La generación de la primera parte y un poco la de la segunda mitad del siglo anterior, manejaban conceptos tales como patria, identidad, ciudadanía, himno, bandera y escudo. También, instituciones nacionales y vida en sociedad. Esa era la misión de la materia de Civismo que se impartía en las escuelas públicas.
De
las más sólidas instituciones, al presidente se le concebía como un ciudadano
respetado, tanto por ser electo por la voluntad ciudadana como por su condición de
responsable de la buena marcha del gobierno federal. Invariablemente, durante
los seis años de su mandato, salvo alguna desafortunada contingencia.
En
el largo caminar como nación independiente, ha habido gobiernos progresistas,
patrióticos; algunos de arraigada convicción revolucionaria -término que ha
caído hace tiempo en lamentable desuso-; hasta remedos de administración que
han dejado huella desastrosa.
Hasta
fines del siglo anterior, con la desbordada e incontenible fuerza de un
acendrado presidencialismo, la Constitución ha sufrido tantos remiendos y
parches como variados y surtidos han sido los propósitos, antojos o caprichos
de los mandatarios en turno.
Un
gobierno -de izquierda-, con la misma o mayor fuerza que sus antecesores
del pasado siglo, cobijado por una versión diferente de presidencialismo, va de nuevo, sin
contrapesos y con renovada carga en pos
de modificar la Ley Fundamental para adecuarla a su visión de país. Un
legislativo a modo, facilitará las cosas.
Ciertamente
que México ha cambiado; ya no tiene los veinticinco millones de habitantes de
la mitad del siglo veinte. Cien millones más nos colocan como la segunda nación
en población en la América Latina, y la undécima en el mundo. Según Forbes, tenemos
cerca de cincuenta y cuatro millones de pobres, alrededor del cuarenta y cuatro
por ciento de la población. De ellos, más del nueve por ciento, siete millones
y medio, se hallan en pobreza extrema.
En
aras del abatimiento de la injusta pobreza, un vientecillo suave y refrescante
se dejó sentir en Campeche y en Hopelchén la mañana del sábado, en el mismo
escenario en el que la primavera de mil novecientos setenta y seis, el
candidato solitario, José López Portillo y Pacheco, pronunció con voz
enronquecida aquella frase de Ha llegado
la hora del Sureste.
Vamos
a apoyar a Campeche, estoy decidido a eso, lo merecen, no les voy a fallar, dijo ahí el presidente Andrés Manuel
López Obrador, convencido de que el petróleo ya no es más la palanca de
desarrollo local y nacional, porque “se
lo acabaron”, al tiempo de que al lado del gobernador Alejandro Moreno
Cárdenas entregó apoyos de los programas integrales de Bienestar a
beneficiarios adultos mayores, Jóvenes construyendo el futuro y Sembrando el
Futuro.
Llegó la hora del Sureste y
de Campeche, diría empeñando
su palabra. De otros planes y proyectos no se habló o casi no se hizo, pero
estamos conscientes de que con el compromiso del presidente y la persistente tenacidad
de su joven amigo el gobernador de todos los campechanos, programas como las ZEE,
pronto estarán plenos en la agenda presidencial.
Cambiar
para mejorar las actuales condiciones económicas resulta tarea titánica y la
labor de las autoridades colosal. Los recursos que se requieren para
abatir los índices de pobreza son de una magnitud incalculable, y se pregunta si
el combate a la corrupción, la nueva política de hidrocarburos, el aumento a
los combustibles y energéticos, la instalación de gasolineras del estado, la
reducción de la plantilla laboral y la suspensión de otros programas, serán
suficientes para resolver la problemática sin afectar severamente a la
población. Es decir, si beneficiar al cuarenta y cuatro por ciento no representará el
sacrificio del restante cincuenta y seis.
Cualquier estrategia sin crear nuevos impuestos o
aumentar los existentes. La odiada tenencia vehicular, la federalización de los
impuestos por contar con un techo propio, el especial sobre bienes y servicios
y otras medidas emergentes audazmente propuestas por sus cercanos, no están
entre los planes del primer mandatario, y qué bueno que así sea.
En
nombre de las viejas clases de civismo y del enorme deseo de contar con un
Campeche y un México más fuertes, apoyamos al presidente de todos los mexicanos,
don Andrés Manuel López Obrador, celebramos su palabra y su compromiso, y le
deseamos que le vaya bien, porque en la medida que a él bien la vaya, en esa
misma medida a México le irá bien.
Los abucheos no se han terminado
Ciertamente
que en menor número y más focalizados, pero los desagradables abucheos de los
resentidos con todo y con todos no se han terminado. Las mismas caras, las
mismas gentes, los mismos patrocinadores, que consideran que con sus actitudes
infantiles dañan a sus “víctimas” y se ganan la simpatía presidencial.
Y
resulta que en la gira por el municipio chenero, la capital del estado y luego Champotón, se
sintieron de nuevo las rechiflas y el reparto de panfletos de los amargados que aspiran una ruptura entre
autoridades federales y estatales para que a Campeche le vaya mal y con ello
elevar la figura de quienes prematuramente hacen su lucha e invierten recursos en cultivar el ánimo y propiciar la acción de estos “espontáneos” y “desinteresados”
abucheadores.
El
gobernador divertido y el presidente socarrón, han dicho hasta el cansancio que
en campaña se dieron “hasta con la cubeta” y que ahora es tiempo de trabajo coordinado. Mientras los “espontáneos ruidosos”
en solitario extendían la mano para recibir un “generoso apretón”, López
Obrador con un ¡Ya chole con los pleitos!, y Alejandro con la frase muy
mexicana: “A nosotros los gritos y los
sombrerazos no nos asustan”, dieron por terminada la cuestión… y tan amigos
¡Y les creemos!
… Y ALGO MÁS
Campeche, entre los estados
más seguros
El
Índice GLAC, según los entendidos, es una herramienta de medición de las condiciones
de seguridad y estabilidad que privan en las diversas regiones del país. En esa
medición, ha ubicado a Campeche entre las tres entidades con mayor seguridad y
estabilidad.
La
calificación se otorga considerando las acciones de fortalecimiento realizadas
con la entrega de más equipamiento y unidades policiacas a los cuerpos de
seguridad pública, así como por la baja en la incidencia delictiva, al
registrarse menores tasas de homicidio doloso, narcomenudeo y feminicidio.
Un
gobierno del estado que trabaja armónicamente con la totalidad o la mayor parte
de los ayuntamientos, un presidente que ofreció apoyar el desarrollo de la
entidad y en especial la actitud de los campechanos que desean vivir en paz,
hacen la combinación perfecta para estar siempre a la vanguardia entre el resto
de los estados.
Sea
el primero, el segundo o el tercero, radicar en Campeche es sinónimo de vivir en
paz y armonía y en un ambiente lo más sano posible para las familias.
El Puente de la Unidad ya es
un hecho
El gobernador Alejandro Moreno Cárdenas atestiguó la instalación de la trabe 438, la última que unió los extremos del Nuevo Puente de la Unidad, casi agotada la vida útil del viejo puente. La anhelada vía motivó a López Obrador a invertirle más recursos y a externar que ojalá que en el resto del país todas las obras inconclusas se encontraran de esta manera.
El gobernador Alejandro Moreno Cárdenas atestiguó la instalación de la trabe 438, la última que unió los extremos del Nuevo Puente de la Unidad, casi agotada la vida útil del viejo puente. La anhelada vía motivó a López Obrador a invertirle más recursos y a externar que ojalá que en el resto del país todas las obras inconclusas se encontraran de esta manera.
Voces
hay que se quejan por la ubicación de la caseta de cobro. Las habrá también que
se inconformen por el material, el color, la forma, los barandales, los pisos, y hasta por el paisaje. Sin embargo, con el
apoyo del gobierno de López Obrador, palabra empeñada, palabra cumplida.
La obra vial que sigue
La obra vial que sigue
El
paso vehicular de la avenida
Central-Patricio Trueba cruce con la Avenida Colosio está en proceso de
licitación. Como en toda obra pública, la población tendrá inevitables molestias y
en cierta forma la alteración temporal del ritmo de su actividad cotidiana.
La
comprensión y colaboración de los vecinos y de quienes hacen uso diario de las
vías vehiculares afectadas será fundamental y, por supuesto, necesaria.

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