domingo, 26 de mayo de 2019

DE MUCHO, UN POCO/Los gobernadores mejores constructores

Poco comunes -cada uno en su estilo- los paralelismos entre personajes de la política. Física, anímica y hasta sentimentalmente, las diferencias suelen ser diametrales. Tres en la historia reciente y no tan reciente, guardada la proporción, con un objetivo común, embellecer Campeche.
Poco o nada familiar para esta generación y la anterior, e inclusive para la de su tiempo, quien gobernó de mil novecientos sesenta y uno a mil novecientos sesenta y siete. Por terminar el sexenio de Alberto Trueba Urbina, llegó como candidato un militar nacido en Hecelchakán. Nadie lo conocía; nada se sabía de su biografía y de su andar en la política.
En alguna historia de años atrás, se escribió de un acto de campaña en la montaña de los chenes. Una tarde de enero, arribó a Xmabén en tres raros automóviles color pastel de la marca Citroen, un grupo encabezado por un elegante candidato, alto y de bigote bien cuidado. Al ritmo de “Óyeme Cachita” bajó de su auto “El Chato”, “El Coronel”, José Ortiz Ávila, quien sorprendió a todos con un discurso en perfecta lengua maya.
Después se supo que estudió la primaria, luego la carrera de maestro en su pueblo natal, También que, ya titulado, ejerció la docencia en Yucatán y Campeche, y que por el treinta y cinco, ingresó al Ejército Mexicano en el segundo Regimiento de Artillería de Montaña y después, como cadete, al Heroico Colegio Militar.
No fue un solado mediocre, al contrario, vivió hechos relevantes, no todos muy ortodoxos. Posteriormente se reivindicó con un nunca probado apoyo a los jóvenes presos con motivo de los trágicos hechos de mil novecientos sesenta y ocho.
El sexenio de Ortiz Ávila se significó por una especial mano dura, la concentración absoluta del poder en su persona, pero también, por un enorme afán por transformar Campeche desde su experiencia como contratista y especialista en grandes construcciones. Según afirmaba, quería dar un vuelco al estado y despertarlo de un larguísimo letargo.
Para el efecto trajo con él a Joaquín Alvarez Ordóñez, egresado con honores de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, maestro de maestros en urbanismo y en la especialidad de alta dirección de empresas.
El arquitecto Álvarez conocía a profundidad el tema. Tenía además, la experiencia del despegue a la modernidad de Brasil. De cierta manera, Campeche siguió la suerte de Brasilia, la nueva capital del país sureño.
Quedan varias obras del sexenio de Ortiz que continúan firmes y de pie. Pueden apreciarse el vetusto mercado “Pedro Sáinz de Baranda”; el erguido Palacio de Gobierno y su vecino, el recinto del Congreso;  la Plaza de la República; el Paseo de los Héroes; la Concha Acústica; y el singular monumento al Resurgimiento.
Pasados varios sexenios, aunque abundantes en proyectos sociales, la obra pública y en especial la estética urbana vivió una especie de receso, sólo interrumpido por el primer puente de Carmen y los programas de vivienda, hasta la administración de José Antonio González Curi, los últimos tres años del pasado siglo y los tres primeros del presente.
José Antonio, buen administrador, casi con recursos propios se avocó a la tarea de embellecer Campeche. Siguen a la vista el hermoso malecón y el Centro de Convenciones. Criticados y todo, los edificios de las maquiladoras. Nada hasta hoy se ha podido hacer aunque se ha intentado, para dar el siguiente paso a un programa de empleo mejor remunerado.
El defecto que de alguna manera modificó la imagen del ex gobernador, fue el intento de seguirse de frente y, además de la obra pública, imitar al coronel en lo de la línea dura. Cosa complicada en tiempos diferentes a los que tocó al militar. El resultado lo conocemos,  González Curi sigue siendo de los mejores en lo que a urbanismo se refiere.
Actualmente, Alejandro Moreno arriesga todo para el despegue del estado, con un voluminoso paquete de obras, algunas de enorme calado como el Puente de la Unidad. Su mejor y más eficaz aliado en el propósito, Edilberto Buenfil Montalvo, hombre de experiencia y profundo conocedor de la materia. Pero sobre todo, jamás cuestionado en su trabajo y honestidad.
Lo que se está haciendo en la ciudad capital, independientemente del Eje Vial, ha conformado un muy bello corredor turístico que empieza en la entrada oriente y termina en la salida a Lerma. Dará mucho de qué hablar, téngase por seguro.
La ciudad luce cada día más bella con la avenida Costera, el Centro de Convenciones, el Bazar Artesanal, la plaza Moch-Couoh, el Ángel Maya, las Fuentes Marinas, la ampliación del malecón hasta rematar en el famoso “Resurgimiento”. Este monumento al que los campechanos simpáticos de su época bautizaron como como “él atorado”, es quizá el más icónico de los que quedan del primer sexenio de construcciones.
De la mano empuñada, la línea dura y el actuar violento del coronel, y el tibio intento de Antonio de imitarlo, ni hablar. Alejandro no cierra la mano ni la levanta como no sea para conseguir un "aventón".

