Es
de buena madera el Secretario de Gobierno, no me cabe duda, resume en su trato
eficiencia, compromiso y lealtad.
En
una ocasión, un gobernador muy apreciado, en cortito me comentó que el trabajo
de un Secretario de Gobierno debe ser callado, discreto, y tan efectivo que
casi no se note. Empero, me dijo, sin duda, si el trabajo resulta demasiado
protagónico o inefectivo, se notará de inmediato.
No
hablo del pasado reciente, no es mi estilo golpear al que ya no está para defenderse,
por ello me limito a la referencia de quien desempeña el cargo en el actual
sexenio, Carlos Miguel Aysa González, por ventura sobrino del personaje al que
me referí el espacio anterior, Don Pablo González Lastra.
El
actual y cualquier Secretario de Gobierno, es responsable de múltiples y
variadas tareas que tienen que ver con la seguridad, vinculación con las
instancias federales y municipales del ramo, población, registro de la
propiedad, estado civil, reinserción social, y otros temas no menos importantes,
pero en el que Carlos Miguel mejor se desenvuelve, como pez en el agua diría
yo, es en el político, en el que callada pero efectivamente contribuye a la paz
social que hace de Campeche un referente y un ejemplo nacional en la materia.
Regios
sus antecedentes y su hoja curricular, Aysa González estuvo a punto de cumplir
uno de los anhelos que los que lo conocemos sabemos que es su gran pasión, y
esto es servir a su pueblo natal como su Presidente Municipal. Lamentablemente, torpes acciones impidieron
que por ahora cumpliera sus sueños, pero indirectamente contribuyeron a
consolidar una carrera larga y fructífera en la que está desempeñándose con
probada eficiencia y lealtad sin par.
En
fin que, lo que muy lamentablemente perdió Palizada, hoy todo Campeche lo está
aprovechando para bien. ¡Honor a quien honor merece!.

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