lunes, 17 de abril de 2017

DE MUCHO, UN POCO/Estudiante, chofer y enfermero (2)



Antes de echar a andar el camión carguero, solicité al padre de la parturienta que bajara de la plataforma y se ubicara en el centro del asiento; mientras; la jovencita se sentó junto a la puerta, un poco para que pudiera respirar aire fresco y otro poco para que estuviera más cómoda, si acaso aquello fuera posible.
La comunicación fue casi a señas; el buen señor no hablaba otra lengua que el maya, y la pobre joven señora de lo menos que tenía ganas era de platicar, aunque a duras penas iba traduciendo mis indicaciones a su señor padre.
Ya en carretera, no tardé en comprobar lo de la advertida falla de la suspensión del vehículo que a pesar de lucir en buenas condiciones, nada más sobrepasar los sesenta kilómetros por hora, iniciaba un “bailoteo” que no cesaba hasta que la velocidad era disminuida casi hasta llegar a cero.
No habíamos avanzado mucho cuando por el rabillo del ojo alcancé a notar que la señora se arqueaba de la espalda en tanto su cuerpo se sacudía violentamente. A toda prisa detuve el vehículo y en plena carretera estiré el brazo para alcanzarle el rostro y oprimirle ambas mejillas a fondo, evitándole el riesgo de mutilarse la lengua advertido por el doctor. Después de unos minutos, la jovencita se relajó quedándose dormida.
La historia sería demasiado larga si contara uno por uno los detalles de aquella dinámica: convulsión-aceleración-zangoloteo-convulsión, solamente traigo a la memoria que en la desesperación por llegar, fiel a la costumbre de buscar el control en la música o la poesía, por asociación de ideas fijé en la mente unos versos que repetía y repetía como una obsesión.
Se trataba de aquel poema “La Nacencia” de Luis Chamizo Trigueros, que recitaba a través del inmortal Manuel Bernal: “Bruñó los densos nubarrones pardos la luz del sol que se agachó en un cerro, y las hartas cogollas de los árboles de un color de naranjas se tiñeron”. “¿Por qué, Señor, se va a morir mi Juana, con lo que yo la quiero, siendo yo tan honrado y siendo tú tan bueno?.
De ese modo, entre recuerdos, apretones de mejillas y versos, recorrí los más de ochenta kilómetros que me separaban de la ciudad de Campeche, cuyas primeras casas divisé a lo lejos con una especie de alivio que aumentaba a cada minuto, hasta llegar al hospital general “Manuel Campos” en donde dejé a la paciente, a su padre, y hasta el camión a falta de la persona a la que debería entregarlo.
Semanas más tarde devolví el abultado llavero a un sonriente funcionario municipal, a la vez que supe que con algunas “mañas”, el experimentado chofer encargado había logrado echar a andar el motor del camión para llevárselo de regreso al pueblo.  
Años después, solo en la antesala de una maternidad, tras más de doce horas de lucha intensa de los doctores Gantús Castro y Sosa Roche para sacar adelante de un gravísimo cuadro a mi compañera y a mi primogénito, -cuadro en el que uno de los dos podría no quedarse a mi lado-, evoqué, junto con el recuerdo de aquella dura mañana dominical, los versos no mencionados de aquel poema: “Dos salimos de la choza, tres volvimos al pueblo...”. “Hizo Dios con mi Juana, en persona, de comadre y de médico”.

La Semana Santa en México y en Campeche
Junto con la navidad y las fiestas patrias, la Semana Santa es de las celebraciones más arraigadas en los mexicanos. La llamada Cuaresma, comprende cuarenta días contados a partir del final del carnaval, tradición también muy acendrada en el ánimo general de los peninsulares.
De acuerdo con las creencias y la fe de cada familia, la temporada cuaresmal comprende ayunos, penitencias, y una gama de actividades que tienen que ver con el culto de su preferencia. Sus principales días son del Domingo de Ramos (entrada de Jesús a Jerusalén en medio de palmas), hasta el domingo de Pascua; se incluyen misas, procesiones y representaciones relativas a la pasión, crucifixión y resurrección de Jesús de Nazaret.
La Semana Santa o Semana Mayor es pues, la fiesta religiosa más amplia e intensamente celebrada en México; puede dar fe de ello quien hubiera estado presente alguna vez junto a millones de mexicanos en la impresionante representación de la pasión y muerte del Mesías junto al cerro de La Estrella del barrio de Iztapalapa, ubicado al oriente de la bella ciudad de México.
También sería testigo invaluable quien haya podido presenciar la Procesión del Silencio en ciudades coloniales como Taxco, Querétaro, San Luis Potosí y San Cristóbal de las Casas, o la interminable romería de fieles campechanos el Jueves Santo visitando devotos los siete templos de su preferencia.
Hoteles repletos, playas abarrotadas, turistas por doquier, especialmente nacionales, dan siempre un toque entre religioso y profano a nuestras calles citadinas que visten sus mejores galas, mientras los prestadores de servicios varios; principalmente hoteleros y restauranteros; se esmeran en atender al visitante invitándolo a que regrese y a que sea el mejor propagador de la tradicional amabilidad y el carácter alegre, festivo y hospitalario de los campechanos.
Bienvenidas las tradiciones de los mexicanos, en especial la de la Semana Santa, fruto genuino de un sincretismo mezcla de las tradiciones heredadas de la conquista, algunas veces amorosas y otras, -las más-, brutales y sanguinarias, con una religiosidad idólatra herencia de los antepasados autóctonos, en un eclecticismo que hoy y siempre está y estará en los ojos del mundo.   

… Y ALGO MÁS

Conferencia de la Secretaría de Seguridad Pública
Breve y sin preguntas, así fue la conferencia de prensa convocada recientemente por la Secretaría de Seguridad Pública de Campeche después de los incidentes del día ocho de abril. Su resultado, investigación por parte de la Comisión de Honor y Justicia de esa dependencia, y en caso de resultar responsables de un exceso en sus funciones, aplicación de la ley y sanción a quienes desalojaron con lujo de fuerza a comerciantes ambulantes de la polémica calle 59.
El columnista no es reportero, no es comunicador profesional para asistir a ese tipo de eventos, pero tiene una opinión -sólo eso y nada más-, una opinión, para no abundar más en el traído y llevado tema: se requieren políticas públicas junto con la intervención de los tres órdenes de gobierno, para poner las cosas en su exacta dimensión y no convertir a las víctimas en verdugos y viceversa, o juzgar como causas lo que en realidad pudieran ser efectos.
El hombre de la calle -siempre el hombre de la calle-, menciona “sotto voce” que pudiera existir omisión de obligaciones fiscales y de seguridad social, colusión de funcionarios públicos, encubrimiento, cohecho, violación a las leyes laborales o de migración, trata de personas, explotación de menores, privación ilegal de la libertad, enriquecimiento ilícito, y otras cosas que se le ocurren. 
Podría haber mar de fondo, mucho mar de fondo…

Otra buena del IMSS
Semanas atrás, en esta columna nos referimos a los buenos tiempos que está viviendo en la entidad la enorme e importante dependencia Instituto Mexicano del Seguro Social, y lo que a juicio de su delegado, Doctor Rafael Rodríguez Cabrera, está sucediendo en su espacio y que lo llena de legítimo orgullo. Varios aspectos positivos destacamos, entre ellos, la mejora en el servicio y la atención a los derechohabientes, incluido entre muchos miles el viejo escribidor.
Ahora y con una inversión superior a los treinta millones de pesos, se remodelaron áreas de vital importancia para los ciento veinte mil habitantes de Carmen con derecho al IMSS.
Mejora de los dos quirófanos, rehabilitación y ampliación de espacios, adquisición de mesas de cirugía, lámparas, aparatos para anestesia, para medición de presión arterial, camas de recuperación y un generador de respaldo para el caso de fallas de energía eléctrica; lograr con ello trescientas setenta y dos intervenciones quirúrgicas mensuales, constituye gran apoyo a los programas de salud que impulsa el gobierno de Alejandro Moreno Cárdenas; habla bien del Instituto Mexicano del Seguro Social, del estado de Campeche, del municipio de Carmen, y del delegado Rodríguez Cabrera.

Reducción a partidos políticos
La cuestión va por buen camino, los diputados campechanos aprobaron por unanimidad el dictamen relativo a un punto de acuerdo para que en su carácter de integrante del Poder Revisor de la Carta Magna federal, la LXII Legislatura estatal proponga ante el Congreso Federal la reducción a la mitad de las prerrogativas de los partidos políticos en los meses y años en que no se desarrollen procesos electorales.
Hay que recordar que en su momento, Alejandro Moreno Cárdenas, gobernador de Campeche, impulsó la propuesta que ha sido replicada por varios estados y al parecer en un plazo no muy largo, la reducción del cincuenta por ciento en el elevado gasto electoral podría ser un hecho.

Uno más a la cuenta
Para terminar la semana, uno más se suma a la cuenta de los ex ejecutivos estatales capturados en otro país que serán enviados al nuestro para enfrentarse con la ley por sus pasadas conductas. Como es natural, miles de voces se han levantado y lo seguirán haciendo a través de las redes sociales en el respetable uso de las libertades que todavía gozamos en México y en Campeche.
Que las capturas obedecen a una estrategia de cara al proceso electoral que se aproxima. Que es cortina de humo, caja china y atole con el dedo. Antes de que los atraparan, se aseguraba que se trataba de intocables a los que se permitía huir para evitar que hablaran. Ahora se afirma que pronto saldrán en libertad a seguir gozando de sus fortunas mal habidas.
Hay que recordar que las recientes aprehensiones fueron ejecutadas en países del extranjero, el primero en Europa y el segundo en América Central. No es justo por lo tanto, ni medianamente razonable poner en tela de juicio a las autoridades de esos países soberanos, cuyos tiempos y circunstancias nada tienen que ver con los tiempos electorales mexicanos.
Lo que sigue debe ser una cuidadosa integración de los expedientes de cada caso y un seguimiento puntual a los procedimientos penales y/o civiles que correspondan, sin olvidar que  los ojos de millones de mexicanos estarán pendientes del destino de quienes traicionaron la confianza que les fue depositada y se constituyeron en lamentable prototipo de la condenable corrupción.
Lo ideal es y seguirá siendo que el largo brazo de la ley se extienda más aún, hasta alcanzar a otros que también fallaron y andan por ahí aparentemente tan campantes y tranquilos. Bueno, tenemos que reconocer que así parece. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario