Las Mil y Una Noches, ese era el título de uno de los libros
que reposaban en el rincón izquierdo del cofre de la abuela. No serían mil y una
sus noches, tampoco tantos sus cuentos; tal vez eran muchos menos, pero todos cuidadosamente
ubicados en los cientos de amarillentas páginas encerradas entre dos portadas color
café que eran -o parecían serlo- hechas de madera.
El
protagonista central de la historia que dio origen al compendio, Shahriar, un
gobernante árabe, un sultán víctima de una pena de amor, infidelidad y
desengaño que ni todos los bienes de su reino lograban mitigar; era enorme su sufrimiento
y nada podía hacerlo recobrar la calma. Decide entonces que a partir de la
traición sufrida, contraería nupcias una y otra vez y a la mañana siguiente del
desposorio, las jóvenes doncellas serían sacrificadas por su visir cortándoles
la cabeza.
El
maleficio lo rompe la propia hija del visir, la bella e inteligente Sherezade,
quien después de convertirse en esposa contra la voluntad y el deseo de su
padre, hábilmente sorprende al sultán desde la primera noche con una larga narración
que en cierta forma correspondía a la tragedia del esposo; narración que deja
inconclusa con el canto del gallo que anunciaba el amanecer de un nuevo día, y
último para la hermosa doncella. El gobernante entre magnánimo y ansioso, concede
a su consorte un día y una noche más para saber cómo terminaría el relato.
El
primer apólogo, se ha dicho, era muy parecido y en cierto modo, era la historia
misma del sultán traicionado y desengañado. La larga narración inconclusa, continuó
la noche siguiente después de un día de gracia para la nueva emperatriz, quien una
y otra vez deja historias sin terminar, y el emperador verdugo, cada vez más
interesado, perdona una y otra vez la joven vida, dejando la afilada y cruel
cimitarra guardada en un baúl en espera de la orden real.
De
esa manera, al oscurecer de cada día, la joven esposa del sultán empezaba a narrar
una nueva historia o concluía la de la noche anterior e iniciaba una nueva,
misma que no alcanzaba a terminar en toda la noche, por lo que posponía el
final y dejaba en suspenso a un emperador impaciente que contaba las horas y
los minutos para reunirse con la hermosa mujer que cada vez lo sorprendía con
un nuevo e interesante cuento que quedaba inconcluso.
Mil y una noches transcurrieron, tiempo en el que el sultán
entusiasmado no veía las horas para recomenzar la aventura nocturna, mientras
que la muchacha, lo llenaba de dicha trayendo al mundo dos hijos para brindarle
la anhelada paz de un hogar que terminaría por cambiar la terrible condena por
una vida feliz, al estilo de los cuentos clásicos.
Claro
que aquí no se trata de narrar los cuentos, solamente destacar algunos
personajes; el más singular; al que el autor admira por su sabiduría e
inteligencia; el que da vida y luz a muchas de las historias: el emperador musulmán
bueno, inteligente y amado por su pueblo al que dirigió con acierto y sabiduría.
Significar
al gobernante que cada noche se disfrazaba de un personaje nuevo, y salía a las
calles y centros de reunión a preguntar a los ciudadanos que opinaban de su rey,
para con esa opinión templar el ánimo, corregir sus errores y quedar a la
altura de lo que sus súbditos esperaban de él. Harún al-Rashid era su nombre, y
encarnó el prototipo del guía inteligente que gobernó con paz, equilibrio y
justicia a un pueblo que lo amó hasta su muerte.
Personajes
como Shahriar, Sherezade, Simbad, Aladino, Jafar, Alí Babá, Morgiana, Firuz Khan
y otros más, llenaron la mente de un niño de diez años de miles de fantasías con
lámparas maravillosas, genios mágicos, viajes fantásticos, míticos tesoros, náyades
de ensueño, caballos alados y alfombras voladoras, cuyo recuerdo aún alegra los
días tranquilos de su tercera edad.
Agua, reclamo justo de
Calakmul
Quienes
conocen esos rumbos de Campeche, saben que desde un par de décadas atrás; incluidos
Zoh Laguna, antiguo aserradero que cobijó
el siglo pasado a rubios obreros europeos emigrantes de la sufrida Polska de
los Cárpatos; lo mismo que Xpujil, su cabecera; Calakmul es un municipio
campechano después de ser por muchos años parte importante del de Hopelchén.
El
territorio, colindante con el estado de Quintana Roo, ha padecido de siempre la
escasez del agua, a pesar de poseer enormes mantos subterráneos del líquido vital.
Los manantiales, desafortunadamente se hallan a gran profundidad; además, y por
si fuera poco, el agua se encuentra contaminada por los grandes yacimientos de
yeso del subsuelo que la hacen inviable de ser utilizada en forma natural para
el consumo humano.
A
través de los años y con inversiones de todo tipo, han sido desarrollados programas
de abastecimiento, ya sea mediante la excavación de depósitos colectores del
agua de la lluvia conocidos como jagüeyes; o bien, los clásicos “chultunes”, al
estilo de los que los antiguos pobladores mayas acostumbraban edificar; una
especie de ollas de mampostería depositadas en el subsuelo que en una buena
temporada pueden llenarse de agua de lluvia hasta sus bordes.
Algunas
veces en la lejana década de los años ochenta, el presidente municipal de
Hopelchén, el inolvidable Enrique González Vargas (Lico) y el gobernador de
entonces, ingeniero Eugenio Echeverría Castellot, llegaron a la región con un
personaje singular, chenero por gustosa adopción, don Carlos Cárdenas Solís,
quien dejaba por unas horas su rancho Yax-Ha y a su compañera Doña Fina, para
acudir al llamado de sus amigos.
Con
maestría y una inigualable y original técnica, Don Carlos podía detectar casi
mágicamente depósitos acuíferos subterráneos, apoyado solamente de una
“horqueta” de madera recién cortada y sin corteza, sostenida con ambas manos y con
un extremo orientado al piso. Una y otra vez, el señor encontró enormes mantos,
pero una y otra vez también, los depósitos subterráneos resultaron cargados de
alto contenido de magnesio. Ese tema sería motivo de una nueva historia.
Casi
cuarenta años después y por feliz coincidencia, dos descendientes directos de
los últimos personajes, acuden en apoyo de esa región para ayudarlos a superar
las consecuencias de la grave escasez: Alejandro Moreno Cárdenas, nieto de Don
Carlos, en su condición de gobernador de Campeche, y Jorge Chanona Echeverría,
nieto de Don Eugenio, como Secretario de Desarrollo Social y Humano, regresan a
brindar su apoyo a los calakmulenses.
El
gobierno estatal a través de la SDSyH y con el apoyo de Petróleos Mexicanos,
dependencia federal que está aportando ciento cincuenta mil litros de
combustible, ha instrumentado un programa para garantizar el abasto de agua
potable en cincuenta y tres localidades de la zona. Con ello pretende
beneficiar a casi diecinueve mil habitantes que representan más del sesenta y
cinco por ciento de la población del municipio. Su presupuesto, cercano a los
dos y medio millones de pesos.
Otra
inversión, ésta de seis millones más, destinada a construir tres grandes
colectores de agua de lluvia; la dotación de una pipa para la Junta Municipal
de Constitución dispuesta por el jefe del ejecutivo estatal con el apoyo del
gobierno federal, contribuirán en mucho a una mejor calidad de vida de los
habitantes de la región. Noventa millones para invertir este año dan buena
cuenta del interés por apoyarlos.
