Sin
rigor histórico, uno de los más remotos antecedentes de un sistema de pensiones
tuvo origen en España. Se remonta a finales de mil ochocientos ochenta y tres
con el decreto que creó la “Comisión de Reformas Sociales para el estudio de
las cuestiones que interesan a la mejora o bienestar de las clases obreras”.
El
siguiente siglo, surgió la “Ley acerca de
los Accidentes de Trabajo”, y se introdujo el primer seguro social. Así se
creó el Instituto Nacional de Previsión, y más adelante se reguló el
retiro obrero y se proporcionaron pensiones de jubilación. Eran los primeros
pasos de lo que es hoy el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS)
adscrito al Ministerio del Trabajo y Seguridad Social español.
En el país, por
lo que respecta al tripartita Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es, a
saber, la institución de seguridad social más grande y sofisticada de toda la
América Latina. Destinada a los trabajadores del sector privado, funciona con
aportaciones del estado, los patrones y los trabajadores.
El
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado
(ISSSTE) por su parte, ofrece el cuidado de la salud y la seguridad social a
los trabajadores del gobierno federal mexicano. A diferencia del IMSS, funciona con
aportaciones del gobierno federal y de los burócratas afiliados.
Ambas
dependencias, a últimas fechas han sido objeto de fuertes cuestionamientos por
sus significativas carencias, desde medicamentos hasta servicios médicos. Bajo
señalamientos de corrupción, languidecen por la falta de inversión en clínicas y
hospitales. Asignatura pendiente que tiene con el alma en vilo a quienes
requieren necesariamente de sus servicios.
Cierto
es que no existe un sistema óptimo de pensiones que se adapte a las
circunstancias de todos los países, y ninguno sobreviviría con el sólo
financiamiento público. La carga cada vez es mayor en atención a la ampliación
de las expectativas de vida de los trabajadores y el número creciente de
personas en edad de retirarse.
Si
tuviéramos que calificar el asunto de las pensiones en el mundo, tendríamos que
concluir que se trata de un problema de dimensiones colosales. Si el estado
actual de cosas se mantiene, a mediados del siglo el colapso sería inminente y
los estados carecerían de capacidad económica para afrontar la problemática.
Es
de señalarse que, desde principios de esta década, el gobierno federal ha dado
los pasos iniciales para enfrentar en el mediano plazo los efectos del déficit
de los dos principales organismos de seguridad social, IMSS e ISSSTE, que han
visto modificarse sus leyes respectivas. Mayor edad para la jubilación, cuentas
individuales, entre otras cosas.
Aquí
en Campeche y en su ámbito, el gobierno local ha iniciado lo que podría ser a
futuro la reforma más significativa del Instituto de Seguridad y Servicios
Sociales de los Trabajadores del Estado de Campeche (ISSSTECAM),
desde su creación la década de los ochentas.
La
cuestión es que, el Congreso del Estado, consciente de la situación, aprobó
modificaciones y adiciones a la Ley de la materia, por supuesto encaminadas a
la conservación del estatus de los trabajadores en proceso de retiro durante
década y media al menos. Los legisladores de todos los partidos constituyeron la mayoría necesaria y se pusieron de acuerdo en lo que convenía.
Ya
no habrá más jubilados antes de los
sesenta años con el salario completo como había estado sucediendo; habrá un
incremento en las aportaciones de los trabajadores y como tal, habrá
inconformes, pero queda inscrito que ese incremento será únicamente del uno y
medio por ciento, que para el promedio de ingresos de los
trabajadores en activo, rondaría los cien pesos al mes.
No
hay medida adecuada para solucionar de fondo el problema creciente de
la seguridad social, ni dinero suficiente para resolver la problemática de las
pensiones en el largo plazo; sin embargo; es de esperarse que en los próximos
quince años no se den mayores afectaciones. Aquí, es necesario recalcar que
década y media representa la mitad de la vida laboral del común de los
trabajadores.
El cuarto informe de la cuenta de la administración
El
cuarto informe del sexenio inaugurado el dieciséis de septiembre de dos mil
quince, y el primero de la cuenta personal del gobernador Carlos Miguel Aysa
González.
Quienes
saben de política, están gratamente sorprendidos del modo de gobernar
de Aysa. Primero Secretario de Gobierno y después, en un atinado cambio,
Secretario General del Gobierno. Fue y ha sido siempre serio, paciente,
prudente y conciliador. Su expresión “Nos
entendemos mejor estando cerca de la gente”, resume su pensamiento de
gobernante proclive al diálogo y a la cercanía con la población.
“He convertido en mi mejor oficina estas
giras de trabajo porque nos entendemos mejor estando cerca de ustedes; por eso
estoy aquí con los secretarios, que al igual que yo no se quedan en sus cómodas
oficinas, sino vienen a estar con ustedes para que les apoyen en todo, para que
no tengan que ir a Campeche a ver cómo se les resuelve sus necesidades”, son
palabras que dan idea de un nuevo y efectivo estilo de gobernar. … Y ALGO MÁS
Un DIF que trabaja
El trabajo, pero sobre todo, la actitud, no disminuyen en el DIF estatal. Giras a
los municipios para entregar obras o iniciar programas, nuevos espacios
inclusivos, y otras actividades. La labor de la señora de Aysa se hace cada vez
más evidente.
Si
esto no fuera suficiente, doña Victoria Damas está ampliando los horizontes de
su actividad, como se demuestra con la reunión que sostuvo con la titular del
Sistema Nacional DIF, María del Rocío García Pérez, para exponer los programas
y acciones que realizan para favorecer a las familias y grupos vulnerables
campechanos.
La
señora Damas de Aysa y la otra parte del singular binomio, Sonia Castilla
Treviño, dieron a conocer a la importante funcionaria las estrategias que se
aplican en Campeche en materia de asistencia social.
Ciertamente
que el formato y las actividades del Sistema DIF nacional han cambiado, sin
embargo aquí, no sólo no se ha hecho, sino se ha enriquecido el trabajo con
nuevos programas y estrategias.
La fuerza de la militancia
Ya
sabemos de lo apasionada que suele ser la gente del antiguo Mayab -tierra de
Ivonne Ortega- en lo que se refiere a la política. Será porque saben lo que es
contar con el poder y luego perderlo por acciones equivocadas de algunos que
ellos mismos eligieron.
Vaya
manera de los hermanos peninsulares de apapachar a quienes consideran suyos.
Alejandro Moreno y Carolina Viggiano fueron literalmente arropados por la
"ola roja" yucateca que les expresó su caluroso afecto.
La
bella Ciudad Blanca fue el escenario ideal para el encuentro de Alito y
Carolina con la dirigencia, con los sectores, con la estructura territorial,
con las organizaciones y con las bases del priísmo yucateco, que no dudaron en
expresarles su apoyo para obtener el triunfo en las elecciones partidistas del
próximo domingo once.
“Yucatán es un orgullo y un ejemplo para el
priismo nacional, ya que el pasado proceso electoral, a pesar de los resultados
adversos, no bajaron los brazos para apoyar a sus candidatos y se obtuvieron
victorias importante en el Senado de la República, diputaciones federales, 58
municipios y la mayoría en el Congreso estatal”, les dijo Alito.
“Entonces, podemos decir que el PRI está vivo
y tenemos que seguir trabajando para que el priismo de Yucatán siga fuerte.
Estoy lleno de energía y de ánimo por estar con ustedes; y así es como nos
gusta a los priistas estar en los eventos, donde sudamos la camiseta, donde
saludamos a los compañeros de partido. Aquí, está la fuerza de la militancia;
las mujeres y los hombres que ayudan a los candidatos del PRI a ganar las
elecciones”, expresaría el campechano a sus seguidores yucatecos, y al
parecer así será.

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