“Del tamaño de la amabilidad federal, será la
amabilidad estatal, seremos recíprocos en los escenarios de diálogos y
entendimiento, tenemos los tamaños
suficientes para los escenarios que requieran de toda nuestra firmeza y de todo
nuestro carácter”.
Eso
dijo, y lo enfatizó, el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas en el
“Centro Internacional de Convenciones y Exposiciones Campeche XXI” el pasado
siete de agosto, durante su tercer informe de gobierno. Fue un acto estrictamente oficial y casi en la línea ecuatorial de su mandato.
“Ellos no tuvieron consideraciones con
nosotros, no las tengamos ahora con ellos, para así dejar claro, como lo es y
como todos sabemos, que son buenos para criticar y malos para gobernar”. “Una
diputada federal que ganó, pero que no sabe ganar, promueve con un claro rencor
revanchista el cambio de colores de nuestro partido; ¡qué grado de sicosis tendrá, que quiere decidir por todos nosotros!”.
Estas
dos últimas frases, las pronunció Moreno Cárdenas el sábado veintidós de
septiembre en el Teatro Renacimiento, durante la Quinta Sesión Extraordinaria
del Consejo Político Estatal del Partido Revolucionario Institucional. Fue en un día inhábil, en el que participó
como el primer consejero estatal, y en uso legítimo y pleno de sus derechos
partidistas.
En
el primer acto, el oficial, habló el licenciado Rafael Alejandro Moreno
Cárdenas en su carácter de Gobernador Constitucional del Estado de Campeche,
para dejar clara su posición que es la misma que la de la mayoría de los
gobernadores, al menos los priistas, de que entre el próximo presidente y los
mandatarios estatales legítimamente electos, no puede existir por ser contrario
al federalismo, un funcionario intermedio que condicione y limite el diálogo
entre uno y otros.
En
el otro caso, la voz que se escuchó fue la de un líder reconocido, y una de las
expresiones más fuertes del priismo nacional; considerado entre los políticos
con más peso y posibilidades de dirigir a su partido al concluir el año próximo
el período que de manera interina ocupa Claudia Ruiz Massieu.
Las
palabras de Alejandro en el acto partidista no fueron expresadas de forma
casual, ni surgieron al calor de un discurso motivado por el aplauso fácil, y
esto se deduce de su puntual comentario de que siempre acostumbra
improvisar, pero en esa ocasión lo llevaba por escrito.
Puede
inferirse que no hubo nada improvisado ni al azar; que todo fue deliberado,
medido, calculado, y en clara respuesta a la agresión que sin fundamento recibe
su partido por parte de una deportista galardonada internacionalmente con
múltiples medallas, pero sin experiencia política y menos aún, conocimientos de
derecho; que no sabe de términos jurídicos como la generalidad, la
impersonalidad, la irretroactividad, la inconstitucionalidad, y todas esas
cosas.
Se
puede suponer que el presidente electo y casi primer mandatario, Andrés Manuel
López Obrador, no se encuentra detrás de las irreflexivas e infundadas
intenciones de afectar al Partido Revolucionario Institucional. También, se
puede asegurar que Moreno Cárdenas no es un bravucón que trata de enfrentarse
al inminente presidente. Al paso de los días, las semanas, los meses y los
años, tendremos de ello abundantes pruebas.
López
Obrador se preocupará más por cumplir con el elevado compromiso que treinta
millones de mexicanos le asignaron; por acreditar que no piensa defraudarlos;
que está convencido de que una palabra, una sola, basta para derrumbar de manera
estrepitosa la economía nacional.
Estará
más preocupado por no emprender acción alguna que ahuyente los capitales que no
tienen patria ni residencia permanente, y a los capitalistas que no saben de nacionalismos,
sólo de intereses. Interesado en el destino de un país con estabilidad
económica, y ninguna presión de dentro
ni de afuera lo hará caer en actos y expresiones que conduzcan a la ruina
nacional.
Seguro
que no lo hará, porque sabe que no puede darse otro golpe como aquel del histórico
“error de diciembre”, en el que un comentario mucho menos dramático que la
palabra “bancarrota”, propició la más brutal fuga de capitales de que se tenga
memoria, y sólo el oportuno auxilio del “amigou” Clinton enderezó la nave, lo
que no ocurriría en las actuales circunstancias cuando no está Bill, ni tampoco
tenemos amigos de aquel lado.
De la histeria a la historia; una alcaldía
De la histeria a la historia; una alcaldía
“Histeria”,
del griego “hyaterá”, significa algo así como “matriz” o “útero”. Nadie se
alarme, en el siglo dieciocho y hasta bien avanzado el diecinueve, se le entendía
como un quebranto exclusivamente femenino. Así se las gastaban los machistas
patriarcales de entonces.
Ya
con el checo Sigismund Schlomo Freud, el término se extendió al género masculino, y consecuencia directa de
las neurosis secundarias a la “gran guerra”. En un principio, el maestro de Adler
y Jung y creador del método del psicoanálisis, no la situó en el universo de las patologías;
sin embargo; tampoco la apartó de los traumas producidos por una fuerte impresión.
Para
concluir, un fuerte golpe al ego, a la moral, a la vanidad o a los deseos y ambiciones, puede
desencadenar, en un freudiano análisis, una desafortunada crisis. Ha sucedido, y suponemos que sucederá en variados ámbitos de las
actividad humana, sobre todo y en particular en la política, cuando a semejanza
de la gran guerra, algo se debe o algo se teme, al punto de producirse una
alarmante crisis de “histeria masculina”.
Bueno,
pero al fin de cuentas, esta sección se trata de un apartado en el que se habla
de política y en absoluto de medicina, sobre todo, de la especializada en el
escudriñamiento de los complicados “repliegues” y las más recónditas "entretelas" de la mente
humana.
Vaya
embrollo en el que este semanario escribidor se mete por tratar de replicar lo
comentado en la columna anterior, cuando en un alarde de adivinación -certera,
por supuesto, por lo fácil-, se atrevió a asegurar que en la Sala Superior del
Tribunal Federal Electoral, confirmarían sin remedio la decisión de la Sala
Regional con sede en Xalapa, Veracruz y por ende, la cauda de resolutivos dictados
en las anteriores instancias.
Nuestro
párrafo final, preveía los resultados de una inadecuada rebeldía, y advertía de
las consecuencias de no aceptar y pretender frenar lo inevitable. La injustificada
histeria despertada ya es parte de la historia y lo demás, asunto de la Contraloría y de la Auditoría Superior.
Por
cierto que en aquellas dependencias hay de todo: contadores, ingenieros, abogados, pero
hasta donde se entiende, no hay psicólogos y por tanto, nadie tratará de
interpretar los accesos de histeria masculina. Sólo la ley, y nada más que la
ley.
La obra pública y la opinión de los vecinos
De ninguna manera, por supuesto que no, me atrevería a criticar la decisión de los escasos vecinos y numerosos comerciantes de la calle 53 del Centro Histórico de la ciudad de Campeche, que mediante letreros y otros medios, presionaron a la autoridad para suspender una obra que de entrada parecía buena para la sociedad.
La obra, consistía en la modificación de la calle mediante la prohibición del estacionamiento, dejándola de un solo carril de circulación, para dotarla de una mayor movilidad. Incluía andadores amplios, bajos y seguros para los ancianos, las damas, y en especial las personas con discapacidad. Un poco lo realizado en el embanquetado de la paralela calle 59.
La suspensión definitiva de la obra con el argumento de que los vecinos y comerciantes necesitan tener sus vehículos estacionados a las puertas de sus domicilios y negocios, tal vez no sea motivo suficiente, habida cuenta de que tendrían que permanecer estacionados durante todo el día, toda vez que moverlos implica perder su sitio, o bien, recurrir al criticado procedimiento de colocar objetos como sillas, latas y conos, situación prohibida por el reglamento de tránsito.
Quienes caminan por esa calle, potencial clientela, en ocasiones prefieren tomar otras arterias, por el gran riesgo e incomodidad que implica subir y bajar los altos embanquetados. Ciudades vecinas como Mérida, Villahermosa y Cancún, no permiten el estacionamiento e incluso el tránsito vehicular en ciertas áreas.
En su momento, parecidos argumentos fueron esgrimidos para impedir la peatonalización de la 59, lo que al fin se logró, hasta convertirse en uno de los mayores atractivos del Centro Histórico que muestra vida como en las grandes ciudades.
La obra pues, puede quedar en pausa o tener un alto en el camino, pero quitar el dedo del renglón, ¡No!.
... Y ALGO MÁS
Los
terceros informes y los nuevos alcaldes
La última semana del pasado septiembre, desde
Calkiní y Hopelchén hasta Palizada, Candelaria y Calakmul, tuvieron lugar los actos
protocolarios relativos a los terceros y últimos informes de los once alcaldes
que constituyen el mosaico estatal, así como las protestas de los que habrán
de regir en sus jurisdicciones los próximos tres años. En todos y cada uno,
hubo variados hechos y diferentes circunstancias.
