Era
un enorme baúl de madera y metal cuyas dimensiones no es posible precisar,
habida cuenta de que para la estatura de un pequeño de no más de diez años,
cualquier objeto de esas características se apreciaría de tamaño colosal.
Siempre
estuvo en el rincón izquierdo del cuarto de los abuelos, dando las espaldas al
sur y adornando perennemente la habitación y la casa entera con sus llamativos
colores y sus tiras de metal, horizontales y verticales que lo circundaban y le
daban fortaleza.
Se
encontraba montado en una base de tablas anchas de fina madera de color
natural, muy pulida, muy brillante, impecablemente limpia de partículas de
polvo al igual que el bello contenedor que descansaba sobre ella: el voluminoso
cofre forrado interiormente con un papel tapiz floreado de tono muy pálido.
Una
cerradura al frente simulaba un ojo desde el cual se podía atisbar al interior,
acción innecesaria porque ese orificio se encontraba cerrado por una llave
redonda, siempre pegada y todo el tiempo dispuesta. La llave, de la forma y
tamaño de la confianza de la abuela, servía para que cualquiera pudiera abrir
el baúl y saciar su curiosidad.
Muchas
veces introduje mi ávida e inquisidora atención de niño entre los objetos –muy
pocos- que constituían su tesoro; entre los más bellos, un lío de cartas dentro
de sobres de color desteñido por la pátina, cerrados herméticamente y unidos
con una cinta que alguna vez fue de algún color.
También,
semivacío de perfume, un frasquito de cristal de elegante presentación,
rematado con una pequeña manguera y una borla al extremo con hilos colgantes a
modo de atomizador, forrado
todo con una especie de terciopelo que todavía conservaba un poco de su color
rojo original.
Casi
vacía, una polvera de lámina de color verde claro decorada con diversas
imágenes pintadas a mano, lucía un nombre y una marca de fábrica en francés que
ahora como inquietos gazapos, dan pequeños saltos en el tiempo y juegan veloces
a las escondidas con la frágil memoria.
Había
un par de perfumados abanicos, fotos borrosas de tono sepia, unas cuantas imágenes
religiosas, y algunas piezas de tela negra
que creía eran mantillas de seda, de esas que las matronas de principios de
siglo solían portar pudendas sobre la cabeza a la sacra hora del rosario
vespertino de todos los días, o a la de la infaltable misa dominical.
Había
más cosas que la inquisidora curiosidad de un niño, más de seis décadas
después, no puede precisar y mucho menos recrear; sin embargo; algo digno de
mencionar se guardaba celosamente intocado en el fondo del añoso mueble.
Justo
en la esquina derecha, reposaban unas antiparras oscuras de forma circular,
metálicas y con lentes de cristales gruesos; fueron los anteojos propiedad de
la bisabuela Mercedes, mamá de la abuela Licha, la madre de mi madre Chela. La
bisabuela -decía la abuela-, bordaba a mano con aro de madera, tejía fino, y
era una incansable lectora.
Ahí
estaban igual, junto con una antigua biblia, cuatro o cinco viejos libros que
despertaron mi curiosidad de niño, orientaron mis pensamientos de la edad
adulta, y fomentaron de alguna manera ese rebelde agnosticismo todavía
presente.
En
otra ocasión hablaremos de esos libros, puedo prometerlo.
Los incendios forestales
La
naturaleza tiene sus modos y sus maneras de depurarse; los campesinos con su
sabiduría ancestral, saben que la tierra tiene sus ciclos, tiene sus tiempos, y
que los eventos naturales se dan en períodos que responden al orden de las
cosas. Sucede con las lluvias y sus consecuentes inundaciones; sucede con los
incendios forestales que a fin de cuentas habrán de renovar la flora y
revitalizar el suelo. Por supuesto cuando son naturales.
El
incendio forestal, según el CENAPRED, “es la propagación libre y no programada
del fuego sobre la vegetación en los
bosques, selvas, zonas
áridas y semiáridas. El
combustible es el
factor principal que determina la magnitud del mismo”
Cita
la misma dependencia que estos eventos pueden ser: “Accidentales, si se
relacionan con accidentes automovilísticos, ferroviarios, aéreos y con ruptura
de líneas eléctricas”.
“Negligencias:
Las quemas agropecuarias no controladas, fogatas de excursionistas, fumadores,
quema de basura, limpieza de vías en carreteras y uso del fuego en otras
actividades productivas dentro de las áreas forestales.
“Naturales:
Caída de rayos o erupciones volcánicas”.
“Intencionales:
Se refiere a las quemas que se realizan en el contexto de conflictos entre
personas o comunidades, tala ilegal o litigios, entre otros”. Lo aterrador es
saber que cuatro de cada cinco incendios de los bosques son provocados por la
mano del hombre. ¡Lamentable!.
La
deforestación consecuente a los incendios, muy frecuentes en estos meses de la
primavera, propicia en una acción de rebote los intensos calores y la falta de
lluvias que mejoren el ambiente; nos obliga de paso a altos consumos de energía
eléctrica o al uso de otros medios para refrescar un poco el hogar.
La
semana que recién concluyó, se celebró una reunión que estuvo presidida por el
Señor Secretario de Gobierno, Lic. Carlos Miguel Aysa González. A la reunión acudieron
autoridades de los tres órdenes de gobierno, incluidos algunos presidentes municipales.
Los funcionarios asistentes fueron exhortados a extremar la eficiencia de sus
labores, a cuidar de los territorios de sus jurisdicciones, y a trabajar como
un solo equipo para preservar la seguridad del territorio campechano.
