Nadie soy para hacer recomendaciones, pero si lo fuera, aconsejaría que a tres días del supuesto cataclismo, no se debe caer en la angustia y la desesperación; se trata de evitar gastos excesivos, no viajar al extranjero en fecha cercana, y no apresurarse a adquirir divisas verdes.
La política y la diplomacia
mexicanas tendrán que hacer su tarea, sin dejar de pensar que México es más
grande que cualquier crisis.
Si hemos vivido en forma
recurrente una crisis tras otra durante las últimas cuatro décadas, debemos
considerar la actual como una más, si acaso algo original. Lo mejor es
conservar la calma y esperar.
El Trump candidato, con todo lo
que dijo, no puede ser el Trump presidente ya con asesores a su alrededor.
Alguien habrá de aconsejarle moderar el tono para no afectar la relación con
sus tradicionales aliados, y en un momento dado dañar a su propio país y a su
economía de primer mundo.
La cuestión es que la mayoría de
los vecinos votaron por la opción demócrata, aunque por esas peculiaridades de
su sistema electoral que data del siglo XVII, ganó la minoría.
No debe perderse de vista que los
ganadores votaron en contra de los políticos de siempre y su establishment,
aunque allá no se habla mucho de políticos deshonestos, saqueadores e impunes
como en otras latitudes.
Me parece que aquí en casita, más
pronto que en dos años podría repetirse el fenómeno y beneficiar a… ¿a quién
creen?.

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