Difícil medir plazos cuando se está sometido
a una rutina que hace parecer días y horas idénticos. Sin embargo, se puede
calcular en semanas la noticia que sacudió a la aburrida audiencia y rompió el
estado de cosas. Inconcebible que una estrella televisiva pusiera en entredicho
los juicios y recomendaciones del entonces popular doctor Hugo López-Gatell.
De todos los rincones de las “benditas”
redes sociales, e incluso desde algún medio serio, se le echaron de a montón al
hombre-leyenda de la antigua televisión en defensa del galeno de moda. Desmedido
e injusto el comentario contra el hombre-leyenda de la medicina. El presidente
llamó al comentarista "su amigo", y todo cesó.
Hoy día, transcurrido relativamente poco
tiempo, un número creciente de nuevos expertos debidamente cultivados vía
internet, le han mostrado las espaldas al internista, epidemiólogo y muchos
títulos más. Don Hugo recibe golpes y descalificaciones y, otra vez, el
presidente asume la defensa con un ocurrente “Hugo, amigo, el pueblo está
contigo”.
Sin pretender el papel de defensor del
galeno, asumiría que no tiene el poder de la adivinación, ni los elementos
técnicos y científicos, ni los conocimientos suficientes acerca de un
microorganismo que hasta la pasada navidad era un ente apenas conocido.
Le agregamos gente escéptica que se resiste
a acatar las disposiciones oficiales alegando una gran cantidad de
barbaridades. Sume a quienes cansados, abatidos y sin recursos, salen de casa a
ganarse la vida, o bien, en su ignorancia, a retar al mal con la idea de que no
se van a enfermar. Y si se enferman, queda el recurso de culpar al gobierno por
la falta de atención.
Hay un sistema de salud desmantelado. No se
niega ni se afirma, pero es el mismo en el que ha trabajado don Hugo por muchos
años, y es presumible que tuviera un diagnóstico exacto de los culpables, de las fallas, y muchas
ideas para corregirlas. No se entiende que rumbo al segundo año de la 4T, el
sistema no ha mejorado, ni se han alzado castigos contra los responsables.
El subsecretario es un funcionario bien
calificado. Sabe hacer lo indicado para enfrentar a la crisis sanitaria en una batalla igual de real que desigual, y a un enemigo tan letal
como invisible y con un poder de inoculación que asombra. El alto funcionario
está desempeñando bien el papel de científico, lo malo es cuando enseña otra
faceta.
Si hay algo que reprocharle es su actitud
desconcertante cuando entra al juego político. Cuando acepta decir lo que le indican
aunque no sea lo indicado. Cuando obedece sin protestar órdenes contrarias a sus
conocimientos y experiencia. Político y científico son cosas diferentes y el
doctor debe tomarlo en cuenta y hacerlo valer con ética y dignidad.
“El pueblo” es por naturaleza imitador de
gestos y actitudes de quienes considera ejemplos. En Oaxaca, el
presidente afirmó que lleva el rostro descubierto por recomendaciones del
secretario y el sub secretario de salud, y que no está demostrado científicamente que el cubre bocas ayude. Miles
de mexicanos hacen lo mismo porque quieren creer esta versión.
Prevenir más que "ayudar" es la
idea de este instrumento recomendado por la misma OMS. Si alguien tose o
estornuda, expulsa moco y gotas de saliva a más de dos metros de distancia y
con una velocidad de ciento sesenta kilómetros por hora. "Más allá de las pautas de distanciamiento
social establecidas para enfrentar el coronavirus".
La afirmación la hace National Geographic basada
en fotografías de gran especialización que podrían convencer a los rebeldes. Sería
bueno conocer la opinión del científico -no del político- López-Gatell,
para saber si está de acuerdo, porque él mismo ha sido visto utilizándolo.
Por esta desafortunada imitación y la terca
actitud de muchos mexicanos, existe un estado de cosas que se extiende
interminable y a ratos parece salirse de control. No todo es culpa del galeno, pero
hay presiones que pueden hacerlo renunciar como varios funcionarios acuciados
por la dignidad. Mejor se abroche la
bata y ponga cada persona y cada cosa en su lugar.
La
lógica de lo ilógico
No hay tema más actual que el del joven ex
director de la paraestatal Petróleos Mexicanos. Se ha dicho de todo y así
seguirá hasta que la cruda realidad muestre su feo rostro. Podría haber castigo
a su mal comportamiento, como también perdón absoluto y vuelta a casa a una
suave convalecencia de la repentina enfermedad que lo mantiene aislado.
