“Ecuánime e imparcial en tus opiniones”, comenta un lector asiduo de estos modestos ejercicios de opinión. Pálidos intentos -pero honestos- de comunicar temas de actualidad, en particular del mundo de la política. Con afecto y respeto, prefiero imparcial, y dispuesto a escribir y describir lo que se ve y no lo que otros quisieran escuchar.
El halago sin fundamento suele ser tan inútil para quien lo echa al viento para “quedar bien” y ganar la gracia de un encumbrado, como un ataque sin sentido en contra de otro lejano a sus afectos. En el tan desentrañado universo de la política no hay nada por descubrir, y a menudo se aplica la ley del boomerang. Lo malo que sale de ti, regresa, y con mayor fuerza.
Al parecer, poco a poco se aclaran dudas y surgen nombres de quienes habrán de competir por los partidos y coaliciones en la búsqueda de representar a sus respectivos distritos en el Congreso del Estado, o presidir alguna municipalidad. Gente con peso político y representación, lo mismo que algunos repetidores y uno que otro de escaso arraigo.
Ya lo comentaremos, pero por lo pronto, seguro de que habrá de ser leído por quienes deben, se antoja un repaso de los anotados para la gubernatura. Como se ven a la distancia, y qué opinión se tiene de ellos dentro y fuera del ámbito de sus representaciones. Es oportuno echarles una ojeada, claro está, con un criterio de imparcialidad en la medida de lo posible:
Vania Kelleher Hernández: Con ella continuaría el intento del líder campesino Luis Antonio Che Cú, quien logró ser candidato independiente con el apoyo de su base social. Contra Vania juegan pesados requisitos de ley y plazos fatales. Si lo consigue en primera o segunda instancia, haría interesante el ejercicio democrático y no tendrían razón de ser sus argumentos de violación de derechos político-electorales, violencia política de género y falta de equidad.
Eliseo Fernández Montúfar: Con cuarenta y tres años de edad, nadie con dos dedos de frente podría negar que el todavía alcalde capitalino cuenta con atractivo en ciertos sectores de la población. Pico y pala al hombro, jeans, playeras y zapatos deportivos de extraños colores, junto con un meticuloso trabajo de penetración vía redes sociales y otros recursos lo pusieron en la ruta del viento.
Eliseo está armando o ya cuenta con un sospechado aunque no declarado equipo. No lo apoya un partido con verdadera representación en el estado; sin embargo; podría suplir la ausencia del candidato ciudadano y lograr resultados visibles.
Si algo hay que agregar es que necesita mayor claridad en su propósito, despejar ciertas dudas que flotan en el ambiente, y algo más de sello personal. Su estribillo de que no está de acuerdo con éste y con aquel, con ésto y con aquello, no dice nada más que eso es parte del trabajo de cualquier opositor.
Layda Sansores San Román: Nacida un siete de agosto. Negarle a la ex diputada, ex senadora y ahora alcaldesa metropolitana con licencia capacidad y experiencia política y un discurso de marcado corte opositor, siempre duro y a la cabeza, sería un absurdo. Cualquier que sea el método, incluida la encuesta, ella es por ahora “coordinadora de la Defensa de la 4T”, y no hay muchas dudas acerca de que en su momento será la candidata de Morena.
Detrás de Layda hay un grupo que la ha acompañado en sus intentos de gobernar Campeche. Damas respetables, y sobre todo leales a su causa se mueven a su costado. Lamentablemente, a su alrededor también hay gente conflictiva, proclive al choque, al insulto y a la confrontación. Con amigos así no hacen ni harán falta enemigos. Sume usted el afán de “purificar” algunos auténticos “pájaros de cuenta” y ya tendrá su propio panorama.
Layda es inteligente, no se le puede regatear, y con la experiencia necesaria para entender el rol que habrá de jugar en una campaña frente a una sociedad campechana agobiada por una crisis de salud y su consecuente impacto económico. Pero también, confiamos en que de la civilidad de ella, de algunas de sus gentes y de la de los otros contendientes dependerá la paz que los campechanos anhelan.
