Sin
ánimo de faltarle al respeto, el presidente no es hombre de cultura; tampoco un
ignorante. Su nivel se encuadra en los estándares de quien tuvo la oportunidad
de estudiar una carrera universitaria sin resultados sobresalientes. En lugar
de un obstáculo, esta circunstancia ha sido una de sus mayores fortalezas,
porque lo identifica con sus seguidores más arraigados.
Andrés
Manuel López Obrador tiene conocimientos generales de historia, y un manejo
retórico muy particular. Su discurso ha evolucionado de la fogosidad de la
juventud a la parsimonia de un hablar pausado, titubeante a veces, pero con
un tino especial para repartir culpas.
Sus
declaraciones son acatadas y hasta aclamadas por sus colaboradores. Cada
pronunciamiento es una orden de hacer y, por supuesto, de defender con todo el
peso del estado, aunque choque con la ley, con la razón, con la naturaleza, y
hasta con la historia.
Su
pronunciamiento de que la pandemia le vendría “como anillo al dedo”, poco a
poco se ha ido confirmando. En el espacio ideal de sus largas “mañaneras” y en
la espontaneidad de algunos de sus seguidores radicales, se lanzan ideas
extravagantes en un afán dicho en buen mexicano castizo de “medir el tanto de
agua del sancocho”, y de paso, mantener demasiado ocupados a sus “adversarios”.
Sin
rigor cronológico, las propuestas han sido tantas y tan variadas que casi se ha
perdido la cuenta: manejo absoluto y sin contrapesos del dinero público; desdén
por los empresarios; facultades confiscatorias y fiscalizadoras al Inegi;
intento de reelección desde Baja California; expropiación de escuelas privadas
desde Puebla; someter al INE a la autoridad de la Secretaría de Economía;
extinción de todos los fideicomisos. Todo eso y lo que se acumule, tienen a
varios sectores en jaque, bajo crisis nerviosa, jurando que llegó el anticristo
y que México se encuentra en la puerta de la instauración de una dictadura
comunista.
A
reserva de referirnos a este tema en otra ocasión y con más amplitud, baste
señalar que, en este pandemónium, casi se olvidan aumento a combustibles y luz;
huachicol; pipas adquiridas en Estados Unidos; fraude en la Conade; venta
irregular de equipo respiratorio al IMSS; cancelación del programa de energías
limpias; inseguridad; falta de insumos para los trabajadores de la salud que
luchan con el Covid-19; crisis hospitalaria; críticas a profesionistas, entre
ellos los médicos; luego los premios, y otros etcéteras.
Y
ahí tiene usted que, en tanto el señor presidente y sus colaboradores conciben
ideas a veces extravagantes, inusuales e inesperadas que crean caos y
desconcierto, no pierden de vista su tablero. Mientras refuerzan las políticas
de su partido, van colocando sus fichas en posición de avanzada. Día con día
exhiben a los colaboradores que creen con más posibilidades, a la vez que
apuntalan a sus prospectos locales.
Los
movimientos están a la orden del día, y mientras lanzan una tras otra sus
ocurrencias, una oposición demasiado ocupada en devolver las bolas al campo de
juego y contrarrestar con declaraciones las disposiciones más absurdas, ocupan
todo su tiempo y buena parte de sus recursos en el afán de contener el
vendaval, en plena pandemia y casi de cara a la grave crisis económica que se
avecina.
El
problema es que poco están haciendo para enfrentar los desatinos. En algunos
casos, sufren el síndrome del galgo en las carreras. Pareciera que en la mente
no tienen la idea de llegar en el primer lugar; lo que parece interesarles es
alcanzar al señuelo que va adelante a mayor velocidad. Por combatir con
declaraciones a su rival y pretender ilusamente tumbarlo de la silla, están
olvidando su papel y sus objetivos.
En
pocas palabras y sin ánimo de que gane la pasión, se podría exceptuar de cierta
forma al PRI y a su dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas. Alito lo
mismo opina, critica y hace propuestas al gobierno central, que echa abajo la actitud de priístas del vecino Yucatán
que pretendieron endrogar a la entidad con más deuda con el pretexto de la
emergencia.
Las
demás oposiciones, por falta de organización, de entusiasmo y de voluntad de
hacer alianzas, se encuentran hoy por hoy desconcertadas, sorprendidas,
pasmadas, y casi listas para una desagradable sorpresa ¡Ojalá lo entiendan,
están a tiempo! Parámetro de evaluación diferente
Desde
la aparición del feo rostro de la pandemia, se vio venir que los contagios en
Campeche iban a mostrar variaciones sustanciales a partir de la actividad petrolera
en el municipio de Carmen. Comprensible, por la movilidad de gente proveniente de otros
estados y hasta de otros países. Agravado por una suerte de descuido en el desarrollo
de su dinámica.
En
una videoconferencia entre la Conago y los secretarios de Gobernación, Olga
Sánchez; de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; de Salud,
Jorge Alcocer; y el subsecretario Hugo López Gatell, para la reapertura
gradual de actividades en el marco de la “nueva normalidad”, el epidemiólogo reconoció
las medidas aplicadas aquí para contener la propagación del coronavirus, favoreciendo
“…la reducción de los índices de movilidad
y las tendencias de la curva epidémica”.
El
funcionario ponderó el planteamiento del gobernador, en el sentido de que la dinámica
de riesgo de la actividad petrolera requiere un trato diferenciado, y la
participación de funcionarios de gobierno, de salud y de Pemex. El resultado, la aplicación de un parámetro de evaluación
distinto a lo que establece el semáforo epidemiológico nacional.
De
continuar como a últimas fechas desestimando el grado de riesgo de la actividad
petrolera comparada con las condiciones de los demás municipios, Campeche podría
ser el último en salir de la emergencia sanitaria y se retrasaría su
reactivación económica.
Sin
aspavientos, sin reclamos, sin manotazos, pero con aguda sensibilidad y extrema
firmeza de carácter como es su estilo, el gobernador Carlos Miguel Aysa
González puso en la mente del gobierno federal un punto de vista trascendente,
a partir de la idea de que la producción de petróleo no puede estar por encima
de la salud de los mexicanos en general, y en particular de la gente de los
estados que abarca la movilidad del personal.
… Y ALGO MÁS
Evaluación positiva para
Campeche
Según
reporte del Índice de Calidad en la Información (ICI) publicado en el portal de
Transparencia Presupuestaria, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
(SHCP) evaluó positivamente al gobierno de Campeche, y le concedió una
calificación de cien en el desempeño del gasto federalizado de enero a marzo
del año en curso, por la aplicación correcta de los recursos transferidos.
Según
la publicación, Campeche y Aguascalientes son las entidades con las más altas
puntuaciones. Por disposición de ley, todos los estados tienen la obligación de
enviar al Gobierno Federal la información de cómo ejercen los recursos.
El Sistema de Recursos Federales Transferidos lo valora y la SHCP lo da a
conocer a través del Índice.
Es
bueno que existan este tipo de canales de información que nos permiten saber cómo
cada peso es ejercido bajo la supervisión de las autoridades hacendarias.
Bien por el gobierno de Carlos Miguel Aysa González, y por el buen manejo del
dinero público por parte de su Secretaria de Finanzas, Guadalupe Cárdenas
Guerrero.
Tren Maya
Ni
el autor ni esta columna pueden negar su apoyo total a la idea de la
construcción del Tren Maya. Según información ampliamente difundida y el anuncio de la
próxima visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Campeche y a las
demás entidades por las que discurrirá, la obra está en situación de arrancar.
Nos satisface a la vez que nos preocupa en estos tiempos de alto contagio. Sin
embargo; no dudamos que todo se desarrollará con los debidos cuidados para
evitar en lo posible cualquier contratiempo.

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