domingo, 30 de septiembre de 2018

DE MUCHO, UN POCO/Alejandro Moreno Cárdenas; el gobernador, el político

Del tamaño de la amabilidad federal, será la amabilidad estatal, seremos recíprocos en los escenarios de diálogos y entendimiento, tenemos los tamaños suficientes para los escenarios que requieran de toda nuestra firmeza y de todo nuestro carácter”.
Eso dijo, y lo enfatizó, el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas en el “Centro Internacional de Convenciones y Exposiciones Campeche XXI” el pasado siete de agosto, durante su tercer informe de gobierno. Fue un acto estrictamente oficial y casi en la línea ecuatorial de su mandato.
Ellos no tuvieron consideraciones con nosotros, no las tengamos ahora con ellos, para así dejar claro, como lo es y como todos sabemos, que son buenos para criticar y malos para gobernar”. “Una diputada federal que ganó, pero que no sabe ganar, promueve con un claro rencor revanchista el cambio de colores de nuestro partido; ¡qué grado de sicosis tendrá, que quiere decidir por todos nosotros!”.
Estas dos últimas frases, las pronunció Moreno Cárdenas el sábado veintidós de septiembre en el Teatro Renacimiento, durante la Quinta Sesión Extraordinaria del Consejo Político Estatal del Partido Revolucionario Institucional. Fue en un día inhábil, en el que participó como el primer consejero estatal, y en uso legítimo y pleno de sus derechos partidistas.
En el primer acto, el oficial, habló el licenciado Rafael Alejandro Moreno Cárdenas en su carácter de Gobernador Constitucional del Estado de Campeche, para dejar clara su posición que es la misma que la de la mayoría de los gobernadores, al menos los priistas, de que entre el próximo presidente y los mandatarios estatales legítimamente electos, no puede existir por ser contrario al federalismo, un funcionario intermedio que condicione y limite el diálogo entre uno y otros.
En el otro caso, la voz que se escuchó fue la de un líder reconocido, y una de las expresiones más fuertes del priismo nacional; considerado entre los políticos con más peso y posibilidades de dirigir a su partido al concluir el año próximo el período que de manera interina ocupa Claudia Ruiz Massieu.
Las palabras de Alejandro en el acto partidista no fueron expresadas de forma casual, ni surgieron al calor de un discurso motivado por el aplauso fácil, y esto se deduce de su puntual comentario de que siempre acostumbra improvisar, pero en esa ocasión lo llevaba por escrito.
Puede inferirse que no hubo nada improvisado ni al azar; que todo fue deliberado, medido, calculado, y en clara respuesta a la agresión que sin fundamento recibe su partido por parte de una deportista galardonada internacionalmente con múltiples medallas, pero sin experiencia política y menos aún, conocimientos de derecho; que no sabe de términos jurídicos como la generalidad, la impersonalidad, la irretroactividad, la inconstitucionalidad, y todas esas cosas.
Se puede suponer que el presidente electo y casi primer mandatario, Andrés Manuel López Obrador, no se encuentra detrás de las irreflexivas e infundadas intenciones de afectar al Partido Revolucionario Institucional. También, se puede asegurar que Moreno Cárdenas no es un bravucón que trata de enfrentarse al inminente presidente. Al paso de los días, las semanas, los meses y los años, tendremos de ello abundantes pruebas.
López Obrador se preocupará más por cumplir con el elevado compromiso que treinta millones de mexicanos le asignaron; por acreditar que no piensa defraudarlos; que está convencido de que una palabra, una sola, basta para derrumbar de manera estrepitosa la economía nacional.
Estará más preocupado por no emprender acción alguna que ahuyente los capitales que no tienen patria ni residencia permanente, y a los capitalistas que no saben de nacionalismos, sólo de intereses. Interesado en el destino de un país con estabilidad económica, y  ninguna presión de dentro ni de afuera lo hará caer en actos y expresiones que conduzcan a la ruina nacional.
Seguro que no lo hará, porque sabe que no puede darse otro golpe como aquel del histórico “error de diciembre”, en el que un comentario mucho menos dramático que la palabra “bancarrota”, propició la más brutal fuga de capitales de que se tenga memoria, y sólo el oportuno auxilio del “amigou” Clinton enderezó la nave, lo que no ocurriría en las actuales circunstancias cuando no está Bill, ni tampoco tenemos amigos de aquel lado. 

De la histeria a la historia; una alcaldía 
“Histeria”, del griego “hyaterá”, significa algo así como “matriz” o “útero”. Nadie se alarme, en el siglo dieciocho y hasta bien avanzado el diecinueve, se le entendía como un quebranto exclusivamente femenino. Así se las gastaban los machistas patriarcales de entonces.
Ya con el checo Sigismund Schlomo Freud, el término se extendió al género masculino, y consecuencia directa de las neurosis secundarias a la “gran guerra”. En un principio, el maestro de Adler y Jung y creador del método del psicoanálisis, no la situó en el universo de las patologías; sin embargo; tampoco la apartó de los traumas producidos por una fuerte impresión.
Para concluir, un fuerte golpe al ego, a la moral, a la vanidad o a los deseos y ambiciones, puede desencadenar, en un freudiano análisis, una desafortunada crisis. Ha sucedido, y suponemos que sucederá en variados ámbitos de las actividad humana, sobre todo y en particular en la política, cuando a semejanza de la gran guerra, algo se debe o algo se teme, al punto de producirse una alarmante crisis de “histeria masculina”.
Bueno, pero al fin de cuentas, esta sección se trata de un apartado en el que se habla de política y en absoluto de medicina, sobre todo, de la especializada en el escudriñamiento de los complicados “repliegues” y  las más recónditas "entretelas" de la mente humana.
Vaya embrollo en el que este semanario escribidor se mete por tratar de replicar lo comentado en la columna anterior, cuando en un alarde de adivinación -certera, por supuesto, por lo fácil-, se atrevió a asegurar que en la Sala Superior del Tribunal Federal Electoral, confirmarían sin remedio la decisión de la Sala Regional con sede en Xalapa, Veracruz y por ende, la cauda de resolutivos dictados en las anteriores instancias.
Nuestro párrafo final, preveía los resultados de una inadecuada rebeldía, y advertía de las consecuencias de no aceptar y pretender frenar lo inevitable. La injustificada histeria despertada ya es parte de la historia y lo demás, asunto de la Contraloría y de la Auditoría Superior.
Por cierto que en aquellas dependencias hay de todo: contadores, ingenieros, abogados, pero hasta donde se entiende, no hay psicólogos y por tanto, nadie tratará de interpretar los accesos de histeria masculina. Sólo la ley, y nada más que la ley. 