El señor habla sin medida ni mesura. Dice
nombres, reparte culpas y da detalles de la danza de millones. Confiado en que
ese dinero no provino de recursos fiscales, piensa que los cargos no serán graves ni su
castigo tan severo. Por esa circunstancia y por su condición de “colaborador”.
El testigo protegido, indiciado, o lo que
sea, ha sido enfático en asegurar que los sobornos fueron una especie de “estímulos”
para obtener el favor de los legisladores en la aprobación de la Reforma
Energética. También, que ese dinero almacenado en una caja fuerte en billetes
de alta denominación, fue producto de otro soborno.
Si nos atenemos al principio de derecho que
señala que “la accesoria correrá la misma suerte que la principal”, se deduce
que con el sobreseimiento del asunto Odebretch, el delito de soborno a los
legisladores formará parte del anecdotario político, porque los recursos
salieron de esa fuente. Los sedientos de sangre tendrían que resignarse.
Lo que se presume es que, salvo que la
Fiscalía General de la República tenga un as bajo la manga, que no se descarta por
los antecedentes de hombre de leyes de su titular, por el desinterés procesal
que llevó a la prescripción, los beneficiados no recibirán más castigo que el
escarnio inducido. Real no, no creemos que haya uno solo que firmara de
recibido.
Se aduce actitud negligente de la antigua
PGR para llevar el caso al sobreseimiento. Pretexto de otros tiempos cuando las
autoridades investigadoras no tenían la capacidad de resolver los frecuentes
casos de enriquecimiento ilícito. Ricos y respetables aquí, pero si ponen un
pie en Estados Unido, seguro van a la cárcel.
En otro orden de ideas, hace apenas unos
días, el presidente intervino personalmente para dirimir ciertas diferencias
existentes entre dos dependencias importantes de su gobierno, y para acercar al
licenciado Alejandro Gertz Manero de la FGR con Santiago Nieto Castillo,
titular de la Unidad de Inteligencia Financiera.
Lo anterior proporciona una pista de lo que
vendría si las cosas fallan por el lado de los sobornos. La UIF se colgaría la
medallita al estilo del juicio de Al Capone, mediante una investigación
profunda a los movimientos en cuentas bancarias de los sospechosos y sus
cercanos. El fraude al fisco podría convertirse en la cuerda del verdugo.
… Y ALGO MÁS
… Y ALGO MÁS
El campecheno,
ejemplo como emprendedor
El gobierno de Carlos Miguel Aysa González
no afloja el paso, diseña estrategias para atenuar la crisis sanitaria y sus consecuencias
económicas. Crédito Contingente Covid-19, en unos cuantos días invirtió un
millón trescientos mil pesos en cincuenta créditos para Campeche, Carmen,
Candelaria, Champotón, Escárcega y Hopelchén. Acumula ya casi veinte millones
de pesos y aproximadamente seiscientos microempresas en todo el estado.
Días atrás, en el espacio libre y
respetuoso que brindan las redes sociales, comenté que en la difícil situación
que plantea la emergencia sanitaria y la caída de la economía nacional por el
histórico derrumbe del empleo, la gente está usando en gran medida los recursos
a su alcance.
Visto en el ámbito local, los campechanos
se han convertido en ejemplo nacional en lo que se refiere a la actitud
personal y familiar de trabajar en lo que sea para sacar adelante a la familia.
Lo dicen las plataformas digitales de mercadeo. Dulces, panes, antojitos, frutas
de temporada, comidas, carnes, pescado, etc. Muebles nuevos y usados, y hasta el
vehículo familiar.
Sin descuidar los apoyos que el gobierno de
Carlos Miguel Aysa González está brindando a pequeños empresarios,
agricultores, mieleros, pescadores y otros actores de la producción, el DIF
estatal a cargo de doña Victoria pone el ejemplo que campechanos de buena fe
están siguiendo sin afanes proselitistas. Si los hay, por lo menos tratan algunos
de disimularlo.
Christian Castro Bello lo sintetizó de esta
manera: “Nuestros empresarios campechanos
nos necesitan, apoya la economía local consumiendo productos y servicios de las
micro, pequeñas y medianas empresas de la ciudad” ¡Por supuesto que sí!

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