jueves, 24 de noviembre de 2016

Don Gonzalo R. de la Gala, noble caballero y gran artista



Era la primera mitad de la década de los años setenta en una ciudad apacible y tranquila en la que simplemente, no pasaba nada. El escribidor, entonces funcionario, organizaba y coordinaba cuanto evento cívico, cultural o artístico estuviera en el calendario oficial o tradicional; singular ocupación que hasta la fecha sigue siendo la más agradable que ha habido en mi larga historia personal.
Se acostumbraba la serenata dominical en el parque del centro, a la que llamábamos simplemente “retreta”. La pérgola o plataforma central servía de escenario para la actuación de grupos artísticos como la Banda de Música, la Marimba del Estado y la Romanza Campeche.
Deseoso de mejorar las serenatas y darles más calidad, concebí la idea de llevar a cabo un ciclo original de espectáculos. En cada uno honraríamos a un compositor campechano, y enriqueceríamos el evento con las actuaciones de los Ballets Folklóricos y sus charangas, y otros grupos, además de los clásicos ya mencionados. Después de algunos sencillos pero muy concurridos homenajes, tocó su turno a quien da título a esta historia.
El personaje, Don Gonzalo R De la Gala, un ser humano excepcional, trabajaba por el rumbo de la avenida Resurgimiento, en un vetusto edificio en el que funcionaba la harinera, o algo por el estilo.
Una noche, se dio la entrevista para ponernos de acuerdo en los detalles del evento. Fue en el jardín de su bella casa, en un espacio al que llamaba “El Cortijo”. Hermosa velada en la que estuvo presente su bella hija Roxana y su querido hermano Beto.
La única condición, -si así puede llamarse-, impuesta por Don Gonzalo, consistió en que le permitiéramos dirigir a la Banda de Música en la interpretación de una sola melodía, inédita ella, que el señor había compuesto para el amor de su vida, su señora esposa.
Es difícil dicen, casi imposible, lograr que el director de una banda u orquesta ceda su batuta a quien no es un conocido director; para que se dé esa deferencia, se requiere cubrir ciertos protocolos difíciles de entender para un ser humano común y corriente. Es más difícil, aclaro, convencer a un joven de veintinueve años ceder en su terquedad de conseguirlo.
Los razonamientos o el tesón se impusieron y por tanto, la noche del homenaje, Don Gonzalo R De la Gala, con la batuta en la mano derecha, dirigió a la Banda de Música del Estado, y el público pudo escuchar una bella y tierna  melodía dedicada a su señora esposa años antes fallecida: Seguiré tus pasos, inolvidable tema.
La noche del espectáculo, junto con los locales, participaron de manera gratuita y en buen número, artistas de Yucatán y de la ciudad de México, sumados desinteresadamente al homenaje a su amigo y compositor de muchas bellas canciones que formaban parte de sus repertorios.
Sopranos, mesosopranos, barítonos y tenores formaron el elenco. Currucú de Palomas, también conocida como Sueño Tropical, Por aquel caminito, y la citada y ahí estrenada, Seguiré tus pasos, fueron algunas de las canciones interpretadas esa noche en el espectáculo y después, en un salón de su residencia, en donde nos ofreció una regia recepción.
Homenaje a la memoria del caballero ejemplar, noble y distinguido y prolífico compositor, Don Gonzalo R de la Gala Carpizo.

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