Los
resultados de esta acción se inscriben entre las mejores para el combate del
terrible flagelo que al parecer poco a poco está siendo controlado para el
alivio de los campechanos.
… Y ALGO MÁS
Más visitas importantes
Todavía
no se apagan los ecos noticiosos ni se secan las tintas que dieron cuenta de la
importante presencia del titular de la Secretaría de Hacienda junto con grupo
de altos funcionarios cuando una nueva visita tiene lugar. Poder de
convocatoria del gobernador del estado, respuesta atenta del gobierno federal a
los deseos de progreso de los campechanos, el resultado de las relaciones de
amistad tejidas por Moreno Cárdenas a través de los años. ¡Seguro que las
tres!
Esta
vez estuvo en nuestra casa común Aurelio Nuño Mayer, secretario de Educación, quien
vino a reconocer a Campeche como un estado vanguardista en la instrumentación
del nuevo modelo educativo, además de destacarlo como un “ejemplo nacional” en
el tema.
El
resultado ya lo conocemos, cuatrocientos millones de pesos que se suman a los
mil millones originalmente presupuestados para este año, para un total de mil
cuatrocientos millones de pesos que permitirán la modernización de mil escuelas
campechanas.
Para muestra un botón, señala el aforismo y en
esta ocasión, con la puesta en servicio del nuevo edificio de la escuela
primaria “Presidente Ruiz Cortines” en el corazón de nuestro amado barrio de
Santa Ana, se cumplió un viejo sueño materializado en una infraestructura
escolar de gran calado que por si fuera poco, representa el nuevo modelo a
aplicar en todo el territorio nacional.
Fiel
a su costumbre de reconocer a quien apoya sus esfuerzos y los de sus
representados, en un detalle que habla bien de él y habla bien de la gente de
buena fe, el Gobernador Moreno Cárdenas agradeció el respaldo del Presidente Enrique Peña Nieto a favor de
Campeche y los campechanos.
Colecta anual de la Cruz
Roja
Nadie
tiene tanto que no pueda necesitarla. Nadie tiene tan poco que no pueda
ayudarla; así, más o menos, dice su eslogan. Nadie pues, debe quedar fuera del
universo de ciudadanos que con su donativo permiten el funcionamiento de tan
noble institución.
La
Presidenta del Patronato del DIF Estatal y presidenta honoraria de la Cruz
Roja, señora Christelle Castañón de Moreno, la semana que concluyó dio el
banderazo de inicio de la Colecta correspondiente al presente año, con el
título de “Sigue ayudando a salvar vidas”. La noble acción pretende rebasar la
meta del año anterior cercana a los tres millones de pesos.
“Este
año tenemos la confianza de superar la colecta del año pasado y es el momento
adecuado para reconocer a todos los voluntarios de la Cruz Roja, que cada día
se esfuerzan su noble trabajo”, fueron las palabras de la esposa del gobernador
Moreno Cárdenas al iniciar la colecta.
Buena
labor en favor de la benemérita Cruz Roja que preside como su delegado estatal
el señor Alejandro Azar Pérez. Su misión es atender a personas víctimas de
accidentes o desastres naturales y en un momento dado, salvar nuestras vidas,
las de nuestros amigos o las de nuestros familiares.
¡Ayudemos
ayudándola!.
Las declaraciones de José Antonio
Sus
palabras no fueron de mala fe ni tuvieron como propósito apoyar a algún
aspirante de la oposición en especial, tampoco fueron dichas para dañar a su
partido; más bien, fueron la expresión de quien desea ser autocrítico y poner
en relevancia lo que cree que es correcto. Así lo comprendieron quienes debían
hacerlo después de analizar en su adecuado contexto las frases pronunciadas.
José
Antonio González Curi no es precisamente un personaje pasivo y sosegado, claro
que no lo es, y de eso el autor de esta columna tiene pruebas sobradas. El
tiempo transcurrido que todo lo cura, algunas charlas posteriores (no
arreglos), pero sobre todo, el propósito personal de vivir en paz y sin
rencores, hicieron que lo que alguna vez fueran agravios, ahora no sean más que
malos recuerdos.
Sus
declaraciones recientes sacudieron fuertemente el mundillo político local -sólo
local-, e hicieron que algunos, mayormente sus malquerientes, se desgarraran
las vestiduras y pidieran en su contra el fuego purificador de la santa
inquisición. Dijo mucho, pero no dijo nada que fuera nuevo u oprobioso.
Es
cierto que su personalidad, su modo de ser, su actitud y su trato con los demás
no están basados en la ortodoxia de los convencionalismos y en las reglas de
una convivencia apacible en sociedad; tampoco su estilo está inscrito en los conceptos
básicos de la diplomacia mexicana; pero si hay algo que reconocerle es su capacidad
de análisis, su visión de estado y su lealtad a su partido.
El
señor dijo lo que muchos piensan pero no se atreven a externarlo por temor al
escarnio y al demérito de su prestigio personal. Dijo algo que muchos comentan
en voz baja y que los comunicadores y los especialistas mencionan con mucha
frecuencia: el PRI no está en el primer lugar de las preferencias, ni vive su
mejor momento.
No
obstante, la circunstancia de que ese partido no se encuentre en el primer
sitio cuando no está en campaña ni tiene candidato, de ningún modo lo descarta
ni tampoco lo precipita. A su tiempo y con su enorme y efectiva maquinaria
electoral, y en especial con las acciones que muy pronto vendrán, sorprenderá a
propios y extraños; no se tenga la menor duda que estará fuerte en la contienda.
Digo lo de siempre: ¡Al tiempo!.

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