Es
notoria, como siempre, la actividad del jefe del ejecutivo local, quien lo
mismo recibe -y luego se reúne con él-, a un alto funcionario del gobierno
federal que trae buena noticias para Campeche, que otorga un premio o
un reconocimiento, igual que preside un
acto de su partido y participa con un discurso encendido, visita una obra o inaugura otra, hace algún anuncio o viaja
a la capital para realizar gestiones.
No
obstante, pocos, o muy pocos, salvo los que conocen cabalmente como se manejan
los asuntos del gobierno, logran captar lo que ocurre en las oficinas y en los
pasillos y corredores de los edificios en los que se administra y se cuida la
cosa pública, se procura o imparte la justicia, o se atienden las inquietudes
de la gente.
En una columna del año anterior y en una fecha como ésta, relataba que un gobernador muy apreciado, en una amable plática comentó que el trabajo de un Secretario para asuntos de Gobierno –porque él lo había sido-, debería ser callado, discreto, y tan efectivo que casi no se note. El alto funcionario en esa misma ocasión, recalcó que si el trabajo era demasiado protagónico o inefectivo, el resultado sería demasiado notorio y su propia antesala estaría llena de solicitantes de audiencia.
Quien actualmente desempeña el cargo, en cierta forma reúne los atributos a que se refirió el inolvidable gobernador: su trabajo es eficiente, comprometido y sobradamente leal, con el antecedente de ser sobrino por vía materna de uno de los personajes más capaces que han ocupado la misma responsabilidad, el caballeroso Licenciado don Pablo González Lastra. Carlos Miguel Aysa González, lo mismo que él, trabaja con toda la prudencia y discreción que el alto puesto demanda.
Los anteriores comentarios los escribía en un adelanto de esta columna semanal, y en ello estaba cuando un acontecimiento vino a variar el rumbo y a exigir ahondar más en su elaboración, se trata de que justo al cierre de la semana se dio a conocer que por razón de apego a la reciente reforma aprobada por el Poder Legislativo y para actualizar el marco normativo, el Licenciado Aysa González, recibió del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas un documento que acredita la adecuación a la terminología legal que disponen las modificaciones a la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado, lo que lo convierte a partir de la fecha en Secretario General de Gobierno, en sustitución del nombramiento de Secretario de Gobierno que recibiera al inicio de esta administración.
Para los nacidos el siglo anterior que nos interesamos por la cuestiones de gobierno y de alguna manera seguimos de cerca el trabajo de las autoridades locales, la figura de Secretario General de Gobierno, sin precisar fecha, se encuentra presente en la estructura gubernamental en el pasado desde fechas que se pierden en la bruma de los tiempos.
Así, con ese nombre, estuvo en la administración de Carlos Sansores Pérez que concluyera el amable Lic. Carlos Pérez Cámara. Comprendería ésta del 16 de septiembre de 1967 al 15 de septiembre de 1973; la ocupó primero el Lic. Rafael Rodríguez Barrera, y después el también distinguido jurista don Álvaro Arceo Corcuera.
Durante el sexenio siguiente –el del Lic. Rodríguez Barrera, quien de la diputación federal pasó a ocupar la gubernatura para el sexenio 1973-1979-, el único Secretario General de Gobierno fue el Lic. Fernando Trueba Brown, después de haber ocupado el cargo de Subsecretario durante todo el gobierno anterior.
El sexenio siguiente, 1979-1985 a cargo del Ing. Eugenio Echeverría Castellot, se modificó la Ley Orgánica para modernizar el aparato gubernamental. De los principales movimientos se recuerda la desaparición de la Tesorería General del Estado y la Oficialía Mayor de Gobierno, y a cambio las Secretarías de Finanzas y de Recursos Humanos. A la Secretaría General de Gobierno se le suprimió el General, para quedar simplemente como Secretaría de Gobierno. Su único ocupante durante los seis años fue el Lic. Pablo González Lastra, a quien nos hemos referido ahora y en un artículo anterior.
Con Abelardo Carrillo Zavala, gobernador durante el período 1985-1991, el primer encargado de la Secretaría de Gobierno fue Luis Roberto Silva Pérez, relevado por Manuel Flores Hernández, por su campaña y posterior cargo de presidente municipal de Carmen. A Flores Hernández lo sustituyó Alvar Colonia García el último tramo, por su ascenso al Senado de la República como suplente de Carlos Sales Gutiérrez que pasó a ocupar la dirección del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos.
Coincidentemente, lo mencioné al principio, el Lic. Carlos Miguel Aysa González, ahora Secretario General de Gobierno, es sobrino por vía materna de mi inolvidable compañero en la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo, el culto Lic. Pablo González Lastra. Don Pablo fue el primer Secretario de Gobierno y su sobrino el último con esa denominación.
El Congreso del Estado decidió agregar de nuevo el término General, por lo importante y variado de las tareas de la dependencia y por su carácter de concentradora, organizadora y orientadora de las políticas públicas y de las dependencias de la administración estatal centralizada. También, por ser la encargada de los asuntos relacionados con la seguridad, la vinculación con las dependencias federales y municipales, el registro de la propiedad, el estado civil, la reinserción social, y otras que incluyen el aspecto político y social. La nueva denominación, pues, era un asunto necesario.
Renovados éxitos al Lic. Carlos Miguel Aysa González, nuevo Secretario General del Gobierno.
En una columna del año anterior y en una fecha como ésta, relataba que un gobernador muy apreciado, en una amable plática comentó que el trabajo de un Secretario para asuntos de Gobierno –porque él lo había sido-, debería ser callado, discreto, y tan efectivo que casi no se note. El alto funcionario en esa misma ocasión, recalcó que si el trabajo era demasiado protagónico o inefectivo, el resultado sería demasiado notorio y su propia antesala estaría llena de solicitantes de audiencia.
Quien actualmente desempeña el cargo, en cierta forma reúne los atributos a que se refirió el inolvidable gobernador: su trabajo es eficiente, comprometido y sobradamente leal, con el antecedente de ser sobrino por vía materna de uno de los personajes más capaces que han ocupado la misma responsabilidad, el caballeroso Licenciado don Pablo González Lastra. Carlos Miguel Aysa González, lo mismo que él, trabaja con toda la prudencia y discreción que el alto puesto demanda.
Los anteriores comentarios los escribía en un adelanto de esta columna semanal, y en ello estaba cuando un acontecimiento vino a variar el rumbo y a exigir ahondar más en su elaboración, se trata de que justo al cierre de la semana se dio a conocer que por razón de apego a la reciente reforma aprobada por el Poder Legislativo y para actualizar el marco normativo, el Licenciado Aysa González, recibió del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas un documento que acredita la adecuación a la terminología legal que disponen las modificaciones a la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado, lo que lo convierte a partir de la fecha en Secretario General de Gobierno, en sustitución del nombramiento de Secretario de Gobierno que recibiera al inicio de esta administración.
Para los nacidos el siglo anterior que nos interesamos por la cuestiones de gobierno y de alguna manera seguimos de cerca el trabajo de las autoridades locales, la figura de Secretario General de Gobierno, sin precisar fecha, se encuentra presente en la estructura gubernamental en el pasado desde fechas que se pierden en la bruma de los tiempos.
Así, con ese nombre, estuvo en la administración de Carlos Sansores Pérez que concluyera el amable Lic. Carlos Pérez Cámara. Comprendería ésta del 16 de septiembre de 1967 al 15 de septiembre de 1973; la ocupó primero el Lic. Rafael Rodríguez Barrera, y después el también distinguido jurista don Álvaro Arceo Corcuera.
Durante el sexenio siguiente –el del Lic. Rodríguez Barrera, quien de la diputación federal pasó a ocupar la gubernatura para el sexenio 1973-1979-, el único Secretario General de Gobierno fue el Lic. Fernando Trueba Brown, después de haber ocupado el cargo de Subsecretario durante todo el gobierno anterior.