Christian Castro Bello: Lo hemos escrito con amplitud, el joven político camina con paso firme, recorriendo el territorio ahora como precandidato de su partido y pronto como candidato de la Coalición “Va por Campeche”. Castro Bello es muy joven y con una enorme experiencia en la social y lo político. Lo que son las cosas, lo que sus detractores le quieren achacar como defectos, alguna vez podrían ser sus mayores virtudes. Ser familiar del líder nacional del PRI y seguro protagonista de grandes acontecimientos en un futuro cercano, más que un desdoro, es una enorme oportunidad.
Alegar que tiene poca experiencia en lo administrativo resulta absurdo dados sus treinta y siete años que lo han llevado a ser líder de un partido, diputado local, delegado federal y titular de una importante dependencia estatal. Christian forma parte de una familia común dedicada a la música, al comercio y la docencia. Su señora madre recién se jubiló después de toda una vida en un modesto cargo en nuestra Universidad.
Dato curioso, la mayor de los aspirantes, Sansores San Román, y el menor, Castro Bello, con diferencia de treinta y seis años, nacieron en dos fechas muy significativas. Layda el siete de agosto, muy ligado a los campechanos a través de su historia. Christian el catorce de febrero, día también muy significativo para los campechanos que por tradicionalistas saben apreciar y valorar el Día del Amor y la Amistad. Grata coincidencia ¿Alguna duda?
Un
retroceso que duele en el alma
Quienes por edad, por salud y por otras
causas guardaron voluntaria reclusión por once largos meses, sin deberla ni
temerla están sintiendo en carne propia el enorme estrés de un nuevo confinamiento en sus hogares. Los que en la
soledad han vivido y sentido el peso de otros males lejos de sus familias,
lloran de tristeza al saber que sus esfuerzos han sido en vano y la ausencia de
responsabilidad de otros vuelve a quitarles la paz.
Después de cuatro meses de esperanza, de
ocupar el primer lugar nacional en cuidados y presumir el semáforo
epidemiológico verde de menor contagio, Campeche retrocede sin remedio. Así
había sido anunciado y así se cumplió. De cuatro contagiados por día, ahora nos
enteramos de hasta más de veinte, y vuelta al amarillo. Espantoso.
Los campechanos conscientes, durante dieciocho
semanas atendieron las recomendaciones de las autoridades, restringieron las
actividades comerciales, sociales y familiares, pero llegaron las fiestas
decembrinas. Y una sociedad cansada del encierro y agobiada por la falta de
trabajo, de dinero, pero también ávida de diversiones, ganó las calles y se
olvidó de la prevención.
No habrá remedio, volverán los aforos
restringidos, regresarán la ley seca y los clandestinos, se promoverá de nuevo
la sana distancia y el encierro sin que muchos hubieran tenido la oportunidad
de ver la luz por un momento. Y la vacuna, cual quimera, como espejismo, parece
diluirse al acercarse. Y estamos a punto de iniciar las campañas.
Si alguien me escuchara, me gustaría
recomendar a los partidos, a sus coaliciones y a sus candidatos, que en nombre
de la salud y hasta la vida de sus conciudadanos, a la brevedad, y de
preferencia organizados por las autoridades electorales, celebren acuerdos
efectivos para evitar en los tiempos por venir hasta el día de la elección,
reuniones masivas, sobre todo en espacio poco ventilados. Estamos a tiempo y es
tiempo de tomarlo en cuenta.
… Y
ALGO MÁS
A
tambor batiente
La expresión se usaba en la edad media tras
una batalla que requiriera fuerza, coraje, bravura y rapidez. De manera triunfal
y con gran pompa, quería decir. En tiempos de paz, la acepción sería aplicable
a quienes hacen algo exitoso por su entorno. No lo afirma el columnista, forma
parte del acontecer que se repite en la prensa local, nacional, e incluso
internacional.
El gobierno de Carlos Miguel Aysa González,
en tiempos de crisis sanitaria y económica, no ha frenado su avance ni se ha dedicado
a meditar. Sabe el gobernador que faltan menos de ocho meses para concluir su
encargo. Sabe también que por esas cosas de la política, muy pronto, parte de
su equipo seguirá su propio camino. Lo sabe, y sabe igualmente que no habrá un
solo día que perder para cerrar su administración ¡A tambor batiente!

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