Lo dijo Andrés Manuel López Obrador en el acto del pasado sábado: “Puede ser que a algunos no les guste, no les
cuadre, pero ya ven que yo siempre digo lo que pienso, mi pecho no es bodega;
les quiero decir que estoy trabajando bien en coordinación con el gobernador de
Campeche. Y tenemos que unirnos todos, ya cuando vengan las elecciones que cada
quien agarre su partido, pero si no hay elecciones, juntos, porque la patria es
primero, el pueblo es primero. Ya después vemos lo de las banderillas
partidistas, pero ahora a unirnos todos para sacar a adelante a Campeche, sacar
adelante a México”.
Algo más sobre el transporte de pasajeros
Lo anticipamos en la última columna del pasado enero: era de esperarse que los empresarios camioneros que no trabajadores de los autobuses urbanos variaran su actitud y convirtieran el tono bronco y amenazador en una manifiesta intención de arreglo.
La lógica reflexión partía de premisas innegables. Nadie que tenga como propósito obtener un beneficio puede sostenerse en una posición abiertamente contraria a los intereses de la sociedad a la que se supone debe servir. Tampoco, por supuesto, mostrar agresividad innecesaria en contra de aquel de quien pretende recibir un beneficio.
Pero lo hicieron. Durante un tiempo, los señores empresarios, respetables por crear fuentes de trabajo, pero en esencia no trabajadores, propiciaron una especie de caos en el transporte, que no fue más grave porque la sociedad estaba consciente de que, en la medida de su aguante estaba la solución a las molestias y el alivio, aunque momentáneo, a su economía.
Las empresas, suponemos, trabajan amparados en la figura de cooperativas. Sólo es eso, una figura que no corresponde a lo que señala la ley, pero con los beneficios fiscales inherentes a ella. Como su nombre indica, en este tipo de entes jurídicos, oferentes y usuarios se aglutinan para dar y recibir a cambio de aportaciones de ambas partes, y sin, o casi, fines de lucro.
Hay que recordar que los empresarios inconformes, con el paro de sus unidades, amenazaban exhibir al ejecutivo ante la ciudadanía por la falta de solución, presionándolo además con emprender acciones legales para torcer su decisión y obligarlo a un arreglo conveniente para ellos.
No contaron con que frente una situación como la planteada, es difícil que el gobierno ceda a las presiones y acepte las condiciones que le impongan. De hacerlo, mostraría debilidad, se desdibujaría ante sus gobernados, y dejaría abierta la puerta a volver a ceder ante cualquier otro reclamo futuro, exhibiéndose como un interlocutor vulnerable.
Los usuarios, muy pendientes del resultado de los reclamos, pese a las molestias que les causaba la falta de transporte, se mantuvieron firmes y en ningún momento se pronunciaron por una medida que de haber sido tomada los hubiera afectado directamente. Su apoyo a la autoridad siempre estuvo presente y manifiesto, sobre todo en las redes sociales.
Al paso de los días, a la luz de un mejor ambiente, es posible efectuar un análisis sereno al asunto del transporte público de pasajeros, lo que necesariamente lleva a concluir que con los incrementos en el precio de los autobuses, combustible, refacciones, reparaciones y otros gastos, el negocio ya no lo es tanto. Al menos lo que era cuando se dio el último incremento.
Pero también, es de tomarse en cuenta que cuando se dio ese aumento que por cierto fue muy sustancioso, como condición indispensable se impuso a los camioneros la obligación de mejorar sus unidades e invertir parte de sus utilidades en favor de la sociedad a la que estaba destinado.
Nada de eso pasó, y lo que hace unos días pretendían los empresarios hacer valer jurídicamente para aumentar sus tarifas, no progresó. La razón es que ellos nada hicieron para mejorar, y por el contrario, con omisiones graves pusieron en riesgo sus propias concesiones.
Acaso se cumple lo dispuesto por la Ley de Transporte del Estado y, ¿existe alguna unidad que cuente con asientos especiales y exclusivos para personas con capacidades disminuidas, adultos mayores y mujeres en período de gestación?
O también, ¿el servicio público de transporte de pasajeros se presta conforme a los principios de generalidad, regularidad, seguridad y eficiencia, en las mejores condiciones de comodidad e higiene? Y, ¿los usuarios reciben un trato digno y respetuoso por parte de los operarios del servicio? ¡Por supuesto que no!
Después del diálogo entre concesionarios y concesionador, se esperan mejores c0ndici0nes en el transporte de pasajeros, unidades decorosas y choferes atentos y respetuosos. Un plazo a la población para cumplir sus compromisos del inicio del año, y no olvidar que en la discusión de las nuevas tarifas debe consultarse a la ciudadanía, porque es ella y no otro quien al final y con mucho pesar pagará las consecuencias de cualquier error.
... Y ALGO MÁS
Hablando de la salud
A propósito del tema de la salud y previo a la adhesión al nuevo Insabi, para darle seguimiento a todo aquello que se refiere a su puesta en marcha, el gobernador Carlos Miguel Aysa González se reunió con el asesor jurídico de la institución, Alberto César Hernández Escorcia. Acompañaron al jefe del ejecutivo en la reunión varios colaboradores cercanos, entre ellos el Secretario General de Gobierno, Pedro Armentía López; el de Salud, José Luis González Pinzón, y la de Finanzas, Guadalupe Cárdenas Guerrero.
Como muestra inequívoca de que el interés del gobierno estatal por el tema no es ocasional ni se circunscribe a la Ciudad Capital, dentro del programa “Atención a la Salud y Medicamentos Gratuitos para la Población sin Seguridad Social Laboral”, se hizo entrega de equipamiento al Hospital Comunitario de Calkiní y a otros poblados del municipio.
La jornada comprendió veintitrés equipos médicos, así como el mantenimiento a la Unidad Radiológica RX de dicho Hospital, y cuarenta y seis equipos e instrumental médico a los centros de salud Santa Cruz Ex Hacienda y Santa Cruz Pueblo, con una inversión cercana a los ocho millones de pesos. El arranque del Insabi pues, no nos habrá de tomar desprevenidos a los campechanos v a su gobierno.
Aquí mismo, el presidente habló de sus programas, y anunció que uno de
los consentidos de su gobierno, “Sembrando Vida”, duplicará sus alcances en
Campeche, incrementando las hectáreas de cultivo al doble de las veinticinco
mil que existen en la actualidad. El número de sembradores, en concordancia,
pasará de diez mil a veinte mil.
Andrés
Manuel presentó los alcances de los programas de bienestar en la
Entidad, destacó el buen trabajo de coordinación que mantiene con el
gobernador
Aysa González; afirmó que el Tren Maya estará funcionando en el dos mil
veintitrés
como transporte de carga, turístico y de pasajeros. En su construcción
traerá a
Campeche una derrama económica de sesenta mil millones de pesos, pues
casi la
mitad de sus mil cuatrocientos sesenta kilómetros se recorrerán sobre
suelo
campechano.
Carlos Miguel Aysa González, nuestro gobernador, por su parte, a nombre
del pueblo campechano y su gobierno, reconoció en el presidente a un hombre
bien intencionado y un gobernante humanista ”… que trabaja, no para los indicadores estadísticos, sino para el
bienestar de la gente, pues piensa en los mexicanos que menos tienen y más
necesitan con clara intención de ayudarlos a salir adelante”. El primer mandatario local ratificó el respaldo de Campeche al proyecto Tren Maya, y confirmó su
compromiso de dar seguimiento al nuevo modelo de atención a la salud que
impulsa el gobierno federal.
En la séptima visita desde su toma de posesión, habló claro López Obrador,
y de paso silenció los rumores de algunos
de casa que por agoreros se sienten más dignos de la Toga Praetexta que los augures y pontífices de la Roma. Lo mismo que los de aquellos de
enfrente que pretenden guerras sin sentido e inventan historias de sumisión y
avasallamiento.
Al contrario y a pesar de algunos que esperaban malas caras, fue un acto
pleno de calor campechano, que puso de manifiesto una vez más que antes que
todo está la hospitalidad y la cortesía, y muy por encima de cualquier
diferencia política, ideológica o de partido, hoy y siempre habrán de
prevalecen la civilidad y la proverbial campechanía. Algo más sobre el transporte de pasajeros
Lo anticipamos en la última columna del pasado enero: era de esperarse que los empresarios camioneros que no trabajadores de los autobuses urbanos variaran su actitud y convirtieran el tono bronco y amenazador en una manifiesta intención de arreglo.
La lógica reflexión partía de premisas innegables. Nadie que tenga como propósito obtener un beneficio puede sostenerse en una posición abiertamente contraria a los intereses de la sociedad a la que se supone debe servir. Tampoco, por supuesto, mostrar agresividad innecesaria en contra de aquel de quien pretende recibir un beneficio.
Pero lo hicieron. Durante un tiempo, los señores empresarios, respetables por crear fuentes de trabajo, pero en esencia no trabajadores, propiciaron una especie de caos en el transporte, que no fue más grave porque la sociedad estaba consciente de que, en la medida de su aguante estaba la solución a las molestias y el alivio, aunque momentáneo, a su economía.
