Wikipedia, La Enciclopedia Libre, ese recurso literario que por su facilidad de consulta ha convertido en obsoletos los gruesos volúmenes de las enciclopedias que lucen empolvadas en los estantes, la define de esta manera.
“La guerra, en su sentido
estrictamente técnico, es aquel conflicto social en el que dos o más grupos
humanos relativamente masivos -principalmente tribus, sociedades o
naciones- se enfrentan de manera violenta, preferiblemente, mediante el uso de
armas de toda índole, a menudo con resultado de muerte -individual o colectiva-
y daños materiales de una entidad considerable”.
Guerra es por definición, un conflicto socio-político entre dos o más grupos
humanos de diferente ideología, motivación y propósitos, que pueden ir desde la
sagrada defensa de la soberanía y el territorio hasta la vil intención de
arrebatar a otra nación su suelo o los recursos que la naturaleza le dotó.
Las guerras han sido totales como la primera y segunda conflagraciones, que envolvieron a la mayoría de las naciones en un conflicto armado que destruyó
casi en su totalidad sus economías. Las ha habido parciales como las de Reforma y
Revolución en México, la Bolchevique en Rusia, la Civil de España, y la de Secesión en Estados Unidos, por
ejemplo.
Su origen es tan remoto como la larga noche de los tiempos, y han
experimentado cierto grado de sofisticación, hasta el establecimiento de reglas
para su práctica. Armamento, uniformes, y otras cosas que observar entre los beligerantes.
Reclutamiento, leva, voluntariado, pero principalmente, profesionales en el uso
de las armas y los recursos bélicos.
Queda claro, y muy claro, que en una guerra hay bajas en combate,
víctimas casuales y, los criticados daños colaterales. No obstante, el mayor
número ha de darse entre la gente de uniforme y con un arma en la mano, de
preferencia sin afectar a la sociedad civil, y menos aún a mujeres, niños y
ancianos.
En sentido estricto, si bien no está pactado en ningún tratado u
ordenamiento, existe otro tipo de guerra, más cruel, más letal, y con consecuencias
más graves que enfrentarse a un rival visible y con una indumentaria
determinada, la que se libra en contra de micro organismos.
En una guerra bacteriológica o contra nuevas cepas, no existen reglas
claras para combatir al enemigo que cíclicamente se ensaña con la humanidad. Cólera,
peste, viruela, gripe española, influenza, polio, sarampión, difteria y otros
males, suelen ser más crueles por un enemigo que no se ve y por mala fortuna, golpea
con saña primero a los más débiles y vulnerables.
Ahora mismo, México y el mundo libran una feroz batalla contra un virus que
aunque estábamos avisados de su llegada, nos encontró divididos, desinformados y mal
equipados. Tres meses de anticipación no fueron suficientes para
formar un frente común y un ejército vestido de blanco, pertrechado y preparado
para enfrentar a un enemigo que no es de carne y hueso.
Un noble ejército está dando la cara por nosotros. Un puñado de hombres
y mujeres de albo traje, desabastecidos y con recursos a veces aportados por ellos mismos,
han formado un sólido muro de contención a la pandemia. Lamentablemente, muchos
de esos soldados de la salud han caído en la batalla, lo que nunca debió ocurrir.
Noticias falsas, errores, falta de coordinación, ineptitud, impericia, improvisación,
dolo, mala fe, sucios actos de corrupción, eso y otras cosas habrán de saberse
cuando todo haya terminado y llegue la hora de poner las cosas en su lugar. Se
sabrá quienes fallaron a los mexicanos. Por qué se hicieron compras de equipos
a precios altísimos a personas ligadas a altos funcionarios del gobierno, sin
licitaciones y sin cubrir los mínimos requisitos de la debida transparencia.
Llegará el día en el que la voz de los muertos, sean doctores, enfermeros
o gente del pueblo, a través de los que queden exijan respuestas claras de lo
que realmente ocurrió. Cuando lleguen los recuentos, podría haber cosas que
hagan ponerse rojo el rostro de la famosa “casa blanca”, y hasta palidecer
asuntos como el tristemente célebre de las quimioterapias con agua. A la hora
de la verdad, el juicio de la sociedad y también el de la historia serían
implacables ¡Al tiempo! Lo que pasa en Champotón, se queda en Champotón
“Ni las hojas de los árboles se
mueven sin la voluntad de Dios”, solían decir las venerables cuanto
religiosas abuelas que acompañaron e hicieron feliz nuestra niñez pueblerina.
