Antes
de echar a andar el camión carguero, solicité al padre de la parturienta que
bajara de la plataforma y se ubicara en el centro del asiento; mientras; la
jovencita se sentó junto a la puerta, un poco para que pudiera respirar aire
fresco y otro poco para que estuviera más cómoda, si acaso aquello fuera
posible.
La
comunicación fue casi a señas; el buen señor no hablaba otra lengua que el
maya, y la pobre joven señora de lo menos que tenía ganas era de platicar,
aunque a duras penas iba traduciendo mis indicaciones a su señor padre.
Ya
en carretera, no tardé en comprobar lo de la advertida falla de la suspensión
del vehículo que a pesar de lucir en buenas condiciones, nada más sobrepasar los
sesenta kilómetros por hora, iniciaba un “bailoteo” que no cesaba hasta que la
velocidad era disminuida casi hasta llegar a cero.
No
habíamos avanzado mucho cuando por el rabillo del ojo alcancé a notar que la
señora se arqueaba de la espalda en tanto su cuerpo se sacudía violentamente. A
toda prisa detuve el vehículo y en plena carretera estiré el brazo para
alcanzarle el rostro y oprimirle ambas mejillas a fondo, evitándole el riesgo de
mutilarse la lengua advertido por el doctor. Después de unos minutos, la
jovencita se relajó quedándose dormida.
La
historia sería demasiado larga si contara uno por uno los detalles de aquella
dinámica: convulsión-aceleración-zangoloteo-convulsión, solamente traigo a la
memoria que en la desesperación por llegar, fiel a la costumbre de buscar el
control en la música o la poesía, por asociación de ideas fijé en la mente unos
versos que repetía y repetía como una obsesión.
Se
trataba de aquel poema “La Nacencia” de Luis Chamizo Trigueros, que recitaba a
través del inmortal Manuel Bernal: “Bruñó los densos nubarrones pardos la luz
del sol que se agachó en un cerro, y las hartas cogollas de los árboles de un
color de naranjas se tiñeron”. “¿Por qué, Señor, se va a morir mi Juana, con lo
que yo la quiero, siendo yo tan honrado y siendo tú tan bueno?.
De
ese modo, entre recuerdos, apretones de mejillas y versos, recorrí los más de
ochenta kilómetros que me separaban de la ciudad de Campeche, cuyas primeras
casas divisé a lo lejos con una especie de alivio que aumentaba a cada minuto,
hasta llegar al hospital general “Manuel Campos” en donde dejé a la paciente, a
su padre, y hasta el camión a falta de la persona a la que debería entregarlo.
Semanas
más tarde devolví el abultado llavero a un sonriente funcionario municipal, a
la vez que supe que con algunas “mañas”, el experimentado chofer encargado
había logrado echar a andar el motor del camión para llevárselo de regreso al
pueblo.
Años
después, solo en la antesala de una maternidad, tras más de doce horas de lucha
intensa de los doctores Gantús Castro y Sosa Roche para sacar adelante de un
gravísimo cuadro a mi compañera y a mi primogénito, -cuadro en el que uno de
los dos podría no quedarse a mi lado-, evoqué, junto con el recuerdo de aquella
dura mañana dominical, los versos no mencionados de aquel poema: “Dos salimos
de la choza, tres volvimos al pueblo...”. “Hizo Dios con mi Juana, en persona,
de comadre y de médico”.
La Semana Santa en México y
en Campeche
Junto
con la navidad y las fiestas patrias, la Semana Santa es de las celebraciones
más arraigadas en los mexicanos. La llamada Cuaresma, comprende cuarenta días
contados a partir del final del carnaval, tradición también muy acendrada en el
ánimo general de los peninsulares.
De
acuerdo con las creencias y la fe de cada familia, la temporada cuaresmal comprende
ayunos, penitencias, y una gama de actividades que tienen que ver con el culto
de su preferencia. Sus principales días son del Domingo de Ramos (entrada de
Jesús a Jerusalén en medio de palmas), hasta el domingo de Pascua; se incluyen
misas, procesiones y representaciones relativas a la pasión, crucifixión y
resurrección de Jesús de Nazaret.
La
Semana Santa o Semana Mayor es pues, la fiesta religiosa más amplia e
intensamente celebrada en México; puede dar fe de ello quien hubiera estado
presente alguna vez junto a millones de mexicanos en la impresionante representación
de la pasión y muerte del Mesías junto
al cerro de La Estrella del barrio de Iztapalapa, ubicado al oriente de la
bella ciudad de México.
También
sería testigo invaluable quien haya podido presenciar la Procesión del Silencio
en ciudades coloniales como Taxco, Querétaro, San Luis Potosí y San Cristóbal
de las Casas, o la interminable romería de fieles campechanos el Jueves Santo visitando
devotos los siete templos de su preferencia.
Hoteles
repletos, playas abarrotadas, turistas por doquier, especialmente nacionales,
dan siempre un toque entre religioso y profano a nuestras calles citadinas que
visten sus mejores galas, mientras los prestadores de servicios varios;
principalmente hoteleros y restauranteros; se esmeran en atender al visitante
invitándolo a que regrese y a que sea el mejor propagador de la tradicional amabilidad
y el carácter alegre, festivo y hospitalario de los campechanos.
Bienvenidas
las tradiciones de los mexicanos, en especial la de la Semana Santa, fruto
genuino de un sincretismo mezcla de las tradiciones heredadas de la conquista,
algunas veces amorosas y otras, -las más-, brutales y sanguinarias, con una
religiosidad idólatra herencia de los antepasados autóctonos, en un
eclecticismo que hoy y siempre está y estará en los ojos del mundo.
… Y ALGO MÁS
Conferencia de la
Secretaría de Seguridad Pública
Breve
y sin preguntas, así fue la conferencia de prensa convocada recientemente por la
Secretaría de Seguridad Pública de Campeche después de los incidentes del día
ocho de abril. Su resultado, investigación por parte de la Comisión de Honor y Justicia
de esa dependencia, y en caso de resultar responsables de un exceso en sus
funciones, aplicación de la ley y sanción a quienes desalojaron con lujo de
fuerza a comerciantes ambulantes de la polémica calle 59.
El
columnista no es reportero, no es comunicador profesional para asistir a ese
tipo de eventos, pero tiene una opinión -sólo eso y nada más-, una opinión,
para no abundar más en el traído y llevado tema: se requieren políticas públicas junto con la intervención de los tres
órdenes de gobierno, para poner las cosas en su exacta dimensión y no convertir
a las víctimas en verdugos y viceversa, o juzgar como causas lo que en realidad
pudieran ser efectos.
El
hombre de la calle -siempre el hombre de la calle-, menciona “sotto voce” que
pudiera existir omisión de obligaciones fiscales y de seguridad social,
colusión de funcionarios públicos, encubrimiento, cohecho, violación a las
leyes laborales o de migración, trata de personas, explotación de menores, privación
ilegal de la libertad, enriquecimiento ilícito, y otras cosas que se le
ocurren.
Podría
haber mar de fondo, mucho mar de fondo…
Otra buena del IMSS
Semanas
atrás, en esta columna nos referimos a los buenos tiempos que está viviendo en
la entidad la enorme e importante dependencia Instituto Mexicano del Seguro
Social, y lo que a juicio de su delegado, Doctor Rafael Rodríguez Cabrera, está
sucediendo en su espacio y que lo llena de legítimo orgullo. Varios aspectos
positivos destacamos, entre ellos, la mejora en el servicio y la atención a los
derechohabientes, incluido entre muchos miles el viejo escribidor.
Ahora
y con una inversión superior a los treinta millones de pesos, se remodelaron
áreas de vital importancia para los ciento veinte mil habitantes de Carmen con
derecho al IMSS.
Mejora
de los dos quirófanos, rehabilitación y ampliación de espacios, adquisición de mesas
de cirugía, lámparas, aparatos para anestesia, para medición de presión
arterial, camas de recuperación y un generador de respaldo para el caso de
fallas de energía eléctrica; lograr con ello trescientas setenta y dos
intervenciones quirúrgicas mensuales, constituye gran apoyo a los programas de
salud que impulsa el gobierno de Alejandro Moreno Cárdenas; habla bien del
Instituto Mexicano del Seguro Social, del estado de Campeche, del municipio de
Carmen, y del delegado Rodríguez Cabrera.
Reducción a partidos
políticos
La
cuestión va por buen camino, los diputados campechanos aprobaron por unanimidad
el dictamen relativo a un punto de acuerdo para que en su carácter de
integrante del Poder Revisor de la Carta Magna federal, la LXII Legislatura
estatal proponga ante el Congreso Federal la reducción a la mitad de las
prerrogativas de los partidos políticos en los meses y años en que no se
desarrollen procesos electorales.
Hay
que recordar que en su momento, Alejandro Moreno Cárdenas, gobernador de
Campeche, impulsó la propuesta que ha sido replicada por varios estados y al
parecer en un plazo no muy largo, la reducción del cincuenta por ciento en el
elevado gasto electoral podría ser un hecho.
Uno más a la cuenta
Para
terminar la semana, uno más se suma a la cuenta de los ex ejecutivos estatales
capturados en otro país que serán enviados al nuestro para enfrentarse con la
ley por sus pasadas conductas. Como es natural, miles de voces se han levantado
y lo seguirán haciendo a través de las redes sociales en el respetable uso de
las libertades que todavía gozamos en México y en Campeche.
Que
las capturas obedecen a una estrategia de cara al proceso electoral que se
aproxima. Que es cortina de humo, caja china y atole con el dedo. Antes de que
los atraparan, se aseguraba que se trataba de intocables a los que se permitía
huir para evitar que hablaran. Ahora se afirma que pronto saldrán en libertad a
seguir gozando de sus fortunas mal habidas.
Hay
que recordar que las recientes aprehensiones fueron ejecutadas en países del
extranjero, el primero en Europa y el segundo en América Central. No es justo por
lo tanto, ni medianamente razonable poner en tela de juicio a las autoridades
de esos países soberanos, cuyos tiempos y circunstancias nada tienen que ver
con los tiempos electorales mexicanos.
Lo
que sigue debe ser una cuidadosa integración de los expedientes de cada caso y
un seguimiento puntual a los procedimientos penales y/o civiles que
correspondan, sin olvidar que los ojos
de millones de mexicanos estarán pendientes del destino de quienes traicionaron
la confianza que les fue depositada y se constituyeron en lamentable prototipo
de la condenable corrupción.
Lo
ideal es y seguirá siendo que el largo brazo de la ley se extienda más aún, hasta
alcanzar a otros que también fallaron y andan por ahí aparentemente tan
campantes y tranquilos. Bueno, tenemos que reconocer que así parece.

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