miércoles, 4 de marzo de 2020

DE MUCHO, UN POCO/Una historia para ser contada



Creado como territorio federal a principios del siglo anterior por Porfirio Díaz con la idea de pacificar la región tras la prolongada Guerra de Castas, el ahora estado de Quintana Roo sobrevivió tres décadas hasta que fue suprimido y anexada su superficie a Yucatán y Campeche. Un Comité Pro Territorio presionó para su reintegración. Tras ello, su capital, Pay Obispo, escenario principal de la guerra, se convirtió en Chetumal (del maya Chactemal, lugar de árboles de madera roja).
El aumento poblacional y el desarrollo de su zona turística, principalmente la ciudad planeada de Cancún, posibilitó que el territorio fuera elevado a la categoría de estado de la federación en mil novecientos setenta y cuatro. Su primer gobernador electo democráticamente el noventa y cinco fue Jesús Martínez Ross. Antes que él, hubo doce jefes políticos y veintisiete gobernadores nombrados desde el Centro del país.
Incluido Martínez Ross, llevan a la fecha ocho gobernadores electos, de los cuales, dos enfrentan juicios serios que ameritaron prisión. Coincidentemente, los dos más recalcitrantes promotores de movimientos legales encaminados a mutilar territorio campechano y yucateco. Incomprensible, de acuerdo al orden cronológico, somos primeros en tiempo y como tal, en derecho.
Respecto de su territorio de algo más de cuarenta y cuatro mil kilómetros cuadrados, si alguien se toma la molestia de revisarlo desde sus orígenes más remotos, verá que entre los catorce vestigios mayas enlistados, no se cita a Calakmul, principal motivo de sus disputas.
Desde antes de su erección como estado, la relación entre campechanos y quintanarroenses fue y sigue siendo amistosa. La ciudad de Hopelchén, cabecera municipal, en línea recta dista ciento ochenta kilómetros del asentamiento chiclero y maderero de Xpujil, que formó parte de ese municipio. Sin embargo, a falta de carreteras, era necesario recorrer más del doble de esa distancia y atravesar tres municipios completos para llegar a esa localidad. Una historia parecida a la de Palizada con respecto a Tabasco.
Por la distancia de Xpujil de su cabecera, escasa supervisión y la facilidad de movilizarse, era común la presencia de paseantes, comerciantes, funcionarios y empleados del estado colindante, que sin restricciones realizaban actos de comercio, y hasta de proselitismo a través de programas oficiales. En una relación muy particular, sin que nadie se interpusiera, brigadas del gobierno quintanarroense, entraban y salían de territorio campechano tras llevar a cabo actividades de gestión, y hasta de entrega de recursos.
Sin ahondar en lo histórico, el conflicto se dio a la creación del municipio de Calakmul a finales de mil novecientos noventa y seis, desmembrando su territorio de los municipios de Hopelchén y Champotón. Lo anterior empeoró con un error de coordenadas observado  por el legendario Pedro Ocampo Calderón, quien adujo que la decisión legislativa abarcó medio planeta. El problema local se resolvió al parecer con una “fe de erratas”, pero el conflicto interestatal quedó ahí, y prevalece.
El pleito ha sido tema de algunos gobernadores y políticos rijosos. Así está sucediendo en la actualidad con un legislador que aspira y suspira por gobernar a los vecinos. Aunque la sucesión todavía está distante, no se detiene en su propósito y, consecuentemente, en una maniobra inexplicable, convenció a los legisladores locales de emitir un decreto para la creación de un nuevo municipio, modificando absurdamente y sin jurisdicción el mapa peninsular para arrebatar diez mil kilómetros cuadrados a Campeche y seis mil a Yucatán.
Para evitar sorpresas en un asunto que ya ha sido resulto por lo menos por caducidad de la instancia, convendría poner las cosas en su sitio; que las autoridades municipales se anticipen a cualquier acción; y en prevención de un escenario de graves consecuencias, interpongan una denuncia contra quien resulte responsable de cualquier hecho que ponga en riesgo la paz y la seguridad de la región.
Dijo Albert Einstein alguna vez: “Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana”. Agregó algo el mismo científico de origen alemán, y fue muy claro: “…y yo no estoy muy seguro de que el universo sea infinito”. 

