En una historia del lejano dos mil dieciséis,
escribimos que un ex gobernador en plática con un par de jóvenes, les comentó que el trabajo de
un Secretario para asuntos de Gobierno, “debe
ser callado, discreto, y tan efectivo que casi no se note. Si es demasiado
protagónico o inefectivo, el resultado sería notorio y la antesala del
gobernador estaría siempre llena”.
En esa columna, nos referimos al anterior
jefe del ejecutivo local, Alejandro Moreno, quien lo mismo recibía a altos funcionarios del
gobierno federal, que otorgaba premios o reconocimientos, presidía actos de su
partido, visitaba una obra o inauguraba otra. También, hacía anuncios o
viajaba a la capital para realizar gestiones.
En ausencia del gobernador, quien le sigue
en la línea de gobierno debe y tiene que ser árbitro, mediador, negociador, y en un momento
dado, especie de hábil juez que capte el sentido de una discusión y proponga
soluciones que si no satisfacen a todos, complazcan a la mayoría. Por
descontado que el jefe político deberá estar de acuerdo con el resultado.
En aquella ocasión, nos referimos al
trabajo callado, discreto, prudente, de quien se desempeñaba como Secretario
General de Gobierno, el actual gobernador, Carlos Miguel Aysa González. Esa
eficiencia, compromiso, prudencia y buen juicio, lo condujeron ante la
oportunidad que la vida le puso al frente a través de la mayoría de los
diputados al Congreso del Estado.
Como dato complementario, recientemente
publicamos que con los reacomodos en la línea del gobernador, se mantuvo el
equilibrio entre experiencia y juventud. Alejandro Moreno se hizo cargo del
gobierno con apenas cuarenta y un años de edad. Llegaba con todo el ímpetu, la
fuerza y el entusiasmo de quien tiene la oportunidad de servir a sus
conciudadanos.
Tuvo el buen tino de nombrar como
Secretario de Gobierno primero, y posteriormente Secretario General de Gobierno,
a un hombre de muy vasta experiencia, conocedor de la manera de gobernar, y
compenetrado en asuntos de seguridad. Este tema fue -es- a la postre, una de
las grandes prioridades de la administración estatal para mantener el estatus de estado con menor índice delictivo y
mayor paz social.
Ahora, con el ascenso de Aysa, nombrar a
una persona mayor hubiera roto el equilibrio y el propósito inicial de alternar
edad y juventud. El gobernador decidió entonces designar en el cargo a un
joven. De esa manera, primero un Gobernador joven y un Secretario General de
Gobierno mayor. Ahora, justamente lo contrario: Gobernador mayor y Secretario
joven.
Pero Armentía López, según se aprecia, cuenta
con los méritos suficientes para ocupar el cargo. A los treinta y cuatro años,
los últimos cuatro se desempeñó con eficiencia dos veces como delegado federal,
y últimamente como titular de la Sedesyh estatal.
El nuevo Secretario General de Gobierno
tiene frente a sí un reto muy serio, primero porque su jefe inmediato, además
de los conocimientos y experiencias acumulados durante toda una vida de
trabajo, ocupó el mismo cargo desde el principio de esta administración, y lo
conoce igual que conoce a plenitud como se manejan las cosas del ejecutivo.
Armentía tendrá la enorme oportunidad de
demostrar su valía, aprendiendo entre otras cosas del estupendo maestro al que
debe responderle. Tiene que ser hábil, prudente, discreto y efectivo, esa es la
línea y a ella deberá apegarse como si se tratara de un guión.
Como observador y alguna vez practicante de
la política activa, me atrevería a pensar que Pedro tiene un gran futuro. Es
inteligente, de buena memoria, tiene simbiosis con las cámaras y los micrófonos y conexión con los medios. Cuenta
con buen discurso y un pensamiento lógico y ordenado en el que maneja y acomoda
cifras y conceptos.
Podría decir más cosas del nuevo Secretario
y de su futuro. En una reflexión muy simple, pensaba que en el camino de su consolidación,
le falta desempeñarse un poco en la política partidista y, para ser sinceros,
ahí lo ubicaba en el corto plazo.
Ahora, las responsabilidades que asume son
de verdad serias y, claro está, de la más alta importancia.
