Poblaron el planeta hace doscientos o trescientos millones de años en la llamada era Mesozoica en sus tres estadios: Triásico, Jurásico y Cretácico. Más conocido el segundo período por las cintas dirigidas por Steven Spielberg.
Inofensivos herbívoros como el braquiosaurio, e impresionantes carnívoros como el tiranosaurio rex. Reptiles en dos grandes patas, largas colas y pequeñas extremidades superiores. Cubiertos lo mismo de pelos que de plumas y con hocicos, picos y trompas.
Cómo y por qué desaparecieron es uno de los
misterios de la ciencia, aunque una de las teorías más conocidas y difundidas
es la del violento encuentro entre nuestro planeta y un gigantesco visitante
del espacio que impactó la región en la que se ubica la actual península de
Yucatán.
Cualesquiera que haya sido la causa, lo
importante es que en la larga noche de los tiempos, no coexistieron con los
seres humanos. El australopithecus, nuestro primer antepasado, apareció hace “apenas”
cuatro millones de años, a sesenta millones de la extinción de los dinosaurios.
De haber sido de otra manera, los bisabuelos remotos hubieran tenido que vivir como roedores encerrados en oscuras cuevas alimentándose de raíces, líquenes y pequeños insectos. De ese modo era el poder destructivo y de depredación de los gigantescos saurios.
De haber sido de otra manera, los bisabuelos remotos hubieran tenido que vivir como roedores encerrados en oscuras cuevas alimentándose de raíces, líquenes y pequeños insectos. De ese modo era el poder destructivo y de depredación de los gigantescos saurios.
Lo importante es que después de su
extinción, un enorme y extendido cementerio de reptiles terrestres o voladores
comenzó a cubrirse por millones de toneladas métricas de materiales que
alcanzaron kilómetros de altura.
Aunado a los acomodos de la superficie, los movimientos de la tierra y las glaciaciones, por efecto de procesos químicos prácticamente desconocidos producidos en el interior, la gran masa orgánica sepultada formó una materia oleaginosa e insoluble al agua a la que los antiguos griegos llamaron πετρέλαιον, literalmente, “aceite de roca”, después conocida como petróleo crudo, solamente crudo o, poéticamente, “oro negro”.
Aunado a los acomodos de la superficie, los movimientos de la tierra y las glaciaciones, por efecto de procesos químicos prácticamente desconocidos producidos en el interior, la gran masa orgánica sepultada formó una materia oleaginosa e insoluble al agua a la que los antiguos griegos llamaron πετρέλαιον, literalmente, “aceite de roca”, después conocida como petróleo crudo, solamente crudo o, poéticamente, “oro negro”.
La naturaleza, a veces nuestra gran aliada,
dotó a la “cornucopia” del territorio nacional, de un gigantesco océano subterráneo
de este material, al que el vate jerezano y zacatecano Ramón López Velarde cantó en los
versos de su “Suave Patria”, desgranando en palabras lo que sería soberanía y
destino: “El Niño Dios te escrituró un
establo, y los veneros del petróleo el diablo”.
A consecuencia de la acción de la presión,
de la temperatura y de otros fenómenos físicos y químicos, el oleoso líquido muestra variantes de color y viscosidad. Los crudos son más o menos
apreciados, más o menos caros, pero todos utilizables para la actividad
moderna.
El petróleo está presente en la fabricación de gasolinas y otros combustibles cuya existencia se liga a la industria y al transporte, pero también, a la vida más cómoda de la sociedad que los utiliza tanto para alumbrarse como para procurarse calor en el invierno y fresco en el verano.
El petróleo está presente en la fabricación de gasolinas y otros combustibles cuya existencia se liga a la industria y al transporte, pero también, a la vida más cómoda de la sociedad que los utiliza tanto para alumbrarse como para procurarse calor en el invierno y fresco en el verano.
El oro negro es fundamental en la política internacional como moneda de cambio por su condición de materia prima. Hace a los países fuertes o débiles, y ser considerados
o no entre las economías mundiales como potencias, o bien, los ubica entre los eufemísticamente
denominados mercados emergentes. También, en la política interior, el petróleo
y sus derivados pueden ser lo mismo pilar fundamental, piedra de toque que
motivo de crisis recurrentes.
En nuestro país, como ocurre con
otros ligados al petróleo, lo que sucede en el subsuelo, repercute en la
superficie y se traduce lo mismo en progreso y bienestar que en cadenas de
amargura; así ha sucedido en ciertas naciones que se han desangrado en guerras
fratricidas por la posesión del recurso que generan los “veneros diabólicos”.
La política entonces, de ninguna manera
puede estar desligada de las consecuencias de tener petróleo. Una carta
mal jugada, una acción inconveniente, un acto inoportuno, una
estrategia fallida o fuera de contexto, llevan al fracaso, a la derrota,
y a vivir, claro que sí, tiempos de incertidumbre.
