domingo, 3 de marzo de 2019

DE MUCHO, UN POCO/El Consejo Político y el destape de Alejandro


Se ha dicho y reiterado, Alejandro Moreno Cárdenas es de los políticos más destacados del ámbito nacional y además, entre los jóvenes de su generación tiene un liderazgo claro y definido. A mitad de su sexenio cuenta con un amplio reconocimiento, y hay que decirlo, también con el resentimiento de algunos que no dudan en descalificarlo. La mayoría de sus detractores son del estado, para cumplir la máxima indefectible de que no hay peor enemigo de un campechano exitoso que otro campechano, este envidioso.
A la mitad de su año más fuerte, consolidado en lo local y reconocido nacionalmente, ha tomado la decisión de seguir el llamado de su “sangre priista”, y apuntarse para contender por el cargo de presidente del Comité Ejecutivo Nacional bajo las reglas -las acepto pero no me convencen- que el Consejo Político Nacional definió, consulta a la base, al padrón priista, bajo la supervisión del Instituto Nacional Electoral.
Y no es que se dude de la democracia, ni se piense siquiera en una improbable derrota, lo que ocurre es que ciertos adversarios no tienen como meta la limpieza de intenciones, ni el cariño por su partido, tampoco una preocupación seria por su destino. Antes bien, el Revolucionario Institucional constituye un instrumento para sus inconfesables planes personales.
Los requisitos de la Convocatoria se cumplen total y absolutamente en el gobernador campechano, por el empuje, dinamismo y entusiasmo con que ha cumplido todas sus tareas partidarias. A golpe de acciones, se ha labrado un capital político envidiable, y conociendo su carácter fuerte y su costumbre de enfrentar los más grandes retos, seguro sabrá superar los escollos que se le presenten en la ruta que ha seleccionado.
Lo largamente anunciado y enunciado se cumplió el lunes veinticinco del pasado febrero ante dos mil quinientos priistas coreando y aplaudiendo cada una de sus frases. Emocionado, Alejandro pronunció un discurso preciso, precioso, calculado, con contenido doctrinario y lenguaje explícito. Adelantó a los priistas campechanos reunidos esa noche lo que se espera de llegar a la dirigencia nacional, a la vez que se mostró seguro de su resultado.
Lo escribimos alguna vez, por varias razones no nos agrada la idea de la consulta a la base, ninguna de ellas por el temor de que Moreno Cárdenas pueda perder en el proceso, antes bien, porque con una campaña abierta y con un padrón no muy confiable, podría darse la división, la desunión y la pérdida de parte de la confianza que el PRI poco a poco y con trabajo está recuperando.
Pero Alejandro Moreno no alberga los mismos temores y así lo manifestó en la noche de la Quinta Sesión Ordinaria del Consejo Político Estatal, cuando con humildad solicitó autorización para competir. Que se entienda, pidió permiso para contender, no licencia oficial para separarse de su cargo, de eso se encargará el Congreso Estatal en su momento.
Parece un contrasentido, no podría llamarse de otra manera, que mientras el joven mandatario se esfuerza, gestiona, teje fino en la política desde la presidencia de la Conago que obtuvo por unanimidad, algunos ilusos cegados por la amargura y el rencor, inviertan en plañideras soeces para abuchearlo. Tontos útiles bateados de inmediato por un presidente entre divertido y socarrón que hace caso omiso de un recurso tan torpe y vulgar como sus patrocinadores y perpetradores.
Moreno Cárdenas no menos divertido por la inútil e infantil actitud, se suma proactivamente a la acción del presidente en todo lo que beneficie al país, como el caso de la Guardia Nacional que sin su cabildeo y su acción serena y decidida, quizá seguiría en la agenda del debate. Al mismo tiempo, se muestra reactivo ante medidas como la limitación de recursos a obras, programas y proyectos que requieren de inversión.
A partir del mes de agosto, como dirigente del instituto político más antiguo y organizado del país, sabrá situar al Partido Revolucionario Institucional como la oposición seria y confiable a la que ni los desleales de adentro ni las “aves de paso” de afuera habrán de apartar del rumbo y destino de ese partido que como lo dijera el presidente, es uno y sólo uno, México. 

