lunes, 10 de abril de 2017

Un siglo



Un siglo exacto ha pasado desde su nacimiento, y hoy lo recuerdo con el más grande cariño.
Muy temprano fue su partida, todo lo temprano que puede ser dejar a los suyos a los cuarenta y ocho años de edad; sobre todo cuando tenía muchas razones para desear seguir viviendo.
No alcanzó a ver casado a ninguno de sus hijos, mucho menos conoció a sus nietos. Él, que amaba tanto a los niños, no pudo disfrutar jamás las caricias y los besos de uno suyo.
En tu aniversario número cien, te saludo con amor papá, Heberto Aranda Alonzo, y conmigo te saludan tus nietos y bisnietos.

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