Primera parte
Quien
haya leído alguna vez, o por lo menos oído hablar de la revista Forbes, sabrá
que se trata de una publicación especializada en el mundo de los negocios y las
finanzas. Fundada a principios del siglo pasado por Bertie Charles Forbes, tiene
su sede en la icónica Quinta Avenida de La Gran Manzana, la internacionalmente
conocida ciudad de Nueva York.
Como
sucede con muchas revistas de su tipo, Forbes tiene diseminadas por el mundo
que corresponde al bloque occidental, especie de corresponsalías que publican
artículos relacionados con los negocios y también con las finanzas locales.
México no podía ser la excepción.
De
una hojeada a antiguas ediciones, se puede apreciar que durante décadas, un
tema de gran interés lo constituyó la pesada carga que representaba la
engorrosa tramitología y el capital mermado por los gastos no previstos y la
espera. Independientemente y como carga adicional, la corrupción y el absurdo
extra de la “mordida”, el “cochupo” y otras “lindezas” que se tornaban en
asfixiante presión para el desalentado negociante.
Los
trámites que en otras latitudes podían realizarse de manera inmediata y en sólo
dos, o máximo tres días, en México solían dilatarse por semanas, meses y en
ocasiones hasta años. Oficios con miles de copias -mordidas-, sellos de
autorización parcial -mordidas-, visitas de inspección -mordidas-, autorización
final -mordidas-, acababan dejando seco y sin ánimo al iluso aspirante a
comerciante o prestador de servicios, obligándolo a abandonar sus propósitos, o
bien desarrollarlos desde la informalidad.
En
la actualidad -y esas son acciones que cuentan aunque no quieran ser contadas-,
es más rápido y sencillo abrir un negocio en cualquier estado de la república.
Con algunas diferencias mínimas, los
trámites son los mismos y cuestan casi igual. Si algo diferencia a las
entidades, son los apoyos que sus autoridades brindan, que pueden ir desde
préstamos con tasas blandas, tasas cero, e inclusive recursos a fondo perdido,
como es el caso de Campeche.
Retornando
al tema, en el momento actual, según señala Forbes México, lo que antes era
tardado y tremendamente complicado, se ha reducido a solamente cinco aspectos
que pueden señalarse de manera breve y general:
Permiso
de Uso de Suelo
Se
otorga en las cabeceras municipales con muy semejantes requisitos que no
resultan ni caros ni complicados y no exceden de una semana para su obtención.
Los pagos suelen no exceder de los mil pesos.
Aviso
de Declaración de Apertura
Es
gratuito y se efectúa en el mismo municipio, con la opción de poder hacerlo por
internet.
Licencia
de Funcionamiento
Algunos
no lo requieren por su giro, limitándose a locales de “alto impacto” que
expendan bebidas alcohólicas con alimentos y presten servicios de hospedaje,
etc. Es el más caro y se reduce a esa clase de establecimientos.
Anuncio
exterior
Este
trámite también se realiza en las cabeceras municipales. Su costo es variable y
su autorización se ajusta a las disposiciones locales en materia de imagen urbana.
La
inscripción al Registro Federal de Contribuyentes
Esa
disposición, finalmente, es la piedra angular de cualquier actividad, sea esta
comercial o de servicios; sea también como persona física o ente moral, con
excepciones según el giro.
En el caso del transporte de
seres humanos y por lo que se refiere a Campeche, se requiere además el
consentimiento de la autoridad reguladora de la actividad, el Instituto Estatal
del Transporte.
Es
comprensible que esta instancia (IET), norme y regule dicha actividad con base en
las funciones y en las atribuciones que el Congreso del Estado ha dispuesto. Su
cumplimiento obligado debe ser vigilado por el Instituto; las sanciones por su
desacato corren a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección a la
Comunidad, y las multas que se generen corresponden a la Secretaría de Finanzas
que procurará su exacto cumplimento por los medios legales a su alcance.
