Impensable
en la actualidad, alguna vez existió un manual dedicado al buen comportamiento en sociedad. Se trata del legendario “Manual de Urbanidad y
Buenas Maneras” escrito la segunda mitad del siglo diecinueve por un contrariado
Manuel Antonio Carreño, de ahí que también fuera conocido como “Manual de
Carreño”.
El
autor no aceptaba que las formas y las reglas sobre buenos modales y los
deberes morales para relacionarse en sociedad, estuvieran sólo del lado de los
cortesanos y los pudientes. Preocupado por las formas de comportamiento de la
mayoría que no era ni unos ni otros, se dio a la tarea de escribir el manual.
Extrañamente,
ni antes ni ahora, algún colega de don Manuel se ha ocupado de aplicar la
práctica al mundo de la política. No existe ni ha existido manual alguno en ese
sentido, aunque en cierta forma y por analogía se observen algunas técnicas de
Carreño en tan difícil arte.
Muestra
de lo anterior, lo que está sucediendo durante la “gira de agradecimiento” que
el señor Andrés Manuel López Obrador realiza por toda la República. El
presidente electo visita los estados para agradecer a la gente el apoyo que le
brindó el primero de julio, fecha de la elección.
Dicen
los que saben de esas cosas que los periplos estatales son aprovechados para lo
que comúnmente llamamos “grilla”; si podemos aplicar este socorrido término a
la actitud del inminente presidente para con los mandatarios y la clase
política de cada entidad, sin importar su filiación partidista.
Un
día en Baja California, lo mismo que al otro en Nayarit o en Hidalgo, el
próximo presidente muestra con los gobernadores una actitud relajada y de franca
camaradería; convive con ellos antes o después de anunciar la inversión que su
gobierno piensa destinar a la entidad, y les da su lugar con gran cortesía
política y extrema amabilidad.
Tal
vez lo más importante de todo es que en cada estado visitado, el partido que
llevó a Andrés Manuel López Obrador a la victoria electoral, precisamente
Morena, recibe la indicación de respetar la figura del gobernador a quien llama
“el jefe político del estado”, e
instruye a sus correligionarios a “atender
lo que él diga y consultarlo”.
Lo
anterior no es casual ni obedece a ninguna clase de modalidad, el futuro
presidente sabe que la casi olvidada instrucción de crear una nueva figura en
el organigrama oficial que sustituya a la totalidad de los delegados de las
dependencias federales y la sitúe en el papel de “superdelegado” para
coordinar los programas que se desarrollen en cada entidad, nunca ha sido del
agrado de los mandatarios, y de ello dio muestras el gobernador Alejandro Moreno
Cárdenas en su discurso del pasado siete de agosto con motivo de su tercer
informe.
Ahora,
la que se desarrolla es una cruzada encaminada a zanjar diferencias y a curar
las heridas, así como a olvidar los agravios que de uno u otro
lado pudieran haberse pronunciado durante las campañas. En fin, "operación
cicatriz" es el término que mejor la define.
Se
ha sabido que en un estado del norte de la república, el virtual presidente, enterado
de las diferencias irreconciliables que el casi “súperdelegado” está
teniendo con el ejecutivo, y los frecuentes enfrentamientos que
a diario surgen y se ventilan mediáticamente como resultado de las fricciones
surgidas durante el proceso electoral, López Obrador tomó una determinación que
podría considerarse drástica.
Sin
más y ante el asombro de la plana mayor del morenismo de ese estado, Don Andrés
casi regañó a su futuro representante cuando le ordenó delante de todos los
presente: “Quiero que respetes al
gobernador; la jornada electoral ya terminó”.
Faltan
algo menos de dos meses para que el nuevo presidente tome posesión, y en ese
lapso pueden ocurrir todavía muchas cosas. Está pendiente su visita a
Campeche en donde despacha el gobernador con quizá la voz más fuerte entre
todos los mandatarios estatales.
Alejandro Moreno Cárdenas, no se dude, es una figura muy importante
para demostrar al mundo que entre el gobierno federal y los
de los estados existe coordinación y un deseo común de sacar adelante a
este México que es de todos y no de los partidos... menos de uno solo.
El ingeniero, el nuevo, y la
sonrisa de La Gioconda
Quien
haya tenido la oportunidad de conocer recintos europeos icónicos de la cultura y las artes, sabrá que, entre los más significados, se encuentran los museos de
“El Prado” en Madrid, España, y el internacionalmente famoso “El Louvre” en la
llamada “Ciudad Lux”, París, la capital de Francia.
Habrá
experimentado una especie de escalofrío frente a las obras pictóricas de El Greco y sus extrañamente alargadas figuras; las majas de Goya; la religiosidad de las de Rubens; o las oscuras luminosidades
de Velázquez; que llevan de la serena humildad de “La Vieja Friendo Huevos” a
la arrogancia sencilla y a la vez, majestuosamente egocentrista y vanidosa de “Las Meninas”, en
el museo situado en el Paseo de El Prado de la Madre Patria.
Seguro
se estremeció de emoción al recorrer el largo y atestado pasillo parisino que conduce
a un cuadro diminuto situado a varios metros del ansioso espectador y rodeado
de toda clase de medidas de seguridad modernas. Por supuesto, el Retrato de
Lisa Gherardini, esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo.
La
Joconde, La Gioconda (Alegre en Castellano antiguo), o La Mona Lisa (Señora en
italiano, también antiguo). Una pintura en madera de álamo de menos de
medio metro cuadrado. Un "sfumato" de Da
Vinci cuyo valor incalculable supera el del edificio entero y de buena parte de
las obras que ahí se exhiben.
No
es propósito de esta sección destacar la minúscula pintura cuadrangular llena
ya de grietas por los años, tampoco que la modelo en el retrato es una dama florentina
de la región de La Toscana, cuya característica principal además de haber
salido del pincel de un virtuoso, es la extraña sonrisa que “adorna” su rostro.
No
sería hogaño la modelo prototipo de la belleza femenina. Su sonrisa
-enigmática, afirman algunos-, no corresponde con lo que dicen sus ojos y su
lenguaje corporal. El paisaje que la rodea, dividido en dos partes diferentes,
refleja también regiones distintas y distintos momentos. Excentricidades del
autor, motivos y mensajes especiales, “chi lo sa”.
Claro
está que no se propone en esta columna presumir cultura, mucho menos dictar
cátedra de arte pictórico de la
antigüedad, más bien, se trata de detenerse en la sonrisa de la dama joven
retratada, particularmente.
El autor evoca la expresión facial de la señora de Giocondo, y la compara con
la que al ex titular del ayuntamiento le arrancó la mención
inesperada de que ha sido “la gota que derramó el vaso”. Expresión tan
enigmática como la misma sonrisa del ingeniero.
Desde que tenemos memoria, en un acto de corte oficial de toma de
protesta de una autoridad que concluye a su relevo, jamás se había conocido de un
desaire de tal magnitud. No se trata de defenderlo, sólo destacar
que, en un evento republicano como ese, a la figura principal, el presidente en
funciones,
lo menos que se le debe es respeto.
Algo
incuestionable, la administración saliente, dicho por propios y extraños, no estuvo a la altura de lo que la
sociedad deseaba y requería; sin embargo; tampoco se le puede acusar sin pruebas, menos aún durante un evento protocolario de tal naturaleza.
Decir que fue en ocasiones inoperante y hasta apática, no constituye error ni exageración, pero de ahí a asegurar que fue corrupta, deshonesta o desaseada, es un exceso que no le toca afirmar a un comunicador, tampoco a la autoridad que lo releva. Hay instancias, y determinarlo está en sus manos y en su función.
Mientras tanto, a olvidarse de la Gioconda, ingeniero, a practicar otra sonrisa, y a esperar y enfrentar con dignidad el diluvio que viene.
... Y ALGO MÁS
Traspongamos ese umbral
Contrario a la actitud viril que un hombre de poder debe asumir al concluir su mandato, y contrariamente a los intereses de la sociedad que alguna vez representó; pese también a tanto “berrinchito”, las cosas poco a poco están regresando a su nivel con Oscar Rosas al frente del ayuntamiento de Carmen.
