sábado, 12 de noviembre de 2016

Doctor Abraham Azar Farah, un verdadero personaje



Sirva como expresión de reconocimiento dedicar este segmento, que no biografía, porque sería demasiado extensa, al doctor Abraham Azar Farah, nacido en nuestra amada ciudad, San Francisco de Campeche el veinticuatro de mayo de mil novecientos veintiuno, de dos inmigrantes libaneses, Don Alejandro Azar Azar, y Doña Salime Farah Elías.
De un entusiasta biógrafo, me entero que el doctor Azar Farah fue parte de una familia numerosa y bien avenida, compuesta además por cuatro hermanos varones, Salim, Adib,  Abraham, Jorge y William (de este último ya hemos hablado alguna vez). Tres damas constituían el resto de la progenie de Don Alejando y Doña Salime, América, Elena y Nelly.
Mi personaje de hoy, estudió la primaria y la secundaria en la Ciudad de Campeche, la preparatoria y la carrera de Médico General en la Universidad Autónoma de México, y después de dos años de especialización, se graduó en oftalmología y otorrinolaringología en la Asociación para Evitar la Ceguera y el Hospital Infantil de México. Posteriormente, un curso en el Hospital Militar de la Habana.
Hombre de buena estampa y físico atlético, fue deportista destacado; el béisbol y sobre todo el basquetbol, fueron sus deportes preferidos. Un médico amigo que lo acompañaba en sus frecuentes viajes de pesca, otra de sus aficiones, me platicó que con legítimo orgullo, el doctor Azar les comentaba que sin ser profesional, de cuando en cuando recibía un pago por jugar a la pelota caliente.
En lo familiar, el doctor Abraham siempre fue un esposo y padre ejemplar, al estilo de las familias más respetables de Campeche; casado con la señora Teresa García Mejenes, paliceña de origen y dama de acendrada fe católica; procrearon cinco hijos, todos varones: Abraham, Jorge Salomón, Alejandro, Carlos y Benjamín.
En lo laboral, además del ejercicio privado de su profesión, el doctor Azar Farah se desempeñó como facultativo al servicio de los ferrocarrileros y de los petroleros; médico especialista y delegado del Instituto Mexicano del Seguro Social; este último cargo lo desempeñó en dos ocasiones, la segunda ya estando jubilado y hasta el momento de su sensible fallecimiento.
En un hecho pocas veces visto, antes de ser delegado por primera vez, fue secretario general del sindicato de la misma institución. Ya me he referido a su altruismo como médico particular, cuando sin apenas conocerme, recibí de él en forma gratuita además de una intervención quirúrgica, los medicamentos necesarios para el tratamiento.
En lo político, el doctor Azar Farah pudo haber tenido una actividad destacada, dado el arraigo y el respeto que se había ganado a pulso en la sociedad de su tiempo, pero eso que llaman destino, otros, circunstancias, lo alejó de tal posibilidad con un fuerte infarto al miocardio que le impidió ser candidato y con seguridad, presidente municipal de Campeche, de mil novecientos sesenta y siete a mil novecientos sesenta y nueve.
Caballero de los de antes, sus encargos laborales, su desempeño profesional y su actividad social, siempre fueron acompañados de su fama de caballero íntegro, honesto y generoso. Él y su Señora Esposa, Doña Teresita, como la nombraba mi compañera de vida que compartió con ella algunas jornadas religiosas, están en la memoria del colectivo como campechanos íntegros, de acendrada fe y sólidos principios morales y familiares.
Respeto y admiración para el matrimonio Azar García.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario