sábado, 22 de septiembre de 2018

DE MUCHO, UN POCO/Del Expreso de Oriente al Tren Maya



Agatha Mary Clarissa Miller, célebre escritora y dramaturga británica especializada en el género policial, más conocida como Agatha Christie, fue en cierta forma versión mejorada de su coterráneo, Sir Arthur Ignatius Conan Doyle, dedicado también al trabajo literario detectivesco. Él, con su audaz y acucioso observador, Sherlock Holmes. Ella, con su cerebral Hércules Poirot; más intelectual y agudo que el primero.
En la obra literaria de la señora Christie se hallan sesenta y seis novelas de corte romántico, de las llamadas rosas o del corazón. También, catorce historias cortas. Tal vez la más popular, “Asesinato en el Expreso de Oriente”; una novela de profundo misterio en la que se lució el belga Poirot para desentrañar un crimen al interior del tren en el que todos parecían culpables, y todos, a la vez, contaban con una coartada.
El tema principal de esta colaboración, más que publicitar la obra literaria de la novelista, es destacar el escenario en el que se desarrolla la citada novela. El Expreso de Oriente, como se conoció el servicio de tren de larga distancia que desde mil ochocientos ochenta y tres, en su mayor auge, unía París con la segunda sede del imperio romano dividido, Constantinopla, hoy Estambul, en Turquía; precisamente en el estrecho del Bósforo que separa Europa de Asia.
La ruta de este tren, considerado como uno de los más lujosos de la historia del ferrocarril en el mundo, tenía como pasajeros desde millonarios burgueses hasta miembros de la aristocracia europea. Su recorrido original, sufrió varias alteraciones en su ruta, por logística algunas veces, otras por asuntos políticos. Su último viaje en dos mil nueve, sólo comprendió hasta Budapest, la capital de Hungría. Su retirada se debió al auge de los vuelos baratos y los trenes de alta velocidad.
Se dice que en plena expansión del servicio ferroviario en el país -ya lo hemos comentado-, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, planeaba para Campeche una vía que saliendo de la capital del estado recorriera el valle de Edzná, para conectarse con los Chenes, y de ahí seguir hasta el territorio federal de Quintana Roo, buscando la frontera con Guatemala.
En la actualidad, el servicio ferroviario mexicano se reduce a lo siguiente: el pequeño tren folklórico de tres vagones de la Ruta del Tequila en Jalisco con unos setenta kilómetros; con cuarenta y tres, el turístico que une Tijuana con Tecate en Baja California Norte; el que será nombrado la Ruta de Cortés, saliendo de Cdmx, recorrerá parte de los estados de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Veracruz, pasando por las haciendas más importantes de la zona en algo así como cuatrocientos kilómetros de vías férreas de la Capital al puerto jarocho.
Uno eminentemente turístico que subsiste con bastante éxito, el famoso “Chepe”; un pequeño ferrocarril adaptado para cruzar los precipicios y las escarpadas  barrancas de la Sierra Madre Occidental, comunicando las ciudades de Chihuahua del estado del mismo nombre, y Los Mochis, en el de Sinaloa.
En una travesía espectacular de seiscientos setenta y tres kilómetros, el tren transporta alrededor de trescientas cincuenta personas acomodadas en seis vagones de pasajeros, un carro bar, un restaurante y una terraza. Dicen quienes han tenido la oportunidad de conocerlo que la  ruta que atraviesa las Barrancas del Cobre y comunica con las estaciones de El Fuerte, Divisadero y Creel, es un verdadero regalo a los sentidos.
En este orden de ideas y atendiendo a la programada y en vías de construcción ruta del Tren Maya que de manera transpeninsular comunicará los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, se antoja una modificación al recorrido planeado de mil quinientos kilómetros, ya sea variando el trazo o incluyendo uno nuevo que comprenda las ciudades mayas de Palenque; El Tigre; Edzná; en la Ruta Puuc, Kabah y Uxmal; Chichén Itzá y Calakmul.
Este sí sería, sin pensarlo, un auténtico y completo circuito maya que pondría ante los ojos el turismo nacional y mundial toda la grandiosidad de una cultura milenaria que aún sorprende con sus adelantos y elevados conocimientos sobre astronomía y arquitectura, y es muestra de un pasado auténticamente glorioso. El Tren Trans peninsular, el Tren de la Ruta Maya, suena bien a los oídos. 

Todo parece concluido en la elección de Carmen 
El simple hecho de que pretenda obtener el triunfo en la elección de julio para ser uno de los dos alcaldes reelectos en la historia de Campeche, tal vez no sea del todo condenable.
Pretender impresionar al Tribunal Electoral del Estado de Campeche con acciones dramáticas, tal vez tampoco lo sea, pero enderezar críticas e insinuar actos de corrupción en la autoridad federal representada por la Sala Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ya es otra cosa.
El tribunal de alzada, en fecha reciente, confirmó la sentencia del TEEC, que a su vez aprobó la decisión del Instituto Electoral de declarar presidente electo de Carmen a Oscar Rosas  González de la Coalición “Campeche para Todos” conformada por el PRI, el PVEM y el Panal.
El día primero de julio, el de la elección, en un conteo simple se dio como ganador a Pablo Gutiérrez Lazarus; sin embargo; tras un recuento de votos concluido el día once del mismo mes, la decisión se modificó.
El Consejo Municipal Electoral declaró vencedor a Rosas González por doscientos votos. El recuento arrojó treinta y un mil doscientos setenta y siete sufragios para el candidato de la Coalición, contra  treinta y un mil setenta y siete para el de la alianza PAN-Moci. Pablo Gutiérrez acudió al tribunal federal de Xalapa que, además de confirmar los resultados, ordenó precisar las sanciones por mal uso de recursos oficiales.
En este caso, es casi imposible que los resultados asentados en las actas pudieran modificarse, primero porque las casillas las presidieron ciudadanos como usted y como yo, y sus números fueron validados por el Consejo Municipal, por el Instituto Electoral y por el Tribunal Estatal, y confirmados por el Tribunal Federal con sede en Xalapa.
Se sabe que don Pablo ha impugnado el resolutivo dictado en Xalapa ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, lo que supone un asunto de mero trámite. Resulta muy difícil que una autoridad federal sin elementos suficientes corrija a otra del mismo ramo. No se tiene conocimiento de un cambio en tal sentido. En síntesis, no existen antecedentes de una reversa de la magnitud de la que un cuarto para las doce pretende el candidato perdedor.
Algo que resulta totalmente obvio: Gutiérrez Lazarus tiene derecho a acudir a la instancia que le parezca, pero al mismo tiempo, está obligado a trabajar en la entrega recepción. Debe también aclarar cualquier punto oscuro que pudiera surgir, con la salvedad de que todo debe resolverse antes de que concluya el mes de septiembre, de otro modo, el acto quedará consumado y el casi ex presidente se encontrará en una situación muy comprometida. 