La ausencia deliberada del anterior edil, su negativa a designar un equipo de transición, y peor aún, la ciega obediencia de los ex funcionarios que se suponía con mayor experiencia y madurez a aclarar las cosas de las dependencias que manejaron, no ha sido impedimento para que la nueva administración haya tomado el mando y los asuntos se manejen con mayor normalidad.
Después del ofrecimiento del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas durante los actos de toma de posesión de los nuevos alcaldes de que apoyaría sus gestiones independientemente de los partidos que los hayan llevado al cargo, las cosas tienen que marchar bien. Si a esto le agregamos la próxima instalación de las oficinas de Pemex y la puesta en operación de la segunda Zona Económica Especial, a Carmen promete irle mejor.
“Vamos a trabajar de manera coordinada con la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado para realizar proyectos de oportunidades en materia de economía dirigidos a los carmelitas, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y la de sus familias”. De esa manera se expresó el nuevo presidente municipal en uno de sus primeros actos de gobierno que resume la respuesta al ofrecimiento del jefe del ejecutivo.
La presencia inmediata y efectiva de la importante dependencia que dirige José Berzunza Espínola es, con seguridad, la primera pero no la última muestra del apoyo que el gobernador ofreció a los nuevos ayuntamientos, en particular al de Carmen. Su consolidación y el logro de los fines dependerá del trabajo decidido, de la imaginación de los presidentes y, fundamentalmente, del apoyo que la población brinde a sus autoridades.
Todos somos mexicanos
Un nuevo aniversario, el CDLXXVIII de la fundación de nuestra Ciudad Capital, se celebró. Cercanos ya cinco siglos de que Francisco de Montejo (el Mozo), la fundara sobre los basamentos de la antigua Ah-Kim-Pech, un cuatro de octubre.
Otra vez y como siempre, algunas voces se alzaron como sucede dos ocasiones este mismo mes, para ponerse en contra de la forma en que se dio la conquista y, por supuesto, el mestizaje.
Pocos, o tal vez, ningún otro país en el mundo puede hablar de tantas etnias como el nuestro: náhuatl, maya, yaqui, zapoteco, mixteco, otomí, tototnaca, tzotzil, tzeltatl, mazahua, cora, tecpano, mazateco, huasteco, chol, purépecha, chinanteco, mixe, tlapenaco, tarahumara, mayo, zoque, popoluca, chatino, amizgo, tojolabal, huichol, etc.
Ellos, sin excepción, junto con los que se sienten (o se creen) herederos directos de los conquistadores, constituyen lo que Solís Luna consideraba "el alma nacional".
No hay más que una manera en que deben ser tratadas las llamadas etnias: sin discriminación y con los mismos derechos y oportunidades que el más blanco entre los blancos. Esto es, políticas públicas para situarlos en el lugar que merece estar cualquier individuo por el solo hecho de ser mexicano.
Que los hispanos ejecutaron sumariamente, violaron y violentaron e impusieron con la cruz y la espada una religión que no era autóctona, es cosa que debe superarse, en lugar de seguir arrastrando una cadena de amargura que aflora cada cuatro y doce de octubre.
Los violadores y los asesinos, y las violadas y los asesinados, fueron nuestros abuelos y como tal, debemos asimilarlo y no andar siempre lamentándonos.
Decir que fue en ocasiones inoperante y hasta apática, no constituye error ni exageración, pero de ahí a asegurar que fue corrupta, deshonesta o desaseada, es un exceso que no le toca afirmar a un comunicador, tampoco a la autoridad que lo releva. Hay instancias, y determinarlo está en sus manos y en su función.
Mientras tanto, a olvidarse de la Gioconda, ingeniero, a practicar otra sonrisa, y a esperar y enfrentar con dignidad el diluvio que viene.
... Y ALGO MÁS
Traspongamos ese umbral
Contrario a la actitud viril que un hombre de poder debe asumir al concluir su mandato, y contrariamente a los intereses de la sociedad que alguna vez representó; pese también a tanto “berrinchito”, las cosas poco a poco están regresando a su nivel con Oscar Rosas al frente del ayuntamiento de Carmen.
