sábado, 23 de diciembre de 2017

DE MUCHO, UN POCO/A mis lectores con gran afecto



Como parte de este comentario, permítaseme recordar a un viejo amigo, enorme periodista y maestro de ellos; mucho más que todo, grande como ser humano, Edilberto Soto Angli, Beto Soto para más señas. 
Tuvo la gentileza de cobijar mis pergeños en sus revistas “Edzná” y después “Hoop’Kin”. Cada ocasión solicitaba su consejo, y cada vez su invariable cuan jocosa respuesta: “a ver qué se te ofrece muchacho, pero te va a costar dos que tres con Chucho”.
Y ahí estaba con él y con Chucho, terco afán por aprender, porque tengo que reconocerlo, mi eterna preocupación consistía -consiste-, en lo difícil que resulta empezar una historia, pero mucho más complicado, encontrar la manera de  terminarla; de encima, mi reiterado afán por el uso de la primera persona. 
“¡Ah!; no te preocupes muchacho, tú escribe en primera persona cuantas veces quieras, sólo no seas parte fundamental de la historia, a menos que quieras ser escritor, no periodista”. Y vaya que no soy periodista, y vaya que tampoco soy escritor. Ya lo he dicho, lo reitero, si acaso “escribidor”, parafraseando una anécdota de moda.
No hagas escritos muy largos, porque a la segunda cuartilla produces sueño”, decía Beto Soto con su acostumbrada sonrisa bonachona; “pero si eres terco y te empeñas en escribir mucho, busca un estilo que te permita ser variado y que además se pueda leer una fracción o toda tu columna sin perder el hilo de lo que dices”.
Con la idea de Beto y comentarios familiares, surgió y está a punto de terminar un año más de vida de “De mucho, un poco… y algo más”, que a decir verdad, algo tiene que ver su nombre con alguna experiencia semejante narrada por Edilberto “en un espacio de ochenta por ochenta, frente a dos que tres, con Chucho”.
En ese orden de ideas y a unos cuantos días de que concluya este bienaventurado para muchos, desafortunado para otros dos mil diecisiete, quisiera decir algo a quienes me favorecen con su lectura en El Sur, con el atisbo a mi creación, el blog ”Desde la Azotea”, y a algún otro espacio que tan amablemente brinda hospitalidad a mis líneas.
Deseo a todos y cada uno de quienes me regalan unos minutos de su atención cada semana, también al resto de la humanidad, que se haya cumplido cabalmente aquel dicho de los abuelos: “años nones, años de dones”, y que los viejos se hayan equivocado al afirmar que: “años pares años de avatares”.
Con el favor de Lo Más Alto, que para todos el dos mil dieciocho sea un año venturoso. 

Momento de filosofar y de hablar de física y de política 
Del griego, Filosofía se compone de dos vocablos: philos, que significa amor, y sophia que quiere decir pensamiento, sabiduría, conocimiento. Filosofía significaría amor por los altos valores del pensamiento, de la sabiduría y del conocimiento. Sirva entonces el término filosofar para aplicarlo a cualquier terreno del pensamiento humano. Pensar, orientar, es pues, filosofar, y a eso le entramos hoy.
La Física por su parte, “Es la ciencia que estudia las propiedades de la materia y de la energía y establece las leyes que explican los fenómenos naturales”, así se conocía esta ciencia en las viejas clases de primaria de mi inolvidable escuela “18 de Marzo”, hasta que, por razones de la profundización en las teorías de Albert Einstein, se adicionaron conceptos tales como “… excluyendo los que modifican la estructura molecular de los cuerpos”; ya saben, esas cosas de desintegración del átomo y otras cuestiones que antes de Iroshima ni idea se tenía de ellas.
De esa Física, de la antigüita de la primaria, recordamos aquel experimento que consiste en arrojar un objeto a un cuerpo de agua, procurando hacerlo desde una orientación de plano inclinado. Se puede observar que el objeto una, dos o más veces, toca la superficie y avanza hasta depositarse en el fondo.
A cada golpe en la superficie líquida, alrededor del objeto se van formando una especie de círculos concéntricos que comienzan pequeños y luego van expandiéndose y haciéndose más grandes y cada vez más difusos, hasta casi desvanecerse; en su camino se van entremezclando hasta convertirse en una extensa red de líneas y círculos traslapados que engañan a la vista.
Es pues, en un momento de filosofar, concluir en que estos círculos concéntricos explicados en la Física, adaptados y aplicados a la política, pueden serlo también los grupos que los personajes destacados van dejando en su caminar, que cual círculos concéntricos, van desde el más pequeño y más cercano hasta el más alejado, sin que con esto se pierda la coherencia y la proximidad con el objeto, en este caso, sujeto que originó la onda expansiva.
Vaya manera de abusar de la Filosofía y de la Física, y vaya manera de meterse en berenjenales de la política, recóndito misterio; por lo cual aterrizamos la idea en lo que está sucediendo por estos días en México y en Campeche.
Lo que hubiera querido abordar con mayor claridad y amplitud, lo dejo para la primeras semanas del dos mil dieciocho, cuando usted y yo ya sepamos quienes del primer círculo concéntrico no aparecerán por sus oficinas a partir de la primera hora del nuevo año, como no sea para recoger sus pertenencias y despedirse de los que fueron sus compañeros de trabajo durante los últimos dos años y tres meses. 