... Y ALGO MÁS

El Consejo Político Estatal y el cambio de Ernesto 
Sólo quien sabe poco de política podría suponer que Ernesto y Fabiola se quedarían al frente de sus cargos partidistas de presidente y secretaria general del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional hasta el final del período para el que fueron electos.
También, que su salida tuvo que ver con un trabajo deficiente o fue producto de la “presión” ejercida en los pasillos de los mentideros y en redes sociales. La decisión que tomaron los priistas, es la acostumbrada después de un proceso político y una jornada electoral, sobre todo tan difícil y competida como la anterior.
De acuerdo a lo anunciado por Claudia Ruiz Massieu, Ernesto Castillo se integra al Comité Ejecutivo Nacional. Fabiola Zavala, por su parte, está a punto de iniciar en Carmen -su municipio natal y de residencia habitual-, funciones de regidora para que fue electa en la administración de Oscar Rosas González.
La elección del nuevo dirigente estatal, Jorge Manuel Lazo Pech por votación de la “Quinta Sesión Extraordinaria del Consejo Político Estatal”, igual que en su momento sucedió con Gonzalo René Brito Herrera, es un acto pleno de justicia por toda una vida dedicada al trabajo partidista a nivel municipal y estatal, desde la más modesta posición hasta las de mayor responsabilidad. 
Como Gonzalo René, Jorge ha sido maestro, funcionario de varias administraciones, diputado local y, hay que decirlo, extraordinario deportista, en especial en el beis y en el  sóftbol. Por los ochentas, tuve el gusto de participar con ellos en torneos de categoría libre con un equipo de nombre "Revolucionarios", con el  que conquistamos dos campeonatos y recorrimos el estado en juegos amistosos.
Con la llegada de la generación que el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas en uso legítimo de sus derechos partidistas calificó alguna vez como “la vieja guardia”, en mancuerna con una bella e inteligente joven, Hilda Velázquez Rodríguez, se espera un trabajo eficaz y decidido para reincorporar al PRI las bases y liderazgos que en el pasado lo hicieron fuerte. 

Los colores patrios y la irretroactividad de la ley 
Mientras por una parte, específicamente del presidente electo, las cosas parecen marchar bien y apuntan a una transición tersa y a una entrega recepción sin grandes sobresaltos, por la otra, en el poder legislativo, las cosas no parecen tomar el mismo rumbo.
Se tienen noticias de que existe una iniciativa encaminada a tratar de quitar al Partido Revolucionario Institucional los colores verde, blanco y rojo que luce en su escudo junto con sus siglas.
Hay que recordar que estos colores, el Revolucionario Institucional los utiliza desde su fundación como PNR el cuatro de marzo de mil novecientos veintinueve, los mantuvo en su cambio a PRM el treinta de  marzo de mil novecientos treinta y ocho, los conservó el dieciocho de enero de mil novecientos cuarenta y seis cuando cambió a PRI, y los sigue usando a la fecha.
El argumento en el que se basa la iniciativa consiste en que el Partido Revolucionario Institucional está haciendo uso con intención electoral de los colores de la bandera mexicana.
De acuerdo con la Constitución General de la República en su artículo 14, ninguna ley podrá tener efecto retroactivo, y en el caso del PRI, los colores en su emblema son los que ha usado durante ochenta y nueve años; aprobados en su momento y jamás impugnados legalmente; por lo que suponemos sería decisión suya cambiarlos o seguir usándolos.
Es de explorado derecho que las leyes que se aprueben deben contar entre otras con las características de generalidad e impersonalidad, lo que quiere decir que en absoluto pueden estar destinadas a casos individuales o de grupo. Si se actúa en contrario, se estaría frente a un acto bajo consigna y con un destinatario único y cierto, lo que le quitaría objetividad y certeza jurídica, requisitos esenciales de toda ley.
Por otra parte, la irretroactividad significa que no pueden aplicarse nuevas normas a actos jurídicos y hechos pasados o previos. Debido al principio de seguridad jurídica que protege la certidumbre sobre los derechos y obligaciones, por regla general, la ley no es retroactiva y sólo regula hechos posteriores a su sanción.
Es de suponerse que entre los legisladores hay juristas que saben que este tipo de asuntos no requieren de nuevas leyes; que deben discutirse en el seno del Instituto Nacional Electoral con la participación de los representantes de todos los partidos y, de ser necesario, ventilarse ante el Tribunal Federal Electoral; todo al amparo y cobijo de la legislación vigente.
Lo definitivo, lo incuestionable, es que si a pesar de todo se legisla, a partir del decreto que sobrevenga y si se da en el sentido que se alega, ningún partido en formación en el futuro podría utilizar como emblema uno, dos o los tres colores que nos identifican como nación. Para el PRI, lo anterior, sería opcional.

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