Primitivamente
en sentido religioso-económico-tributario, en Romanos 13:7-9 de las Sagradas
Escrituras, se consigna una larga frase: “Pagad
a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al
que respeto, respeto; al que honra,
honra”.
En
el contexto histórico, la “Revista Universal” mexicana, en el artículo “Los
Cubanos en el Exilio” del mes de septiembre de mil ochocientos setenta y seis, sin
precisar momento y circunstancias de su expresión, atribuye a José Martí la resumida
frase “Honrar, honra”.
Sirva
la introducción y la cita para referirnos a la decisión de pueblo y gobierno
campechanos, de otorgar en su edición dos mil diecinueve el Premio Campeche a
un mexicano de excepción, y distinguido campechano por adopción.
La
“alta distinción…, para reconocer en
forma pública a los campechanos; a los nacionales o extranjeros que se hayan
distinguido en las ciencias, las artes, la tecnología, la
justicia, la cultura,
el deporte, en
la defensa de los
derechos humanos, en el
ámbito empresarial, o
cualesquiera otros valores
sociales o acciones que
contribuyan al engrandecimiento del Estado”, tuvo este año un destinatario excepcional.
El
premio correspondió a la labor humanitaria del autor del programa dedicado a la
atención de pacientes con la malformación congénita causal de traumas
infantiles, labio leporino y paladar
hendido. Su creador, el doctor Rafael Ruiz Rodríguez. Altruista sencillez
que raya en la humildad de tan merecido homenajeado.
En
humanista, elocuente y sentida prosa, el gobernador Carlos Miguel Aysa González
llamó al ilustre médico “…ciudadano
excepcional, un hombre que hizo de su trabajo una pasión y una forma de
brindarle nuevas razones de vida a miles de seres humanos”. “Un ciudadano que,
en la humildad profesional, ha reflejado la grandeza de la bondad; una
generosidad creciente porque quien más da, más agranda su capacidad de ayudar,
y precisamente nuestro galardonado es un hombre que lo ha dado todo en cada uno
de sus actos”.
Cobra relevancia el discurso
del doctor Ruiz Rodríguez al afirmar que, “Me
llena de gran orgullo, de gran emoción y de gran satisfacción poder servir a la
humanidad en la forma en que lo hemos hecho; me siento profundamente agradecido
al igual que con mi familia, porque la he dejado durante muchos años para ir a
operar gratis a muchas comunidades”.
Tiene
razón el gobernador de los campechanos cuando afirma con sentidas palabras que “para el alma benefactora no existen
fronteras, pues son miles de personas que hoy llevan, en su alegre sonrisa, el
amor de las manos prodigiosas del doctor, quien también ha transmitido sus
conocimientos por medio de artículos especializados y aportaciones editoriales,
dejando constancia de un legado profesional nutrido de los más profundos principios
y valores éticos”.
Ya
en el inmaterial contexto de las Sagradas Escrituras; ya en el estricto concepto
literario filosófico del ilustre acuariano, caribeño universal que cultivaba rosas en verano y en invierno, pocas ocasiones como la actual para aplicar la breve cita a un
acontecimiento de la talla del otorgamiento de un galardón que nos distingue
como estado.
Honor
a quien honor merece, honrar, honra, y este año, los campechanos de bien, sobre
todo los favorecidos con el programa, sentirán legítimo orgullo por el acierto de
entregar el pergamino, y colocar en el pecho de quien “no nació en Campeche pero quisiera exhalar aquí
su último aliento”, la medalla que nos honra y nos distingue.
Quien al aíre ha salivado
Al
parecer, con el rostro salpicado y testigo fiel de las cosas que suelen suceder
a quienes lanzan fluidos orgánicos al espacio, la rival vecina ha aquietado un
poco sus ímpetus belicosos. Antes que sea demasiado tarde, se ha dedicado más a
tratar de vincularse con quienes debe.
Eso,
y la respuesta puntual a sus embates, no sólo de parte de su oponente, sino de
cientos de seguidores que no están de acuerdo con la actitud nada propositiva y
mucho de ofensiva de la respetable dama.
Mientras
eso sucede, una fuerza desatada de la naturaleza recorre el país de norte a sur
y de costa a costa. Alejandro Moreno y Carolina Viggiano no están dejando de
hacer acto de presencia en un solo metro cuadrado de territorio en el que
habita un priista.
… Y ALGO MÁS
El discreto trabajo del DIF
Interesante
gira de trabajo realizó el gobernador Carlos Miguel Aysa González por Palizada. Acompañado de su esposa, puso en marcha un nuevo paquete de obras, refrendó el compromiso de visitar
el total de los municipios, y se manifestó “...un gobernador
para los campechanos”.
La
esposa del gobernador y Presidenta del Patronato del Sistema DIF Estatal, la
señora Victoria Damas de Aysa, hizo entrega a la comunidad paliceña de un
módulo de juegos infantiles inclusivos “Juguemos Todos”, en el que se
invirtieron recursos federales y estatales por más de setecientos mil pesos.
En
paralelo con las actividades de su esposo, de quien en esta misma colaboración
se menciona su intervención en el programa relativo al reconocimiento al doctor
Ruiz Rodríguez con el Premio Campeche, el DIF estatal continúa sus
actividades en un tema semejante.
En
la sala de espera del hospital “Dr. Manuel Campos”, doña Victoria clausuró el
programa intramuros de cirugía de Túnel de Carpo, “Disfrutar de la Vida nos
hace Grandes de Corazón”. De esta deformación recurrente que modifica
negativamente la vida útil de quienes lo padecen, recibieron el beneficio de la
intervención, treinta y una personas de un total de setenta y cuatro valoradas.
“Ante los excelentes resultados, expreso mi
reconocimiento al Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) coordinado por el
Dr. Alejandro Espinoza Gutiérrez que ha respaldado a Campeche, también a la
Secretaría de Salud Campeche que su participación ha sido de vital importancia
para el éxito del programa, así como de la Administración de la Beneficencia
Pública Estatal, al Seguro Popular, a los Hospitales de Especialidades “Dr.
Javier Buenfil Osorio”, “Dr. Manuel Campos” y a los Sistemas DIF Municipales
por difundir los programas”, declaró la esposa del gobernador y presidenta
del patronato del DIF Estatal.
El próximo Informe y otras
cosas
Nada
extraño y sí, muy natural lo que sucede en el sector “informal” de la
comunicación. Por supuesto que con el Cuarto Informe de Gobierno en puerta y la
inminente renovación del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
Las
descalificaciones van dirigidas a las patrullas y a las cámaras de
videovigilancia, ambas cada vez en mayor número al servicio de la sociedad. En
el caso de los vehículos, no es un secreto el uso de un no tan nuevo esquema de
adquisición bajo contrato de arrendamiento.
Se
recordará que la década de los setentas empezó a usarse el sistema de renta,
primero en el gobierno federal, y con mayor incidencia en las áreas de ventas
de la iniciativa privada. Los empleados pagaban una cantidad mensual por el
concepto, y después de un tiempo decidían quedarse con los automotores en propiedad
o continuaban rentándolos.
En
el caso de las patrullas, es conocido el alto costo que genera mantenerlas en
buenas condiciones en virtud de su sofisticada tecnología y uso continuo,
prácticamente las veinticuatro horas de todos los días. La decisión se explica.
Los
nacidos durante la primera década del siglo anterior, recordarán las enormes
patrullas Ford Galaxie con motores de ocho cilindros comisionadas a la
Dirección General de Tránsito y Seguridad Pública después de un largo período
de servicio en “el cuarto piso”.
Los
comandantes Arturo, Roca, Zubieta, y otros estimados uniformados, eran los
usuarios habituales de los armatostes y muy común que sudaran la gota gorda
empujándolos para aparcarlos en tanto llegaba el mecánico de la corporación a
ponerlos otra vez a rodar. Los tiempos han cambiado y con ellos los viejos
métodos ¿o no?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario