“El
que tiene el bat en la mano, tiene derecho a pegarle a la pelota como quiera,
pero sin olvidarse de las señas”. Era una frase del viejo de la familia,
quien solía divertirse con cosas de la política y del béisbol, y era admirador
de López Obrador antes de ser presidente.
Hablando del “rey de los deportes”, en el
equipo de “morenos” bautizado como “Cuarta Transformación”, ningún equipero que
aspire seguir en el juego, puede
apartarse de las reglas establecidas por el propietario, manager, pitcher y
cuarto bate. Apegados a las reglas patronales, no intentan una sola jugada sin
la seña de su polifacético director.
Nadie que porte el uniforme guinda puede
pensar en una jugada no ordenada. Mejor esperar que el capitán se toque la
visera de la gorra, la ceja izquierda, la derecha, la mejilla, se pellizque el
hombro, saque un amuleto o se santigüe ordenando el toque, el hit and run, el
bateo largo, el robo de la segunda o el lanzamiento de la “arranca botones” o
la slider.
Ningún equipero es tan importante como para
lanzarse por su cuenta como lo hizo el ex barzonista que antes incitaba al no
pago a las instituciones de crédito y a la rebeldía ciudadana contra todo, y
ahora, al revés, intenta una de las jugadas más atrevidas, el robo del “jom”
sin que en apariencia el patrón se lo hubiera ordenado.
Jugada semi suicida, que al Inegi se le
doten atribuciones meta legales, con facultades de violentar los artículos 14 y 16 de
la Constitución y entrar a tu casa sin autorización de un juez, para saber cómo vives,
qué comes, qué tan rico eres, y qué se te puede quitar para repartirlo entre
los pobres. Entendió mal lo de la “pobreza franciscana” y se fue hasta la
cocina.
El que llamaba a la insubordinación por los
altos intereses y la usura de las instituciones de crédito, y contra el mismo
sistema, ahora pregona el asalto de ese sistema contra la sociedad que no deja
se sentirse agraviada. Cambian los tiempos y cambian las personas y sus fines.
Llegó a tanto la audacia del rebelde que
lanzó dos o tres balandronadas del calibre de “Yo llegué a ser diputado con esta bandera, esta ha sido mi lucha
permanente. Yo estoy aquí en la presidencia de Morena para lograr este anhelo y
el estado de bienestar. Yo no estoy aquí de florero -suena conocido- ni de
barandal de pleitos internos”.
Impuestos nuevos para los que más tienen,
meter las manos en los bolsillos de los mexicanos de las clases altas y medias
para arrebatarles sus ahorros y repartirlos para emparejarlos con los pobres,
como un acto de justicia que garantice que la pobreza se extienda y alcance a
todos, menos a los que se encargan de decidir a quienes sí y a quienes no.
Fue de tal magnitud el impacto de la
sugerencia que hasta los eternos defensores a ultranza, humanos o troles,
simplemente callaron. No iban a mostrarse de acuerdo con los que desde fines
del dos mil dieciocho empezaron a comer con manteca, mientras que ellos,
podrían ser víctimas del fisco voraz. Hasta el presidente tuvo que entrar al
quite y frenar la locura.
“No
creo que sea correcto, se tienen que mantener en privado lo que significan los
patrimonios de empresarios y de todos los mexicanos”, diría López Obrador.
Con toda la razón, el fuego amigo podría hacer víctimas de su fragor a muchos
demasiado cercanos.
El audaz, aparentemente envalentonado, hace
como que se aparta del "librito", desobedece a su capitán y amenaza
con cancelar su licencia de diputado para llevar su propuesta a la misma
Cámara. Su amor por el "estado de bienestar" y su desprecio por la "vergonzosa
concentración de la riqueza", es de tal magnitud que está dispuesto a desafiar
al mismo López Obrador.
No pensamos que esta situación aguante
mucho sin que el presidente dé una respuesta definitiva y proporcione un
manotazo a la cubierta de su escritorio. El primer mandatario no puede ser
consecuente con algo que está viendo claramente que irrita a la sociedad al
grado de impactar en la línea de flotación de su gobierno.
Que los hombres en el poder rindan sus
declaraciones y comprueben sus riquezas es mandato de ley, pero que pretendan
imponerlo como obligación a los ciudadanos libres, es digno de regímenes
fascistas al estilo de Hitler en la Alemania nazi, y de Mussolini en la Italia
dictatorial. O tal vez, de los aborrecibles estados comunistoides totalitarios disfrazados
de repúblicas de algunas regiones de nuestro Continente ¡En México, no! ¡Nunca jamás!
Alejandro Moreno en la batalla desde el PRI
Entre las funciones de la oposición están la contestación y la colaboración. No sólo votar contra las propuestas del ejecutivo y su partido, también buscar coincidencias con otras oposiciones para poner límites a las decisiones que afecten a la población. Pero no sólo eso, una oposición responsable tiene que aprender a diferenciar lo que sin guardar coincidencias con su ideología y praxis, se traduzca en beneficios.
Alejandro Moreno en la batalla desde el PRI
Entre las funciones de la oposición están la contestación y la colaboración. No sólo votar contra las propuestas del ejecutivo y su partido, también buscar coincidencias con otras oposiciones para poner límites a las decisiones que afecten a la población. Pero no sólo eso, una oposición responsable tiene que aprender a diferenciar lo que sin guardar coincidencias con su ideología y praxis, se traduzca en beneficios.
El
presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, dijo que su partido
tiene agenda política propia y sigue siendo “oposición firme”. Convoca a
los demás partidos,
sindicatos, iniciativa privada, universidades, empresariado y a especialistas, “…a
crear de manera conjunta, un plan de rescate nacional como nunca antes se ha
tenido que hacer”.
El
reclamo -no de ahora- al gobierno federal, es que se lleva el ochenta por
ciento del presupuesto y lo restante se destina a los estados y los municipios.
Agravado por la intención todavía latente de que el presidente disponga a su arbitrio
del destino de los recursos y las partidas sin consultar al legislativo. Luego,
la locura de un Inegi con facultades extremas.
Además,
enfrentar con responsabilidad los resultados de la inacción de los meses
transcurridos y los que faltan por transcurrir de confinamiento con una irremediable
crisis de desempleo, pobreza, ansiedad y problemas de salud de una población
que no duerme angustiada y está siendo arrastrada al caos y a la hambruna, en un
escenario que se antoja catastrófico.
… Y ALGO MÁS
Nuevas disposiciones, de manera gradual
Nuevas disposiciones, de manera gradual
Los
países, independientemente de su sistema de gobierno, riqueza, potencial
militar, científico y tecnológico, tendrán que aceptar que se puede conquistar el
universo, el fondo abismal de los océanos, pero no evitar que un microcosmos
tan insignificante como real, en un abrir y cerrar de ojos pueda hacer más daño
que la guerra más cruenta, y sin derribar un solo muro.
Aunque
quisiéramos, la humanidad entera ya no volverá a vivir como lo hacía antes, al
menos en lo que se refiere a las generaciones que nacieron con la pandemia y
las que ya estaban a su llegada. Así habrá sido con la generación del cólera,
de la viruela, o de la gripe española.
Trataremos,
eso sí, como lo hicieron nuestros antepasados, de recuperar el ritmo de la
vida, caminar de nuevo nuestras calles, volver a llenar las aulas, las
fábricas, las oficinas y los talleres, para acercarnos en lo posible a una
nueva época en sociedad; con los cuidados necesarios para ir adaptándonos a lo
que ha dado por llamarse la “nueva normalidad”.
Será
de forma gradual y por ningún motivo violenta, sujetándonos a lo que las
autoridades de salud dispongan y lo que la experiencia de la gente en el poder
vaya definiendo como nueva obligación. La falta de observancia incidiría en un
temido rebrote y en consecuencia, un retroceso ante el avance de la obra
destructora del virus mortal.
Así
será hasta que la ciencia, en febril competencia, dé con la vacuna y se
distribuya entre toda la población. Proceso largo, costoso y complicado, pero
necesario para decir algún día que hemos triunfado, y volveremos a vivir como
antes. El reinicio será gradual y sujeto a las nuevas disposiciones de salud
para evitar un rebrote masivo. Así lo determinó el gobierno de Carlos Miguel
Aysa González en la última reunión del Centro Coordinador Estatal Covid-19.
En
esa misma reunión, el gobernador se puso al frente de una de las actividades
más importantes de la economía campechana tras más de dos meses de parálisis
obligada, el sector del turismo, eje vital de la economía estatal que habrá de
ajustarse a un “nuevo sistema de reglas que los sectores hotelero y
restaurantero deberán cumplir de manera obligatoria” a la reapertura de la
actividad que urge porque de ella dependen miles de familias campechanas.
“Debemos estar listos para esta nueva
realidad; es algo a lo que no estábamos acostumbrados, pero ahora será
necesario cumplir de manera rigurosa para cuidar lo mucho que hemos avanzado en
el sector turístico, preservar los empleos y asegurar la salud de todos”,
serían las palabras del gobernador para poner las cosas en su real contexto.
Mientras tanto ¡Quedémonos en casa!

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