(Continuará).
La Navidad, el Año Nuevo, la
política y la grilla
Cierto
es que según la tradición milenaria, estas fechas -Navidad y Año Nuevo-, son épocas
para el solaz y el disfrute con la familia y, aunque suene hueco y sin mucho
sentido, como frases hechas y peor, lugares comunes -demasiado comunes y
trillados-, tiempos para “reflexionar”, para desear bienes y expresar parabienes al
prójimo, y para efectuar “sesudas” elucubraciones en pro de la santidad y la paz universal.
Esta
vez, ojalá sea la última, también ha sido destinado ese tiempo precioso para
las precampañas que si bien se observa y se deduce de su prefijo (pre),
no se trata de actividades políticas abiertas a la población, ni son para
solicitar el voto; más bien, están dirigidas a militantes y simpatizantes de los partidos. Su
fin principal, eliminar del término el
citado prefijo y convertir a los precandidatos en candidatos.
Caras,
insustanciales, aburridas, dispendiosas, qué más se puede decir de ellas; no han servido para
otra cosa que no sea para la grilla, además del derroche de recursos públicos. Su afán
principal, criticar a los oponentes que todavía no lo son. También para mostrar rostros “angelicales”
de quienes pretenden algún cargo.
Que
ya no se realicen este tipo de gastos innecesarios cuyos fondos podrían destinarse a paliar problemas urgentes de la población.
Mejor esperar las campañas de las que se esperan jornadas de especie de guerra
universal en las que habrá de todo, aunque se anhela el propósito, la
propuesta y el compromiso de hacer las cosas bien. Escuchar cómo se piensa
hacerlas, sin eufemismos ni mentiras por parte de quienes resulten ganadores.
Esto
solamente es un buen deseo, ojalá que a partir del próximo febrero los
candidatos que sin ser adivinos ya sabemos quiénes serán, tengan algo
interesante que decir a los mexicanos.
… Y ALGO MÁS
Sesión de trabajo del Grupo
de Coordinación de Seguridad
Poco
antes de finalizar el mes de diciembre, presidida por el gobernador Alejandro
Moreno Cárdenas y por el secretario general de gobierno, Carlos Miguel Aysa
González, el Grupo de Coordinación de Seguridad celebró la última sesión
correspondiente al año dos mil diecisiete.
Esta
agrupación que componen la Zona Militar, la Tercera Región Naval, la delegación
de la Procuraduría General de la República, la Fiscalía General del Estado, la
Secretaría de Seguridad Pública y la Secretaría Ejecutiva del Consejo Estatal
de Seguridad Pública, está destinada a una efectiva vigilancia que permita
preservar la tranquilidad en el Estado.
Moreno
Cárdenas reiteró su reconocimiento al Grupo de Coordinación por la labor que ha
realizado para que en el Estado prevalezca un ambiente de tranquilidad. “mi llamado es que sigamos trabajando en
equipo, pues es la única manera de dar pasos decisivos contra la delincuencia y
asegurar un clima de paz en Campeche”, señaló en esa ocasión el gobernador,
quien agregó que, “Tuvimos una Nochebuena
tranquila, esperamos lo mismo para el año nuevo”.
Al
campechano común, al hombre de la calle -usted y su vecino, su amigo o su
pariente-, los que sin otro remedio tienen que recorrer calles y caminos para
ganarse el sustento, o bien para llevar
o acompañar a su pareja al trabajo y a sus hijos a la escuela, nada los
sobresalta más que escuchar el sonido de una patrulla, o el
ulular de la sirena de una ambulancia.
Imagine
usted que vive en medio de esta paz provinciana tan propia del sureste, y que
repentinamente y por motivos de trabajo le fuera comunicado que por cierre de
su fábrica o su ensambladora, o por políticas oficiales, ha sido cambiado su
lugar de trabajo a una población del centro o del norte del país.
Puede
asegurar que desde ese momento, su vida habrá cambiado y lo habrá hecho para
siempre. No más caminar en el malecón, ni acudir en la madrugada al mercado, ni
recorrer el Centro Histórico, ir a una plaza, al circo o al cine con la
familia. No más saber que sus hijos adolescentes andan con los amigos en
diversiones sanas.
No
muy lejos, a unos cuantos cientos de kilómetros, los poblados de algunos
municipios y ciudades del centro y del norte del país, antes industriosos y
refugio de cientos de miles de trabajadores de ranchos, de comercios, de
fábricas y maquiladoras, ahora viven encerrados en sus casas al caer la tarde,
terriblemente angustiados cada que vez que escuchan tableteos de ametralladoras y
disparos de armas de fuego.
Los
autores de atrevidas críticas en redes sociales que se quejan por un robo
a casa habitación, por el atraco de uno de los llamados “moto
ratones”, o de un asalto nocturno a alguna farmacia o una tienda de
conveniencia; esos que ofenden a los policías por una multa de tráfico o por
una retención por manejar en estado inconveniente, no saben lo que es vivir en
la zozobra de salir de casa sin la certeza de regresar a ella.
Los
que culpan de todo a las autoridades de cualquier nivel y acusan vivir casi en
la antesala del infierno, con el mayor respeto, pero no queda de otra que contradecirlos. Campeche es y
esperamos que por muchos años más lo siga siendo, uno de los estados más
tranquilos del país, y en el que mayor esfuerzo despliegan las autoridades para
preservar su prestigio.
Complace
saber que a pesar de que existen faltas y delitos de los que ningún lugar del
mundo escapa, aún los países con los más prestigiados cuerpos de policía, el
estado de Campeche presenta una disminución en incidencia delictiva de un siete
por ciento con respecto a otros años según cifras oficiales. Esto permite que
continuemos siendo el estado con menor delincuencia en el país.
Al
reconocimiento del gobernador Moreno Cárdenas al Grupo de Coordinación por la
labor que ha realizado para que en el estado prevalezca un ambiente de
tranquilidad debe unirse el reconocimiento de todos aquellos campechanos que
quieren a su estado, a su ciudad, y quieren el mejor ambiente para sus
familias.
“Mi llamado es que sigamos trabajando en equipo,
pues es la única manera de dar pasos decisivos contra la delincuencia y
asegurar un clima de paz en Campeche”, diría y diría bien el
gobernador.
Es poco el amor para gastarlo
en celos
No
se trata de sospechar de nadie, mucho menos de insinuar siquiera que hubiera
habido algún tipo de colusión, pero mueve por lo menos a la inquietud el robo
con violencia perpetrado recientemente, no en contra de un trabajador del
Ayuntamiento, no en perjuicio del Sistema Municipal de Agua Potable y
Alcantarillado o del Ayuntamiento de Campeche.
Por
supuesto que no fue en contra de ellos,
esta acción que se inscribe en los libros contables del Smapac tal vez como una
pérdida de capital, se está cometiendo en contra de todos los campechanos que
con su pago puntual del servicio o el de cualquier impuesto o derecho están
contribuyendo a la buena marcha de la administración del municipio.
No
sería justo si el asunto se echa al olvido y se archiva como sucedió hace
algunos años con el robo de una cantidad mucho mayor directamente a las cajas
del Ayuntamiento, sin que a la presente fecha se sepa bien a bien si hubo algún
sospechoso, la manera en qué ocurrió, y como se justificó el faltante.
Sirva
la experiencia por lo menos para que se tomen medidas convenientes que vayan
más allá de que un trabajador transporte una suma considerable sin protección
personal, sin seguro alguno y, principalmente, que esto sirva para que de una
vez se contraten los servicios de alguna empresa de transporte
de valores que como hemos visto, lo realiza personal especializado, y también
armado hasta los dientes.
Claro
está, lo anterior sin perjuicio del debido desahogo de la investigación que se
siga en contra de los presuntos responsables.

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