La ausencia deliberada del anterior edil, su negativa a designar un equipo de transición, y peor aún, la ciega obediencia de los ex funcionarios que se suponía con mayor experiencia y madurez a aclarar las cosas de las dependencias que manejaron, no ha sido impedimento para que la nueva administración haya tomado el mando y los asuntos se manejen con mayor normalidad.
Después del ofrecimiento del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas durante los actos de toma de posesión de los nuevos alcaldes de que apoyaría sus gestiones independientemente de los partidos que los hayan llevado al cargo, las cosas tienen que marchar bien. Si a esto le agregamos la próxima instalación de las oficinas de Pemex y la puesta en operación de la segunda Zona Económica Especial, a Carmen promete irle mejor.
“Vamos a trabajar de manera coordinada con la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado para realizar proyectos de oportunidades en materia de economía dirigidos a los carmelitas, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y la de sus familias”. De esa manera se expresó el nuevo presidente municipal en uno de sus primeros actos de gobierno que resume la respuesta al ofrecimiento del jefe del ejecutivo.
La presencia inmediata y efectiva de la importante dependencia que dirige José Berzunza Espínola es, con seguridad, la primera pero no la última muestra del apoyo que el gobernador ofreció a los nuevos ayuntamientos, en particular al de Carmen. Su consolidación y el logro de los fines dependerá del trabajo decidido, de la imaginación de los presidentes y, fundamentalmente, del apoyo que la población brinde a sus autoridades.
Todos somos mexicanos
Un nuevo aniversario, el CDLXXVIII de la fundación de nuestra Ciudad Capital, se celebró. Cercanos ya cinco siglos de que Francisco de Montejo (el Mozo), la fundara sobre los basamentos de la antigua Ah-Kim-Pech, un cuatro de octubre.
Otra vez y como siempre, algunas voces se alzaron como sucede dos ocasiones este mismo mes, para ponerse en contra de la forma en que se dio la conquista y, por supuesto, el mestizaje.
Pocos, o tal vez, ningún otro país en el mundo puede hablar de tantas etnias como el nuestro: náhuatl, maya, yaqui, zapoteco, mixteco, otomí, tototnaca, tzotzil, tzeltatl, mazahua, cora, tecpano, mazateco, huasteco, chol, purépecha, chinanteco, mixe, tlapenaco, tarahumara, mayo, zoque, popoluca, chatino, amizgo, tojolabal, huichol, etc.
Ellos, sin excepción, junto con los que se sienten (o se creen) herederos directos de los conquistadores, constituyen lo que Solís Luna consideraba "el alma nacional".
No hay más que una manera en que deben ser tratadas las llamadas etnias: sin discriminación y con los mismos derechos y oportunidades que el más blanco entre los blancos. Esto es, políticas públicas para situarlos en el lugar que merece estar cualquier individuo por el solo hecho de ser mexicano.
Que los hispanos ejecutaron sumariamente, violaron y violentaron e impusieron con la cruz y la espada una religión que no era autóctona, es cosa que debe superarse, en lugar de seguir arrastrando una cadena de amargura que aflora cada cuatro y doce de octubre.
Los violadores y los asesinos, y las violadas y los asesinados, fueron nuestros abuelos y como tal, debemos asimilarlo y no andar siempre lamentándonos.
Si
en lugar de los malandrines ibéricos hubieran venido otros europeos, tal vez
fuera peor la suerte y todo hubiera terminado en el exterminio.
La nueva dirigencia estatal
del PRI
Vaya
que la nueva dirigencia estatal priista
inició con buen pie. Días de intensa actividad, desde su registro ante el IEEC,
reuniones con ex dirigentes, sectores, organizaciones y grupos afines, lo mismo
que visitas a barrios y colonias para entrega de apoyos a gente vulnerable.
La
experiencia y voluntad de trabajar con lealtad a su partido por parte de Jorge Lazo
y la juventud y simpatía de Hilda Velázquez serán de grandes resultados para el
PRI. ¡Al tiempo!

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