Los
pronósticos no resultan halagüeños. Los epidemiólogos y los médicos en general
que saben de esas cosas, señalan que, del total de la población, entre un
veinte y un treinta por ciento se encuentran en voluntario confinamiento; no
obstante, no totalmente a salvo. Se corre el riesgo del embate maligno a través
de un envoltorio de alimentos recibido del exterior.
El
setenta u ochenta por ciento que se mueve en las calles, se contagiaría a lo
largo de los días, semanas y meses para ir creando lo que médicamente se conoce
como "inmunidad de rebaño". Las pérdidas humanas en el camino, desde
un cinco hasta un quince por ciento, dependiendo de factores como las defensas
de cada organismo y los padecimientos congénitos.
La
selección natural, como en tiempos del cólera, la viruela, la peste negra y
otras, haría sus efectos para ir conservando a los grupos más fuertes. Las
vacunas que revertirían los daños y cambiarían cifras y porcentajes, cuentan;
por lo menos para los bolsillos de las farmacéuticas internacionales que se
están frotando las manos, y no por amor al prójimo.
Diez
millones de casos y medio millón de decesos es el saldo del avance mundial de
la pandemia. Cinco por ciento de los contagiados han perdido la vida. Muy por
debajo del doce por ciento mexicano. Como luz de esperanza a mitad del túnel,
China, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y otras naciones, tienen lista la ansiada
vacuna.
No
obstante, por cuestiones de protocolo, difícilmente empiece a aplicarse este
año. Además, todo dependerá de la capacidad económica de cada país, y la
oportunidad de las gestiones de sus gobernantes para obtenerla. Hay una demanda
muy amplia y no hay muchas ofertas.
Mientras esto sucede, México y Campeche se encuentran en niveles insospechados a principios de año por lo que se refiere al avance de la crisis sanitaria. El mencionado pico, lejano todavía, indudablemente por la desmedida movilidad de la población, ha ocasionado que cada vez más insistentemente se esté escuchando hablar del "toque de queda".
Suena a algo militar. Empleado por actos de guerra u otra situación extraordinaria, la medida comprende la prohibición de la libre circulación de la población civil en las calles a partir de cierta hora. El gobierno que lo decreta utiliza la fuerza pública para hacerlo respetar, y los que nada tienen que hacer afuera se regresen a sus casas.
Mientras esto sucede, México y Campeche se encuentran en niveles insospechados a principios de año por lo que se refiere al avance de la crisis sanitaria. El mencionado pico, lejano todavía, indudablemente por la desmedida movilidad de la población, ha ocasionado que cada vez más insistentemente se esté escuchando hablar del "toque de queda".
Suena a algo militar. Empleado por actos de guerra u otra situación extraordinaria, la medida comprende la prohibición de la libre circulación de la población civil en las calles a partir de cierta hora. El gobierno que lo decreta utiliza la fuerza pública para hacerlo respetar, y los que nada tienen que hacer afuera se regresen a sus casas.
El
nuestro es un país amante de la paz, de gente tranquila, y un gobierno que
rechaza la represión. La población tiene un acendrado gusto por salir a las
calles a gozar de su libertad; acudir a sitios públicos y curiosear cualquier
hecho, de tránsito o de lo que sea; así como entrar y salir de mercados y
comercios, a veces sin la intención de comprar. Simple curiosidad.
No
agrada para nada la medida de limitar el libre tránsito, porque es un derecho
constitucionalmente consentido, pero así como se ha decretado la prohibición de
venta y consumo de alcohol, podría ser tiempo también de limitar el número de
gente que a diario se mueve como si nada estuviera sucediendo, muchas veces sin
necesidad de hacerlo.
No
agrada en ningún sentido, ciertamente, pero tampoco es bien visto que la
libertad y el interés de unos cuantos esté por encima del derecho de las
mayorías a conservar la salud y hasta la vida. Esta es una situación de emergencia que atañe a
todos ¡Llámenle toque de queda o estado de excepción, pero es tiempo de quedarse
en casa!