Las gestiones de Alejandro Moreno Cárdenas viento en popa 
Así solían decir los viejos marinos cuando sus naos precisaban de la fuerza de los vientos y, por supuesto, de su dirección hacia el frente rumbo a un puerto seguro: viento en popa, es decir, aire favorable para avanzar a casa.
Algo de eso está sucediendo, permítaseme la marinera alegoría, en el avance y el progreso del estado; quien ha sido llamado desde siempre “el mejor amigo de Campeche”, el presidente Enrique Peña Nieto, ha respondido favorablemente a las incansables gestiones del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas.
Ya se ha dicho que pensar en el turismo como invaluable apoyo para el despegue, es una apuesta segura en un estado como Campeche, tan lleno de historia, tan rico en atractivos y con un pasado prehispánico que existe casi exclusivamente en el sureste del país.
Será el año entrante que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, además de concluir con la avenida costera de entrada a la ciudad desde el oriente, dé inicio a los trabajos de rehabilitación y mejoramiento de la carretera federal que va de Campeche hasta la zona arqueológica de Edzná.
La SCT y la representación del Instituto Nacional de Antropología e Historia están haciendo el delineado de los trazos de la ruta que permitan preservar la multitud de vestigios arqueológicos que pueblan el trayecto. Ya ha sido determinada la posibilidad de que algunos de ellos, por el paso de los siglos, se encuentren enterrados en la zona, de ahí el cuidado de localizarlos y resguardarlos.
Desde el desvío en el poblado de Chiná pasando por el crucero a Tixmucuy, Hool y Edzná, la vía es parte del trazo carretero que como se recordará, fue uno de los proyectos expuestos por el gobernador al arranque de su administración. Los trabajos a punto de iniciar, con la costera, el distribuidor vial, el puente de Carmen, la ampliación del malecón y otras obras, están a la vista de todos; hace mucho tiempo partieron del proyecto y la maqueta al terreno y se convirtieron en construcciones en proceso. 

Convivio decembrino con medios  de comunicación 
Ahí estuve como muchos, pero no por iniciativa graciosa, antes bien, atendiendo una amable invitación de quienes manejan las cuestiones de medios en el gobierno de Moreno Cárdenas, principalmente del caballeroso Walter Olivera Valladares. Walter alegró mi día con su saludo y su coloquial: “Jefe, qué bueno que veniste”. Su comentario me hizo sentir a la vez que halagado, esperanzado en obtener el carrito rojo en exhibición, o ya de a perdida una modesta lap top para escribir mis líneas. ¡Ni uno ni la otra!.
Era la primera vez que acudía a un evento de esta naturaleza y la verdad que no pude menos que sorprenderme con la noticia de que había alrededor de mil entusiasmados asistentes entre propietarios, administradores, articulistas, reporteros, locutores, camarógrafos, fotógrafos, etc. No sé, pero me parecieron muchos.
Total, regresé a casa satisfecho con el trato de algunos jóvenes protagonistas de la política del actual sexenio a quienes conozco desde niños, como Walter, como el amable Claudio Cetina Gómez que representó al gobernador en el evento, y a quien después de mucho tiempo de no verlo, tuve la oportunidad de saludarlo dos veces en veinticuatro horas.
También a Ernesto Castillo Rosado, ya más fogueado en la política y mejor orador, con los pies bien firmes en el piso y en la presidencia estatal del partido más activo en los tiempos actuales.
Ha de estar satisfecho el dirigente priista de que sus propuesta de examinar física y mentalmente a los candidatos a cargos de elección popular esté ya rondando en los planes de las autoridades electorales como fuerte posibilidad, habida cuenta de que quien aspire a un cargo, sobre todo al de presidente del  país, debe  llegar en plenitud de facultades y sin riesgos de cometer errores o dislates que paguemos todos.
Gracias por su lectura y miles de disculpas por abusar del yo en esta ocasión.




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