El sexenio siguiente, 1979-1985 a cargo del Ing. Eugenio Echeverría Castellot, se modificó la Ley Orgánica para modernizar el aparato gubernamental. De los principales movimientos se recuerda la desaparición de la Tesorería General del Estado y la Oficialía Mayor de Gobierno, y a cambio las Secretarías de Finanzas y de Recursos Humanos. A la Secretaría General de Gobierno se le suprimió el General, para quedar simplemente como Secretaría de Gobierno. Su único ocupante durante los seis años fue el Lic. Pablo González Lastra, a quien nos hemos referido ahora y en un artículo anterior.
Con Abelardo Carrillo Zavala, gobernador durante el período 1985-1991, el primer encargado de la Secretaría de Gobierno fue Luis Roberto Silva Pérez, relevado por Manuel Flores Hernández, por su campaña y posterior cargo de presidente municipal de Carmen. A Flores Hernández lo sustituyó Alvar Colonia García el último tramo, por su ascenso al Senado de la República como suplente de Carlos Sales Gutiérrez que pasó a ocupar la dirección del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos.
En
la administración de Jorge Salomón Azar García, el primer Secretario
de Gobierno fue Cruz Manuel Alfaro Isaac, y concluyó el período Tirso René R. de la Gala Guerrero.
Los
seis años de la administración de José Antonio González Curi y la mitad del
de Jorge Carlos Hurtado Valdez, Carlos
Felipe Ortega Rubio cubrió el puesto, para cedérselo a Ricardo Medina Farfán la
segunda mitad, en tanto él se desempeñaba como diputado plurinominal y líder
del Congreso. Todo el sexenio de Fernando Eutimio Ortega Bernés, se mantuvo en
el cargo Roberto Sarmiento Urbina. Coincidentemente, lo mencioné al principio, el Lic. Carlos Miguel Aysa González, ahora Secretario General de Gobierno, es sobrino por vía materna de mi inolvidable compañero en la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo, el culto Lic. Pablo González Lastra. Don Pablo fue el primer Secretario de Gobierno y su sobrino el último con esa denominación.
El Congreso del Estado decidió agregar de nuevo el término General, por lo importante y variado de las tareas de la dependencia y por su carácter de concentradora, organizadora y orientadora de las políticas públicas y de las dependencias de la administración estatal centralizada. También, por ser la encargada de los asuntos relacionados con la seguridad, la vinculación con las dependencias federales y municipales, el registro de la propiedad, el estado civil, la reinserción social, y otras que incluyen el aspecto político y social. La nueva denominación, pues, era un asunto necesario.
Renovados éxitos al Lic. Carlos Miguel Aysa González, nuevo Secretario General del Gobierno.
El desplegado de José
Antonio
Lo
comentamos en la columna del once de abril, después de las declaraciones
fuertes que José Antonio González Curi realizara en un acto local de priistas.
Diríamos textualmente esa ocasión que: “sacudieron
fuertemente el mundillo político local -sólo local-, e hicieron que algunos,
mayormente sus malquerientes, se desgarraran las vestiduras y pidieran en su
contra el fuego purificador de la santa inquisición. Dijo mucho, pero no dijo
nada que fuera nuevo u oprobioso”.
Y lo volvió a hacer, sólo que esta vez en un periódico de la capital del país en una inserción pagada de varios cientos de miles de pesos -¿por él mismo?-, es posible, aunque sabemos lo poco dispuesto que es el ex gobernador a realizar erogaciones monetarias extraordinarias.
De nuevo pensamos como en aquella ocasión, que el propósito no fue producto de un acto de indisciplina, tampoco fue su intención dañar a su partido. Fuertes y todo, pensamos que otra vez intentó ser autocrítico y enfatizar lo que cree que es correcto, como lo han hecho otros ex gobernadores y políticos conocidos sin que alguna voz de peso se alce indignada en su contra.
“El señor dijo lo que muchos piensan pero no se atreven a externarlo por temor al escarnio y al demérito de su prestigio personal. Dijo algo que muchos comentan en voz baja y que los comunicadores y los especialistas mencionan con mucha frecuencia: el PRI no está en el primer lugar de las preferencias, ni vive su mejor momento”, fueron otros de los comentarios que realizamos en aquella columna primaveral.
En lo personal, no tengo motivo alguno para sumarme a sus escasos defensores -al contrario-, los tendría, y muchos, para reprocharle por cuestiones del pasado que por mi parte han quedado enterradas. Los que fueron sus amigos y colaboradores -salvo honrosas excepciones-, partieron para no volver, exultantes de contento con su jugoso cargamento de “experiencias” acumuladas a su vera y a la vera del poder. Ellos, muy conocidos, no han dicho -ni dirán-, “esta boca es mía” para defender a su antiguo patrón.
Claro está que, lo seguimos pensando, la personalidad del ex gobernador campechano, su modo de ser y su trato no son lo terso que dicta algún manual de urbanidad y buen comportamiento en sociedad, pero tampoco se le conoce como desleal, ni se le regatea su visión de estado y su experiencia como presidente de partido, diputado federal, presidente municipal y gobernador, lo que lo convierte en un activo importante y le garantiza que su voz será escuchada antes y durante la proyectada asamblea a un mes de realizarse.
Rumbo a esa asamblea, los priistas de todo el país no se fijarán mucho en las declaraciones de José Antonio, ocupados como están en la intención de demostrar que no se trata solamente de reformas insustanciales o de simple maquillaje, ni de modificar los documentos básicos para acomodarlos a los deseos de beneficiar a alguien sin compromiso ni militancia, porque saben que un aspirante a candidato de la oposición se regodea, se relame los bigotes cual gato al acecho de su presa, y disfruta de antemano la idea de tener un rival a modo para hacer de él cera y pabilo.
Seguro que esto no ocurrirá y que el priismo llegará al compromiso de la grande y definitiva campaña con un ánimo renovado, fuerte y organizado como acostumbra serlo, y las voces de los disidentes e inconformes serán de algún modo moderadas mediante la persuasión y la certeza de que el PRI es hoy por hoy el partido a vencer.
Y lo volvió a hacer, sólo que esta vez en un periódico de la capital del país en una inserción pagada de varios cientos de miles de pesos -¿por él mismo?-, es posible, aunque sabemos lo poco dispuesto que es el ex gobernador a realizar erogaciones monetarias extraordinarias.
De nuevo pensamos como en aquella ocasión, que el propósito no fue producto de un acto de indisciplina, tampoco fue su intención dañar a su partido. Fuertes y todo, pensamos que otra vez intentó ser autocrítico y enfatizar lo que cree que es correcto, como lo han hecho otros ex gobernadores y políticos conocidos sin que alguna voz de peso se alce indignada en su contra.
“El señor dijo lo que muchos piensan pero no se atreven a externarlo por temor al escarnio y al demérito de su prestigio personal. Dijo algo que muchos comentan en voz baja y que los comunicadores y los especialistas mencionan con mucha frecuencia: el PRI no está en el primer lugar de las preferencias, ni vive su mejor momento”, fueron otros de los comentarios que realizamos en aquella columna primaveral.
En lo personal, no tengo motivo alguno para sumarme a sus escasos defensores -al contrario-, los tendría, y muchos, para reprocharle por cuestiones del pasado que por mi parte han quedado enterradas. Los que fueron sus amigos y colaboradores -salvo honrosas excepciones-, partieron para no volver, exultantes de contento con su jugoso cargamento de “experiencias” acumuladas a su vera y a la vera del poder. Ellos, muy conocidos, no han dicho -ni dirán-, “esta boca es mía” para defender a su antiguo patrón.
Claro está que, lo seguimos pensando, la personalidad del ex gobernador campechano, su modo de ser y su trato no son lo terso que dicta algún manual de urbanidad y buen comportamiento en sociedad, pero tampoco se le conoce como desleal, ni se le regatea su visión de estado y su experiencia como presidente de partido, diputado federal, presidente municipal y gobernador, lo que lo convierte en un activo importante y le garantiza que su voz será escuchada antes y durante la proyectada asamblea a un mes de realizarse.