Con la salud no se juega 
Sonó muy fuerte la reciente renuncia de Germán Martínez a la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social, tema sensible si nos atenemos a que para el ser humano, y el mexicano no es la excepción, no hay valor más preciado que su salud y la de su familia.
Que hubo diferencias con otros funcionarios, de la dependencia o de otras, es realmente lo de menos. No podemos soslayar que la salida de un aliado político de la talla del señor Martínez, factor importante para el resultado de la elección, es una significativa baja.
Le achacan actos reñidos con un buen proceder, lamentable. Si la razón de la salida no es el recorte al presupuesto y hay actos reñidos con la ley, se estaría infringiendo una máxima fundamental del presidente: el combate a la corrupción. El asunto amerita una amplia revisión y deslinde para poner las cosas en su lugar, desde luego escuchando al renunciante.
Pero principalmente, requiere urgente tratamiento para que no escale hasta la falta de atención de los millones de mexicanos que dependen del IMSS para preservar su vida y su salud. Si no se hace así, sería una gran injusticia, y podemos asegurar que el presidente es el más interesado en que se aclare la verdad. Confiamos en que no abandonará a los mexicanos en esta hora difícil.
¡Y ya van dos renuncias en medio año! 

… Y ALGO MÁS

El Bazar Artesanal ya está en servicio 
No había usuario de la pista del malecón que no lo atisbara todos los días. El aparente cascarón de un edificio no parecía mostrar avances. Se decía de todo, pero la realidad era que antes de su conclusión pasaron cosas, de carácter técnico, tal vez financiero, y por qué no, también político.
La verdad es que como muchos, estábamos impacientes por ver concluida esta obra, y por fin se dio la ansiada inauguración. El Bazar Artesanal quedó extraordinariamente bello.
Tiene razón el gobernador cuando asegura que las artesanías campechanas son un orgullo para el estado, y más aún la tiene cuando afirma que ya cuentan con un espacio maravilloso ¡Enhorabuena! 

El PRI incluyente y la “Vieja Guardia” 
Arrancaba apenas el sexenio de Alejandro Moreno Cárdenas, un veintiocho de enero,  cuando el partido Revolucionario Institucional, entonces a cargo de Ernesto Castillo Rosado, convocó a una reunión desayuno con antiguos priístas. La “Vieja Guardia” le llamó el gobernador a ese conjunto.
Tres años después, en una muestra de que es incluyente y en él caben todos los grupos y corrientes, en el PRI trabajan con gran pasión -en este tiempo en la Jornada Estatal de Afiliación y Refrendo de la Militancia-, destacados exponentes de esa “Vieja Guardia”.
Sólidos cuadros aportan su tiempo y su trabajo. Tal es el caso de Fernando Soto Angli, Luis Fuentes Mena, José Soberanis González, Manuel Santini Pech, Eleazar Cámara Rivero,  y otros, encabezados por supuesto por el experimentado dirigente estatal, Jorge Lazo Pech.
 

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