Seguro tendrá buenos resultados como ha sucedido antes por su capacidad y sus
virtudes; pero sobre todo; porque tendrá el estímulo de lo que es rendirle
cuentas a un estricto sinodal. Más bien, a dos: al gobernador Aysa y al pueblo
campechano.
El cultivo en la política o
la política del cultivo
Cuando,
como y donde se generó este simpático vocablo y su acepción, no se sabe, pero seguramente se
dio en la península de Yucatán. Campeche y el estado vecino son famosos en la
aplicación de este extraño rito, de uso muy frecuente cando de la política se
trata. “Cultivo”, suelen llamarle, y fueron varios los personajes que sufrieron
sus amargas consecuencias.
El
doctor metido a político a destiempo, se retiró de la batalla y dejó el camino
libre a los demás contendientes; no obstante; pudo hacerlo de una manera digna
y no lo hizo. El galeno optó por el berrinche y acusar inequidad, después de
haberse expresado mal del partido del que recibió beneficios y, sobre todo,
acusó a quien le dio la oportunidad de terminar su vida de funcionario público nada
menos que como secretario de estado.
Al
parecer, resultado de la edad, de una decisión errada o malas artes de quienes fingiéndose sus amigos lo
patrocinaron con mezquinos intereses, las consecuencias
las pagó el extraordinario educador y ameritado médico.
Mientras
tanto, como una avalancha, de todos los confines del país, las manifestaciones
de apoyo a favor de la candidatura de Alejandro Moreno Cárdenas a la dirigencia
nacional priísta se han estado dejando sentir. Por su parte, numerosos
campechanos que lo respaldan lo acompañaron el pasado sábado en el acto de registro
de su candidatura.Ojalá no haya más actitudes ruines de quienes impulsaron al malogrado aspirante, y nadie más que desquite sus frustraciones de la misma manera que el doctor que un día quiso ser político.
… Y ALGO MÁS
El equipo del nuevo gobernador
De gente joven y con experiencia se ha estado
rodeando el gobernador Carlos Miguel Aysa González. A menos de una semana de
haber tomado posesión del cargo, ha realizado varios cambios, dos de ellos en el primer nivel. Al primero ya nos hemos referido. Del segundo, podemos
afirmar que es de lo más atinado. Se dio de manera lógica, Christian Castro
Bello es Secretario de Desarrollo Social y Humano a la salida
de Pedro Armentía.
Castro Bello conoce el terreno; fue
delegado de la entonces llamada Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) durante
buena parte del sexenio del ex presidente Enrique Peña Nieto. Si se recuerda,
durante su desempeño, la delegación local fue de las más destacadas en el ámbito
nacional, y reconocida como ejemplo en el cumplimiento de varias de sus metas.
Como anécdota: Por los noventas, cuando las
facultades físicas se encontraban a plenitud, trabajamos un tiempo la notaría
número dos de Hopelchén, de la que este escribidor fue titular. Dos abogados buenos
amigos respaldaron la labor. Polo y Eduardo integraron el equipo.
Eduardo Castro Vázquez decidió ir a radicar a la cabecera municipal para hacerse
cargo de las cuestiones del despacho y algunos litigios, a la vez que alternaba la actividad con
ciertas tareas en el rancho de su abuelo político, y se dedicaba un poco al
comercio, principalmente de agua purificada que almacenaba en una habitación
contigua.
Casualmente, el Día del Padre, por una
publicación de Christian me
enteré que es hijo de Eduardo Castro, quien falleciera a muy temprana edad. Una dolorosa pérdida.
Hombre de lucha, esfuerzo y trabajo, Eduardo fue
sin duda un roble de recia estirpe. Si los frutos son como el árbol que los
tuvo en sus ramas, la cosecha está garantizada.
Los
movimientos en el DIF estatal
No puede resumirse en unas cuantas palabras
la labor que está realizando al frente del DIF estatal la señora
Victoria Damas de Aysa. A modo de adelanto, puede decirse que conoce la actividad
porque antes presidió el importante
patronato “Grande de Corazón”.
La esposa de Aysa y su más cercana y leal colaboradora,
es una dama de gran calidad humana y enorme sencillez. Cuando ninguno de los dos
ocupaba cargo alguno, tuve la inmensa fortuna de recibirlos en mi oficina y
platicar con ellos en lo que terminaba su trámite. De los dos tengo la mejor
impresión y no puedo negarlo.

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