No ha dejado de darse esta situación en
México y esperamos que para bien, los mexicanos sepan aquilatar los tiempos y
se sitúen en el lugar que les corresponde para que el petróleo y en particular
el precio de sus derivados sea en el futuro factor de progreso antes que materia
de desconcierto y desencanto.
En este orden de ideas, tenemos un punto de
vista acerca de lo que sucedió en las pasadas elecciones, de lo cual los
dinosaurios -los cretácicos-, no pueden ser ajenos y de alguna manera
influyeron en los resultados. Esa será materia de otro comentario.
La elección del Carmen
“Con
tu escudo o sobre tu escudo”, expresaban las férreas matronas de la Lacedonia
griega a los lacónicos espartanos en la célebre batalla de las “Puertas
Calientes” del Paso de las Termópilas, con un persa Jerjes con toda la fuerza
del número y el poder y un Leónidas apasionado. Fue en la segunda de las “Médicas”.
“Tinto
en sangre y con huellas de la batalla, pero con la victoria”, exclamaban los generales romanos cuando
concluía alguna de las incursiones de sus legiones desde el Rubicón hasta las
Galias y la Hispania Ulterior. Así decían y regresaban a su territorio del
Lacio para venerar a su dios Marte y entregar los presentes obtenidos a la
majestad del César.
Sirva
la referencia histórica y la alegoría para ilustrar lo sucedido en la más bella
isla del planeta, donde un grupo de contendientes se enfrascaron en una lucha
épica para hacerse con la administración municipal que ya cambió de manos.
El
ganador, un hombre de empresa muy conocido en el medio por sus acciones, lo
mismo que por los resultados que siempre ha tenido como candidato, que lo llevaron
a una diputación local primero, después, a la diputación federal y a la
senaduría, y ahora a la presidencia de su municipio con el apoyo de los
carmelitas que lo conocen y volvieron a otorgarle su confianza, aunque sea de
manera mínima.
A
Oscar Rosas González ha de quedarle claro, seguro que sí, que si bien la
ciudadanía lo favoreció con una diferencia de poco más de doscientos votos, su
obligación de trabajar no sólo está a favor de quienes votaron por él, su
compromiso es y será con todos los habitantes de la hermosa región que está
llamada a ser una de las más importantes del país a partir de la instalación de
la sede de Petróleos Mexicanos y la puesta en marcha de la ZEE.
Que
el nuevo presidente municipal tenga muchos éxitos, pero que también, revise
bien lo que recibe y sobre todo, que no dude en aplicar la ley en donde
encuentre algo oscuro. Carmen, Campeche y México se lo reconocerán.
…Y
ALGO MÁS
En
Campeche seguimos respirando paz
El clima de tranquilidad de la entidad
refleja la confianza de la sociedad en el desarrollo del proceso democrático.
Así lo puso de manifiesto el Secretario General de Gobierno, Carlos Miguel Aysa
González. Y es verdad, a muy pocos días de concluido el singular proceso
electoral, “…continúa prevaleciendo un
ambiente de gobernabilidad y estabilidad social que vigoriza el ritmo de
trabajo y afianza la confianza para seguir avanzando en los programas de
transformación de Campeche”.
Terminada la parte operativa del proceso, de
cara a la ya iniciada siguiente fase, incluidos los recursos ante las siguientes
instancias jurisdiccionales, después de algunas manifestaciones naturales de descontento,
Campeche está regresando a su tradicional ambiente de paz.
Tiene razón Aysa cuando afirma que, “…tras la participativa jornada electoral del uno
de julio los campechanos y sus instituciones ratificaron su compromiso con la
democracia, pues por una parte, los primeros eligieron con total libertad a sus
nuevas autoridades, y las segundas han actuado respetando cabalmente la
voluntad ciudadana”.
El estado de Campeche superó con éxito la
que se auguraba una muy difícil etapa y otra vez, salvo algunas, muy contadas
excepciones en lo que se ha calificado como las “benditas redes sociales”, los campechanos
han vuelto al taller, a la oficina, a las aulas, y retomado el ritmo de su vida
cotidiana.
No puede dejar de reconocerse que
independientemente de su vocación de paz, la ciudadanía puede presumir que
cuenta con el apoyo de una fuerza de seguridad con los mayores estándares de
confiabilidad, lo que hace vigentes las expresiones del más cercano y confiable
colaborador de Alejandro Moreno Cárdenas al afirmar que, “en la entidad se sigue trabajando en tranquilidad, la gente ya decidió y
la marcha no puede detenerse, por lo que es tiempo de seguir caminando en
unidad para traer mayores beneficios a la población”.
El
próximo presidente y la CONAGO
Como ofrecimiento firme -porque merece
renglón aparte-, habremos de referirnos con amplitud al tema de la muy reciente
reunión entre Andrés Manuel López Obrador, virtual próximo presidente y la casi
totalidad de los mandatarios estatales que integran la Conferencia Nacional de
Gobernadores. Requiere tratamiento especial por su trascendencia, y así lo haremos.

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