domingo, 5 de enero de 2020

DE MUCHO, UN POCO/Las cabañuelas y la cuesta de enero


Verdaderamente especial en todos sentidos la primera semana del esperado a la vez que intimidante y de no muy buenas expectativas año dos mil veinte. Bienvenido de cualquier manera el que ha sido dado por llamarse el año del doble veinte.
Modificaciones a las leyes, particularmente a las fiscales, ponen los pelos de punta a los sufridos receptores de la conocida cuanto temida “cuesta de enero”. Porque vaya que suele ser así desde siempre, tanto por las alzas normales como por suceder dramáticamente y con feo rostro a las fechas de alegría y festejos de la jornada “Guadalupe-Reyes”.
Con los cambios en la Miscelánea Fiscal y al Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios -el temido IEPS-, se prevé una escalada generalizada en los precios, sean cigarros y otros bienes de consumo como la gasolina, el diésel y sus derivados. Es cierto que no todos los mexicanos fuman, tampoco todos tienen vehículos, pero forzosamente las alzas moverán a los transportistas a pugnar por incrementar sus ya de por sí altas tarifas.
A los gastos obligados de cada principio de año, derivados de los festejos de la jornada, hay que sumarles el pago de los impuestos por servicios básicos como el predial, la recoja de basura y otras obligaciones ineludibles con el fisco y con otros acreedores.
En una primera semana atípica, nos hemos encontrado además de aumentos de precios en los artículos básicos, la certeza de que ya se terminó la era de las bolsas desechables, y dio inicio el uso de otros recipientes, sin saber a ciencia cierta que va a ocurrir con ciertos contenedores que lo mismo sirven para manejar residuos sólidos y recoger los desechos de los “peluditos” que para la venta de alimentos y bebidas.
Sume, pero no piense mucho en ello; no se esfuerce ni se caliente la cabeza en suponer qué pasará con las reformas a otras leyes que en un descuido o una mala racha pudieran conducirle a una acusación de delincuencia organizada, y en una de esas, perder la libertad y ver el patrimonio de toda una vida expuesto en una mesa de remate.
Porque, mire usted, las reformas tuvieron -tienen todavía- a millones de mexicanos, principalmente de clase media, preocupados por saber si habrá o no intromisión del fisco en la economía de los hogares, y un férreo control de sus gastos. La explicación de algunas autoridades intermedias, puso un poco de tranquilidad, pero no convenció a todos.
Ya las alzas se encuentran a la orden del día, y solamente para ponerlo como ejemplo, las bolsas ecológicas para las compras que antes de manera opcional se adquirían en los supermercados a razón de veinte o treinta pesos, en este momento se venden  a por lo menos el triple de su precio original.
La cuesta de enero ya está aquí, cruda como nunca, y con ella llegaron las alzas a los combustibles, al gas doméstico, a la electricidad, al derecho de contar con vivienda propia, a la recoja parcial de basura, al agua entubada. Y vendrán más cosas, téngalo por seguro.

Algo está sucediendo en casa
Sigue la madre naturaleza en su intento de corroborar las teorías de los primeros pobladores de la región que creían en la magia del maíz con la misma intensidad que en sus predicciones. De la observación podían anticipar lo que podían esperar de la cosecha del grano. Confiaban en sus dioses, en los períodos de lluvia, y desde luego, en las “cabañuelas”.
Con el clima cambiante antes atribuido al fenómeno, se cumplió el ofrecimiento al gobierno estatal de la compañía naviera francesa Ponant, y su crucero de lujo “Le Champlain”, arribó hasta en siete ocasiones repleto de turistas de alta capacidad económica que pernoctaron en Campeche, recorrieron sus sitios de interés, y efectuaron una importante derrama monetaria a favor de la industria que no echa humo, no ensucia ni contamina.
Con las cabañuelas llegaron también acontecimientos poco comunes en el ámbito local, como la tunda en prensa, televisión y hasta en redes sociales a quien es al responsable de los asuntos del turismo desde inicios de la administración de Alejandro Moreno Cárdenas, y mantenido hasta hoy por Carlos Miguel Aysa González.
El motivo principal de la andanada contra el encargado del sector, se inició por el supuesto robo a un turista en un hotel del centro de la Ciudad. Excesivo, porque ningún huésped responsable deja en su habitación sin por lo menos reportarlo a la administración, objetos de alto valor comercial. Peor aún, miles de dólares en efectivo. El señor Manos no tendría ninguna responsabilidad aunque el hurto resultara cierto.
Algo semejante ocurrió con la encargada del Patronato de la Ciudad, lo que sea que signifique el cargo y lo que sea que realice. Nada contra ella ni contra nadie, pero es notoria la enorme cantidad de bolsas de basura depositadas hasta altas horas de la noche en los sitios más frecuentados. Si hay dudas, observe el muladar permanente en el Centro Histórico, en especial a las puertas de un banco.
Aquí entre nos, hablando de turismo y de los servicios de limpieza, no puede dejar de pensarse en  en “el arqui" como responsable y precursor de la actividad. Ni qué decir de su paso por el Ayuntamiento, cuando hizo del municipio ejemplo de orden y eficiencia. 
Jorge Luis González Curi consolidó el trabajo de un grupo de campechanos, entre ellos su hermano Antonio. Con mucho esfuerzo y poco capital, pusieron a Campeche en el mapa internacional con sus dos títulos de “Patrimonio de la Humanidad”, y aquel pegajoso eslogan del “Tesoro Escondido”. Un adecuado trabajo de promoción institucional antes que personal podría regresar esos tiempos ¡Ojalá!. 

… Y ALGO MÁS

Un aumento que de verdad lastima 
De todos los incrementos, el de la tortilla es de los más sensibles. Aumento en insumos, como la harina, salarios, gas, electricidad, competencia “desleal”, cualesquiera que se mencione, repercute en el precio e impacta a las familias que entre más pobres, más dependen de ella para completar su dieta.
Con imaginación, políticas adecuadas y tal vez subsidios, podría hacerse menos grave la tan cacareada “cuesta de enero” que de por sí ya trae lo suyo. 

De toreros y manteros 
Nada tiene que ver con la llamada fiesta brava y con su combate a través de presiones de grupos sociales que abogan por los animales, pero en la Capital del país les llaman “toreros”. En regiones lejanas como Barcelona, les dicen simplemente, “manteros”.
Son comerciantes ambulantes, reconocidos por su habilidad para recoger sus productos y escapar de la policía y de los inspectores. Cualquiera que sea la causa, en Campeche ya se está presentando este fenómeno, en especial en los alrededores del mercado principal y en la calle 53.
Ojalá las autoridades municipales y las que tienen que ver con el comercio puedan proponer una solución viable que satisfaga y convenza a las partes involucradas. Tienen razón los comerciantes establecidos que pagan impuestos, renta y empleados. Derechos tal vez no los tengan los ambulantes, aunque sí motivos para buscar una manera de ganarse la vida.
Diálogo, concertación, y una solución que debe ser eminentemente política. No hay de otra. 

Rafael Rodríguez Cabrera se nos va 
Algunos opinan que el doctor Rafael Rodríguez Cabrera se va de Campeche. Que ha sido invitado por el presidente para unirse al equipo de la Cuarta Transformación. Se dice que ya hay un acuerdo entre el gobernador Carlos Miguel Aysa González y el presidente Andrés Manuel López Obrador y solamente falta determinar las fechas.
Podría tratarse de un rumor, hasta ahora nadie lo sabe, lo que sí está claro, es la certeza de la capacidad, honestidad e institucionalidad de Rafael, producto de su formación familiar. Si se va, enhorabuena, que lo que pierda Campeche lo gane el país entero.

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