viernes, 10 de julio de 2020

DE MUCHO, UN POCO/Marcelo se pondrá otra vez la capa

Desde el inicio de esta aventura, El Sur ha sido hospitalario con mis historias, apuntes y análisis de temas variados, sobre todo, políticos, parte de mi estilo y mi bagaje. Respetuosos de mis intentos, sin línea, si acaso algún cambio por cuestiones de redacción u ortografía. A veces no he estado de acuerdo, pero en fin, se vale.
Con criterio  político e  ideológico, con respeto, se dice lo bueno, pero también lo malo. Lo validé en algunos apuntes relacionados con el viaje internacional del presidente Andrés Manuel López Obrador, extrañamente, el primero rumbo al segundo año de su gobierno.
Sin considerar lo ocurrido a puertas cerradas -ya lo demostrarán los resultados en un plazo no muy largo-, lo sucedido al final en apariencia valió la pena. El acto protocolario, impecable. De los millones de mexicanos expectantes, algunos esperaban gritos y regaños. Otros, los seguidores enardecidos, no querían otro de los desencuentros habituales.
El  discurso de Trump, zalamero y desacostumbradamente elogioso. Su verbo conciliador en nada se pareció a los anteriores. En su turno de escuchar, fue atento, receptivo, y hasta un tanto jovial. Sus gestos, sobre todo el de la mano derecha empuñada dando golpes imaginarios en el aire, daban cuenta de una expresión corporal muy mexicana ¡Fregón!
El discurso del presidente mexicano, no bien terminaba de pronunciarlo, a bote pronto y antes de cualquier mención en medios, lo califiqué de impecable y con tono de estadista. Lo que siguió me dio la razón. Se notó sin lugar a dudas el trabajo previo de diplomacia y acuerdo de Marcelo Ebrard, y también de la embajadora Martha Bárcena, de lo mejor de la Cancillería.
La reunión, inicialmente parecía un error aceptarla si el motivo era celebrar la puesta en marcha de un tratado trilateral. Sin uno de los tres, las cosas podrían salirse de control y hasta darse un desaguisado, atenidos al carácter bravucón del norteamericano.
El primer ministro canadiense prefirió hacerse a un lado y visitar México “en cuanto se pueda”. Trudeau entendió que no tiene problema alguno con el T-MEC en marcha. Pero sus homólogos, los dos, necesitaban una bocanada de aire fresco. Hizo mutis. Ya les pasará la cuenta.
Sin resultados diplomáticos tangibles por ahora, en lo político el viaje resultó conveniente para ambos mandatarios. Trump lo está usando para recuperar algo de la intención del voto hispano, no sólo del mexicano. El cambio de hostil a cordial, hasta noviembre, no tendrá cambios. Después, nadie podría asegurar el mismo comportamiento.
El presidente regresó con aire triunfalista y una imagen inducida de domador de fieras. Esperará la repatriación del ex director de Pemex y su cauda de sorpresas. Sumará la “casual” captura en EUA de otro ex gobernador para unas centésimas de ascenso a su figura en picada.
Evaluará tal vez no volver a usar vuelos comerciales. Si se dispuso de un avión oficial para traer a un dictador repudiado en su casa y en la nuestra, ahorrar en vuelos cansados y riesgosos para su persona, sus colaboradores y los otros pasajeros, es un acto de demagogia sin sentido.
Ojalá escuche el clamor nacional que le pide dejar la lucha electoral y concentrar los esfuerzos en la crisis de salud más grave en dos siglos, que nos está llevando a los primeros lugares de decesos en el mundo, y a una debacle económica semejante a la gran depresión.
Debe entender que la ayuda social no alcanzará para los millones de compatriotas que se quedaron sin empleo, y otros millones que pregonan en la calle sus productos cada vez con menos compradores. Cerca está la campaña que definirá la consolidación de la 4T, o el final de su proyecto de nación que a causa de eso podría no llegar a consumarse. 
El aparente triunfo obtenido en la gira y las loas mutuas comparando a Trump con Lincoln, y éste a su vez a él con Juárez, fue estrategia de campaña que está siendo utilizada por el republicano sin garantía de trato humano a los migrantes, gratitud por cuidar la entrada sur, y dejar de cobrarnos su magna obra que construye en la frontera norte.
Si la victoria es de los demócratas como marcan las encuestas, el final de la historia sería un desastre. Biden y Pelosi no son ni de lejos Barak Obama, y dicen los que saben que no están para nada contentos de que el presidente estuvo a un paso de ellos en los monumentos a Juárez y a Lincoln y les esquivó el saludo ¿Marcelo Ebrard se pondría otra vez la capa?

