Supersticioso extremo o bromista incorregible, afecto a las ocurrencias y al contrario de la actitud republicana de un jefe de estado laico, el presidente López Obrador presume su buena suerte, a la vez que atribuye ésta al uso de algún tipo de recursos extraños.
Sonriente, suele presumir amuletos
y símbolos religiosos que lo acompañan en su diario andar. “Lo cuidan”, dice de
dos medallas, un “trébol” de cuatro pétalos y un billete de dos dólares. Poco comunes éstos en la circulación de la divisa verde, precisamente porque mucha
gente, principalmente nuestros migrantes, se los reservan para sí con ese fin.
“La
política es virtud y fortuna, y la fortuna es suerte, y cuenta mucho no solo en
política sino en todo”, de esa manera definió Andrés Manuel López
Obrador parte de lo que es su estrategia de gobierno, y de paso explicó o más
bien, justificó el uso de sus fetiches.
Cierta o no la efectividad de sus nada
convencionales recursos, vaya que se le alinearon las cosas para bien o para mal durante
la semana pasada al jefe del ejecutivo federal. Superó varias pruebas, con habilidad
y talento político algunas, por buena fortuna otras, pero remontó la cuesta.
Ciertamente que la 4T tuvo que remar contra
la corriente, en principio, por lo accidentada puesta en marcha del Instituto
de Salud para el Bienestar, mejor conocido por el acrónimo de Insabi, con su cauda de declaraciones contradictorias. Mientras los
directivos de la dependencia aseguraban que se cobraría a los usuarios de
tercero y cuarto nivel, el presidente afirmaba lo contrario.
Enseguida, la andanada de “memes” relativa a
la decisión de sus familiares de trasladar a la ciudad de Houston, Texas a su
nuera para que diera a luz a su primer nieto. Si se quiere, intrascendente, porque
como ellos hay miles de mexicanos que se deciden por esa posibilidad para
garantizar un servicio médico de mejor calidad que el que se brinda en nuestro
país.
El nuevo mexico-norteamericano, por haber nacido en
el primer mundo, no requerirá jamás de la asistencia de ningún facultativo o de los medicamentos del
nuevo Insabi, aunque no sea derecho habiente del IMSS o el ISSSTE, por supuesto.
En este caso, al parecer la pólvora inicial
terminó mojada, primero porque el menor de la dinastía es hijo de padre
mexicano y madre norteamericana; por tanto, tenía derecho legítimo de ver la luz primera en
ese país. Sus abuelos maternos son ciudadanos norteamericanos y hasta
viven cerca del hospital donde el pequeño vino al mundo.
En el caso del Insabi, al parecer, un brindis
con agua de guanábana, un par de bocados
de peje lagarto, un tamalito de chipilín y alguna otra delicia tabasqueña, desarmó
a los nueve gobernadores de la oposición que amenazaban con una rebelión. Se
sabe que de la reunión que fue más de carácter social que de trabajo, salieron
sonrientes y satisfechos.
El presidente apapachó a los inconformes, les
apagó el fuego y desarticuló su rebeldía con una frase persuasiva que no se
parece en nada a la flamígera retórica de sus mañaneras: “hoy
no hablemos de política, ni de temas de trabajo”, sólo esparcimiento,“por el bien de la República”.
La verdad es que, aunque el nuevo
instrumento de salud muestra grietas y en muchos aspectos pierde si se compara
con el extinto Seguro Popular, pesa el argumento irrebatible de que este
último en algunos casos -no todos- fue un auténtico pozo de corrupción, y que el
sector salud se prestaba para toda clase de trafiques con el asunto de la
compra de medicinas.
Lo extraño, sin embargo, es que no obstante haber transcurrido un año y casi dos meses de la
administración lopezobradorista, en los casos emblemáticos de corrupción, a la
presente fecha solamente hay un par de ex gobernadores en prisión y eso, más bien
por causas diferentes a haber hincado el diente a los recursos destinados a la salud.
Y en esas andábamos cuando de repente,
de la frontera sur se recibe la noticia de que una nueva caravana de miles de centroamericanos
está poniendo a trabajar el muro humano apostado en los límites australes del
territorio. Pero también, del norte llegó el aviso de que nadie lo compró y vuelve a casa el avionsote para ser rifado. Y una buena, el Senado americano aprobó por fin el T-MEC ¿A qué amuleto
o medalla se estará encomendando?
Las actividades del CDE del
PRI
A
poco más de una semana de la gran concentración de priistas que atestiguaron la
toma de protesta de Ricardo Medina Farfán y Galilea Balboa Nieto, han empezado los
anunciados movimientos al interior del Comité Directivo Estatal del PRI. El
primero y muy importante, Rafael Rodríguez Cabrera a la Fundación Colosio.
La
decisión del doctor Rodríguez de renunciar a un puesto de primera línea del
ejecutivo estatal e incorporarse a una actividad partidista, sorprendió a
propios y extraños que lo ubicaban en un importante cargo en la administración
federal, concretamente en el Insabi, ya instalado y bastante cuestionado.
Sin
duda Rafael será un importante activo. Tiene capacidad para difundir con
acierto el ideario del sacrificado candidato. Propagar los valores fundamentales del partido y la misión que le toca
hacer en su presente y futuro, prescribe la Fundación desde su origen.
Rodríguez
Cabrera entiende de política porque nació y creció entre políticos. Contará
mucho la experiencia acumulada en diferentes cargos, tanto como la fuente inagotable
de la herencia política de su padre, y el ejemplo de suavidad de trato de su
señora madre.
Habrá
más cambios, es incuestionable: “Se sumará
los mejores perfiles para todas las carteras que se tienen dentro del instituto
político” dijo Medina Farfán, y en verdad esta es
una muestra de que las cosas pintan bien para el priísmo y los priístas. Abundaremos.
… Y ALGO MÁS
Al gobernador le gusta la
gente
El
gobernador Carlos Miguel González Aysa gusta de la gente. Nació y creció en Palizada. Sabe de siembras, de pastos y potreros; de la sabana y del recodo
del río. Su niñez y parte de su juventud las pasó en el pueblo y en el rancho,
en el monte y en la selva. Conoce de cerca las necesidades de los hombres y
mujeres que trabajan la tierra y se identifica con ellos.
“Como
pez en el agua” se mueve entre la gente sencilla de los pueblos. Les
habla con un discurso sencillo, que si antes aparentaba ser un poco titubeante,
ahora luce fluido y firme. Se apasiona de verdad cuando les habla,
y eso, ni el más destacado orador profesional lograría fingirlo.
Siete
meses de gestión y doce exhaustivos recorridos que se cumplieron en los
municipios de Hecelchakán y Hopelchén, marcan el rumbo y el estilo de un gobernante que se
resiste a la comodidad de la oficina, y sale al campo, a los pueblos y a las
calles para encontrarse con la gente que trabaja.
“Con estrategias integrales y dirigiendo el
trabajo hacia donde más falta hace, estamos creando suelo parejo para que las
familias que menos tienen puedan salir adelante”, dijo durante sus recientes giras
mientras repartía estufas ecológicas, recorría campos de cultivo, entregaba una nueva escuela y comprometía más apoyos para los productores.
Dos
jóvenes maduros, trabajadores apasionados, acompañan a Aysa en sus
frecuentes salidas y no iban a ser estas dos últimas la excepción: Pedro Armentía López,
Secretario General de Gobierno, y Christian Castro Bello de Desarrollo Social y
Humano, son compañeros inseparables del gobernador, y como él, disfrutan de los pueblos,
de los caminos, y del saludo y el abrazo sincero de la gente.
Las actividades de doña
Victoria
Las
últimas semanas, imperdonable descuido, habíamos omitido injustamente referirnos
al trabajo impecablemente positivo del Patronato del Sistema Estatal para el
Desarrollo Integral de la Familia a cargo de la señora Victoria Damas de Aysa.
Uno
de ellos, destacadamente noble, la entrega de cobertores a la gente pobre,
sobre todo adultos mayores y en particular de regiones donde el frío de verdad
cala y es un verdadero tormento para quienes a menudo no cuentan con una
vivienda de calidad, y subsisten bajo un precario techo. Obras buenas a favor
de la gente buena, esa es la clave.

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