sábado, 27 de febrero de 2021

DE MUCHO, UN POCO/Las contradicciones de la Contradicción

Dos décadas atrás, casi nadie lo recuerda, un hecho impactó en serio a los mexicanos con necesidades de vivienda. El máximo tribunal del país declaró legal el anatocismo, que es la capitalización de intereses y su suma a la deuda inicial. Desde entonces y en beneficio de la banca, un préstamo hipotecario en la juventud termina pagándose siendo abuelo.
Ahora, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la Contradicción de Tesis 200/2020, decidió que los montos de las pensiones y jubilaciones se calculen en definitiva y para siempre en Unidades de Medida y Actualización en lugar de en veces Salario Mínimo. Inconformes, los retirados afiliados al ISSSTE protestan contra la decisión.
Poniéndolo en contexto, el Mínimo es de ciento cuarenta y un pesos con setenta centavos al día, la UMA de ochenta y nueve pesos con sesenta y dos centavos. Cincuenta y dos pesos con ocho centavos menos. Más de mil quinientos pesos al mes. La diferencia se ahondará conforme se cumpla el ofrecimiento de seguir aumentando el mini salario.
El compromiso presidencial de incrementar los salarios, presionado en parte desde el exterior, propiciará que al final de esta administración, la diferencia entre salario y UMA sea muy considerable y las pensiones muestren serios rezagos. Así ocurre con el cincuenta y seis por ciento del total de jubilados que actualmente reciben menos de cinco mil pesos al mes.
Según el Inegi, al cierre de dos mil dieciocho había en México más de seis millones de pensionados: cinco millones y medio con beneficio cierto y definido, los restantes por cuentas individuales. En los primeros, los dictámenes se realizaron en veces salario mínimo, lo que inicialmente hizo dinámica la actualización.
El número creciente de personas en retiro y el compromiso de entregarles puntualmente sus percepciones, sumado al gasto que representan los programas asistenciales, igual que sucede en otros países, está poniendo en serio riesgo el sistema de pensiones y de paso las finanzas del gobierno, garante del cumplimiento de la obligación.
En este sentido, alguna vez se tenía que enfrentar el problema, grave de por sí. Según cálculos conservadores, de indexarse todas las pensiones al Salario Mínimo, sumado a los programas sociales del gobierno, se generaría un hoyo fiscal que representaría cientos de miles de millones de pesos y un alto porcentaje del PIB, difícilmente superable en las actuales circunstancias.
Es previsible que el gobierno tenga que buscar alternativas que satisfagan aunque sea en parte a los reclamantes. Hay que mencionar que la decisión pasa por las presiones de los sindicatos norteamericanos y canadienses inconformes por los bajos salarios mexicanos, y que reclaman aumentarlos drásticamente para equilibrar equidad y competitividad en el T-MEC.
Si la dinámica continúa y no se aplican las medidas adecuadas, antes de que termine el actual sexenio, cientos de miles de jubilados y pensionados habrán descendido a la línea de la pobreza y estarán recibiendo de uno a tres veces el salario mínimo general como máximo. López Obrador lo sabe, y sabe que va en contra de sus programas y de quienes menos tienen.
Habrá que buscar nuevos mecanismos que compensen lo de las UMA. Si no se aplican estrategias que beneficien a los que adoran al presidente y todo le justifican, lo mismo que a quienes de plano no lo quieren, acabarían unidos irremediablemente por la misma causa. Impensable con las elecciones trascendentales para la sobrevivencia de la 4T a la vuelta de la esquina.