Pacto sin distingos 
Para satisfacción de quienes no tienen nada contra México y contra Campeche, la invitación de Alejandro Moreno Cárdenas regresa el tema de una deseable unión de voluntades: “Tenemos que convocar a un gran acuerdo nacional entre los tres órdenes de gobierno, para trabajar juntos sin distingos de colores ni de partidos a fin de salir adelante con la pandemia”.
Lo habíamos escrito y repetido, el acuerdo como solución viable para los grandes problemas de la vida nacional. Recuérdese el Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico de mil novecientos ochenta y cinco promovido por Miguel de la Madrid, que detuvo exitosamente el desmedido incremento de intereses, la inflación y la devaluación de la moneda.
El Pacto por México firmado el primer día del sexenio de Enrique Peña Nieto arrancó el paquete de reformas estructurales que impulsarían el crecimiento económico y el desarrollo social. Desafortunadamente, la falta de cumplimiento del punto de transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción, lo envió al basurero y a lo que vivimos en la actualidad.
La propuesta de Alito va más allá, y no sólo se anticipa a los efectos del combate a la corrupción, sino que ofrece su apoyo y plena colaboración en la investigación del caso del ex gobernador de Chihuahua que entre otras cosas precipitó la debacle. Información y ayuda sin reservas de Moreno Cárdenas y su equipo en el CEN y en las direcciones estatales, ayudarán a esclarecer hasta la mínima duda. Seguro cumplirá, ya sabemos cómo es de decidido y entrón nuestro paisano. 

... Y ALGO MÁS

Pocos frutos, pero sigue la mata dando 
La mayoría lo entendió y pasó a otras cosas en su estrategia de campaña anticipada. Dejaron para después golpeteos, gestos compungidos y rostros de angustia por lo serio de la situación de salud y económica que pasan los que ansían servir. Lenta y cuidadosamente para no gastar de más y descarrilarse antes de tiempo.
Otros no han querido entender y siguen tratando de hacer ruido y encender infiernitos en redes sociales. No siempre es buena estrategia, sobre todo cuando no se tiene idea de lo que se reclama y se manejan referencias erradas. Por caso, una joven de reciente incursión en la política local, destacada por arremeter en contra de todo lo que se mueva. Entrona, combativa, pero casi siempre sin documentarse acerca de lo que pelea.
De risa sus solicitudes de crear lo que existe y reclamar lo que se tiene. Tocó el turno de echarle brava al gobernador del estado, a quien culpa de la falta de insumos médicos para pacientes en estado crítico, “sustentando” su reclamo en datos incompletos que nadie sabe de dónde los sacó.
Engola la voz, pone cara de circunstancias, advierte, sentencia, desdibuja una mueca que quiere ser sonrisa de blanqueados dientes, mientras hace sesudas recomendaciones.
Alguna de sus amistades, porque las tendrá además de asesores, recomiéndele que debe cuidar un poco más el terreno en el que deposita sus finas sandalias. Hacerle ver que hay mucha información disponible en las sesiones de la  Mesa Estatal para la Construcción de la Paz”, de la que don Carlos Miguel es un integrante, igual que los representantes de las dependencias federales que tienen que ver con la salud y la seguridad, y hasta la súper delegada que las coordina.
De esta mesa y casi en tiempo real, surge la información de lo que ocurre en las diferentes instancias de salud como el IMSS y el ISSSTE, que al recibirse en la Ciudad de México, se incorporan al programa de cada dependencia y constituyen el sustento de lo que el doctor López Gatell informa cada tarde. También deben recomendarle el cubre bocas, y mejor aún, la careta de acrílico, por aquello de que al escupir para arriba podría ser arrastrado a su rostro el temible virus que según la OMS, después de ocho meses de estudios, ya está aprendiendo a volar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario