viernes, 20 de enero de 2017

El turismo, actividad noble y remuneradora



La Organización Mundial del Turismo define así la palabra: “El turismo consiste en los viajes y estancias que realizan personas en lugares distintos a su entorno habitual (al menos durante una noche y como máximo trescientos sesenta y cinco días), por ocio, negocios u otros motivos. Si no se realiza pernoctación, se consideran excursionistas. Los turistas y excursionistas forman el total de visitantes”.
Desde la prehistoria, el ser humano ha tenido el impulso o la necesidad de viajar; el hombre primitivo con frecuencia dejaba el entorno en busca de mejores sitios para  conseguir alimentos, y en ocasiones para huir de los peligros que le acechaban. Esta especie de turismo, no se debía por supuesto a algún acto de libre voluntad, antes bien, se daba a impulsos de la propia supervivencia.
El deporte, la religión, la diversión y la  cultura, motivaron numerosos viajes a través de la historia. Los helénicos, en gran número se trasladaban a la sede de sus juegos olímpicos, y son populares sus peregrinaciones religiosas a los oráculos de Delfos y Dodona. Los romanos por su parte, realizaron excursiones a las paradisíacas aguas termales, a las costas mediterráneas y a las villas situadas en las riberas del océano; lo mismo a los magníficos espectáculos ofrecidos por los teatros de la época.
Herodoto de Halicarnaso, el más famoso historiador y geógrafo de la antigüedad, en los libros que escribió entre los años 484 a 420 antes de Cristo, dejó constancia de sus viajes por toda la Grecia antigua, constituyéndose en el primer “turista” de la historia. Marco Polo, el mercader y viajero veneciano inspirador del libro Il Milione, quien propició la fusión del fideo chino con el tomate americano para crear el arraigado spaguetti, y el científico y naturalista alemán adoptado mexicano, Alexander Von Humboldt, descifrador del calendario azteca o Piedra del Sol, dan testimonio de lo mismo.
La aristocracia de finales del siglo dieciseis, estableció la costumbre de complementar la formación de sus hijos recién graduados, enviándolos a un largo viaje que les permitiera adquirir experiencias para su nueva carrera. El recorrido a través de parte de Europa, que duraba entre cinco meses y cinco años, fue llamado en francés Grand Tour, de donde se derivó turismo, turista, y toda la gama de vocablos relacionados.
No obstante que el turismo organizado nace en el siglo XIX a consecuencia de la revolución industrial, ya eran comunes los desplazamientos motivados por el ocio, el descanso, la cultura, la salud, los negocios, la familia, o la religión. A propósito de los últimos, en la edad media era muy natural la visita a lugares sacros como templos y monasterios, o sitios que habían recibido la visita de algún santo. En ese tiempo resurgen los estanques de aguas termales a los que se iba no solamente por consejo médico, sino también por moda, diversión y solaz.
Fueron y son célebres las peregrinaciones, destacando el “hagg” o “hajj” de los musulmanes, -aunque fuera una sola vez en la vida-, en recorrido sacralizador a La Meca en la Arabia Saudí, y eventualmente hasta Medina, para acercarse a la tumba de su profeta Mahoma. Igual que las peregrinaciones en España a Santiago de Compostela tras los pasos de Santiago El Mayor. Lo mismo que las visitas a las grutas de Lourdes en Francia, o a Medjugorje en la antigua Yugoslavia de los Balcanes. Por la frecuencia y permanencia de esas peregrinaciones y romerías, a lo largo de su ruta y en los sitios de reposta, fueron surgiendo un variado tipo de hosterías, mesones, posadas, cuadras y centros de toda clase de servicios.
El inicio del siglo veinte, es la época de las grandes expediciones marítimas, de la máquina de vapor de agua, y del furor inglés por fabricar enormes y modernos barcos como el Titanic, el Olympic y el Britannic, y después, impresionantes palacios flotantes como el Lusitania, el Mauritania y el Aquitania, todos de la empresa Cunard Line, que emprenderían largas travesías transoceánicas, propiciando de paso fuertes movimientos migratorios de europeos dispuestos a “hacer la América”.
Surge paralelo el turismo de salud y los largos viajes por mar recomendados a pacientes pudientes. Al mismo tiempo, los galenos de la época recomiendan la reclusión en las montañas, particularmente de los Alpes europeos, de enfermos de cuadros pulmonares. Médicos y empresarios construyeron para atender a este sector, hermosos sanatorios y clínicas privadas, algunas convertidas ahora en bellos hoteles y posadas.
El primer viaje organizado, lo promueve el empresario Thomas Cook. Pese a su estrepitoso fracaso económico, establece el precedente del paquete turístico, instrumento ahora imprescindible para las agencias de viajes. Primer tour operador de la historia, desde su famosa agencia “Thomas Cook and Son”, diseña y lanza el famoso voucher o bono para el uso de hoteles y servicios contratados desde una agencia.