Las empresas, suponemos, trabajan amparados en la figura de cooperativas. Sólo es eso, una figura que no corresponde a lo que señala la ley, pero con los beneficios fiscales inherentes a ella. Como su nombre indica, en este tipo de entes jurídicos, oferentes y usuarios se aglutinan para dar y recibir a cambio de aportaciones de ambas partes, y sin, o casi, fines de lucro.
Hay que recordar que los empresarios inconformes, con el paro de sus unidades, amenazaban exhibir al ejecutivo ante la ciudadanía por la falta de solución, presionándolo además con emprender acciones legales para torcer su decisión y obligarlo a un arreglo conveniente para ellos.
No contaron con que frente una situación como la planteada, es difícil que el gobierno ceda a las presiones y acepte las condiciones que le impongan. De hacerlo, mostraría debilidad, se desdibujaría ante sus gobernados, y dejaría abierta la puerta a volver a ceder ante cualquier otro reclamo futuro, exhibiéndose como un interlocutor vulnerable.
Los usuarios, muy pendientes del resultado de los reclamos, pese a las molestias que les causaba la falta de transporte, se mantuvieron firmes y en ningún momento se pronunciaron por una medida que de haber sido tomada los hubiera afectado directamente. Su apoyo a la autoridad siempre estuvo presente y manifiesto, sobre todo en las redes sociales.
Al paso de los días, a la luz de un mejor ambiente, es posible efectuar un análisis sereno al asunto del transporte público de pasajeros, lo que necesariamente lleva a concluir que con los incrementos en el precio de los autobuses, combustible, refacciones, reparaciones y otros gastos, el negocio ya no lo es tanto. Al menos lo que era cuando se dio el último incremento.
Pero también, es de tomarse en cuenta que cuando se dio ese aumento que por cierto fue muy sustancioso, como condición indispensable se impuso a los camioneros la obligación de mejorar sus unidades e invertir parte de sus utilidades en favor de la sociedad a la que estaba destinado.
Nada de eso pasó, y lo que hace unos días pretendían los empresarios hacer valer jurídicamente para aumentar sus tarifas, no progresó. La razón es que ellos nada hicieron para mejorar, y por el contrario, con omisiones graves pusieron en riesgo sus propias concesiones.
Acaso se cumple lo dispuesto por la Ley de Transporte del Estado y, ¿existe alguna unidad que cuente con asientos especiales y exclusivos para personas con capacidades disminuidas, adultos mayores y mujeres en período de gestación?
O también, ¿el servicio público de transporte de pasajeros se presta conforme a los principios de generalidad, regularidad, seguridad y eficiencia, en las mejores condiciones de comodidad e higiene? Y, ¿los usuarios reciben un trato digno y respetuoso por parte de los operarios del servicio? ¡Por supuesto que no!
Después del diálogo entre concesionarios y concesionador, se esperan mejores c0ndici0nes en el transporte de pasajeros, unidades decorosas y choferes atentos y respetuosos. Un plazo a la población para cumplir sus compromisos del inicio del año, y no olvidar que en la discusión de las nuevas tarifas debe consultarse a la ciudadanía, porque es ella y no otro quien al final y con mucho pesar pagará las consecuencias de cualquier error.
... Y ALGO MÁS
Hablando de la salud
A propósito del tema de la salud y previo a la adhesión al nuevo Insabi, para darle seguimiento a todo aquello que se refiere a su puesta en marcha, el gobernador Carlos Miguel Aysa González se reunió con el asesor jurídico de la institución, Alberto César Hernández Escorcia. Acompañaron al jefe del ejecutivo en la reunión varios colaboradores cercanos, entre ellos el Secretario General de Gobierno, Pedro Armentía López; el de Salud, José Luis González Pinzón, y la de Finanzas, Guadalupe Cárdenas Guerrero.
Como muestra inequívoca de que el interés del gobierno estatal por el tema no es ocasional ni se circunscribe a la Ciudad Capital, dentro del programa “Atención a la Salud y Medicamentos Gratuitos para la Población sin Seguridad Social Laboral”, se hizo entrega de equipamiento al Hospital Comunitario de Calkiní y a otros poblados del municipio.
La jornada comprendió veintitrés equipos médicos, así como el mantenimiento a la Unidad Radiológica RX de dicho Hospital, y cuarenta y seis equipos e instrumental médico a los centros de salud Santa Cruz Ex Hacienda y Santa Cruz Pueblo, con una inversión cercana a los ocho millones de pesos. El arranque del Insabi pues, no nos habrá de tomar desprevenidos a los campechanos v a su gobierno.

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