Un poco por lo peculiar de los acontecimientos
que suelen darse en los relevos, y otro poco por el ambiente de connotada
crispación que se vivió en algunos de ellos en las pasadas campañas, en
particular en el que presta asiento a los tres poderes de la entidad, en cada ocasión
hubo de todo; sin embargo; lo que quedó claro en todos los casos es que existe
disposición de los nuevos alcaldes por servir a sus habitantes, y decisión del
gobierno del estado de apoyarlos.
Lo común en cada uno de los actos
celebrados, ya sea directamente por el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas o
por su representante y colaborador de mayor confianza, el serio y eficiente
Secretario General de Gobierno, Carlos Miguel Aysa González, es que se dijo lo que los campechanos de cada
municipio querían escuchar.
En cada región y en cada circunscripción, habrá
suma de esfuerzos y voluntades, un marco de respeto, trato amable, disposición
oficial, cordialidad política y apoyo pleno, como fórmula eficaz para
garantizar una mejor calidad de vida a la población, independientemente del
partido político o facción de los que su nueva autoridad haya surgido.
Una gestión permanente, les diría el
gobernador, “es la base fundamental para
alentar el desarrollo de toda comunidad”. Y al referirse al propio caso de
su gobierno, afirmó lo que sabemos que es cierto y que servirá de sustento a la
nueva relación entre la autoridad federal, la estatal y las municipales.
“La
política suma y construye acuerdos; hoy necesitamos sumar esfuerzos y
voluntades, pues la vuelta a la página electoral la dimos el 1 de julio, cuando
el pueblo decidió y manifestó su voluntad y convicción democrática”, diría
convencido en Candelaria, donde despacha de nuevo un presidente municipal que
no es ni morenista ni priista, pero el municipio que administra está colocado
en un punto estratégico del derrotero del tan esperado y anhelado Tren Maya.
Especial atención le merece al ejecutivo
estatal su afirmación que delinea normas a seguir en el segundo tramo de su
sexenio: “En la rendición de cuentas se
encuentra un valor indispensable de la democracia. Ningún gobierno puede quedar
al margen del juicio ciudadano porque son ellos quienes cuidadosamente vigilan
el cabal cumplimiento del deber y del compromiso público, y son también quienes
con sus contribuciones sostienen la actividad del gobierno y con ello, el
sueldo de los servidores públicos”.
Así lo dijo el gobernador, y nosotros
agregaríamos otro juicio, el más importante, el más severo, el que al menos en
teoría, no entiende de razones políticas ni de calificaciones o
descalificaciones a priori: el que se
deriva del frío e impersonal imperio de la ley. La obra pública y la opinión de los vecinos
De ninguna manera, por supuesto que no, me atrevería a criticar la decisión de los escasos vecinos y numerosos comerciantes de la calle 53 del Centro Histórico de la ciudad de Campeche, que mediante letreros y otros medios, presionaron a la autoridad para suspender una obra que de entrada parecía buena para la sociedad.
La obra, consistía en la modificación de la calle mediante la prohibición del estacionamiento, dejándola de un solo carril de circulación, para dotarla de una mayor movilidad. Incluía andadores amplios, bajos y seguros para los ancianos, las damas, y en especial las personas con discapacidad. Un poco lo realizado en el embanquetado de la paralela calle 59.
La suspensión definitiva de la obra con el argumento de que los vecinos y comerciantes necesitan tener sus vehículos estacionados a las puertas de sus domicilios y negocios, tal vez no sea motivo suficiente, habida cuenta de que tendrían que permanecer estacionados durante todo el día, toda vez que moverlos implica perder su sitio, o bien, recurrir al criticado procedimiento de colocar objetos como sillas, latas y conos, situación prohibida por el reglamento de tránsito.
Quienes caminan por esa calle, potencial clientela, en ocasiones prefieren tomar otras arterias, por el gran riesgo e incomodidad que implica subir y bajar los altos embanquetados. Ciudades vecinas como Mérida, Villahermosa y Cancún, no permiten el estacionamiento e incluso el tránsito vehicular en ciertas áreas.
En su momento, parecidos argumentos fueron esgrimidos para impedir la peatonalización de la 59, lo que al fin se logró, hasta convertirse en uno de los mayores atractivos del Centro Histórico que muestra vida como en las grandes ciudades.
La obra pues, puede quedar en pausa o tener un alto en el camino, pero quitar el dedo del renglón, ¡No!.

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