Como
parte de este comentario, permítaseme recordar a un viejo amigo, enorme
periodista y maestro de ellos; mucho más que todo, grande como ser humano,
Edilberto Soto Angli, Beto Soto para más señas.
Tuvo
la gentileza de cobijar mis pergeños en sus revistas “Edzná” y después
“Hoop’Kin”. Cada ocasión solicitaba su consejo, y cada vez su invariable
cuan jocosa respuesta: “a ver qué se te ofrece
muchacho, pero te va a costar dos que tres con Chucho”.
Y
ahí estaba con él y con Chucho, terco afán por aprender, porque tengo que
reconocerlo, mi eterna preocupación consistía -consiste-, en lo difícil que
resulta empezar una historia, pero mucho más complicado, encontrar la manera
de terminarla; de encima, mi reiterado
afán por el uso de la primera persona.
“¡Ah!; no te preocupes
muchacho, tú escribe en primera persona cuantas veces quieras, sólo no seas
parte fundamental de la historia, a menos que quieras ser escritor, no
periodista”. Y vaya que no
soy periodista, y vaya que tampoco soy escritor. Ya lo he dicho, lo reitero, si
acaso “escribidor”, parafraseando una anécdota de moda.
“No hagas escritos muy largos, porque a la segunda
cuartilla produces sueño”, decía Beto Soto con su acostumbrada sonrisa
bonachona; “pero si eres terco y te
empeñas en escribir mucho, busca un estilo que te permita ser variado y que
además se pueda leer una fracción o toda tu columna sin perder el hilo de lo
que dices”.
Con
la idea de Beto y comentarios familiares, surgió y está a punto de terminar un
año más de vida de “De mucho, un poco… y
algo más”, que a decir verdad, algo tiene que ver su nombre con alguna
experiencia semejante narrada por Edilberto “en un espacio de ochenta por ochenta, frente a dos que tres, con Chucho”.
En
ese orden de ideas y a unos cuantos días de que concluya este bienaventurado
para muchos, desafortunado para otros dos mil diecisiete, quisiera decir algo a
quienes me favorecen con su lectura en El
Sur, con el atisbo a mi creación, el blog ”Desde la Azotea”, y a algún otro espacio que tan amablemente brinda
hospitalidad a mis líneas.
Deseo
a todos y cada uno de quienes me regalan unos minutos de su atención cada
semana, también al resto de la humanidad, que se haya cumplido cabalmente aquel
dicho de los abuelos: “años nones, años
de dones”, y que los viejos se hayan equivocado al afirmar que: “años pares años de avatares”.
Con
el favor de Lo Más Alto, que para todos el dos mil dieciocho sea un año
venturoso.
Momento de filosofar y de
hablar de física y de política
Del
griego, Filosofía se compone de dos vocablos: philos, que significa amor, y sophia
que quiere decir pensamiento, sabiduría, conocimiento. Filosofía significaría
amor por los altos valores del pensamiento, de la sabiduría y del conocimiento.
Sirva entonces el término filosofar para aplicarlo a cualquier terreno del
pensamiento humano. Pensar, orientar, es pues, filosofar, y a eso le entramos
hoy.
La Física por su parte, “Es la ciencia que estudia las propiedades de la materia y
de la energía y establece las leyes que explican los fenómenos naturales”, así
se conocía esta ciencia en las viejas clases de primaria de mi inolvidable
escuela “18 de Marzo”, hasta que, por razones de la profundización en las
teorías de Albert Einstein, se adicionaron conceptos tales como “… excluyendo los que
modifican la estructura molecular de los cuerpos”; ya saben, esas cosas de
desintegración del átomo y otras cuestiones que antes de Iroshima ni idea se
tenía de ellas.
De
esa Física, de la antigüita de la primaria, recordamos aquel experimento que
consiste en arrojar un objeto a un cuerpo de agua, procurando hacerlo desde una
orientación de plano inclinado. Se puede observar que el objeto una, dos o más
veces, toca la superficie y avanza hasta depositarse en el fondo.
A
cada golpe en la superficie líquida, alrededor del objeto se van formando una
especie de círculos concéntricos que comienzan pequeños y luego van
expandiéndose y haciéndose más grandes y cada vez más difusos, hasta casi
desvanecerse; en su camino se van entremezclando hasta convertirse en una extensa
red de líneas y círculos traslapados que engañan a la vista.
Es
pues, en un momento de filosofar, concluir en que estos círculos concéntricos
explicados en la Física, adaptados y aplicados a la política, pueden serlo
también los grupos que los personajes destacados van dejando en su caminar, que cual círculos concéntricos, van desde el más pequeño y más cercano
hasta el más alejado, sin que con esto se pierda la coherencia y la proximidad con el objeto, en
este caso, sujeto que originó la onda expansiva.
Vaya
manera de abusar de la Filosofía y de la Física, y vaya manera de meterse en
berenjenales de la política, recóndito misterio; por lo cual aterrizamos la
idea en lo que está sucediendo por estos días en México y en Campeche.
Lo
que hubiera querido abordar con mayor claridad y amplitud, lo dejo para la primeras
semanas del dos mil dieciocho, cuando usted y yo ya sepamos quienes del primer círculo concéntrico no aparecerán por
sus oficinas a partir de la primera hora del nuevo año, como no sea para recoger sus
pertenencias y despedirse de los que fueron sus compañeros de trabajo durante
los últimos dos años y tres meses.
Las gestiones de Alejandro
Moreno Cárdenas viento en popa
Así
solían decir los viejos marinos cuando sus naos precisaban de la
fuerza de los vientos y, por supuesto, de su dirección hacia el frente rumbo a un puerto seguro: “viento en popa”, es decir, aire
favorable para avanzar a casa.
Algo
de eso está sucediendo, permítaseme la marinera alegoría, en el avance y el progreso del
estado; quien ha sido llamado desde siempre “el mejor amigo de Campeche”, el
presidente Enrique Peña Nieto, ha respondido favorablemente a las incansables
gestiones del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas.
Ya
se ha dicho que pensar en el turismo como invaluable apoyo para el despegue, es
una apuesta segura en un estado como Campeche, tan lleno de historia, tan rico
en atractivos y con un pasado prehispánico que existe casi exclusivamente en el
sureste del país.
Será
el año entrante que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, además de
concluir con la avenida costera de entrada a la ciudad desde el oriente, dé
inicio a los trabajos de rehabilitación y mejoramiento de la carretera federal
que va de Campeche hasta la zona arqueológica de Edzná.
La
SCT y la representación del Instituto Nacional de Antropología e Historia están
haciendo el delineado de los trazos de la ruta que permitan preservar la
multitud de vestigios arqueológicos que pueblan el trayecto. Ya ha sido
determinada la posibilidad de que algunos de ellos, por el paso de los
siglos, se encuentren enterrados en la zona, de ahí el cuidado de localizarlos y
resguardarlos.
Desde
el desvío en el poblado de Chiná pasando por el crucero a Tixmucuy, Hool y
Edzná, la vía es parte del trazo carretero que como se recordará, fue uno de
los proyectos expuestos por el gobernador al arranque de su administración. Los trabajos a punto de iniciar, con la costera, el distribuidor vial, el puente de
Carmen, la ampliación del malecón y otras obras, están a la vista de todos; hace mucho tiempo
partieron del proyecto y la maqueta al terreno y se convirtieron en construcciones en proceso.
Convivio decembrino con medios de comunicación
Ahí
estuve como muchos, pero no por iniciativa graciosa, antes bien, atendiendo una amable invitación de quienes manejan las cuestiones de medios en el
gobierno de Moreno Cárdenas, principalmente del caballeroso Walter Olivera
Valladares. Walter alegró mi día con su saludo y su coloquial: “Jefe, qué bueno que veniste”. Su
comentario me hizo sentir a la vez que halagado, esperanzado en obtener el
carrito rojo en exhibición, o ya de a perdida una modesta lap top para escribir
mis líneas. ¡Ni uno ni la otra!.
Era
la primera vez que acudía a un evento de esta naturaleza y la verdad que no
pude menos que sorprenderme con la noticia de que había alrededor de mil entusiasmados
asistentes entre propietarios, administradores, articulistas, reporteros,
locutores, camarógrafos, fotógrafos, etc. No sé, pero me parecieron muchos.
Total,
regresé a casa satisfecho con el trato de algunos jóvenes protagonistas
de la política del actual sexenio a quienes conozco desde niños, como Walter,
como el amable Claudio Cetina Gómez que representó al gobernador en el evento, y
a quien después de mucho tiempo de no verlo, tuve la oportunidad de saludarlo
dos veces en veinticuatro horas.
También
a Ernesto Castillo Rosado, ya más fogueado en la política y mejor orador, con
los pies bien firmes en el piso y en la presidencia estatal del partido más
activo en los tiempos actuales.
Ha
de estar satisfecho el dirigente priista de que sus propuesta de examinar
física y mentalmente a los candidatos a cargos de elección popular esté ya
rondando en los planes de las autoridades electorales como fuerte posibilidad,
habida cuenta de que quien aspire a un cargo, sobre todo al de presidente
del país, debe llegar en plenitud de facultades y sin
riesgos de cometer errores o dislates que paguemos todos.
Gracias
por su lectura y miles de disculpas por abusar del yo en esta ocasión.

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