El presidente es políticamente fuerte, ni la menor duda 
Desde que se tiene memoria, al menos desde principios de la segunda mitad del siglo anterior, pocos, o más bien, ninguno había llegado al poder con tanta fuerza como el presidente Andrés Manuel López Obrador.
La popularidad del primer mandatario va en aumento; el pueblo sigue otorgándole su apoyo, su confianza, e inclusive su paciencia en espera del anhelado cambio prometido antes de su campaña y durante ella. Espera confiado el cumplimiento de las promesas sin las cuales tal vez no hubiera alcanzado el triunfo el pasado primer domingo de julio.
Es incuestionable que el primer mandatario piensa en los mexicanos y quiere y busca el beneficio y la mejoría económica de la población más vulnerable. Tiene prisa y deseos de hacerlo y así lo demuestra al duplicar las pensiones a los adultos mayores de sesenta y ocho años, también a los discapacitados y  a los jóvenes que ni estudian ni trabajan para apartarlos del camino de la delincuencia.
Es sabido que el dinero no se genera espontáneamente, y para conseguir los fondos suficientes sin acudir al endeudamiento interno y mucho menos al externo, tiene que llevar a cabo acciones necesarias, como combatir férreamente la corrupción, retirar subsidios, y en tanto se alcanza la esperada estabilidad, dictar medidas dolorosas.
Eso y más están dispuestos a enfrentar sus más decididos partidarios, y eso y más esperamos la mayoría de los mexicanos, sus seguidores o no. Lo que los primeros difícilmente acepten, es  estar viendo arribar a quienes nada tienen que ver con ellos, y que no han hecho otra cosa para llegar al poder que dar la espalda a los partidos que los crearon.
Los "morenistas puros", los que se la jugaron, saben que los que ahora están recibiendo los beneficios y pagos a sus deslealtades, si una vez traicionaron, llegado el momento que las circunstancias no les sean propicias y las arcas se les cierren, volverán a traicionar. Al tiempo, un poco de paciencia y lo veremos otra vez, téngase por seguro. 

… Y ALGO MÁS

Seybaplaya ya es un municipio 
Las mantas colgadas de árboles y postes en las visitas de personajes desde Sansores Pérez, Ortiz Ávila tal vez, exhibían un viejo deseo de la noble y laboriosa gente de la región, “Municipio libre para Seybaplaya”.
Este año memorable, el Congreso del Estado en pleno aprobó la iniciativa, cumplió el anhelo y atendió el reclamo para elevar su Junta Municipal a la categoría de Ayuntamiento, y convertir a su jurisdicción en el décimo segundo municipio campechano.
Hubo y hay voces que se opusieron, aunque pesaron más los argumentos a favor para que con la reforma a los artículo 4° de la Constitución Política del Estado y 5° de la Ley Orgánica de los Municipios del Estado se creara el Municipio de Seybaplaya a iniciativa promovida por el diputado Ambrocio López Delgado.
Enhorabuena por el cumplimiento del compromiso del gobernador. Que sea de la mayor importancia para el progreso del nuevo municipio y de todo el estado. 

Campeche dio el sí a la Guardia Nacional 
En su carácter de integrante del Constituyente Permanente o Poder Revisor de la Constitución, el Congreso del Estado de Campeche aprobó por unanimidad la minuta remitida por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión para reformar, adicionar y derogar diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de Guardia Nacional.
Ya se ha hablado mucho de la reforma y de la creación de la nueva fuerza que habrá de coadyuvar en la búsqueda de la paz y la seguridad de los mexicanos, y qué bueno que fueron atendidas las propuestas y sugerencias que los partidos políticos y los gobiernos de los estados realizaron para su buen funcionamiento.
 

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