No soy en esencia un buen creyente, lo he dicho y lo reitero. Como otras
veces, tengo que reconocer que no soy más que un ser humano sensible; con
fortalezas y debilidades. Alguien que con gran respeto busca un pequeño filón
de fe sin encontrarlo.
En medio de estas horas aciagas que se viven, me conmovió la visión de un
anciano de más de ochenta años, con la espalda curva, los hombros caídos y la
cara angustiada. El personaje más importante de la iglesia católica, el más
venerado, lucía solitario en el centro de la plaza más grande y más visitada
del mundo.
En silencio, el Sumo Pontífice, latino como nosotros, desgranó sus
angustiosos ruegos ante un Cristo crucificado tallado hace siglos en fina
madera, al que se atribuye el milagro de haber parado en seco una antigua
epidemia.
Ojalá se escuchen sus ruegos, y ojalá este mundo egoísta y deshumanizado,
y sus políticos, y los dueños del poder y del dinero, entiendan que hemos estado destruyendo
al planeta de nuestros hijos con tanto egoísmo y ansias de poder y de tener.
Sin embargo, hay una luz al final del túnel, y mientras el hombre
retrocede obligado por las circunstancias, la naturaleza gana terreno y se
recobra del daño ocasionado. Hay más peces en los ríos y en los
mares, más animales en los bosques, los lagos lucen más limpios, los árboles
más verdes, la polución pierde terreno, los cielos son mucho más azules y
rápidamente disminuye el agujero de la capa de ozono.
Tal vez se recuperen los glaciares y den el no al cambio climático. Tal
vez suceda, y de ser así, todo se habrá debido a un ser diminuto, un espécimen
que tiene vida y puede ser, por qué no, que tenga inteligencia, la inteligencia
que hasta hoy nos ha faltado a los seres humanos.
Los cambios
están llegando
Indudablemente que esta crisis, de momento sanitaria, impactando fuertemente
a lo económico y en plazo no muy largo indudablemente a lo político, está
cambiando las cosas, y las está poniendo aceleradamente en su lugar.
Por supuesto que todavía hay rémoras que absurdamente se oponen a ese
cambio, y en una muestra de incomprensible falta de sensibilidad, siguen
desoyendo las voces doctas y sensatas, y trazan sus propias líneas montados en
sus torpes ideas. Ejemplo de ello, el gobernador que asegura que los pobres no
se enferman.
Por otra parte, hay signos evidentes de que la serenidad está llegando a
donde debe. Si hubiera dudas, nada más hay que detenerse un poco en lo que ha
estado ocurriendo en la personalidad del mexicano más respetado y el de mayor
credibilidad entre la gente que votó en su oportunidad a su favor y todavía
confía en él.
El ejemplo mejor, en el espacio más observado en el universo de la información, el
de sus "mañaneras", varió su discurso contradictorio en el que convocaba a los
mexicanos a salir a la calle a comer con la familia en contra de las
recomendaciones de sus propios funcionarios. El que abordaba aviones y abrazaba
y besaba a la gente sin precaución, ahora recomienda mantenerse
en los hogares.
Un cambio para mejorar, dicho sea con el mayor respeto, y una señal que
debe ser atendida por todos los mexicanos. En la administración del presidente
López Obrador, hay funcionarios de la salud de calidad internacional que saben
lo que hacen. Ya hay conciencia de que la palabra del presidente no cura ni salva, y que la seguridad de los
mexicanos está en manos de los expertos y no sujeta al tono de sus discursos.
...Y ALGO MÁS
El trabajo de
doña Victoria Damas de Aysa
Transcurría el sexenio comprendido de mil novecientos sesenta y tres a
mil novecientos setenta y nueve. El gobernador era don Rafael Rodríguez Barrera,
muy apreciado en el medio por su personalidad y sus buenas relaciones en la
Capital del país, sobre todo con su antecesor, el ex gobernador Carlos Sansores
Pérez.