Negligencia o mala fe
Efímero, inútil el cuarto de hora de popularidad, los quince minutos de fama del titular de la Auditoría Superior de la Federación. El órgano temible, el azote de los funcionarios y de las administraciones que hacen uso del erario federal, se desplomó como castillo de naipes.
De esa entidad se han dicho muchas cosas, entre ellas que, puesta al servicio de personajes importantes de la administración anterior, se convirtió en negocio de algunos que presionaban a aquellos tomados en falta para canjearles impunidad por dinero, abundantes y groseras cantidades de dinero. No está comprobado, pero el rumor ahí está.
Nada más que, si algo parecido fue el propósito, se metieron con el enemigo equivocado. Afirmar que el gobierno de López Obrador gastó más de trescientos mil millones por la cancelación del NAIM, provocó que el presidente los acusara de “conducirse con una actitud “politiquera” y tendenciosa… para dañar su gobierno y complacer a sus opositores”.
De bote pronto y muy a su estilo, el presidente acusó directamente al titular de la ASF, y envió una carta a la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, para solicitar una investigación que permita el esclarecimiento de las “equívocas afirmaciones”, y despejar lo que el mandatario llamó “lamentable desinformación”.
La diferencia es diametral. Trescientos treinta mil millones, el triple de lo que acepta el presidente no es cosa pequeña. El mea culpa del responsable causó la decepción de los que esperaban pegar duro y a la cabeza a la 4T. Con su expresión de “Primero nos aplaudieron y luego nos golpearon”, el héroe en reversa se convirtió en villano de la noche a la mañana.
Difícil que se trate de un error. Error sería equivocarse por algunos millones, pero elevarlo al triple, con todo y “fallas metodológicas”, evidencia una falta gigantesca que amerita la renuncia inmediata sin perjuicio de lo que sigue. Si por el contrario, se trata de un acto de mala fe,  se debe proceder al cese y a las sanciones con la misma inmediatez. No hay que darle de vueltas al asunto ¡Punto para López Obrador!

… Y ALGO MÁS

Súbito descenso de contagios
Podría ser por el trabajo de difusión y orientación del gobierno del estado, en especial los mensajes de Carlos Miguel Aysa González. Podría ser la responsabilidad de la población que ha entendido la importancia de observar las medias sanitarias. Podrían ser las dos, pero desde el pasado fin de semana ha habido un importante descenso en casos positivos de Covid-19.
Lo verdaderamente importante es que, después de varias semanas de vivir bajo cierta zozobra a partir de los festejos de fin de año y lo que hubiera sido el carnaval, los contagios sufrieron una drástica reducción. De más de veinte reportados cada día, se descendió a un máximo de cuatro o cinco, y con períodos sin reporte de defunciones.
Por la responsabilidad de los campechanos y su gobierno, quienes tienen a su cargo las estimaciones y calificaciones, en lugar de pasar a Campeche del semáforo epidemiológico en color amarillo al naranja como se esperaba, nos han regresado al añorado color verde anterior a las navidades. De nosotros depende que se prolongue por mucho tiempo.
Como sucede con Chiapas -nuestro par-, con el color esperanza se reintenta el regreso a las aulas mediante una “democrática” encuesta. De acuerdo si la aplica una empresa seria, con metodología confiable, y participan los tres órdenes de gobierno, los maestros, los padres de familia y la sociedad civil. De otra manera preferiríamos esperar a que más de la mitad de la población se encuentre vacunada y la mayoría del territorio nacional pinte de verde, antes no. 

El primer acto oficial de candidatos
Al acto de toma de protesta acudieron miles de simpatizantes. Con medidas sanitarias y todo, demasiada gente para estos tiempos de pandemia, opinan con acidez sus críticos. La cuestión es que Christian Castro Bello es candidato y quiere ser gobernador arropado por la Coalición Va por Campeche integrada por los partidos PRI, PAN y PRD.
Interesante su propuesta de “formar un gobierno que deje atrás disputas ideológicas, sume lo mejor, y no rechace programas sociales sólo por ser producto de administraciones de otros partidos”. Además, ofreció trabajar mano a mano con el presidente “en lo que sí funciona”.
Ser sobrino del líder de uno de los partidos de la coalición juega en su contra dicen sus detractores, reales o ficticios. Muchos forman parte del paquete de advenedizos que, hinchados de dinero, dejaron su partido y se arrojaron a los brazos de causas que siguen sin aceptarlos.
Como se testimonia en miles de memorias gráficas, hace seis años se vistieron de rojo y se destrozaron las manos en un acto semejante. Así es la política y por eso tomamos nota de quienes hoy estuvieron y mañana tal vez ya no estén. Es cosa de volver a esperar.

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