Rumbo a esa asamblea, los priistas de todo el país no se fijarán mucho en las declaraciones de José Antonio, ocupados como están en la intención de demostrar que no se trata solamente de reformas insustanciales o de simple maquillaje, ni de modificar los documentos básicos para acomodarlos a los deseos de beneficiar a alguien sin compromiso ni militancia, porque saben que un aspirante a candidato de la oposición se regodea, se relame los bigotes cual gato al acecho de su presa, y disfruta de antemano la idea de tener un rival a modo para hacer de él cera y pabilo.
Seguro que esto no ocurrirá y que el priismo llegará al compromiso de la grande y definitiva campaña con un ánimo renovado, fuerte y organizado como acostumbra serlo, y las voces de los disidentes e inconformes serán de algún modo moderadas mediante la persuasión y la certeza de que el PRI es hoy por hoy el partido a vencer.
¡Digo
lo de siempre, al tiempo!
…Y ALGO MÁS
Segundo informe, a la
vuelta de la esquina
Ya
se encuentra a la vuelta de la esquina, tres semanas para ser precisos,
para que el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, entregue a la
soberanía del Congreso del Estado la documentación que corresponde al ejercicio
de su segundo año al frente del ejecutivo del Estado, y para que dé lectura al
mensaje que tradicionalmente se dirige a la población.
Resultará interesante, ni la menor duda cabe, la realización de este ejercicio constitucional por varias razones, sean estas administrativas, legales, técnicas, pero sobre todo, políticas; vaya que sí, habida cuenta de que los últimos días, reiteradamente se le ha escuchado expresar que agosto será un mes verdaderamente importante.
Resultará interesante, ni la menor duda cabe, la realización de este ejercicio constitucional por varias razones, sean estas administrativas, legales, técnicas, pero sobre todo, políticas; vaya que sí, habida cuenta de que los últimos días, reiteradamente se le ha escuchado expresar que agosto será un mes verdaderamente importante.
A qué se habrá referido Moreno Cárdenas cuando
pronunció estas palabras, pronto, muy pronto lo sabremos. Entre tanto,
convendría ponderar que precisamente ese mes, los priistas se reunirán en
asamblea de la que podrían surgir cosas interesantes para Campeche.
Claro está que la cuestión no termina ahí, conviene recordar que cinco semanas después del segundo informe, el dieciséis de septiembre, Moreno Cárdenas cumplirá dos años al frente del gobierno del Estado, y que de conformidad con el Capítulo XIII de la Constitución Política local, artículo 54 Inciso C), fracciones XIV y XVII, en concordancia con los artículos 64, 65 y 67 del mismo ordenamiento, en caso de que fuera invitado a desempeñarse en un nuevo encargo o comisión, no sería necesaria la celebración de comicios especiales para determinar un relevo que con el carácter de sustituto o interino cubra su ausencia, bastaría con que el Congreso se constituya en Colegio Electoral para elegirlo.
Esperemos
que el plazo no sea largo y resulte lo mejor para nuestra patria chica;
mientras tanto; sigamos disfrutando de este verano caluroso, soleado y lluvioso a la vez.Claro está que la cuestión no termina ahí, conviene recordar que cinco semanas después del segundo informe, el dieciséis de septiembre, Moreno Cárdenas cumplirá dos años al frente del gobierno del Estado, y que de conformidad con el Capítulo XIII de la Constitución Política local, artículo 54 Inciso C), fracciones XIV y XVII, en concordancia con los artículos 64, 65 y 67 del mismo ordenamiento, en caso de que fuera invitado a desempeñarse en un nuevo encargo o comisión, no sería necesaria la celebración de comicios especiales para determinar un relevo que con el carácter de sustituto o interino cubra su ausencia, bastaría con que el Congreso se constituya en Colegio Electoral para elegirlo.
Aniversario número quince
de la CONAGO
Ya
es costumbre, me atrevería a señalar, que los gobernadores de los estados que
integran el pacto federal se reúnan para deliberar y para tomar acuerdos que
interesen a la buena y efectiva marcha de las entidades bajo su
responsabilidad.
Esta
ocasión, en el aniversario número quince de su existencia, la reunión fue en la
Ciudad de México. Ahí estuvo el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas y con ese
aprecio y buen ánimo de siempre, saludó al Presidente Enrique Peña Nieto en el
marco de la ceremonia de izamiento de banderas de las entidades federativas que
conmemoraron el importante evento.
Ahí,
en la explanada del Monumento a la Revolución, el ejecutivo federal reconoció
que el organismo de mandatarios estatales es un referente de diálogo y unidad
nacional que está por encima de colores partidistas, posiciones ideológicas y
coyunturas electorales. “En una sociedad
democrática como la nuestra, construida por la pluralidad y diversidad, no hay
lugar para imposiciones ni visiones únicas”, declaró el presidente Peña
Nieto.
Hay
que recordar que al concluir la ceremonia, el primer mandatario nacional se
reunió con el gobernador de manera privada. El resultado de la reunión no lo
conocemos, pero con la más absoluta certeza podría afirmar que se trataron asuntos
que interesan a todos los campechanos, cuyo resultado conoceremos ¡en agosto!, muy probablemente
en el segundo informe.
Sistema Anticorrupción del
Estado de Campeche
Se
trata no sólo de un organismo nuevo, sino de una instancia novedosa, original, a
la que todavía la ciudadanía común, usted y yo, necesitamos acostumbrarnos.
Esto es que, el Congreso ya aprobó la nueva Ley del Sistema Anticorrupción del
Estado de Campeche promovida por el Ejecutivo Estatal, con el objeto de
establecer mecanismos de coordinación entre los diversos órganos de combate a
la corrupción del Estado y sus Municipios.
Contaremos entonces con un organismo que prevenga, investigue y sancione las
faltas administrativas y los casos de corrupción; dependerá de sus integrantes
y de los que integren a su vez el Comité Coordinador y el de Participación
Ciudadana que la instancia no nazca muerta, antes bien, que funcione de acuerdo
a los deseos y designios de la sociedad, y bajo el escrutinio y la
mirada atenta de las organizaciones sociales y académicas relacionadas con la
materia.
Que
su instalación, su funcionamiento y su fortaleza sean a la altura de lo que
Campeche espera y se merece.
El Centro Ecológico, una
piedra en algún zapato municipal
Recurso
mediático, preocupación real, quien puede saberlo, no obstante, un regidor de oposición aprovechó la circunstancia de la muerte de un
zorro plateado en el Centro Ecológico para enderezar una acusación en contra
del propio presidente municipal por lo que calificó como negligencia que podría
atentar contra la vida de la fauna que ahí se aloja.
El
asunto, llevado y traído, tal vez hubiera sufrido muerte natural en una
apuesta al olvido, a no ser por las recientes declaraciones nada menos que del
delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, quien advirtió que a pesar de que el sitio se encuentra cerrado al
público, el Ayuntamiento de Campeche es responsable del cuidado de las
instalaciones y del de los ejemplares.
El
asunto podría convertirse en una especie de papa caliente para alguno o algunos
funcionarios municipales cuyas atribuciones tengan que ver con los asuntos de
esta naturaleza. Hay que recordar que el Congreso del Estado ha expedido una ley
para la protección de los animales, lo que podría traer consigo que un simple
acto de negligencia se pudiera convertir en uno de responsabilidad.
Esperemos
que no suceda y que de una vez Campeche deje de estar rezagado por lo que se
refiere a este tipo de centros que en otras capitales, e inclusive en Ciudad
del Carmen, funcionan como zoológicos en los que al mismo tiempo que se
preservan la vida y la seguridad de las especies, se brindan momentos de económico
e instructivo solaz a la población.
¡Ojalá
sirva la experiencia y la advertencia no caiga en saco roto!.

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