Arrancó el nuevo Comité estatal priista 
La mañana del sábado veintinueve, el PRI celebró la Sexta Sesión Ordinaria de su Consejo Político Estatal. Lleno el recinto del Centro de Convenciones, aunque un poco diferente el evento a los anteriores. No hubo porras, ni batucada, aunque sí se notó un gran entusiasmo tanto a la entrada como a la salida del gobernador Aysa González, quien fue requerido por infinidad de personas que querían tomarse con él la foto,
Relativamente pocos funcionarios estatales, algunos alcaldes, diputados, y sólo un ex gobernador, Jorge Carlos Hurtado. Muy notoria la presencia de Pedro Armentía y Christian Castro, calurosamente saludados por la ola roja. No se vio o no trataron de llamar la atención algunas figuras de las que la gente ha empezado a hablar. Caras nuevas en el recién integrado Comité Directivo Estatal, y los anteriores, mezclados con la gente.
Más recursos técnicos y nueva simbología. Una exposición rápida del plan de trabajo a cargo de la Secretaria General Génesis Galilea Balboa Nieto, auxiliada por medios audiovisuales, una novedad. Anticipo de que habrá renovación de los Consejos municipales y el Estatal. Mensaje bien estructurado de Javier Casique Zárate, secretario de Acción Electoral del CEN y representante personal de Alejandro Moreno. Se notó que tiene tablas.
Ricardo Medina pronunció un buen discurso, no tan político como los de Jorge Lazo, pero seguro habrá de mejorar a golpe de tablas en una etapa que apenas inicia.  Advertencias de que en el próximo proceso sólo se postularán priistas y éstos no tendrán “cola que les pisen”. Además, deberán poseer capacidad, madurez y experiencia relacionadas con el cargo que pretendan. Añadiríamos lealtad, arraigo y simpatías que ayudan a ganar elecciones.
El trabajo que tendrá a cuestas Medina no será nada fácil. Su nuevo comité lo integra gente que si bien no es tan conocida, no se le puede regatear entusiasmo y buena imagen. Claro está que también los hay con algún "pecadillo" todavía presente en la memoria colectiva. Llegado el momento, no faltará quien esté dispuesto a recordárselo ¡Al tiempo!

… Y ALGO MÁS 

La obra pública, eje y pivote de la economía 
Ni cifras alegres ni datos al aire de parte de algún funcionario encarrerado en la búsqueda de alguna posición. Lo publicó el conocido medio “El Economista”, serio en su información y además ajeno a lo que no sea parte del tema económico. Los datos los tomó el diario de información que ofrece al público el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Si nos atenemos a la información, resulta que durante el año anterior, Campeche es uno de los estados con mayor impulso a la obra pública: Once mil ciento cuarenta y cinco pesos gastados en ese rubro impactan necesariamente en la economía de la entidad. 

Sucedió por estos días 
Considerado oficialmente como tormenta transitoria que sólo requiere ciertas prevenciones, en la sociedad hay dudas, desconcierto, y hasta algo de pesimismo por la entrada al país del traído y llevado virus que hace mucho existía pero no se había hecho famoso. La sonada crisis de falta de medicamentos agrava el desconcierto.
La diligente dependiente de una farmacia conocida, recibe al cliente con una sonrisa amable, pero antes de preguntar o de que aquel le solicitara algún medicamento, simplemente le espeta: “Tenemos muchas cosas pero ningún frasco de gel ni un tapabocas”-
Es cierto, y se presiente que han desaparecido de los anaqueles con fines especulativos para ser vendidos a precio alzado más adelante, porque cada vez se ve más gente en los lugares públicos con una mascarilla. Los dispositivos que se usan para cubrir boca y nariz de los contagiados de un mal respiratorio, a veces son los mismos que se emplean en los centros de trabajo donde se aspira polvo o algún tipo de gas.
Pensar que en los países ricos los que usan los adminículos son los enfermos de algún cuadro viral. Los sanos no los toman en cuenta porque simplemente, no las necesitan.

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