Otro informe, y la guerra
sigue
Un
informe de gestión, el número no importa. Diferente por la situación sanitaria
que tiene en jaque al pueblo y al g0bierno mexicanos. Fue un recuento puntual,
y una suerte de narración compendiada de lo dicho en las conferencias mañaneras.
Más breve que cualquiera de ellas.
Algunos
puntos nuevos, con todo derecho y con el beneplácito popular, el del avance de
la batalla contra la corrupción. Claro está, el condenable asalto al
presupuesto registrado en los sexenios anteriores, no en el presente.
Específicamente en el de Peña Nieto; suficiente para llenar una enciclopedia
completa.
La
novedad, si así quiere llamarse, la expresión de que nunca en la historia había
existido un gobierno tan insultado como el del presidente Andrés Manuel López
Obrador. Cuestionable no, si acaso digno de hacerle comentarios marginales:
Imposible
cuantificarlo sin un organismo que registre y metodice cada expresión en contra
de la autoridad en turno. Con Fox y
Calderón no había redes sociales, mientras que con Peña y en particular con
López Obrador, el recurso se ha sobre limitado. Se confunden personas físicas
con cuentas falsas en un pandemónium insolente. Funcionan alimentadas,
fomentadas y hasta financiadas desde los pasillos y rincones oscuros de la
política.
Lo
lamentable es que a los medios tradicionales, a los que publican noticias y
emiten ideas y juicios de valor con nombre y apellido, se les condena y acusa
con diferentes calificativos. Mientras, a las nuevas plataformas digitales se
les santifica, se pontifica a su favor, y hasta se les califica de “benditas”
desde los púlpitos y homilías de la política.
En
otro orden de ideas, en su primera salida oficial, deseamos éxito al presidente
en el encuentro para el que fue citado en la sede presidencial de Washington.
La visita a la Casa Blanca no será fácil con un interlocutor tan temperamental.
Suerte y además, la confianza que impone el cargo de presidente. Deberá
trascender con la dignidad republicana a que obliga la soberanía que
representa.
El
presidente más insultado de la historia según su apreciación, en igualdad de
circunstancias y justa reciprocidad, deberá
defendernos de los embates de su homólogo vecino que más nos ha insultado y
ofendido. El que no ha dudado en llamarnos ladrones y viciosos, y presumido el
muro humano compuesto por decenas de
miles de guardias nacionales apostados
en ambas fronteras para impedir el paso de migrantes centroamericanos a su
territorio, en detrimento de nuestra propia seguridad.
Los mexicanos de bien confían en el carácter firme e insumiso de su presidente para poner en su lugar a
aquel que presume la pared de alta tecnología que construye en la frontera
norte. Con respeto, pero con energía,
deberá responderle que miente cuando dice que el muro lo estamos pagando nosotros con el dinero que tanta falta está haciendo para salir de la
crisis de salud y económica que vivimos ¡Que su anfitrión no espere más,
tampoco menos! ... Y ALGO MÁS
Campeche otra vez como el estado más seguro
Buena noticia
Otra buena del gobierno de Carlos Miguel Aysa González, el programa “Estímulo al Autoempleo” implementado desde la Sdsyh que preside Christian Castro Bello, hoy por hoy, de los funcionarios más activos y discretos del gobierno estatal. Casi diecisiete millones y medio de pesos para más de cuatro mi setecientas micro créditos de tres mil setecientos ocho pesos a quienes perdieron su empleo o dejaron de recibir ingresos por la crisis sanitaria un alivio para los hogares campechanos no comprendidos dentro de los programas del gobierno federal.
Guerritas entre aspirantes
Antes del frenón del INE, había un jaloneo para saber el lugar de nacimiento de los adelantados. Surgían dudas de quien aseguraría ser campechano de nacimiento sin temor a ser desmentido.
El lugar donde se nació sería lo de menos si hay nexos sanos y compromiso claro con el Estado. Nadie está descartado, pero se debe recordar que existen bases de datos obtenidas de manera no muy clara. Mejor ser sinceros para evitar bochornos y desmentidos en el futuro.

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