La palabra inclusión no se hallaba en el diccionario local. Era tan grave
el descuido que a quienes padecían alguna discapacidad, la sociedad, sin ánimo
de ofender y sin pensarlo, injustamente los llamaba “inútiles”. Incivilizada
denominación que, increíblemente, a nadie parecía mal. Los programas de atención,
simplemente eran inexistentes.
Casi cuarenta y seis años atrás, el mes de agosto de mil novecientos
setenta y cuatro, se logró la fundación en Campeche de un centro de
rehabilitación al que se le conoció simplemente como CREE. Su ubicación, a un
lado de la clínica del ISSSTE, frente al fraccionamiento “Héroes de
Chapultepec”, más conocido como FOVI. Su nombre, el de la maestra Elsa María San
Román de Sansores Pérez.
Era tan importante en su inicio el Centro y de tanta calidad sus
servicios que, a falta de una institución semejante en sus entidades, personas
de Tabasco y Yucatán se daban cita para recibir la atención de especialistas y
rehabilitadores, incluidas terapias muy calificadas a cambio de muy modesta
cuota de recuperación.
El surgimiento de otros centros en las entidades vecinas, el cambio de
programas y un poco el descuido de las autoridades locales, fueron poniendo en
segundo término las aportaciones del Centro, a pesar de que se le reubicó y se
conservaron las atenciones de médicos como el difunto doctor José Rafael
Narváez Domínguez, de grata memoria.
Tras el largo olvido, la institución ahora llamada Centro Estatal de
Rehabilitación Integral (CERI), fue puesto en servicio por el gobernador Carlos
Miguel Aysa González y por su esposa y presidenta del patronato del DIF, doña
Victoria Damas de Aysa. Con inversión mayor a los doscientos cincuenta millones
de pesos y un equipamiento de última generación, otra vez se convierte en
vanguardista regional en materia de rehabilitación y estimulación temprana.
Con un horario corrido de las seis treinta a las veinte treinta horas, el
CERI Elsa María San Román de Sansores Pérez, brindará catorce servicios médicos
para pacientes de seis años en adelante.
Integran su esquema: medicina de rehabilitación, comunicación humana,
reumatología y oftalmología; consultas de psicología, trabajo social,
odontología, enfermería y nutrición, y terapias físicas, de lenguaje,
ocupacional y de estimulación múltiple temprana.
Excelentes resultados del gobierno de Aysa y el trabajo de doña Victoria.
Ni anarquía ni
rapiña
Modernos anarquistas, viles amantes de la rapiña o simples oportunistas, en otros lugares lograron su objetivo, pero en Campeche vieron fracasar sus intenciones. La acción conjunta de las
autoridades locales, el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, en una efectiva
reacción les frenaron los propósitos de delinquir.
El intento de saquear comercios, con un adecuado trabajo de inteligencia y la objetiva participación de
los medios informativos, no sólo fracasó, también expuso ante la opinión
pública a los presuntos saqueadores que en muchos casos era gente del pueblo sin conciencia de los graves riesgos que corrían en su libertad y su persona.
Por necesidad o desabasto seguramente
no era a tan pocos días de haberse declarado la segunda fase de la contingencia
sanitaria, al contrario, se trataba de saquear y de pasada crear un clima de
desconcierto y miedo. Ha quedado claro que la penalidad en estos casos es alta y por sí sola constituye un motivo para guardar la calma.
Desde la Secretaría General de Gobierno, su titular, Pedro Armentía, a
nombre del gobernador Aysa González, ha asegurado que los alimentos y las
medicinas tienen garantizado el suministro en cantidad y calidad con la
instalación de los comités de abasto, seguridad y comunicación social.
Con la garantía que brindan las autoridades, toca a la sociedad estar
pendientes de los avisos y observar con estricto apego las indicaciones de quienes
saben y tienen a su cuidado y responsabilidad la salud de los campechanos.

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