viernes, 26 de marzo de 2021

DE MUCHO, UN POCO/De vuelta a las aulas

Como nunca, o como pocas veces en los tiempos recientes, Campeche ha estado casi de manera permanente en la agenda nacional. No es para menos, primero, el caso sospechosamente inacabado de las vacunas “piratas”, cuyo tratamiento por lo peculiar merece ser expuesto de manera independiente y en otra sección.
En segundo, dos visitas seguidas de la ex alcaldesa de la bella y provincial Texcoco, Delfina Gómez, ahora y desde hace muy poco titular de la Secretaría de Educación Pública. En la última se trajo al Sub secretario de Prevención y Promoción de la Salud, el de las frases sin desperdicio y primer “amlover” de la 4T, el inefable Hugo López-Gatell.
Tarea de titanes convencer al gobierno del estado, y en particular al serio y responsable gobernador Carlos Miguel Aysa González de que ya es el tiempo de regresar a las aulas. A quienes no logran convencer, es al grueso de los campechanos que se resisten a caer en el juego de colores y a creer que Campeche no es otra cosa que un gran laboratorio experimental.
Como si fuera poco, el último visitante fue el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien después de reconocer a la entidad como una de las más seguras del país, personalmente anunció que a Campeche le sigue Chiapas, y después algunos estados del norte como Chihuahua, que hace un par de meses escasos, se debatía angustiado frente a la ola de contagios.
Tenemos muy buena relación con el gobierno de Campeche y no hay cuestiones partidistas de por medio; aquí, lo que nos importa y por lo que estamos trabajando es por el bienestar del pueblo de Campeche; estamos poniendo por encima del interés particular, de grupos o partidos, el interés general, el interés del pueblo, el interés de la nación”, dijo en abono a la empatía el mandatario nacional.
En lo que se refiere al inicio de actividades escolares, el mandatario federal, acompañado por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, aseguró que existen “las condiciones” para que las clases presenciales inicien en abril, bajo las normas protocolarias propuestas al gobierno del estado por Gómez Álvarez y López-Gatel. El sector rural en primer término.
Campeche y México regresarán a clases mientras países como Alemania en Europa y Chile en este Continente, pese a sus altos porcentajes de vacunados, guardan reservas mientras advierten la inminencia de una tercera oleada de contagios que, combinada con el embate de las nuevas cepas más agresivas que la original, presagian serios daños que obligan a la toma de medidas extremas. Nosotros nos abrimos al mundo como si nada estuviera sucediendo.
Pero bien, este pergeñador de líneas no quiere ser ave de mal agüero, ni emisario de malos presagios, mucho menos opositor de las decisiones que tomen las autoridades en aras del bien de la comunidad. Si algo tuviéramos que objetar es que, aunque el arranque del programa se planee para las áreas rurales, no hay que olvidar que los maestros que ahí laboran, nunca o muy pocas veces tienen su domicilio fijo en el sitio.
El maestro rural reside habitualmente en la capital, o en el mejor de los casos en la cabecera del municipio de su sede de trabajo. Su labor docente es de “semaneo”: distribuye su tiempo de lunes a viernes en la escuela, y el fin de semana descansa con su familia y amistades. Llega a la comunidad la noche del domingo o la mañana del lunes en autobús, colectivo, o comparte gastos con un grupo de compañeros que viajan en un mismo transporte privado.
Consecuentemente, después de dos o tres días de justificado descanso en el hogar y en la agradable convivencia con familiares y amistades y con sus propias parejas -ninguna de ellas vacunadas-, no sería remoto que los profesores retornen al aula al iniciar la semana asintomáticos, pero portando el virus que habrían adquirido en su hogar o en las calles de su ciudad de residencia.
En una racha de malas, los maestros contagiarían a sus discípulos, y estos a sus padres, hermanos, tíos, y hasta a sus vecinos, en una nueva ola, la tercera, que con un poco de mala fortuna podría convertirse en un auténtico tsunami. Ojalá nunca ocurra, y si ocurre, no faltarán los aliados -esos sí con ansias políticas-, que traten de culpar a los gobiernos de los estados por forzar al ejecutivo federal a pintarlos del verde de la esperanza.

Visita importante en circunstancias especiales
El presidente regresó a Campeche en su enésima gira de trabajo, tal como lo está haciendo las últimas fechas en otras entidades. Cualquiera podría pensar que, a la vieja usanza, lo hizo para apoyar con su presencia a los candidatos de su partido, desde la gubernatura hasta la última regiduría. Pudiera ser, pero por las apariencias, no es el caso.
El presidente parece tener otras ideas, hay que reflexionarlo. Habrá venido a reforzar el trabajo previo de sus colaboradores encargados del controvertido regreso a clases, podría ser. Tal vez quiso corroborar que aquí tiene buenos amigos, entre ellos el gobernador Carlos Miguel Aysa González. O trató de mostrar otra faceta de su personalidad, que es un estadista, o lo más parecido a un mandatario imparcial.
Será lo que sea, pero el presidente vino a decir que entre él y Aysa González existe una firme y sincera amistad. Que no tenemos de que preocuparnos, que el gobernador seguirá trabajando por Campeche hasta la mitad del próximo septiembre, antes de unirse a su equipo. No se entendería de otra manera el reconocimiento a la capacidad de Carlos Miguel, y al clima de paz, ejemplo nacional, que vivimos y disfrutamos los campechanos.
Entre los de pensamiento extremo alguien se sentirá decepcionado y abandonado por López Obrador, porque no vino a apoyar a los candidatos de su partido como suele hacerse. Antes bien, vino a hablar bien de Campeche, de su gobierno, y de su tranquilidad y seguridad. Honra al presidente reconocer a la administración que conduce un priista honesto e institucional.
El presidente luce decepcionado por el rumbo que ha tomado su partido, y por la mala conducción que lo está poniendo en caída libre. Parece n0 hacerle gracia un “líder” que no sabe polemizar como él lo hace, y se negó a debatir con el entrón dirigente priista, Alejandro Moreno Cárdenas. Que tiene encima el enojo de muchos obradoristas por la imposición de candidatos sin militancia ni prestigio. Don Mario, simplemente no le halla la cuadratura al círculo.
Andrés Manuel López Obrador, después de serios enfrentamientos con jueces, con gobernadores y con el INE, vino a mostrar un rostro de demócrata y estadista. O acaso, decepcionado ante las batallas perdidas de sus correligionarios, decidió darles un escarmiento y ponerlos en sintonía. Esto es, enseñarles a hacer campañas de propuestas en lugar de pleitos y denuestos, porque un estado que vive en  paz no merece que nadie venga a perturbarla.
Para acicatear a los suyos, parece apoyar a la administración de la que surgió el candidato opositor que está realizando una campaña de altura y desde las bases, convencido de que pese a las diferencias ideológicas y de praxis entre los partidos que la componen, saben de disciplina y de hacer causa común cuando las circunstancias lo requieren. Es de reconocerse que desde el arranque, la coalición Va X Campeche se unió como si se tratara de uno solo, y así sigue.
Vino el presidente a recordarnos que tenemos rumbo y gobierno con su amigo Carlos Miguel al frente; que somos el estado más tranquilo del país, y que tenemos un pueblo que ama y disfruta la paz y no quiere más divisiones y pleitos entre hermanos. El que López Obrador haya venido a decirnos una vez más que admira nuestros vestigios arqueológicos y los equipara con una grande y hermosa ciudad como la actual Nueva York, sólo que en tiempos de los mayas, deja mucho, pero mucho que pensar.

… Y ALGO MÁS

¡Arrancaron!
No en vano las han calificado como las elecciones más grandes y complicadas de la historia. Por la pandemia, por la guerra desatada para descalificar al árbitro de la elección, el INE, y porque en ellas se juega la vida y la prevalencia la llamada Cuarta Transformación. Si no obtiene la victoria, la suya será gloria efímera, y a eso apuntan las circunstancias.
La cuestión es que, sin la figura de López Obrador en las boletas, Morena se la juega aquí y en otras partes. Los candidatos a la gubernatura en su mayoría iniciaron en Ciudad del Carmen, sitio que se ha convertido en emblemático por diversos motivos para marcar el rumbo y el destino de ese municipio, del estado y del país. 



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