sábado, 24 de marzo de 2018

DE MUCHO, UN POCO/La división de los poderes



Cita de hoy para el filósofo y literato francés Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu. Su libro publicado a la mitad del siglo XVIII (1748), el más influyente en la larga historia de la filosofía política. Presente en cualquier ámbito, en especial en el de la carrera de derecho: El Espíritu de las Leyes.
El objetivo del texto literario del pensador galo consistía primordialmente en evitar los abusos del poder y los de aquellos que indebidamente lo detentan. Casi nunca expresado tal motivo de manera explícita por los maestros de la materia de Teoría del Estado, menos, claro está y se entiende, por quienes lo ejercen.
Muchos de los que se encuentran en una posición de poder, por cuestiones humanas, sienten inclinación por el abuso, aunque la razón o las leyes los hagan percibir sus propios límites. El abuso del poder -decía Montesquieu-, se evita enfrentando al poder con el poder mismo. Sólo éste puede frenarlo, pensaba el Barón.
Su teoría de la separación de los poderes tiene a la libertad como objetivo,  porque la libertad política de un ciudadano depende de la tranquilidad que nace de la opinión que cada uno tiene de su propia seguridad. Se necesita de un gobierno que garantice que ningún ciudadano pueda temer nada de otro, es decir, un gobierno justo y equilibrado.
Cualquier desequilibrio o prevalencia de un poder sobre los otros, o la unión de un poder con otro, resultaría notoriamente lesiva y rompería el principio de división como se conoce, en ejecutivo, legislativo y judicial.
El ejecutivo con un legislativo sumiso, representaría un ataque a la libertad y significaría la emisión y ejecución de leyes despóticas y tiránicas. Con un judicial a modo, pondría al juzgador en el papel de opresor. Monarquía o dictadura absolutista, sería el caso.
Por tanto, para evitar los abusos de la autoridad y preservar la libertad, el poder del gobierno debe ser balanceado, dividido, separado, equilibrado.
El legislador mexicano entendió la teoría “montesquiana” y concibió el artículo 39 de la Constitución General de la República que señala que: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.
Y así lo contempla en el artículo 116 de la Norma Fundamental cuando se refiere a que: “El poder público de los estados se dividirá, para su ejercicio, en Ejecutivo, Legislativo  y  Judicial,  y  no  podrán  reunirse  dos  o más  de  estos  poderes  en  una  sola persona o corporación, ni depositarse el legislativo en un solo individuo”.
Esto es que, por muy absurdo que parezca, ni una persona, ni un grupo de personas, por muy inconformes que parezcan, debe olvidar que, cualquier cambio o modificación debe hacerse por los cauces legales y por los conductos oficiales previamente creados y contemplados en la propia Constitución.
Tiene razón aunque la gente no lo quiera entender o él no lo hubiera sabido expresar, el senador que afirmó que las decisiones no las toma la gente, porque para eso ellos son los representantes de los estados federados y su voto se entiende como definitivo.
Aunado a ello, si se requiere de la población, ante la inexistencia de las figuras del plebiscito y el referendo popular, están los diputados que la representan, por el voto o por la vía de la representación proporcional. Están investidos y cuentan con las facultades constitucionales para decidir por la misma sociedad.
Está en lo correcto el senador, aunque se trata de voltear al pueblo, buscar su consenso, y no incurrir en el error que señalaba Montesquieu de una hipotética unión entre ejecutivo y legislativo para seguir los mandatos del primero. Como bien lo afirmaba el ilustre francés, este hecho derivaría en la emisión de leyes despóticas y tiránicas, monarquías o semi monarquías, dictaduras caprichosas o mandos iluminados y unipersonales. Que en México no suceda eso. ¡Nunca más!.

Las listas, dudas y certezas
En la sección política de la colaboración anterior, por cierto una de las más visitadas de la breve historia del escribidor como columnista, con más de quinientas cincuenta en un solo día, tocamos el tema del rumor generado en redes sociales acerca de los nombres de quienes serían los candidatos a legisladores federales por la vía plurinominal.
Una de las dudas que saltaban a la vista en ese listado, correspondía a la inobservancia del principio básico de la equidad de género y del porcentaje correspondiente a las mujeres. El de los jóvenes se mostraba claro e inobjetable, y así se decidió.
Al fin de cuentas, el primero se cumplió, aunque de modo inesperado. Se deduce que dependió de cercanías con el centro y con quienes desde ahí toman las decisiones. Aparentemente, al no necesitarse campaña ni voto, poco influyó la opinión del electorado campechano.
Extrañeza, por decirlo de alguna manera, un Ernesto Castillo Rosado soslayado a pesar de su posición de dirigente estatal, su crecimiento político y su eficiente manejo de las cosas del partido. Por sus méritos personales y como presidente en turno, se le consideraba con derecho como había sucedido en el pasado. Ejemplos hay muchos y sería prolífico enumerarlos.
Donde sí se dio una sorpresa -mayúscula-, es en el caso del dirigente sindical isleño, cuestionado y con expedientes abiertos en la fiscalía por serias acusaciones en su contra, se esperaba otro desenlace.
Lo que entendemos es que se dio una especie de movimiento a cambio de que su dirigente máximo ya no figurará en las listas de pluris después de saltar muchas veces de una cámara a otra. No queremos decir que salimos de Guatemala para entrar a guate-peor, ¡claro que no!.

… Y ALGO MÁS 

El presidente vendrá a Campeche en abril 
Lo dijo convencido el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas durante la semana, en el mes de abril visitará Campeche el presidente Enrique Peña Nieto. Vendrá el jefe del ejecutivo federal como es su costumbre, a dar buenas nuevas.
No es para menos para los campechanos la creación de dos importantes polos de desarrollo como son las anheladas Zonas Económicas Especiales, a instalarse en Carmen y en Champotón, Seybaplaya para ser precisos. Constituyen un rotundo triunfo, sobre todo si se considera que además de las más grandes, se instalarán en el único estado que contará con dos de ellas.
Mejor aún si se considera que inicialmente Campeche no estaba contemplado entre las entidades que habrían de beneficiarse con estos instrumentos de desarrollo regional, y fue la perseverancia y la tenacidad del joven ejecutivo que convirtió lo negativo en un virtuoso resultado. Claro está que esto no hubiera sido posible sin el gesto amistoso del primer mandatario nacional.
Faltan algunos detalles y los últimos ajustes, opina Moreno Cárdenas, y para el efecto habrá reuniones y muchas acciones para lograr que con el anuncio que hará el presidente de las nuevas ZEE, se genere certeza y certidumbre.
Firme también en su afán de ser agradecido con quienes hacen algo por el estado, no dejó el gobernador de reconocer junto con el respaldo de Peña Nieto, el de los empresarios, campechanos a través del Consejo Coordinador Empresarial, de las cámaras y colegios, y de todas y cada una de las agrupaciones que representan.
Se contempla la posibilidad de la incursión de dos nuevas empresas navieras y la suscripción de convenios y acuerdos entre el gobierno estatal y los sectores educativo y empresarial, y los que tienen que ver con llegada de elegantes hoteles flotantes llamados cruceros. Vendrán nuevas inversiones, generación de empleos y otros beneficios.
Los campechanos de buena fe, los que creen en su estado y confían en un futuro promisorio para sus familias, confían también en su gobernador y en su trabajo comprometido. Habrá otros que por el contrario, rogarán por el fracaso y por un estado decadente. Afortunadamente son los menos y afortunadamente también, sabemos quiénes son. 

El programa de obras no se detiene 
Al parecer, pronto llegará a Campeche una nueva e importante inversión por alrededor de doscientos millones de pesos destinados a la ampliación de veinte kilómetros de la carretera que conduce desde la ciudad de Campeche hasta la zona arqueológica de Edzná.
Esta obra, como se recordará, estuvo incluida en el paquete presentado por el gobernador Moreno Cárdenas justamente al inicio de su administración, junto con otras en ejecución y marcado avance como el puente De la Unidad, el distribuidor vial La Ría, la ampliación  del malecón, la carretera costera, y otras más.
La obra carretera que se ejecutará, contribuirá a una mejor comunicación hacia el importante centro ceremonial, segunda muestra de nuestro pasado precortesiano. Contribuirá también al mayor desarrollo del turismo local y por ende a la dinamización de esa importante industria, y al progreso de los que se dedican a la actividad, empresarios y trabajadores.
Por su parte, como un asunto paralelo y de gran importancia para los peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas y pasajeros de autobuses que entran a la ciudad y salen de ella, una vez salvado el inconveniente de la suspensión por parte de las autoridades del ramo y una vez los constructores con la manifestación de impacto ambiental en sus manos, la obra de la avenida costera reiniciará y retomará su ritmo habitual.
Por su parte, la Codesvi, antes Invicam, proyecta ejercer el presente año un techo de dos mil créditos para la vivienda, de los que ya se encuentran ochenta autorizados. Muchos de estos créditos estarán destinados al financiamiento de viviendas de bajo costo para familias de escasos recursos.
Con estas y otras obras en proceso o en gestión, se espera que la inyección económica que aportará, dinamice la economía, contribuya a desarrollar la economía local, y a silenciar -aunque sea un poco- el alarido vociferante de quienes apuestan a que al Campeche de todos le vaya mal, para el beneficio político de unos cuantos. 

El asunto de los baldíos y las casas abandonadas 
Nos hemos referido al tema en varias ocasiones -muchas-, la última de ellas a mediados del mes de octubre del año anterior, refiriéndonos a los lotes baldíos enmontados y llenos de basura, y las casas abandonadas del centro de la ciudad.
Nos atrevimos a proponer a la autoridad municipal un programa permanente e integral de rescate, que permita el uso racional y controlado de los espacios ruinosos. Incluso contemplamos la expropiación por causa de utilidad pública, y la concesión a empresarios para darles un buen uso a las viejas casonas inútiles de nuestro bello Centro Histórico.
Claro está que el programa propuesto debe ser muy cuidadoso y contemplar la opinión de especialistas, desde los de imagen urbana hasta los de derecho, para buscar alternativas viables sin afectar dramáticamente a terceros, porque no es lo mismo aquel que adquiere un terreno para dejar un legado a su familia, que el que lo hace con el fin de especular a futuro con la venta.
Hasta donde sabemos, el candidato priista a presidente municipal, Claudio Cetina Gómez, está preparando con su equipo de trabajo un plan integral destinado a la atención de esta problemática, mismo que por respeto a los tiempos marcados por el árbitro electoral, no puede ni debe ser expuesto, bajo riesgo de ser cuestionado por actos anticipados de campaña, que este sería el caso.
Hay quienes encaramados en una posición diferente a una candidatura, están proponiendo medidas que por inviables no pueden ser tomadas en consideración. Otros en tanto, coinciden con las que hemos expuesto en este espacio.
Mejor esperamos los tiempos, y mejor aún, nos preparamos para opinar si nos es posible. 

Luis Donaldo, todavía te recordamos 
Asesino solitario, crimen de estado, nadie lo sabe -o nadie lo dice-, pero un acto de barbarie que cambió el rostro de la historia patria. Lo comentaremos con mayor amplitud. 
Los priistas, con un acto sencillo, recordaron al malogrado candidato.
 
 

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