Es
cierto que existe un fundado temor al endeudamiento público, y que la sola
mención de la palabra empréstito, sacude las fibras sensibles de la población y
crea alarma inmediata. Los casos de entidades sobre endeudadas por la ligereza
de sus gobernantes, cala sin quererlo en el ánimo popular.
Pero
también es cierto que en las actuales circunstancias económicas, la única forma
de crecer y desarrollarse es acudiendo al crédito, ya sea proveniente de la
banca privada, ya sea de la banca oficial.
En
los tiempos que corren y a consecuencia de los continuos recortes al
presupuesto, es la deuda pública el único recurso al que se puede acudir,
siempre que los montos solicitados se encuentren dentro de las posibilidades de
pago y, sobre todo, que su destino sea un fin específico que tenga que ver
necesariamente con el interés general.
La
deuda pública no es de ninguna manera oprobiosa, al contrario, es un
instrumento necesario para continuar avanzando, solamente que su monto debe ser
bien fundamentado y analizado concienzudamente por el Congreso del Estado que
es el directamente responsable de su autorización.
Es
de cara a los recientes acontecimientos posteriores al relevo de autoridades
estatales que se han conocido los montos de la deuda pública del gobierno estatal,
que si bien es cierto que existe, sus montos no son tan elevados que con una
buena administración no puedan ser cubiertos y de hecho, lo están siendo.
Según
me entero, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el
año entrante, la única entidad que registraría una reducción en participaciones
federales es Campeche, con un variación real de 4.1% con relación al
presupuesto aprobado del año pasado; además, en aportaciones federales tendría
la mayor disminución, equivalente a un 6.5 %.
En
conclusión, si se trata de crecer y desarrollarse, el único recurso posible por
ahora es el de los empréstitos, y a esa idea debemos acostumbrarnos desde ya.
La disciplina financiera aplicada por esta administración desde sus inicios,
junto con el combate a la corrupción, garantizan la correcta aplicación del
producto de los empréstitos para el destino que sea dispuesto.
Bienvenido
el recurso que se obtenga por la vía del crédito y que se destine
específicamente a las obras anunciadas en el Primer Informe de Gobierno.
Un
rechazo a las solicitudes de los municipios que pretendan destinarlos a pagos
de compromisos derivados del gasto corriente. Malo es utilizar dinero fresco
para redimir pasivos o cubrir pagos de nómina, aguinaldos y otras prestaciones;
pero aún, destinarlos a gastos de publicidad, inversiones suntuarias o campañas
para el lucimiento personal.

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