… Y ALGO MÁS
Acciones en educación
Por estos días, el
Gobernador Alejandro Moreno Cárdenas sostuvo en la ciudad de México una reunión
de trabajo con la oficial mayor de la Secretaría de Educación Pública, Irma
Gómez Cavazos, para
delinear estrategias de fortalecimiento a los programas del nuevo modelo
educativo. Hay que recordar el anuncio
del titular de la SEP, Aurelio Nuño aquí mismo en Campeche, de la inversión de
mil cuatrocientos millones de pesos que serán destinados a la modernización de
planteles escolares.
Entre
otros temas, también trataron el asunto del transporte gratuito para
estudiantes con inversión cercana a los veintiocho millones de pesos para la
primera etapa del proyecto que beneficiará a más de dos mil jóvenes que estudian.
Para ello ya están identificando las mejores rutas.
Por
cierto que en días pasados, dentro del período vacacional, se dieron varias
quejas de estudiantes y padres de familia porque los operadores de los
autobuses urbanos se negaban a aceptar las credenciales para descuentos en los
viajes aduciendo que “son órdenes de arriba”, sin especificar el origen de la
orden. Mucho cuidado con ese tipo de cosas, porque el hecho de encontrarse en un período oficial de descanso no hace a los
estudiantes menos estudiantes y a los padres pobres menos pobres.
La feria anual de Hopelchén
No
fue una, ni dos, fueron tres y muy apreciadas las invitaciones a asistir
después de varios años a la feria anual de Hopelchén. Otro intento fallido, y
otra vez no fue posible; cosas de la edad. Sí, cosas de la edad de la camioneta
familiar que tuvo la ocurrencia de pedir el relevo de una pieza importante que,
desafortunadamente, no se encuentra fácilmente ni resulta económica. En pocas
palabras, nos convirtió en involuntarios peatones.
En
fin, la más cumplida de las disculpas por no haber podido visitar de nuevo el
pueblo de la niñez, donde para satisfacción de propios y extraños, sigue
existiendo ese ambiente de paz que le ha sido característico y del que, quienes
nacimos en esa tierra nos sentimos legítimamente orgullosos.
Por ahí estuvo para inaugurar en
representación del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas -chenero adoptivo-, la
Expo Ganadera de la Feria anual del Maíz y de la Miel, el serio y eficiente
secretario de gobierno, Don Carlos Miguel Aysa González, acompañado de un
grupo de funcionarios; entre ellos, el Presidente Municipal, Ignacio España
Novelo; el jefe de la Oficina del Gobernador, Claudio Cetina Gómez; y los Secretarios
de Seguridad Pública y Protección a la comunidad, Jorge Argáez Uribe; de
Desarrollo Social y Humano, Jorge Chanona Echeverría; y de Desarrollo Rural,
Armando Toledo Jamit; entre otros funcionarios e invitados.
Ahí,
en la cabecera del municipio cuna del padre del Juicio de Amparo, Manuel
Crescencio García Rejón y Alcalá, entregó Aysa González a nombre de Moreno
Cárdenas, tres nuevas patrullas adquiridas para la policía municipal con una
inversión de ochocientos diecisiete mil pesos, a la vez, informó que en la última reunión de secretarios de seguridad
de la región se presentaron indicadores nacionales que ponen a Campeche en los
primeros lugares en la aplicación de buenas prácticas del sistema
penitenciario, y muy destacado en los niveles de control de confianza de los
policías, además de existir un buen ejercicio de los recursos públicos.
El
Secretario de Gobierno anunció que la
Policía Estatal Preventiva realizará los próximos días, recorridos en
comunidades y caminos del municipio para seguir garantizando el clima de paz
social característico de los cheneros, y de los campechanos en general que
continuamos viviendo en la entidad más segura de México.
Esta
ocasión no pudimos estar y de nuevo nos perdimos la oportunidad de saludar a amigos
y familiares; tampoco pudimos disfrutar el tradicional relleno negro y el calor
de los paisanos. Ni modo, nos la perdimos… ¡otra vez será!.

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