En
las palabras del gobernador y desde su toma de posesión existe, se puede
apreciar, una gran carga de buena fe y una bien fundada dosis de confianza.
Claro que sí, Carlos Miguel Aysa González está seguro de que el presidente
Andrés Manuel López Obrador tiene en cuenta a Campeche y pronto habrá de
demostrarlo.
Las
gestiones del jefe del ejecutivo local no se detienen y a cada oportunidad
acude a los funcionarios del gobierno federal para insistir en sus gestiones.
Tal fue el caso reciente de la carta que entregó al Secretario de Hacienda, en
la que abunda sobre temas económicos que nos interesan a los campechanos. Misma
misiva que entregó al presidente el fin de semana.
Se
trata de proyectos relacionados con infraestructura en carreteras y otras vías
en malas condiciones. Por supuesto que el gobernador cree y confía en lo que
dice, tal como lo expresa refiriéndose al líder e impulsor de la Cuarta
Transformación.
Sus
palabras denotan confianza: “él siempre
ha dicho que va a ayudarnos, es un hombre del Sureste y no tengo la menor duda
de que va a ayudar a Campeche, nos va apoyar porque es un hombre de palabra y
se comprometió”, afirmó recientemente.
En
tanto llega la respuesta y los apoyos empiezan a fluir desde la federación,
Aysa no pierde el tiempo. Siempre cercano a la gente como es práctica
constante, casi a diario se separa de su escritorio y de su oficina y con sus
colaboradores cercanos recorre el estado en giras de trabajo. Sus visitas
llevan esperanza, pero también, apoyos materiales para la gente que produce.
A
la vez que gestiona y busca recursos frescos, no se detiene en su trabajo de
acercamiento con quienes tienen en sus manos el monto y el destino del presupuesto.
No descuida la liquidez para avanzar o concluir obras en proceso, y se ocupa de
que no falte en los últimos meses de su primer año al frente del gobierno
estatal.
Sus
buenas relaciones con los diputados de la LXIII Legislatura garantizan que la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos
para el año próximo se refleje en la continuidad de las obras. También, que
estas relaciones apoyen sus gestiones en el ámbito superior de gobierno. Todas
las fracciones parlamentarias se encuentran en la misma sintonía.
El
final del año ya no se encuentra lejos, faltan cosas por hacer y se pueden lograr
muchas más en favor de la pesca, de la agricultura, de la ganadería y de la
producción agropecuaria en general. Carlos Miguel Aysa lo sabe, y sabe que
quienes se “rompen el cuero”, como afirmó en el Camino Real, son gente de
lucha, agradecidos y reconocidos que saben responder cuando de trabajar y
producir se trata.
El
Camino Real, los Chenes, Escárcega, Calakmul, han recibido la visita del
gobernador Aysa; del Secretario General del Gobierno, Pedro Armentía; de
Chrstian Castro de Desarrollo Social, y han sentido el calor del gobernador y
de sus principales colaboradores. Además, han visto llegar hasta ellos y sus
familias los beneficios de un presupuesto que cada vez más adquiere dimensiones
y contenido social y humano.
La
gente que trabaja está sintiendo la cercanía de un gobierno que los entiende y
que ha puesto a su servicio una parte del dinero público para hacer que se
traduzca en más alimentos para los campechanos. “Destinar recursos al campo no es un gasto, es una inversión porque es
ahí donde radica una de las más grandes fuerzas que Campeche tiene para
progresar”. Lo dice convencido Aysa González, y tiene toda la razón. La sociedad está muy polarizada
La
sociedad se encuentra dividida y muy polarizada, lo hemos comentado
abundantemente. Las diferencias de opinión en cuestiones de política se han alejado del cauce del análisis sereno y la discusión propositiva y con
propuestas para una mejor convivencia.
Ya
no hay diálogo en el que prevalezca la serenidad. El tópico que se aborde
desde las diferentes plataformas digitales, invariablemente confluye a frases
hechas, a lugares comunes que tienen que ver con celos, envidias, ardores y
otras cosas. Después de la persona, se alude a la familia, a las amistades, a las ideologías, y se traspasan
los límites de la convivencia civilizada. Se extravían valores como el afecto y
la amistad.
Muestra
deplorable, una insensata joven que al calor de los tequilas tuvo la infeliz ocurrencia de pronunciarse en torno a una idea estúpida que molestó a una parte de la
sociedad, principalmente de la ciudad capital. No era para menos, tampoco para
más. Otros antes habían hecho comentarios semejantes, pero en diferentes
circunstancias y frente a una población menos crispada.
El
linchamiento ha sido espantoso y lo menos que se ha pedido es que la empresa a
la que sirve tras una larga capacitación y enormes gastos, simplemente la
despida. La presión ha ido más allá, se ha pedido que sea enjuiciada por el
gobierno del vecino país del norte por amenazas a la seguridad, y el colmo, que
no vuelva a subir jamás a un avión, de la línea que sea.
Toda proporción guardada, el caso hizo recordar lo sucedido a una
joven en una muy tradicionalista ciudad del sureste mexicano: la chica,
propietaria de un negocio de alimentos en pequeño, torpemente se burló de una
amada comida regional. Los resultados, desde una sugerencia de no visitar su
negocio hasta amenazas a su seguridad. No sabemos en qué habrá terminado el asunto; tal vez
la muchacha se regresó a su lugar de origen o se dedicó a otra cosa.
Hay
rencor general flotando en el ambiente, hay odios escondidos, hay graves amenazas
al derecho a vivir y a ganarse la vida. Hay además en el caso de la piloto un condenable linchamiento por parte de un sector que le desea la peor suerte. Lo malo, claro está,
es que esto es parte de una conducta social -anti social más bien- que si nos
descuidamos, podría derivar en el final de una convivencia que siempre había sido
de solidaridad antes que de rencor contra quien se encuentra
caído.
Lamentable
que por cuestiones de política sucedan estas cosas… muy lamentable.
… Y ALGO MÁS
Rosa María Lara y García Lorca
Mujer-teatro,
dualidad intemporal que trasciende fronteras territoriales y generacionales. El
arte de Melpómene y Talía unido a su sangre, corre impetuoso por sus venas y se
deposita en cada una de sus células. Ha vivido y vive lo mismo el elegante
“plató” que el más modesto escenario.
El
nombre de Rosa María Lara Aguirre pudo haber brillado en las marquesinas de la
capital y del extranjero, pero prefirió las apacibles calles campechanas y sus
modestos teatros. Por sus manos han pasado libretos de los clásicos como
Eurípides y su Medea.
Igual,
ha honrado a Emilio Carballido y su Rosa
de dos Aromas. Recientemente, el talento del francés Laurent Baffie y el
alto grado de dificultad de su obsesiva y compulsiva comedia Toc, Toc. Después de La Casa de Bernarda Alba, regresa con
Federico García Lorca y su feminista Las
Mujeres de Lorca; obra clásica del poeta y dramaturgo sacrificado muy joven
de manera trágica.
Conocedora
del teatro local y de su historia, en su obra literaria El Teatro y Yo, desgrana un amplio trabajo que resume lo hecho en
Campeche en cuestiones de ese arte desde mediados del siglo anterior. Con
detalles como el nombre de las obras, sus autores, actores y directores,
enriquece una impresionante labor de investigación de algo que ama con el alma.
A
últimas fechas, ha unido a su trabajo de dirección la loable actitud de apoyar
económicamente a organismos e instituciones de beneficio social. Un pequeño
grupo de actores noveles y otros de experiencia, mujeres y hombres -más de las
primeras-, la apoyan, la aman y la respetan. Aunque parezca difícil de creer,
sus presentaciones que siempre son exitosas, sirven para recaudar fondos para
acciones nobles.
A
partir del miércoles veinticinco de este mes y hasta el sábado cinco de
octubre, el Teatro Joaquín Lanz de la Universidad Autónoma de Campeche, correrá
sus telones para mostrar a los campechanos la cultura y el talento de Lorca, el
más grande poeta, prosista y dramaturgo del nuevo “Siglo de Plata”, sucesor del
“Siglo de Oro” de la literatura española.
Una
breve temporada para celebrar a García Lorca, y para aplaudir el trabajo
incomparable del grupo ejemplar que dará vida a su obra y también, por
supuesto, el talento enorme de nuestra mejor representante campechana en las
bellas artes, la Divina Rosa María Lara de Rullán.

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