su Junta Municipal a la categoría de
Ayuntamiento, y convertir a su jurisdicción en el décimo segundo municipio campechano.
Hubo
y hay voces que se opusieron, aunque pesaron más los argumentos a favor para
que con la reforma a los artículo 4° de la Constitución Política del Estado y 5°
de la Ley Orgánica de los Municipios del Estado se creara el Municipio de
Seybaplaya a iniciativa promovida por el diputado Ambrocio López Delgado.
Enhorabuena
por el cumplimiento del compromiso del gobernador. Que sea de la mayor importancia para el progreso del nuevo municipio y de
todo el estado.
Campeche dio el sí a la
Guardia Nacional
En
su carácter de integrante del Constituyente Permanente o Poder Revisor de la
Constitución, el Congreso del Estado de Campeche aprobó por unanimidad la minuta
remitida por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión para reformar,
adicionar y derogar diversas disposiciones de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos en materia de Guardia Nacional.
Ya
se ha hablado mucho de la reforma y de la creación de la nueva fuerza que habrá
de coadyuvar en la búsqueda de la paz y la seguridad de los mexicanos, y qué
bueno que fueron atendidas las propuestas y sugerencias que los partidos
políticos y los gobiernos de los estados realizaron para su buen
funcionamiento.

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