La empresa America Express de Henry Well y William Fargo, inicialmente transportadora de mercaderías y después una de las más grandes agencias de viajes del mundo, utilizó instrumentos de financiamiento y acreditó la emisión de cheques de viajero o Traveler Check, forma personalizada de portar dinero seguro contra robos o pérdidas, totalmente canjeable por moneda corriente y de curso legal.
La crisis del veintinueve y su gran depresión y la primera guerra mundial, afectaron la industria turística y la sumieron en una casi total inercia. La segunda conflagración, paralizó totalmente el turismo mundial hasta mil novecientos cuarenta y nueve. Del  cincuenta al setenta y tres, la actividad se recobró y el turismo internacional creció como nunca en toda su historia a consecuencia del nuevo orden internacional. A partir del setenta y cuatro, la inflación y la crisis del petróleo limitaron de nuevo la industria, aunque el surgimiento de los vuelos chárter mejoró la actividad, casi al terminar la década.
Cambios en las legislaciones de los países establecieron vacaciones con pago, semana inglesa, jornada semanal de cuarenta horas, al mismo tiempo que prestaciones sociales como jubilación y seguro de desempleo; lo anterior, unido al incremento en la producción de autos, y créditos y facilidades de pago para su adquisición, carreteras y autopistas y la modernización del ferrocarril, propiciaron un mayor número de viajeros por aire, mar y tierra.
Hogaño, existe una verdadera internacionalización, tanto de las grandes empresas hoteleras como de las agencias de viajes y de los mismos viajeros; estos últimos, buscan mejores maneras de utilizar su tiempo vacacional y experimentan con nuevos destinos. Por su parte, los tour operadores se obligan a tener disponible la información completa de las nuevas alternativas.
Por su paz social y otras virtudes, Campeche es una buena opción como destino emergente, es cosa de que los agentes y promotores de viajes conozcan a fondo sus ventajas.
Con una relativamente reciente incursión en la industria del turismo, el estado no puede bajo ninguna circunstancia ser una excepción. Dos décadas atrás, empezaron a aplicarse y sostenerse diversas políticas públicas para dar a la entidad el impulso necesario y colocarla de lleno en la ruta del turismo mundial. Las condiciones han mejorado desde entonces, a no dudarlo.
Hace dieciseis meses, en su discurso de toma de posesión, el gobernador Moreno Cárdenas pronunció estas palabras: “Se inicia una nueva era de modernidad, transformación y eficacia, lo cual hará que el Estado crezca a lo grande y tengamos el Campeche que todos queremos, ya que tiene todo para ser un estado de primer mundo”.
Ha dicho que con el mayor vigor, su gobierno dará el  mismo apoyo a todos los municipios, y  que desde una de sus principales dependencias, la Secretaría de Turismo estatal, se impulsarán acciones para reforzar la promoción, la capacitación y la creación de infraestructura como mecanismos para fortalecer la atracción de los turistas y la profesionalización y competitividad de todo el sector.
Con el mejoramiento de la conectividad aérea, con más y mejor infraestructura turística, con más y mejor actitud de los empresarios del ramo y de todos los campechanos, el posicionamiento de la entidad se dará, colocándola en no muy largo plazo entre los sitios preferidos para visitar.
La probable alianza  con estados vecinos para una completa ruta maya, aunados al Festival anual del Centro Histórico y el rescate integral de este bello espacio, el programa permanente de actividades culturales y a la promoción de Campeche en ferias turísticas nacionales e internacionales, rendirán sus frutos, a no dudarlo.
Campeche es un destino completo con dos ciudades patrimonio de la humanidad, una ciudad amurallada, una isla de ensueño, un pueblo mágico, arqueología, turismo de convenciones, de naturaleza y de aventura. A la vez, apacibles playas, pesca, grutas, cenotes, ríos, lagos y lagunas, románticos paisajes, un hermoso centro de convenciones, bellos malecones, preciosos atardeceres, gastronomía extraordinaria, gente noble y, sobre todo, la seguridad de la que se carece en otras regiones antes muy visitadas.
Competencias de lanchas, pesca deportiva y otros eventos potenciales,  con seguridad pondrían a la Entidad en el mapa de los grandes sitios a visitar por el turismo mundial.Tengamos fe en el futuro de Campeche y esperemos verlo como un destino cierto de los viajeros del mundo.                                                                                                                                                            



No hay comentarios.:

Publicar un comentario