“Si no te gustan los resbalones, ni
te pares por la cocina”. También, “si
quieres saber el nombre de tus antepasados, métete a la política”, decía
socarronamente el abuelo de las miles de historia en las cálidas sobre mesas de
la casa paterna.
“Pi-pi, pinto y pa-pa, rado”,
repetía a cada momento en medio de la adrenalina de cada jugada el consuetudinario
e inveterado jugador de póker de la cabecera chenera, popular por su tartamudez
que se acentuaba con la emoción de los embates entre tercias, fulles y corridas
mayores.
Algo así habrá sucedido en el hogar de célebres personajes y entrañable escenario
de la histórica “mala pelea”. La semana que recién concluyó, una dama vestida
con vistosa blusa y peculiar calzado, pretendiendo apoyar la alicaída causa de su partido, al
grito de “basta ya de robarnos lo que el
presidente nos regala”, armó la gresca y la de dios es padre.
Tras romper bolsas y desparramar frijol con gorgojos, detuvieron el
tránsito para imponer un nuevo peaje no oficial a los transportistas. Vaya sorpresa cuando
se enteró de que “su” presidente y su gobierno nada les habían regalado. Que en
sus nuevas políticas, venden la mercancía a los estados y municipios para que
estos la obsequien.
Ya sabrá que para apoyarla a ella y a su causa, se ha declarado como
actividad esencial la operación de las casas de empeño. Si por ahí tienen un
televisor, una computadora, un teléfono o algo más, pueden dejarlos con un
módico interés para invertir en despensas a su gusto y bien surtidas.
… Y ALGO MÁS
En Campeche mucha gente se queda en casa
… Y ALGO MÁS
En Campeche mucha gente se queda en casa
Totalmente cierto, y sin meterse en comparaciones con otras regiones, lo
afirman medios nacionales. La gente ha acatado en buena medida la indicación de
quedarse en casa. Un cincuenta o sesenta por ciento de la población practica el
aislamiento.
Las autoridades estatales con el gobernador Carlos Miguel Aysa González
al frente, las federales y municipales, el DIF de doña Victoria Damas de Aysa y
diversos organismos empresariales, asistenciales, de servicios y hasta
generosos ciudadanos, están aportando su esfuerzo para apoyar a la gente más
vulnerable.
No obstante, aún se encuentran en las calles algunos mal informados que nada
tienen que hacer en ellas. Sin observar las medidas sanitarias aconsejadas por
los expertos, los rebeldes ponen en riesgo al resto de la población. Mayo es un
mes crucial, y hasta junio se sabrá si hubo éxito o por el contrario, complican
el trabajo de quienes arriesgan su propia vida para salvar las de otros.
El versátil doctor Narro
El versátil doctor Narro
A no dudarlo, siguen vigentes los recuerdos de un culto doctor José Narro
Robles cuando en un arranque de furia partidista pretendió arrebatar la
conducción del PRI a un mago de la política, el paisano Alejandro Moreno
Cárdenas.
Todavía se percibe el olor a pólvora de los encendidos reclamos del ex
rector de la casa de estudios más importante del país cuando ya, acostumbrado
al pleito, busca notoriedad subiendo al ring para enfrentarse con el popular doctor
Hugo López-Gatell.
Interés profesional, afán de notoriedad, búsqueda de reflectores, por lo
que sea, está tratando de desvirtuar el trabajo del científico. A pesar de los
varios frentes abiertos por el subsecretario con la prensa internacional, ciertos
pecadillos anteriores, y que un simple juego de cifras pondría en entredicho
las estadísticas que maneja, no se antoja lógico sacrificarlo a estas alturas de
la contingencia.
Lo bueno es que el sub secretario ha tomado las
cosas hasta con cierto sentido del humor. No agreguen leña a la hoguera ni dudas
a lo que ya sabemos. La salida del doctor propiciaría más caos y desconcierto y
con el que ya existe tenemos suficiente.

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