... Y ALGO MÁS 

Los terceros informes y los nuevos alcaldes 
La última semana del pasado septiembre, desde Calkiní y Hopelchén hasta Palizada, Candelaria y Calakmul, tuvieron lugar los actos protocolarios relativos a los terceros y últimos informes de los once alcaldes que constituyen el mosaico estatal, así como las protestas de los que habrán de regir en sus jurisdicciones los próximos tres años. En todos y cada uno, hubo variados hechos y diferentes circunstancias.
Un poco por lo peculiar de los acontecimientos que suelen darse en los relevos, y otro poco por el ambiente de connotada crispación que se vivió en algunos de ellos en las pasadas campañas, en particular en el que presta asiento a los tres poderes de la entidad, en cada ocasión hubo de todo; sin embargo; lo que quedó claro en todos los casos es que existe disposición de los nuevos alcaldes por servir a sus habitantes, y decisión del gobierno del estado de apoyarlos.
Lo común en cada uno de los actos celebrados, ya sea directamente por el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas o por su representante y colaborador de mayor confianza, el serio y eficiente Secretario General de Gobierno, Carlos Miguel Aysa González, es que  se dijo lo que los campechanos de cada municipio querían escuchar.
En cada región y en cada circunscripción, habrá suma de esfuerzos y voluntades, un marco de respeto, trato amable, disposición oficial, cordialidad política y apoyo pleno, como fórmula eficaz para garantizar una mejor calidad de vida a la población, independientemente del partido político o facción de los que su nueva autoridad haya surgido.
Una gestión permanente, les diría el gobernador, “es la base fundamental para alentar el desarrollo de toda comunidad”. Y al referirse al propio caso de su gobierno, afirmó lo que sabemos que es cierto y que servirá de sustento a la nueva relación entre la autoridad federal, la estatal y las municipales.
La política suma y construye acuerdos; hoy necesitamos sumar esfuerzos y voluntades, pues la vuelta a la página electoral la dimos el 1 de julio, cuando el pueblo decidió y manifestó su voluntad y convicción democrática”, diría convencido en Candelaria, donde despacha de nuevo un presidente municipal que no es ni morenista ni priista, pero el municipio que administra está colocado en un punto estratégico del derrotero del tan esperado y anhelado Tren Maya.
Especial atención le merece al ejecutivo estatal su afirmación que delinea normas a seguir en el segundo tramo de su sexenio: “En la rendición de cuentas se encuentra un valor indispensable de la democracia. Ningún gobierno puede quedar al margen del juicio ciudadano porque son ellos quienes cuidadosamente vigilan el cabal cumplimiento del deber y del compromiso público, y son también quienes con sus contribuciones sostienen la actividad del gobierno y con ello, el sueldo de los servidores públicos”.
Así lo dijo el gobernador, y nosotros agregaríamos otro juicio, el más importante, el más severo, el que al menos en teoría, no entiende de razones políticas ni de calificaciones o descalificaciones a priori: el que se deriva del frío e impersonal imperio de la ley. 

La obra pública y la opinión de los vecinos 
De ninguna manera, por supuesto que no, me atrevería a criticar la decisión de los escasos vecinos y numerosos comerciantes de la calle 53 del Centro Histórico de la ciudad de Campeche, que mediante letreros y otros medios, presionaron a la autoridad para suspender una obra que de entrada parecía buena para la sociedad.
La obra, consistía en la modificación de la calle mediante la prohibición del estacionamiento, dejándola de un solo carril de circulación, para dotarla de una mayor movilidad. Incluía andadores amplios, bajos y seguros para los ancianos, las damas, y en especial las personas con discapacidad. Un poco lo realizado en el embanquetado de la paralela calle 59. 
La suspensión definitiva de la obra con el argumento de que los vecinos y comerciantes necesitan tener sus vehículos estacionados a las puertas de sus domicilios y negocios, tal vez no sea motivo suficiente, habida cuenta de que tendrían que permanecer estacionados durante todo el día, toda vez que moverlos implica perder su sitio, o bien, recurrir al criticado procedimiento de colocar objetos como sillas, latas y conos, situación prohibida por el reglamento de tránsito.
Quienes caminan por esa calle, potencial clientela, en ocasiones prefieren tomar otras arterias, por el gran riesgo e incomodidad que implica subir y bajar los altos embanquetados. Ciudades vecinas como Mérida, Villahermosa y Cancún, no permiten el estacionamiento e incluso el tránsito vehicular en ciertas áreas.
En su momento, parecidos argumentos fueron esgrimidos para impedir la peatonalización de la 59, lo que al fin se logró, hasta convertirse en uno de los mayores atractivos del Centro Histórico que muestra vida como en las grandes ciudades.
La obra pues, puede quedar en pausa o tener un  alto en el camino, pero quitar el dedo del renglón, ¡No!.
    
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario