Recordamos
hoy a “El Chirrisco” o, más cortito, “El Chirris”. Un simpático y ocurrente
ebanista-pintor capitalino al que conocimos en “La Roma” de los setentas. El
chaparrito y regordete de eterna sonrisa
y listo para el albur cantadito, cuando algo no le parecía creíble, sobre todo
si de política se trataba, arqueaba las cejas y soltaba la pegajosa frasecita: “tiene
muy grandes los ojos para ser paloma”.
Vaya
que sí, y así nos pareció en días recientes. Como si se tratara de una simple
coincidencia o producto de la casualidad, tan difícil en estos tiempos de
movimientos acelerados de aspirantes a cualquier cosa, regresó con relativa
fuerza el tema ya casi olvidado de
dos o tres negocios foráneos de bebidas y comida rápida que simplemente
abandonaron la plaza.
Alejado
su menú de los gustos y costumbres locales, aunado a que la actual situación
económica no permite al común de los campechanos consumir alimentos con
demasiada frecuencia fuera de casa; también que, afortunadamente, pequeños
negocios locales abrieron sus puertas, las franquicias simplemente no la
hicieron o no se afianzaron en el paladar de los nuestros.
Fue
muy claro en su momento el secretario Gabriel Escalante Castillo al decir que
los negocios “cumplieron su ciclo”. Las declaraciones del secretario del gabinete de
Carlos Miguel Aysa González, a varias semanas de haberse pronunciado, fueron
extrañamente actualizadas y elevadas a grado de catastrofismo, tratando de vender la idea de que vivimos en una entidad en ruinas, en el "quinto infierno", en el principio del holocausto
o algo parecido. Lista para ser salvada por un prócer de los autoenlistados. “Ojón, no parece paloma”, diría el viejo “defeño”.
Pero
Campeche es eterno y su ciudad capital un pedazo de historia patria que no se
termina ni se consume en una andanada mediática a destiempo. Es cierto, vivimos como el
jamón del sandwich, apretujados y presionados en medio de poderosas entidades, pero
ni estamos en la ruina ni nuestro estado se acaba con la desaparición de dos,
tres, o todos los negocios de capital foráneo.
El campechano común se enorgullece de su herencia prehispánica y colonial, y
alaba y pondera todo aquello que lo distinga y enaltezca. Lo dicho
por Silvia Díaz Castillo, Directora General adjunta de Evaluación de la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público va por ese camino. La funcionaria federal elogió a Campeche
por mantener desde el dos mil diecisiete, una calificación casi perfecta en Recursos
Federales Transferidos.
El segundo lugar nacional en el Índice de la
Calidad de Información reportada en ese rubro, y
mantenerlo desde aquel año, hace una calificación casi perfecta en ese indicativo, y llena de legítimo orgullo a cualquier mortal que ame su terruño.
El
columnista-escribidor, en su avidez por conocer el idioma, se atreve a
descomponer la elogiosa frase apegado al reconocido Diccionario de la Real
Academia Española: CASI: "adverbio que indica que no se da, ocurre o existe
completamente la acción, estado, cualidad, grado, etc., expresada por la
palabra a la cual acompaña, aunque falta muy poco para ello”.
Muy
común en el manejo de nuestro idioma, el vocablo tiene un uso muy especial.
Presente en la vida diaria, ya sea el hogar, la escuela, o simplemente en la
sociedad, da a entender algo que está o estuvo a punto de suceder o
concretarse.
Por su parte, el mismo glosario de la RAE
consigna una palabra de uso más que común que sin embargo, en la realidad pocas
veces es posible aplicarla. Se trata del adjetivo PERFECTO: "que tiene el mayor
grado posible de bondad o excelencia en su línea. Que posee el grado máximo de
una determinada cualidad o defecto".
Lo dicho, “Chirris”, en Campeche no andamos
mal, sobre todo si nos comparamos con otras entidades que viven un ambiente
diametralmente opuesto. Tenemos gente noble y gobierno transparente. Por eso, con las expresiones de doña Silvia, a más de un mes de pronunciadas las palabras
de Escalante, ese intento de revivir un asunto intrascendente y convertirlo en
tema polémico, nos está pareciendo ¡demasiado ojón para ser paloma!
Aysa ya “pintó su raya”
Frase
coloquial, pero actual en este momento. No lo pensó dos veces el mandatario
campechano. Hombre de leyes, moderado y reflexivo, pero no por ello menos fuerte
de carácter, ya pintó su raya. Advirtió, y lo hizo en serio, que si es
necesario pedirá licencia como gobernador y se instalará en la frontera de
nuestro territorio para combatir a los invasores y, claro está, frenar el ímpetu
de los descocados que pretenden crear problemas que no tienen razón de ser.
Cualquier
ciudadano sensato imaginaría una respuesta adecuada del ejecutivo quintanarroense, que ante lo serio del problema, debiera pedir calma mientras se resuelve legalmente el diferendo. Las fricciones, de la magnitud que sean, no
convienen a ninguna de las dos partes. Más exactamente, tres, porque el gobierno de Yucatán es el directamente afectado por la intención de mutilar dos municipios claves a su histórico territorio.
Al
parecer, como una medida de prevención más de que de acción o contención, un
contingente discreto de la policía campechana se encuentra en
la zona del conflicto. Disuadir más que reprimir sería el propósito. Ojalá no
se requiera, porque con los alcaldes disgustados y dispuestos a cerrar la frontera ya es suficiente.
Se dice por ahí que políticos interesados -se manejan nombres-, por intereses sectarios, tratan de convertir en moneda de cambio la obra emblemática del presidente López Obrador. el Tren Maya, cuya construcción mermaría el caudal de sus riquezas no muy claras. Si así fuera, deberían meditarlo un poco.
… Y ALGO MÁS
¡Échales la culpa!
Ingenioso el titulo, aunque no del todo del agrado de los malquerientes. A veces, ni de los propios priístas. Sin embargo, varios millones de vueltas a los spots hablan por sí solas. Hábil el dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, auténtico personaje aristotélico, el del “zoon politikon” como le nombramos en una colaboración, conoce los entretelones de la política mexicana y maneja espectacularmente el don de la oportunidad.
Sus rápidas y certeras respuestas en una entrevista televisiva lo mostraron como es, una suerte de salmón enjabonado, Moreno se zafó de cualquier intento de acorralarlo. Son sólidos sus argumentos de que muchas de las instituciones de gobierno, vigentes y actuantes, se deben a su partido.
Las administraciones del IMSS de Jesús Reyes Heroles y Arsenio Farell son ejemplos de acrisolada honestidad. Aunque malos mexicanos lo hayan depredado, no se pierde la virtud de ser obra de revolucionarios y pilar de la justicia social. O acaso el mencionado saqueo a un programa del campo con semillas plagadas e incompletas, y otro a un organismo del deporte en plena era anticorrupción de la 4T hace malas a las instituciones ¡Aseguramos que no!
… Y ALGO MÁS
Habrá apoyos, no subsidios
Despejada
la incógnita. Lo señaló el Secretario General del Gobierno, Pedro Armentía
López a nombre de la administración de Carlos Miguel Aysa González. Medidas
aparte, ejecutivo, legislativo, escuelas superiores y sociedad en sus
respectivo ámbitos, habrá estudios, acuerdos, créditos, mejoras económicas,
pero, definitivamente, subsidio gubernamental, no.
Dice
Armentía, y dice bien, que hay asuntos de responsabilidad exclusiva del Legislativo,
como la revisión y probable modificación de la Ley Estatal del Transporte y su
Reglamento, también, la Ley de Hacienda del Estado. En ese sentido, el
Ejecutivo podrá dialogar, tal vez sugerir, pero de ninguna manera imponer su
voluntad, porque atentaría contra el estado de derecho.
Se
ha tocado el tema, y qué bueno que así sea, de la factibilidad de otorgar
créditos a través de la institución del gobierno estatal Bancampeche. Ya lo
hemos comentado, dentro del paquete económico podrían manejarse tarifas
preferenciales, créditos a tasas blandas y plazos largos. En fin, todo aquello
que redunde en beneficio de las familias campechanas, principio y fin de los
esfuerzos del gobierno y la sociedad. ¡Échales la culpa!
Ingenioso el titulo, aunque no del todo del agrado de los malquerientes. A veces, ni de los propios priístas. Sin embargo, varios millones de vueltas a los spots hablan por sí solas. Hábil el dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, auténtico personaje aristotélico, el del “zoon politikon” como le nombramos en una colaboración, conoce los entretelones de la política mexicana y maneja espectacularmente el don de la oportunidad.
Sus rápidas y certeras respuestas en una entrevista televisiva lo mostraron como es, una suerte de salmón enjabonado, Moreno se zafó de cualquier intento de acorralarlo. Son sólidos sus argumentos de que muchas de las instituciones de gobierno, vigentes y actuantes, se deben a su partido.
Las administraciones del IMSS de Jesús Reyes Heroles y Arsenio Farell son ejemplos de acrisolada honestidad. Aunque malos mexicanos lo hayan depredado, no se pierde la virtud de ser obra de revolucionarios y pilar de la justicia social. O acaso el mencionado saqueo a un programa del campo con semillas plagadas e incompletas, y otro a un organismo del deporte en plena era anticorrupción de la 4T hace malas a las instituciones ¡Aseguramos que no!

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